lunes, 2 de enero de 2012

NO SOLO DE PAN

«No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» Mateo 4:4

Cuando éramos niños, en casa hubo siempre un perro, un gato o un pájaro. Después de tantos años, aún recuerdo sus nombres. Nuestro primer perro se llamaba Butch. Nuestro primer gato fue Boots y el nombre de nuestro periquito era Pretty Boy.
Los animales nacen con ciertos instintos. Un gatito sabe cómo ser un gato sin tener que ir a una escuela para gatos. Los monos saben cómo ser monos y las aves .saben cómo ser aves. Pero la gente no sabe comportarse como personas civilizadas a menos que alguien se lo enseñe. Un gato no necesita que le enseñen como tiene que asearse o lavarse la cara. Por desgracia, la especie con la dignidad más elevada de la creación de Dios carece de ese instinto. Si alguien no enseña a una persona cómo tiene que lavarse la cara, nunca sabrá hacerlo.
Por fortuna, la gente es capaz de aprender a lavarse la cara y mantener un aspecto aseado. Aprendemos a leer y a escribir. En la escuela se nos enseñan las habilidades necesarias para vivir en este mundo. Así mismo, de la Biblia, la Palabra de Dios, aprendemos cosas sobre los aspectos más importantes de nuestra vida —la vida espiritual.
Vamos a la escuela para formarnos con el fin de poder ganarnos la vida y el sustento para nosotros y nuestra familia. Sin embargo, aunque es importante, Jesús dijo: «Escrito está: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"» (Mateo 4: 4). Queremos que nuestros hijos se desarrollen correctamente. Por eso ponemos todo nuestro empeño en que, ya desde la más tierna infancia, aprendan a leer y escribir... y a lavarse la cara. Pero hay algo aún más importante: queremos que conozcan la Palabra de Dios. En 2 Timoteo 3:15 leemos: «Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús».
La sabiduría que procede de las Escrituras, además de hacernos sabios en las cuestiones que tienen que ver con nuestra salvación futura, nos ayudará en multitud de problemas en esta vida. Es mi deseo que, a medida que lee este libro de meditaciones, memorice el texto para cada día. La repetición frecuente del versículo a lo largo del día, contribuirá a fijarlo en la memoria. (Basado en Mateo 4:4)

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

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