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jueves, 28 de enero de 2016

VE A LA CAMITA

«Tomó como almohada una de las piedras que había en el lugar, y se acostó a dormir». Génesis 28: 11

¿Recuerdas que hace poco hablamos del día y la noche? Te conté que en la Creación Dios separó la luz de las tinieblas y así nacieron el día y la noche.
Durante el día realizas muchas actividades: juegas, corres, paseas… Por eso, cuando llega la noche, tu cuerpo se siente cansado y te indica que necesitas descansar.
Tal vez no te gusta que te digan que es la hora de dormir, porque quieres seguir jugando. Pero debes obedecer, porque si descansas bien durante la noche, te sentirás mejor al día siguiente, y podrás estar listo para jugar. En cambio, si duermes menos tiempo de lo que tu cuerpo necesita, al día siguiente no te sentirás tan bien.
Ahora jugaremos a un juego llamado sol y luna. Cuando yo diga «sol», coloca tus manos más arriba de tu cabeza, como tratando de tocar el techo. Cuando yo diga «luna», bajas las manos para que descansen.
¿Te imaginas si te hubiera dejado todo el día con las manos arriba? Te cansarías mucho. Es mejor bajarlas y descansar. Por eso, cuando tus papás te pidan que vayas a tu camita a dormir, ve feliz porque descansarás y crecerás mucho.
Oremos: Jesús, gracias porque tengo una camita donde puedo descansar.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 2 de enero de 2016

NECESITAS DORMIR MÁS

En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado (Salmo 4:8, NVI).

Nicolás leyó el mismo párrafo dos veces, y aun así no sabía qué decía. Bostezó, intentando forzarse para concentrarse mientras miraba la página con sus ojos borrosos.
Finalmente, cerró el libro de un golpe. “¿Qué me está pasando? ¿Soy un tonto?” Nicolás movió su cabeza como diciendo “No” y fue hasta el refrigerador por agua fresca. Si seguía a este ritmo, nunca estaría listo para su examen de matemáticas del día siguiente. Lo estresaba el solo hecho de pensar en tener que explicar a sus padres la nota baja que sacaría.
Lo que Nicolás no sabe es que en realidad es inteligente; lo que le ocurre es que, simplemente, no está durmiendo lo suficiente. De acuerdo con las investigaciones, los adolescentes necesitan más horas de sueño que los niños más chicos y que los adultos pero, por lo general, duermen menos. He aquí algunos datos interesantes:
  • La pérdida de sueño interfiere con la forma en que los adolescentes aprenden. Los jóvenes que duermen lo suficiente obtienen mejores calificaciones.
  • Mientras duermes, tu sistema inmunológico se pone a trabajar para ayudar a prevenir resfriados y otras enfermedades; ¡incluso para ayudar a limpiar granos!
  • Si no duermes lo suficiente, tienes más probabilidades de sufrir sobrepeso. Esto es debido a que las hormonas que indican a tu cuerpo que estás satisfecho no funcionan adecuadamente cuando estás privado del sueño.

Algunas formas de ayudarte a dormir mejor incluyen no consumir cafeína; no mirar televisión o jugar videojuegos antes de ir a la cama; mantener tu cuarto ordenado y libre de distracciones; y asegurarte de que tu habitación esté completamente a oscuras durante tus horas de descanso.
¿Y AHORA?
¿Estás durmiendo lo suficiente? Durante una semana, agrega una hora más a tu descanso nocturno y observa si notas alguna diferencia en cómo te sientes.
SPLASH
De acuerdo con los científicos, los delfines duermen aproximadamente ocho horas diarias… pero ¡únicamente con la mitad de su cerebro por vez! Esto ocurre porque necesitan estar conscientes para poder respirar. Si se durmieran completamente, se asfixiarían.

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“INTENSAMENTE, EJERCITA TU CEREBRO”
Compilado por Penny Estes Wheeler