jueves, 9 de enero de 2020

VARIADÍSIMOS DONES


“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).

En el versículo de hoy se presentan dos grandes enseñanzas: primera, los dones que hemos recibido de Dios son preciosos y, como portadores, debemos sentirnos satisfechos por los regalos que el Creador nos hace, a quien damos la gloria por tales obsequios; segunda, el propósito de los dones es ministrar a los demás y no utilizarlos con fines egoístas.
Dos estudiantes de derecho terminaron sus estudios en la Escuela de Leyes Chicago-Kent. El primero de la promoción era un joven ciego de apellido Overton. Al ser reconocido por su rendimiento académico en la ceremonia de graduación, aprovechó el momento para mencionar que gran parte de su éxito se debía a su compañero de carrera, el señor Kaspryzak, que no tenía brazos. Ambos se habían conocido en la facultad y con frecuencia se los veía caminando, hombro con hombro, Overton llevaba los libros y Kaspryzak guiaba a su compañero. En la biblioteca, Kaspryzak leía y Overton escuchaba y pasaba la página cada vez que el lector se lo decía, otras veces Overton dictaba y Kaspryzak escribía. Contaban con dones distintos y con limitaciones diferentes. En conjunto, formaban un equipo ideal.
La historia de estos dos jóvenes abogados enfatiza el efecto mutuo que tiene el poner nuestros dones al servicio de otros, como buenos administradores. Las bendiciones se multiplican con la abundancia de dones, pues la Biblia enumera no pocos y la lista no es completa pues, como dice el versículo de hoy, la gracia de Dios es multiforme.
En 1 Corintios 12 encontramos los dones de palabra, conocimiento, fe, curación, profecía, distinción entre espíritus falsos y el Espíritu de Dios, así como hablar y comprender lenguas. En Romanos 12 se nos habla de dones de servicio, enseñanza, exhortación, generosidad, solicitud, administración, asistencia y apoyo a otros. En Efesios 4 leemos de dones eclesiásticos: apóstoles, profetas, evangelistas y maestros.
Todos tenemos ciertos dones y carecemos de otros, pues el Espíritu reparte “a cada uno en particular como él quiere” (1 Cor. 12:11). Puede que no tengas los dones que anhelas, pero ciertamente posees otros. Conócelos bien, cultívalos y, sobre todo, sigue la recomendación del apóstol Pedro de utilizarlos para el servicio de los demás. De esta forma te beneficiarás mucho, no solo de poner tus dones al servicio de otros, sino también de las múltiples bendiciones que recibirás a través de los dones de ellos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020