martes, 5 de abril de 2011

DEJAR TODO

Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostrare. Génesis 12:1.

A medida que crecemos hay cosas materiales que nos rodean y forman parte de nuestra vida. Esas cosas en alguna medida son parte de nosotros, y algunas veces nos apegamos tanto a ellas, que nos parece que si no las tuviéramos no podríamos vivir.
Piensa un momento en tu propia vida, en aquellas cosas materiales que hoy tienes, quizá desde que eras pequeño, pero que si te faltan te sientes mal hasta que las recuperas. Podríamos enumerar el televisor, el equipo de música, la computadora, tu habitación, tu pelota de fútbol, y tu podrías mencionar algunas más.
Claro, las cosas materiales no son las únicas que nos acompañan en nuestra existencia ni las más valiosas. También están esas otras que no podemos palpar, como el amor de nuestros padres, el tiempo con nuestros amigos in-timos y el cariño de la persona que amamos.
Algunas personas valoran tanto estas cosas, tanto materiales como no materiales, que hasta llegan a contemplar el suicidio cuando les faltan. Quizá te parezca que estoy exagerando, pero para Genaro García fue tan terrible que su padre le prohibiera mirar televisión, que escribió: "En mi corazón llevare mi televisor conmigo. Te amo", para luego quitarse la vida de un disparo (Sunday Times, Londres, 20 de febrero de 1983).
Abram, un hombre que vivía en la ciudad de Ur, en Mesopotamia, recibió el llamado de Dios para abandonar su "tierra", su "parentela", la casa de su padre, sus hermanos, sus amigos, e ir errante al lugar que Dios tenia destinado para él. Supongo que no debe haber sido fácil para el tomar esa decisión, pero confiando en que cuando Dios nos pide algo, lo hace por nuestro bien, se fue confiado en la providencia divina.
Hoy, el mismo Dios de Abram te pide que dejes todo lo que ocupa el primer lugar en tu corazón y vayas tras las huellas de Jesús. Sé que no es fácil, que hay decisiones que son difíciles de tomar. Pero así como con el patriarca, cuando nuestro Padre nos pide algo es para darnos mucho más. Pedro, al contarle a Jesús que habían abandonado todo por seguirlo a él, recibió la respuesta de su Maestro: "Cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredara la vida eterna" (Mat. 19:29). Abraham se animó, Pedro también, ¿te animaras tu a dejar todo lo que ocupe el primer lugar en tu corazón, para dárselo a Dios?

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuela

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