Mostrando entradas con la etiqueta Estilo de vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estilo de vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de enero de 2020

EL SOL

«Sale el sol, se oculta el sol, y vuelve pronto a su lugar para volver a salir» (Ecle. 1: 5). 

Estamos iniciando estos días de enero poniendo énfasis en la necesidad de desarrollar hábitos saludables; hábitos físicos y espirituales que mejoren todos los aspectos de nuestra vida. Pues bien, hoy voy a hablarte del sol, esa lumbrera mayor que con tanto amor creó Dios para el ser humano (ver Gén. 1: 16-18; Sal. 136:7-8).
La luz solar, tomada a horas tempranas de la mañana o a última hora de la tarde para evitar el riesgo de quemaduras en la piel, es fundamental para:
El buen ánimo, pues aumenta los niveles de producción de serotonina en el cerebro, y esta sustancia es una de las responsables de que nos sintamos bien. Por eso es sabido que el sol ayuda a combatir la depresión, porque ayuda a la producción de una de las hormonas de la felicidad.
La fortaleza de los huesos. Está demostrado que la luz solar aumenta la producción de vitamina D en nuestro organismo, y esta es indispensable para la absorción del calcio. Así que tomar el sol contribuye a tener huesos fuertes y evitar la osteoporosis.
La prevención de dolencias como el cáncer, la hipertensión y las enfermedades inmunológicas, tal como señalan diversas investigaciones.
¿Qué te impide salir media hora todos los días a pasear un poquito al sol? Sabiendo lo fundamental que es para que estés sana y te mantengas fuerte, creo que desarrollar este hábito debe ser una prioridad en tu agenda. Igual que desarrollar el hábito de exponerse cada día, al menos una hora, a la Luz mayor, la Luz de Dios que proviene de su Palabra.
Dice Elena G. de White: «Sería bueno que cada día dedicásemos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. Debiéramos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de cada escena, especialmente de las finales. Y mientras nos espaciemos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en él será más constante, se reavivará nuestro amor, y quedaremos más imbuidos de su Espíritu. Si queremos ser salvos al fin, debemos aprender la lección de penitencia y humillación al pie de la cruz» (El Deseado de todas las gentes, cap. 8, p. 66).
«Para ustedes que me honran, mi justicia brillará como la luz del sol, que en sus rayos trae salud» (Mal. 4:2). Amén.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020.

viernes, 3 de enero de 2020

CUIDA TU CUERPO

«Nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia» (Efe. 5:29). 

Un predicador itinerante de los tiempos antiguos, terminó de predicar una mañana y se dispuso a regresar a su tierra. Las personas que lo habían escuchado, entusiasmadas por todo lo que habían aprendido de las sabias palabras de aquel hombre, decidieron acompañar al carruaje hasta que saliera de la ciudad, para mostrarle así su agradecimiento en forma de sencillo homenaje. Así que comenzaron a correr, rodeando el vehículo del predicador. Llegado un momento, el hombre mandó a su cochero que detuviera los caballos, y a continuación se bajó del vehículo. Alguien de la multitud exclamó:
– ¡Qué gran ejemplo de humildad!
A lo que el predicador respondió:
—No es humildad, sino sentido común: mientras ustedes hacen ejercicio yo no puedo estar aquí sentado sin participar de la mejor parte. Dejemos las teorías en el carruaje y permítanme ser parte de la acción.
«Ser parte de la acción», qué forma inteligente de exponerlo. Porque la inacción (la falta de ejercicio físico y de actividad) tiene consecuencias nefastas para la salud, como la pérdida de facultades y masa muscular, el riesgo de enfermedades cardiovasculares o el envejecimiento prematuro.
Estoy segura de que conoces bien los beneficios del ejercicio físico, pero no viene mal recordarlos, para motivarnos de nuevo a convertirlo en un hábito diario:
Libera endorfinas, que mejoran nuestro estado de ánimo haciéndonos sentir felices.
Fortalece la autoestima.
Reduce los niveles de colesterol y la presión arterial.
Previene y ayuda a controlar la diabetes.
Mejora la calidad del sueño.
Aumenta las energías durante el día.
Dice 1 Timoteo; «Aunque el ejercicio físico sirve para algo, la piedad es útil para todo, porque tiene promesas de vida para el presente y para el futuro» (4: 8). Ahí tienes una combinación perfecta de mente sana en cuerpo sano: ejercitar el cuerpo para asegurarnos de que nos permita ir y venir cumpliendo el propósito para el que Dios nos ha llamado; y ejercitar sobre todo lo más importante, la piedad, la bondad, la compasión, la misericordia, para fortalecer lo espiritual, la fe, nuestra relación personal con Dios. No dejes de prestar atención a estas dos clases de ejercicio cada día de tu vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020.

martes, 19 de abril de 2016

LA CURA DE DIOS PARA TUS BOSTEZOS -3

“¿A quién sino a ti tengo en el cielo? A tu lado no me agrada ya la tierra. Aunque mi corazón y mi cuerpo desfallezcan, mí refugio y mi heredad por siempre es Dios”. Salmo 73:25, 26, LPH

Últimamente, los estadounidenses nos venimos gastando diez mil millones de dólares al año simplemente por cambiar el tono de llamada de nuestros teléfonos móviles. La mitad del mundo se va a dormir por la noche con hambre y nosotros gastamos diez mil millones de dólares cambiando el tono de llamada. Seamos sinceros: los occidentales somos dados a gastar, ¿no? No importa la economía (por la que, por supuesto, todos estamos muy preocupados estos días). Cuando hay que tener algo lo compramos sin importar los líos que tengamos que hacer para ello. Y así, la mayor colección del mundo en juguetes (tanto para niños como para adultos), cachivaches, herramientas, gangas que no necesitamos compradas en liquidaciones, vajillas de porcelana, discos de DVD, ropa, tonos de llamada, zapatos, cortacéspedes y demás sigue creciendo más y más.
Quizá por eso nos hayamos convertido en la nación con mayor déficit de la tierra. Exprimiendo nuestras tarjetas de crédito más allá de su límite, hemos descubierto una manera de no ser más que el vecino y de pagar nuestra colección de posesiones y nuestro costoso estilo de vida. Un comentarista lo describió como nuestra negativa a reconocer los límites naturales. ¿Es eso?
Y entonces se presenta el sábado, el más inmaterial de todos los dones confiados a la raza humana. No puedes envasarlo, cortarlo en trocitos y luego venderlo al mayor postor. No puedes recogerlo ni pintarlo. Es, más bien, de la sustancia de lo inmaterial, lo invisible, un trozo de tiempo eterno esbozado en los calendarios de la supervivencia humana, que nos ofrece lo máximo en lo inmaterial: una amistad personal con nuestro Creador.
El grito del Salmista en nuestro texto de hoy proviene de alguien que ha adquirido la dura conciencia de que las posesiones materiales de la tierra se desvanecen en la insignificancia frente al ofrecimiento divino de que poseamos a Dios. “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?” Como un progenitor que se goza en el sentido de posesión de un niño -“Este es mi papá, esta es mi mamá”-, Dios anhela ser así poseído. Y, siendo sinceros, junto a él, ¿qué tenemos realmente en el cielo o en la tierra que sea comparable? Su don del sábado llega fielmente con una liberación silenciosa de esa fatiga que nos consume los huesos. Impulsados a dar cada vez más, oímos el llamamiento del sábado a menos: menos de nuestras querencias y cada vez más de nuestro Dios. Es la libertad que venimos anhelando.
“Venid a mí […] y yo os haré descansar” (Mat. 11:28).

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame