lunes, 9 de mayo de 2011

AUN REBOSARAN

Clama aun, diciendo: así dice Jehová de los ejércitos: Aun rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aun consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén. Zacarías 1:17.

Nada está perdido para los que se vuelven a Dios. Aunque las cosas no anden bien en tu vida, como consecuencia de tus errores, si te entregas a Dios con sinceridad de corazón, sus promesas continúan válidas.
Era eso lo que sucedía con el pueblo de Israel, en los tiempos de Zacarías. Habían abandonado al Señor. Habían tornado el control de su vida en las propias manos; creyeron que no necesitaban de Dios, que el les restringía la libertad. Y decidieron vivir solos, como si Dios no existiese.
Lo que me impresiona del amor divino es que los dejo ir. El precio del amor es la libertad. Es lamentable que, para entender esto, muchas veces es necesario llegar a la tierra de la esclavitud. Ahora, Israel sufría las consecuencias de sus decisiones equivocadas. Había permanecido mucho tiempo en el exilio babilónico; Jerusalén estaba destruida, sus campos, otrora floridos y productivos, estaban abandonados y sin vida.
Pero, en medio de la humillación y el sufrimiento, los hijos de Israel se acordaron de Dios, se arrepintieron, y clamaron al Dios eterno que los había sacado de la tierra de Egipto y los había conducido, milagrosamente, hacia la tierra de la libertad. Y Dios escucho su clamor. Un remanente volvió del exilio, y el Señor levanto al profeta Zacarías para decirles que, a pesar de todo lo que habían hecho y a despecho de como ellos habían pretendido arruinar el plan de Dios, sus promesas continuaban válidas.
Jerusalén todavía seria la gran capital de la fe, y en sus tierras correrían los hijos de Israel, conforme al plan original de Dios. Imagine como debió haberse sentido el enemigo, al comprobar que, pese a todo lo que hiciera con el objetivo de que las promesas divinas jamás se cumplieran, el plan de Dios continuaba en pie.
Pero, lo bueno es que esas promesas son también para ti. Si, por algún motivo, desaprovechaste el pasado o lo usaste para causarte dolor y destrucción, vuelve los ojos a Dios, en arrepentimiento, y escucha la voz del Señor: "Claman, diciendo: así dice Jehová de los ejércitos: Aun rebosaran mis ciudades con la abundancia del bien, y aun consolara Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

domingo, 8 de mayo de 2011

LAS DOS SILLAS

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado. (Salmo 1:11).

En una ocasión escuche por la radio la interesante experiencia de un profesor que, con el consentimiento de sus alumnos, realizo un experimento en el aula. Prepare una réplica de una silla eléctrica que hizo reflexionar a los que se sentaron en ella.
Pensé entonces en cuantas personas viven sin darse cuenta de que tendrán que elegir la silla en la que querrán sentarse al final de sus días. Por una parte tienen la silla del placer, cómoda, atractiva, fácil, repleta de deseos satisfechos y vicios acariciados, pero que al final se convierte en un arma de muerte. Por otra parte pueden elegir la silla del servicio, la abnegación y el dominio propio. El fin de esta silla aparentemente tan incómoda es muy distinto al de la anterior. Esta silla será colocada al lado del trono más majestuoso que pueda existir, el trono de Dios en el cielo.
Esta experiencia tuvo tal impacto sobre mi mente, que noches después tuve una pesadilla en la que veía como ejecutaban a mi hijo mayor en una silla eléctrica. Me desperté aterrorizada y me costó mucho trabajo volver a la realidad. Antes tuve que ir a abrazar a mi hijo para confirmar que estaba vivo. Entonces le conté lo ocurrido y le mostré la importancia que tiene el hecho de sentarnos en la silla correcta.
Es cierto que cada persona tiene derecho a elegir su final. Este es un hecho que Dios mismo ha permitido al colocar en cada ser humano el libre albedrio. Pero no debemos dejar pasar la oportunidad que nos da la experiencia para transmitir de generación en generación el deseo que tiene nuestro Padre Celestial de vernos sentados en la silla que el mismo ha preparado con tanto amor, y que estará vacía hasta el día en que los redimidos ocupen su lugar. No dejes de orar y velar porque tu vida pueda terminar en esa silla y, como madre, muéstrasela a tus hijos.
¡Oh, Señor, que mis hijos puedan sentarse muy pronto junto a ti!

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

RECREACIÓN EN LA IGLESIA (PARTE 1)

Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas. Hechos 2:44.
En mi tercer año de Teología tuve la oportunidad de participar en una campaña evangelizadora. La misma se llevó a cabo en un pequeño pueblo de unos cinco mil habitantes, y junto a dos compañeros de estudio colaboramos dando estudios bíblicos a las personas interesadas. Al final de los tres meses de campana, veinticuatro personas se entregaron al Señor a través del bautismo y llegaron a ser parte de la Iglesia Adventista.
Para el día siguiente, el pastor distrital había organizado un picnic con la iglesia. De niño mis padres me habían llevado a algunos picnics con los hermanos de iglesia, pero este era distinto, porque estaban los "antiguos" miembros de iglesia y también los que se habían agregado recientemente.
Al llegar al predio vimos que habían algunas canchas de futbol, un rio con aguas frescas, cancha de voleibol, una hermosa arboleda, y mucho terreno para disfrutar de un día al aire libre. Poco a poco se formaron grupos familiares y de amigos que participaban de juegos, mientras otros nadaban y jugaban en el rio. La hora de almorzar fue una verdadera fiesta: la variedad de alimentos, al ánimo reinante en todas las mesas y la disposición de compartir entre todos, hizo de ese momento un día inolvidable.
Sin exagerar, podría afirmar que esa fue una verdadera recreación. Realmente recibimos fuerzas para continuar con nuestras labores al participar de un momento de camaradería entre hermanos de la misma fe. Los nuevos miembros de iglesia, que habían comprendido que hay diversiones que los cristianos no debemos participar, aprendieron que hay otras que podemos disfrutar y que las mismas cuentan con la bendición del cielo.
Los primeros cristianos disfrutaron de esos momentos de compañerismo con el Creador y sus hermanos en la fe, y "partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón" (Hech. 2:46). Aunque para muchos mundanos e incrédulos esta hubiera sido una reunión desabrida o aburrida, la seguridad de saberse perdonados y salvos, brindaba una alegría que ninguna fiesta mundana podría brindar.
¡Que privilegio será participar de ese gran picnic que se hará en el cielo, después de que Jesús venga a buscar a su pueblo! También habrá una abundancia de alimentos, millones y millones de hermanos en la fe, una naturaleza sin mancha de pecado y lo novedoso: la presencia visible del Salvador. Si no lo has hecho, participa con tu iglesia local de un picnic en la naturaleza, y podrás anticiparte a los regalos que Jesús nos dará después que regrese.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

LLORO EN GOZO

Y cambiare su lloro en gozo, y los consolare, y los alegrare de su dolor. Jeremías 31:13.

La noche dura solo doce horas. En la peor de las hipótesis, catorce; o veinte, en las tierras polares. Pero, no importa su extensión, el día viene. Es una ley de la vida. No existe noche sin día. En esta vida, todo acaba: acaban las cosas buenas, los momentos felices desaparecen, la juventud se va, la primavera se hace invierno... en fin. Pero, si es verdad que las cosas buenas acaban, también acaban las cosas malas.
La promesa que Dios presenta en el versículo de hoy es, justamente, acerca del fin de las cosas malas. El dolor, la tristeza y las lágrimas llegaran a su término. En esta tierra, parcialmente; pero, cuando Jesús vuelva, colocara un punto final a la historia del pecado. Y, consecuentemente, las lágrimas y el dolor desaparecerán para siempre.
Pero, mientras vivas en este mundo, no estarás ajeno al dolor y al sufrimiento. Cuando menos lo esperes; cuando piensas que tu sol brilla esplendoroso y tu cielo está más azul que nunca, puede aparecer la tormenta. No te asustes. El dolor es la ley de este mundo de pecado.
A pesar de eso, no te concentres en el dolor, sino en la promesa que Dios te hace. El enemigo puede traer dolor a tu vida hoy y mañana, pero vendrá el tercer día, en que el enemigo tendrá que batirse en retirada.
Así fue con Jesús. Aquel viernes de tarde, cuando el Salvador expire en la cruz del Calvario, el enemigo pensó que había vencido. Todo el plan de salvación parecía haberse desmoronado. El sábado, mientras Jesús reposaba en la tumba, el enemigo continúe celebrando su aparente victoria; pero, al tercer día, la muerte tuvo que dar lugar a la vida. Las entrañas de la tierra se abrieron, y el Señor Jesús resucito victorioso. Y, con su resurrección, nos enseñó la lección más extraordinaria para enfrentar el dolor: siempre hay un tercer tiempo, en que la noche tendrá que dar lugar al día; en que el invierno se esconderá de la primavera.
¿Estás viviendo el invierno crudo de tu vida? ¿Sientes que no tienes más fuerzas para resistir? No te desesperes: Dios nunca permitirá que llegue a tu vida una prueba que no puedas soportar. Cuando la noche parezca más oscura es cuando, de un momento a otro, el sol del nuevo día despuntara en el horizonte.
Por eso, hoy, a pesar de las nubes negras que puedan oscurecer tu día, parte para enfrentar los desafíos de la vida seguro de la promesa divina: "Y cambiará su lloro en gozo, y los consolare, y los alegrare de su dolor".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

sábado, 7 de mayo de 2011

LA MANCHA- 2ª PARTE

Más jehová cargo en el pecado de todos nosotros. (Isaías 53:6).

Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron e intentaron encubrir su falta con métodos humanos. Pero Dios, aunque ama mucho al pecador, no puede convivir con el pecado. Las consecuencias que la pareja tuvo que afrontar no aparecieron tras encontrarse con Dios, sino en el mismo momento de su desobediencia. Las consecuencias de los actos de aquella niña tentada por el mágico sabor de unos deliciosos bombones tampoco llegaron al día siguiente, sino en el mismo momento en que cedió a la tentación.
«Cuando mi mamá fue a despertarme por la mañana, descubrió de inmediato mis andanzas de la noche anterior. Al verme completamente descubierta, no tuve más que admitir lo que había hecho, pero eso no fue lo peor. El sofá nuevo que papá le había regalado a mamá por el día de !a madre estaba totalmente arruinado. Mi madre tome un estropajo y con solo una mirada entendí que debía trabajar duro para arreglar lo que había hecho. Pero, por más que frote, la mancha no desaparecía. Entonces mi madre me sentó en sus piernas y me dijo: "Hija, hay acciones en la vida que se horran, pero hay otras cuyas consecuencias duran para siempre.»
Acto seguido, tomo aquel estropajo, lo adorno con cintas y lazos y lo coloco en un lugar visible, para que yo nunca olvidara lo sucedido. Cuando crecí decidí conservarlo, para trasmitirles a mis hijos lo que sabiamente mi madre me enseñó en aquella ocasión. Quiero que tu lambien recuerdes que el pecado es como una mancha que no podemos borrar.
Cuando caigas presa de la tentación y el pecado quiera aplastarte, no encubras tu iniquidad. Arregla las cosas con tus semejantes y declárale a Dios lo que has hecho, porque solo puedes limpiar tu mancha a través de su sangre redentora.
Cuando tus hijos flaqueen y sufran las consecuencias de sus actos, no los libres de ellas, al contrario, ensénales a ir a Dios. El también tiene una historia que contar. Pero no es una historia de soluciones humanas, sujetas a derrotas y frustraciones. Es una historia victoriosa: el cargo nuestros pecados para limpiar nuestras manchas.
La sangre de Cristo blanquea toda mancha.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

¿ONDA ALFA U ONDAS BETA?

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30.
Está comprobado científicamente que el cerebro humano funciona principalmente con dos tipos de ondas: las ondas alfa (aquellas que actúan en mementos de relajación y esparcimiento) y las ondas beta (son las que se emplean para tomar decisiones, el análisis de situaciones, el pensamiento crítico, las distinciones y la valoración moral).
Si te preguntara que tipo de onda necesitas para estudiar, trabajar e incluso para orar, no hace falta pensar demasiado: necesitamos las ondas beta, ya que estas son las que lograran que el cuerpo se comprometa a la acción ordenada por la mente.
Mientras ves la televisión, las ondas beta comienzan a decrecer y las alfa a aumentar. Es un momento de relajación, de inactividad, de distracción. Si bien puedes por alguna circunstancia ponerte alerta y utilizar tu pensamiento crítico para evaluar lo que estas mirando, con el paso de las horas terminas "entregándote" y aceptando lo que ves. Estas frente al aparato porque te gusta, te da placer, tu decidiste mirar lo que ves, sea bueno o malo. Por esta causa da tanto "trabajo" estudiar después de haber mirado algunas horas de televisión, porque tu cerebro se acostumbró al estado de relajación y no al de análisis. Con mucha razón Steve Jobs declare: "Recurrimos a la televisión para apagar el cerebro, y a la computadora para encenderlo" (Selecciones de Readers Digest, abril de 2000, p. 39).
En el versículo de hoy, Jesús nos invita a que nuestro amor y nuestra adoración a Dios sean completos. El declare: "y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas", y este mandato no es uno entre todos, sino que "este es el principal mandamiento". Y Jesús tenía toda la razón, porque no existe una adoración a medias, una adoración por partes y una entrega incompleta: o todo nuestro ser es de Dios o no lo es.
La mente será quien procesara esa decisión y decidirá que hacer. Sé muy bien que no es fácil entregarle todo a Dios y ser consecuente con esa determinación; sé muy bien que el enemigo trabajara arduamente para distorsionar la recreación y convertirla en diversión. Pero recuerda que en esta lucha no estás solo, Jesús, tu gran Amigo y Salvador, esta para ayudarte a reorientar tus prioridades y darle el primer lugar en tu vida a quien lo merece: Dios. Al iniciar las actividades de este día, toma la decisión de entregarle todo tu ser a tu Creador.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

NO ALCANZARON

Porque Dios tenía reservado algo mejor para nosotros, para que no fueran ellos perfeccionados aparte de nosotros. Hebreos 11:40.

La señora que arreglaba esta mañana mi cuarto del hotel es una emigrante, que llegó a los Estados Unidos cruzando el rio. Era apenas una niña de diez años cuando, un día, sus padres decidieron trasladarse a ese país, en busca de un "futuro mejor".
¿Futuro mejor?
-Mire, señor -me dijo-, este es el "futuro mejor" que logre: ser una simple mucama.
Sus manos, llenas de callos; su rostro, surcado por arrugas profundas que la vida le abrió; su sonrisa nostálgica, adormecida en algún momento de su triste historia, describían el dolor y el sufrimiento que las circunstancias le habían impuesto.
Me quedé pensando mucho tiempo en su historia, y salí a caminar. Me había propuesto andar cinco kilómetros. Y, aunque había mucha naturaleza a lo largo de mi camino, la historia de la mucama seguía molestándome. Como si fuese mi propia historia; como si yo también, un día, hubiese "cruzado el rio" buscando un futuro mejor.
A fin de cuentas, ¿no es lo que todos buscamos? ¡Un futuro mejor! ¿Lo alcanzaste? O tu también, como aquella señora, miras a tu presente y piensas que no valió la pena haber "cruzado el rio".
Lo que me intriga es el hecho de que esa buena señora llega al trabajo en su propio auto, vive en casa propia, no tiene necesidad de pagar alquiler, y sus hijos estudian en la universidad del Estado. Quiere decir, de alguna manera, que su situación ha mejorado; si hubiese permanecido en su país, no tendría las cosas que ha logrado aquí. Con trabajo, es verdad; enfrentando las dificultades de una vida dura, sin duda. Pero, ha logrado cambiar el destine de su familia, porque la próxima generación, con toda seguridad, no padecerá mas las privaciones que ella tuvo cuando era niña.
Pero, ella no es feliz. Su corazón continúa vacío, y llora la angustia de buscar y buscar, sin encontrar. La razón es que ella limita el "futuro mejor" a cosas y comodidad material. Lo que ella no sabe es que podrá conseguir todos los bienes del mundo y continuara vacía, porque el futuro mejor no está limitado a las tristes fronteras de esta tierra. Nacimos para volar y, mientras vivamos escarbando la tierra en busca de oro, jamás descubriremos las bellezas del cielo azul y del espacio infinito.
Vuelve los ojos a Dios. Lo que realmente vale no está en esta tierra, "porque Dios tiene reservado algo mejor para ti".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

viernes, 6 de mayo de 2011

LA MANCHA-1ª PARTE

Mi pecado te declare y no encubrí mi iniquidad (Salmos 32: 51).

Una pequeña estaba muy intrigada por saber por qué su mama había colgado de la pared de su casa un adorno un tanto raro: un estropajo. ¿Que representaba aquel estropajo colgado de la pared? Una vez se lo pregunto a su mamá, y ella le conto que hacía varios años, cuando tenía su misma edad, había recibido de regalo una caja de bombones. Su mama le había dado una parte, y había compartido el resto con los demás miembros de la familia, colocando después la caja en el armario de la cocina hasta el día siguiente.
«Yo -continúo la mamá- no podía esperar tanto, y además tenía que compartir los bombones con mis hermanos, con lo cual a mí me tocaban menos. Así que aquella noche, mientras los demás dormían me levante y me dirigí de puntillas directamente a donde estaba la caja de bombones.
Me subí a una silla con mucho cuidado, porque no lograba alcanzar la caja, y en el proceso derrame un vasito de tinte que estaba junto a ella. Me quede paralizada pensando que el ruido habría despertado a todo el mundo, pero tras cerciorarme de que nadie se había enterado, me dirigí a mi habitación y, a escondidas, me comí todos los bombones que quedaban. Como estaba demasiado cansada no me lave la cara antes de volver a la cama. Aparentemente todo había salido bien pero mis acciones estaban delante de mí y yo no podía encubrirlas.
Como seres humanos tratamos de justificar nuestros actos para librarnos de sus consecuencias. Ese es un hecho con el que tendrán que lidiar tus hijos. Por eso, no dejes pasar las oportunidades que te brindan sus errores para mostrarles una enseñanza espiritual. Esa fue la metodología que uso esta madre y que también usó Jesús mientras enseñaba a sus hijos en esta tierra.
Tú puedes junto con Dios convertir los fracasos de tus hijos en victorias. En lugar de juzgarlos, censurarlos, o burlarte de sus derrotas, ruega sabiduría al cielo para que te de la virtud de ser, más que madre, maestra.
La madre es la maestra que cincela el carácter para la vida eterna.


Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera