Mostrando entradas con la etiqueta Intercede. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Intercede. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de enero de 2017

TU TIEMPO PARA HACER LO CORRECTO

“Entonces David rogó a Dios por el niño; ayunó David, se retiró y se pasó la noche “Ve y dile a Ezequías: ‘Jehová, Dios de tu padre David, dice así: He oído tu oración y he visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años’”(Isa. 38:5).

Papá, no quiero hablar con mamá. Ella siempre cuida de gente que se aprovecha de ella -dijo la muchacha.
-Tu madre es una gran mujer; su corazón se preocupa por los demás. Impedirle ser quien es sería como decirle que detenga su corazón, para que no palpite. Se va a sentir fatal si le quitas esa libertad -respondió su padre.
Después de una semana de no hablar con su madre, la joven soñó que su madre había muerto. “No, Jesús, no estoy lista para que ella se vaya; ¡por favor, no la dejes morir! Te prometo que nunca volveré a evadir sus llamadas telefónicas”, exclamó la jovencita. Cayendo a los pies de Dios en el sueño, lloró. “Te prometo que nunca volveré a impedirle que haga lo correcto. Por favor, que esto sea solo un sueño”. Y lo era. Nunca antes habían sido contestadas sus oraciones tan rápidamente. Muy temprano en la mañana, su llamada telefónica despertó a su madre.
Sin embargo, el sueño de la muerte de su madre le estuvo rondando la cabeza. Tres meses después de ese sueño, su madre se cayó y se rompió el brazo. Los médicos dijeron que tal vez no podría utilizar el brazo de nuevo. “Señor, ¿por qué permites que algo así le pase a una persona tan buena y cariñosa?”, preguntó la joven. Poco después, la dolorosa experiencia había terminado, y su mamá pudo utilizar su brazo de nuevo.
Poco tiempo después, su madre fue diagnosticada con cáncer. La joven ayunó y oró, para que Dios la sanara. Ella pidió al Señor que le permitiera tener una madre de 65 años, es decir, quince años más de vida, como se los había dado al rey Ezequías. Sin embargo, solo cuatro meses después de aquel sueño, y después de haber rogado a la madre su perdón, la mamá falleció.
Cuando escuché esta experiencia, me pregunté: ¿Cuánto tiempo necesito para hacer lo correcto con mis amigos, mi familia y mi Padre celestial? ¿Cuánto tiempo tenemos tú y yo? Cada una debe tomar su decisión en este momento. Alabado sea Dios, porque nos puede dar el valor, la fuerza y el tiempo que necesitamos para hacer lo correcto con los demás y con él, antes de que sea demasiado tarde. Suhana Benny Prasad Chikatla

Tomado de lecturas devocionales para Damas 2017
VIVIR EN SU AMOR    
Por: Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
#VivirEnSuAmor #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 30 de mayo de 2012

LAS ORACIONES DE UNA MADRE


Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: «¡Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas!». (Proverbios 31:28-29).

Se han escrito muchas cosas bellas acerca de la madre, ese ser que incluso está dispuesto a entregar su vida por sus hijos. El célebre educador Domingo Faustino Sarmiento dijo que «la madre es para el hombre la personificación de la Providencia, es la tierra viviente a que se adhiere el corazón, como las raíces al suelo». Muchas destacadas personalidades rinden homenaje a sus madres al evaluar los triunfos y logros que han alcanzado.
Nosotros éramos una familia numerosa de catorce hermanos. En mi país se vivieron tiempos difíciles durante la década de los ochenta, ya que una guerra civil no solamente ensangrentaba nuestra patria y afectaba la economía, sino que también dividía a las familias. Tres de mis hermanos
Pertenecían al ejército nacional, mientras que otro de ellos luchaba en el bando contrario. Este último adquirió cierto nombre bajo el seudónimo de «comandante Johnson».
Cuando eran niños, mis hermanos jugaban juntos y ocasionalmente asistían a la iglesia, pero al crecer las ideologías políticas los dividieron al punto que tomaron caminos diferentes. El caso de nuestros hermanos fue bien conocido, llegando a tipificar el problema de la división familiar en mi país. Periodistas de diversos países escribieron artículos y libros acerca de una familia que había sido fraccionada por la guerra.
En cierta ocasión dos de mis hermanos se enfrentaron en un combate armado. Después de algunos minutos se reconocieron, y ordenaron el "alto el fuego". Durante algunas, horas hubo una tregua. El comandante Johnson dijo «No tiene sentido estar peleando entre hermanos». Luego mis hermanos se abrazaron y lloraron. Por un momento pusieron a un lado sus diferencias ideológicas y hablaron de las cosas que los unían como familia.
¿Qué podía hacer mi madre, una mujer sencilla, para mantener unida a su familia? A pesar de las diferencias ideológicas que mantuvieron separados a mis hermanos durante diez años de guerra civil, hubo algo que los guió y ayudó: las oraciones y el amor de mi madre. Ella nunca dejó de orar por ellos.  A diario derramaba sus lágrimas y súplicas delante del Señor para que protegiera a sus hijos y los mantuviera a sus hijos en el amor familiar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Dorys Esther Fley

domingo, 11 de septiembre de 2011

UNO POR MUCHOS

Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado. Éxodo 32:31, 32.

Moisés había pasado cuarenta días y noches en la presencia de Dios en el monte Sinaí, y al regresar al campamento se encontró con el triste espectáculo de la idolatría. El pueblo había olvidado rápidamente la promesa hecha ante la presencia de Jehová Dios, e hicieron un becerro de oro y lo declararon "dios".
Moisés, sumamente indignado, al bajar del monte y ver al pueblo adorando al ídolo, rompió las tablas que contenían los Diez Mandamientos. Con exaltada ira destruyó el becerro que su hermano había construido y reprendió a los israelitas por haber caído.
Días más tarde, en la presencia de Dios, Moisés se encontraba compungido y sumamente humillado. Como representante del pueblo, deseaba que Dios perdonara a los transgresores, y para ellos elevó una oración: "Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado".
Este hombre abnegado de Dios le presentó al Señor una súplica sencilla, intercediendo por todos. Moisés intercedió ante Dios por el pecado de muchos.
Es posible que tú también veas problemas en tu sociedad y busques una solución. Quizás existan problemas en tu colegio y parezca que no tienen una solución posible. Es probable que tu iglesia tenga desafíos inmensos y difíciles de alcanzar, y que para lograrlos se necesite un verdadero milagro.
Ora al Señor. Así como Dios escuchó la oración de Moisés realizada a favor de todo el pueblo, ese mismo Dios puede escuchar tu oración hecha por tu gente, tus compañeros de estudio o tu iglesia. Interceder en favor de muchos puede ser efectivo. El gran líder de Israel logró que el pueblo israelita tuviera una nueva oportunidad, y tú también puedes lograr que los problemas o las metas inalcanzables tengan solución si te animas a orar con fervor por quienes lo necesitan.
Antes de iniciar las tareas de este día, intercede ante Dios en oración por las necesidades de la gente que conoces.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

martes, 12 de julio de 2011

INTERCEDE

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Hebreos 1:3.

El cielo se viste de gala. Millones y millones de seres angelicales se preparan para dar la bienvenida al Héroe, que vuelve de la guerra después de haber vencido al maligno y rescatado al ser humano. Jesús aparece glorioso, con su cuerpo resucitado. Ha vencido a la muerte y al pecado. Se sienta, ahora, al lado del Padre.
La escena que acabo de describir no es imaginaria; la Biblia lo afirma. El texto de hoy lo expresa de manera explícita. Muestra que existe relación entre la muerte expiatoria de Jesús en la cruz y su obra mediadora en el cielo, al lado del Padre. El autor de la Epístola a los Hebreos indica que, después de haber efectuado la purificación de nuestros pecados en la cruz, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
Jesús ya murió; subió a los cielos; está a la diestra del padre. Y, desde ahí, añade Hebreos 7:25, "puede salvar a los que por él se allegan a Dios". ¿Por qué crees que el verbo "salvar" está en modo infinitivo? Si solo bastase su muerte, el verbo estaría en tiempo pasado; diría "salvó", y no "puede salvar". Lo que Pablo quiere significar es que, a pesar de que la muerte de Jesús en la cruz fue completa en lo que se refiere al sacrificio, esa muerte no le sirve al ser humano, a menos que vaya a Jesús con fe, y reconociendo que pecó y que necesita de salvación. Entonces Jesús, quien en la cruz constituyó el sacrificio, se transforma ahora en el Mediador, para interceder delante del Padre en favor del pecador arrepentido.
Solo entonces lo que Jesús obró en la cruz del Calvario tiene valor para el ser humano: está salvo, porque creyó en la muerte de Cristo y aceptó su mediación delante del Padre.
Hoy es un día para aceptar ese sacrificio en tu favor. Dios no fuerza la voluntad humana; nadie será salvo solo porque Jesús murió. La salvación solo tiene valor, para ti, si la aceptas.
No te olvides: "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón