sábado, 8 de diciembre de 2012

LA PAZ DEL SEÑOR


La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)

De lo más hermoso que recuerdo de mi pueblo es la oportunidad que teníamos de sentarnos a la orilla del mar para ver la puesta de sol. El hermoso resplandor que provoca el sol al ocultarse, ese ocaso anaranjado, es un espectáculo que nos invita a permanecer en silencio hasta que desaparezca el último de sus rayos. La paz que produce ese fenómeno de la naturaleza es extraordinaria.
El lugar donde se une el cielo con el mar pareciera decirnos que no existe nada después del horizonte. Mientras tanto, la belleza del medio natural nos obliga a alabar a Dios. Es entonces cuando reconocemos que ningún detalle fue pasado por alto por el Señor, y que todo está bajo su control. Todo el mundo natural parece decir que no tienes nada de lo que preocuparte, que puedes descansar en sus brazos y él te sostendrá y te dará paz y descanso. En los hospitales me ha tocado ver a muchas personas que sufren de ansiedad, con la angustia reflejada en sus rostros, en su voz y en sus ojos. Recuerdo que una mañana entré apresurada a la sala de emergencia. Detrás de mí oí una voz masculina que me llamaba y me decía: «Hermana, por favor, ore por mí». Creí que era alguien conocido. Cuando finalmente lo atendí me di cuenta de que estaba esposado a la cama y tenía una herida en el tórax. Era un paciente que venía de una cárcel de máxima seguridad; tomé su mano y oré con él para tranquilizarlo. No sé cómo supo que yo podía elevar una oración en su favor. No obstante, agradecí a Dios por permitirme ayudar a aquel hombre desesperado y angustiado.
La felicidad no es tener todo lo que quieres, sino saber que en la adversidad Dios está contigo; la paz que él ofrece es espiritual. No importa si todo a tu alrededor parece estar derrumbándose, continúa confiando en su poder y en su amor. Te invito a que sencillamente confíes en Dios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Zoila Alvarado

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