jueves, 26 de marzo de 2020

NO TE HAGAS IMAGEN

Leemos en las Sagradas Escrituras: «Guardad, pues, mucho vuestras almas, pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego, para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de hombre o de mujer» (Deut. 4:15, 16, RV95).


Estas eran palabras importantes de Dios a su pueblo por medio de Moisés, pues bien conoce el Señor que el ser humano tiende a expresar su concepto de la divinidad por medio de representaciones físicas y materiales. Sin embargo, nuestro Señor, tras su manifestación más espectacular en el monte Sinaí, dejó claro a su pueblo que ni siquiera esa ocasión debía ser usada como excusa para la idolatría de imágenes y estatuas.

Por el bien de nuestras almas, Dios fue muy cuidadoso en sus manifestaciones, pues no quiere que nos corrompamos haciendo esculturas, figuras o efigies de cómo creemos que es él. ¿Por qué? Porque no quiere que las adoremos. «Nuestro Dios está en el cielo; él ha hecho todo lo que quiso.

Los ídolos de los paganos son oro y plata, objetos que el hombre fabrica con sus manos: tienen boca, pero no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver; tienen orejas, pero no pueden oír; tienen narices, pero no pueden oler; tienen manos, pero no pueden tocar; tienen pies, pero no pueden andar; ¡ni un solo sonido sale de su garganta! Iguales a esos ídolos son quienes los fabrican y quienes en ellos creen» (Sal. 115:3-8). ¿Qué sentido podría tener, pues, que adoremos objetos materiales, por más que a través de ellos creamos estar representando las realidades divinas? Está claro que Dios no quiere que nos hagamos ídolos, ya que en ellos no hay poder ni virtud alguna.

Lamentablemente, vivimos inmersos en una cultura de la idolatría. Yo misma recuerdo cuando, de niña, mi padre me llevaba a las procesiones de Semana Santa. Yo observaba esas grandes esculturas y me asombraban. Pero desde que conozco la verdad de la Biblia comprendo que Dios no quiere que me haga imágenes de lo que hay arriba en el cielo y, mucho menos, que las adore. Nunca lo ha querido, ni en tiempos del Antiguo Testamento ni hoy.

 

«No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra»  Éxodo. 20:4


DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020.

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