jueves, 18 de junio de 2009

FORTALEZA EN LA ANGUSTIA


Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4: 13).

La depresión se ha incrementando a nivel mundial a partir de la década de los ochenta y afecta principalmente a las mujeres. Este padecimiento incluye el «ataque de pánico», cuando determinadas cosas te dan miedo, por ejemplo, salir a la calle, morir o escuchar todo lo relacionado con la palabra muerte. También está la angustia, esto provoca en tu cuerpo el no poder respirar adecuadamente debido al problema que afrontas. Lo que debes hacer en ese momento es tranquilizarte y buscar primeramente la ayuda de Dios, que te da paz y serenidad. Te aseguro que acudirá en tu ayuda. El libro de los Salmo está lleno de hermosas promesas que te pueden ayudar. He aquí algunas de ellas: «¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré» (Sal. 43: 5). «Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca [...] Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene» (Sal. 54: 2, 4). «Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica. ¡Óyeme y respóndeme, porque mis angustias me perturban!» (Sal. 55: 1, 2). «Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo» (Sal. 56: 3, 4). «Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro» (Sal. 57: 1). Te invito a que leas el libro de los Salmo y subrayes los textos que te fortalezcan. Léelos cada día hasta que se hagan una realidad en tu vida.

María Elena Ortiz Rocha
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su amor

UN TRABAJO BIEN HECHO

Entonces sale el hombre a su labor y trabaja hasta la noche. Salmo 104:23

Todo el mundo quiere ser feliz. Pasamos la mayor parte del tiempo buscando gente, comida o actividades que hagan que la vida sea más agradable. Pero quizá nos hayamos olvidado de una importante fuente de felicidad. No hay duda. Dar a Dios el primer lugar en la vida es la base de la felicidad. Pero hay muchas otras cosas que hacen que la vida sea agradable o desagradable. Los investigadores han descubierto que una de las maneras más sencillas de determinar si una persona tendrá una vida feliz es comprobar su actitud ante el trabajo. Eso es a causa de que, junto al sueño, no hay nada de lo que hacemos ocupa tanto tiempo como el trabajo. Si llegas a vivir 75 años, habrás trabajado unas 166,000 horas, que equivalen a 19 años completos. En lugar de sustraerse del trabajo, las personas inteligentes lo consideran como una oportunidad de hacer algo y, quizá, aprender una nueva habilidad. Cada verano, cuando se acababa la escuela, mi mamá hacía una lista de todos los proyectos que mi hermana y yo teníamos que completar cada día antes de que pudiéramos tener tiempo libre. Karen y yo refunfuñábamos y protestábamos y la acusábamos de usarnos como esclavas. Pero mamá no nos hacía caso. Se limitaba a añadir más proyectos. Ahora que ya soy mayor, le agradezco a mamá que nos enseñase a trabajar y nos mantuviese ocupadas haciendo algo útil. Cuando los papas y los maestros te ponen tareas, te hacen un favor. Mientras haces también los pequeños trabajos te preparas para asumir responsabilidades mayores. Demasiadas personas van al trabajo para ganar un sueldo. Ven su empleo como un mal necesario y solo viven para el fin de semana. Si ahora quieres hacer algo para aumentar la probabilidad de ser feliz el resto de tu vida, aprende a disfrutar del trabajo.

Tomado de la Matutina un viaje increíble.