miércoles, 22 de enero de 2020

ROPA DE GALA


“Habló el ángel y ordenó a los que estaban delante de él: “Quitadle esas vestiduras viles’. Y a él dijo: ‘Mira que he quitado de ti tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala'” (Zac. 3:4, RVR 95).
El capítulo 3 del libro de Zacarías registra una visión que recibió el profeta.
En ella es testigo del sacerdocio de Josué y de su intercesión por el pueblo de Dios, que había cometido terribles pecados. Pero hay un personaje más: Satanás, el acusador. Josué aparece en la visión “cubierto de vestiduras viles” (3:3, RVR 95). Esas vestiduras viles son, sin duda, un símbolo de la maldad del pecado. Porque “todos nosotros somos como cosa impura, todas nuestras justicias como trapo de inmundicia. Todos nosotros caímos como las hojas y nuestras maldades nos llevaron como el viento” (Isa. 64:6, RVR 95).
Satanás tenía razón: el pueblo de Dios había actuado impíamente y aquellas vestiduras contaminadas no eran aptas para presentarse ante Jehová. Y es posible que tenga también razón en las acusaciones que lanza contra nosotras ante el trono de Dios. Pero no podemos olvidar que “el Ángel del Señor” (Zac. 3:1), que es Cristo mismo, dijo: “He quitado de ti tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala” (vers. 4). ¿Cómo sucede esto? Elena de White lo aclara: “La iniquidad es transferida al inocente, al puro, al santo Hijo de Dios; y el hombre, del todo indigno, está ante el Señor limpio de toda injusticia y vestido con la justicia que Cristo le atribuye” (A fin de conocerle, 12 de abril).
“El que estaba cubierto de vestimentas viles representa a los que han cometido faltas, pero que se han arrepentido con tal sinceridad, que el Señor, que perdona todos los pecados de que se han arrepentido, quedó satisfecho” (Carta 360,1906). Esto es lo que Cristo quiere hacer por nosotras. Tú y yo hemos cometido faltas, y él quiere perdonarnos. Quiere quitarnos nuestras vestiduras viles y sucias por causa de nuestro pecado y ponernos ropas de gala, el atuendo idóneo para la solemne ceremonia a la que él nos ha invitado. Pero hay dos pasos previos. Primero: hemos de arrepentimos. Segundo: hemos de confesar nuestros pecados. Tras estos dos pasos, estamos en buenas manos: Cristo se asegura de vestirnos de gala.
¿Qué te parece adquirir el hábito de comenzar cada día pidiendo a Dios perdón por nuestros pecados? De esa manera estaremos todos los días vestidas apropiadamente para esa gran Cena que nos espera.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

PROGRAMADOS PARA LA DERROTA


 “El perezoso arguye: ‘¡Hay un león en la calle! Si salgo, ¡seré hombre muerto!’ (Proverbios 22:13). 
David, el muchacho que venció al gigante Goliat, desarrolló inusuales virtudes mientras cuidaba de las ovejas: la bravura, el atrevimiento y la voluntad. Una combinación extraordinaria. David era un ser sensible pero fuerte y valiente, un adolescente que se atrevía a pelear con leones y osos para defender al rebaño que con paciencia y amor cuidaba (1 Samuel 17:34-36). En medio del campo, sus dedos tañían las cuerdas de su pequeña arpa; al fondo se escuchaban los balidos de las ovejas que parecían como nubes caminando por la tierra. De repente, se detenía para escuchar algún sonido que le era desconocido y permanecía atento. A lo lejos, muy cerca de alguna indefensa y despistada oveja, un oso esperaba el mejor momento para abalanzarse sobre su presa. Entonces, David se preparaba para atacar al depredador antes de que pudiera caer sobre la oveja. Soltaba el arpa, levantaba los ojos al cielo y clamaba a Dios para que lo ayudara en su hazaña. En varias ocasiones alejó a las bestias de sus rebaños. Lo curioso es que ni su padre ni sus hermanos creían sus relatos sobre cómo había vencido osos y leones defendiendo a las ovejas. Para ellos, David todavía era muy joven. Pero eso no le afectaba; él sabía muy bien que tenía madera de campeón. Dios complementaba la fuerza y él aportaba la actitud correcta.
Pero el libro de Proverbios comenta que hay jóvenes que parecen programados para el fracaso, que caen derrotados antes de que el árbitro pite el inicio del juego, convencidos de su sombrío destino. Es muy cómodo asumir ese tipo de actitudes, ya que te libra de clamar al Dios del cielo suplicando su ayuda, te evita esforzarte al máximo para enfrentar tus desafíos, te exime de avanzar por la accidentada ruta del camino estrecho. Es cierto. Es más fácil rendirse ante los cómodos ambientes e intentar nuevas conquistas. Así se va conformando una actitud perdedora que invade la vida de millones de jóvenes y los programa para la derrota en los distintos ámbitos de la existencia.
David rehusó ser un perdedor. Enfrentó sus grandes desafíos, que lo prepararon para el gran reto de su vida: el gigante Goliat. Después de aquella victoria, su vida nunca volvió a ser la misma.
Pide hoy al Señor que te ayude a superar tus temores y te dé valor para enfrentar tus retos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

LOS MÁS PEQUEÑOS


“A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiera en lo profundo del mar” (Mateo 18:6).

La sentencia que aplica este versículo es de las más aterradoras que encontramos en la Biblia. Dicha, además, en el contexto del Nuevo Testamento nos hace pensar en la gravedad de la ofensa. ¿Qué significa “hacer tropezar a uno de estos pequeños” (o pequeñitos, según Marcos)?
El verbo original griego es scandalizo, que significa poner un obstáculo para que otro tropiece o invitar al pecado a alguien para que caiga. Existen diversas interpretaciones sobre quiénes son estos pequeños. Hay comentaristas que ven aquí los jóvenes en la fe, los que acaban de aceptar a Jesús; otros lo entienden como los humildes, pobres, desvalidos o marginados; también hay quienes interpretan que se trata de menores; es decir, niños. La verdad es que el pasaje puede referirse a cualquiera de los grupos mencionados, pues es natural que Jesús salga en defensa de los débiles que, estando en situación de desventaja, pueden ser víctimas de depredadores que actúan para sacar provecho de los indefensos.
Como Jesús acababa de tomar a un niño para ilustrar su mensaje (vers. 2-5), pensemos en el texto aplicado a los niños. Son desgraciadamente muy comunes los casos de abuso sexual o físico, siendo muchos desconocidos, pues los niños tienden a guardarlo en secreto por miedo. El problema no tiene fronteras ni niveles sociales y los riesgos son serios. A corto plazo, la víctima puede sufrir conflictos emocionales, escaso rendimiento escolar, problemas para relacionarse o estrés postraumático. Y a largo plazo, depresión, ansiedad, uso de alcohol y drogas, delincuencia, o conductas de riesgo. Hay además un efecto muy común en quienes han sido víctimas del abuso infantil: la autoestima deficiente. Una búsqueda reciente en la base de datos EBSCO ha arrojado 749 estudios científicos que relacionan el abuso y los problemas de autoestima en la última década. Esto excluye artículos de divulgación, ensayos o comentarios y se limita a publicaciones profesionales.
El Señor condena toda acción de violencia, sexo o privación de lo necesario a los niños. Quienes de pequeños fueron víctimas de estas situaciones tienden a sentirse culpables e inferiores, pero ellos ni tienen culpa ni responsabilidad por esas acciones malvadas. De hecho, Dios tiene un cariño especial por ellos y desea que no sufran. Tanto si has sido víctima como si no, haz tuyas las palabras del salmista: “Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y protección es su verdad” (Sal. 91:4).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020