Mostrando entradas con la etiqueta No Chismes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta No Chismes. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de mayo de 2013

SEIS COSAS QUE DIOS ABORRECE - SEXTA PARTE

El falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos. Proverbios 6:19

Esparcir mentiras y sembrar discordia. Quien se deleita en estas dos actividades tiene una existencia miserable, e intenta que la vida de los demás sea igual de patética. La gente que extiende falsos rumores sobre los demás busca ser considerada como superiores al desprestigiar a otros y esparcir información sobre ellos sin comprobar si es cierta o no. Pero para la mirada atenta, este tipo de conducta no logrará sus objetivos.
La especulación es la herramienta de trabajo preferida de los «rumoristas», si se me permite el neologismo. Distorsionan la verdad y crean una versión diferente de los hechos y de las personas involucradas en los mismos. Esparcir mentiras y rumores puede convertirse en una adicción muy fuerte, pero lo peor es que es engañosa, pues quienes la padecen pueden llegar a creer que hacen bien, o que no están haciendo nada malo.
Esta tendencia pecaminosa es tan antigua como la misma existencia del ser humano. Una de las leyes de convivencia entre los israelitas decía: «No divulgues informes falsos. No te hagas cómplice del malvado ni apoyes los testimonios del violento» (Éxo. 23:1).
Por causa de rumores se han destruido matrimonios, se han roto relaciones afectuosas y se han puesto en duda el prestigio y la credibilidad de una persona.
Seamos cuidadosas con lo que decimos. Si nuestra imaginación es tan prolífera que no podemos dejar de agregar «detalles» a un incidente, entonces sutilmente caemos en las redes de Satanás, y las consecuencias serán fatales. «El testigo falso no quedará sin castigo; el que esparce mentiras no saldrá bien librado» (Prov. 19: 5).
Mi querida amiga, sellemos nuestros labios cuando lo que estemos a punto de decir falte a la verdad. Desarrollemos el hábito de hablar bien de los demás, y lo conseguiremos cuando conectemos nuestra mente con la mente del Eterno. Los motivos santificados y las buenas intenciones vienen de una mente y un corazón que han sido tocados por el Espíritu Santo.
Recordemos: «Más vale pobre e intachable que necio y embustero» (Prov. 19:1). Odia la mentira, como tu Señor. Que de tus labios broten siempre palabras veraces que esparzan vida por donde pases.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 3 de marzo de 2013

¡NO TE ESCONDAS!


Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. Efesios 4:25

El anonimato suele ser la trinchera tras la cual se oculta mucha gente cuando difama y desprestigia reputaciones ajenas. Creo que no me equivoco al asegurar que el anonimato es la «covacha» de un cobarde. Solamente los cobardes se esconden tras un rumor anónimo, un escrito sin nombre, un chisme que degrada la honorabilidad de otra persona. Si no son capaces de responsabilizarse de un comentario, quiere decir que no están seguros de la información que maliciosamente están transmitiendo; su única intención es nutrir su baja autoestima para no sentirse tan mediocres como son. Cuando hagamos comentarios sobre alguien debe movernos el deseo de buscar su bienestar, y por supuesto también el nuestro. Quien es capaz de hablar mal de otro también se expresa mal de sí mismo. El apóstol Santiago, al escribir a sus hermanos, les advirtió y amonestó contra los pecados de la lengua, que son el chisme, la mentira, la difamación, las palabras deshonestas, etcétera. «La lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! También la lengua es un fuego, un mundo de maldad» (Sant. 3:5-6). Por eso, pide a Dios que te ayude a ejercer control sobre tu lengua en todo momento.
Debemos prestar atención a este aspecto tan importante de nuestra personalidad. Dios nos ofrece su ayuda por medio de su Espíritu Santo, y también su oportuno y sabio consejo al ponernos en contacto con su Palabra. Dios desea que seas una maestra del bien. Edifica y bendice a los demás con tus palabras, y cuando te sientas tentada a hacer un comentario parapetada en el anonimato, considera cuánto bien o mal harás. Si no estás dispuesta a avalar con tu nombre lo que dices, es porque tu finalidad es destruir, no edificar.
Somete tu vida al escrutinio de Dios y sigue el consejo del apóstol Pablo: «Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención» (Efe. 4:29-30).
Ruega al Señor para que las palabras que digas hoy sean «como naranjas de oro con incrustaciones de plata» (Prov. 25:11).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 24 de julio de 2012

PEQUEÑA Y VENENOSA


Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! (Santiago 3:5).

La mayor parte de nosotros tiene la tendencia a ver mejor que hay en nuestras vidas y a resaltar lo peor que creemos existe en las vidas de los demás. Es más, a menudo encontramos que es más fácil reprochar que elogiar a alguien.
Se cuenta de una mujer que calumnió a su pastor. Arrepentida, fue a pedirle perdón. El pastor la perdonó, no sin antes entregarle un sobre que contenía un puñado de plumas. Le pidió que saliera a la calle, se parara frente a la iglesia y soltara las plumas al aire. Tras haber seguido las indicaciones del ministro, la dama regresó para decirle que había cumplido con su petición. Esta vez, el pastor le entregó un sobre vacío y le pidió que regresara al lugar donde había soltado las plumas, y que recogiera hasta la última de ellas.
La mujer cumplió nuevamente con las indicciones recibidas. Sin embargo, se dio cuenta de que era imposible encontrar todas las plumas, por lo que trajo de vuelta el sobre prácticamente vacío. Entonces, el ministro comento: «Después de que se lanzan calumnias o críticas destructivas, es imposible reparar todo el daño causado».
Es interesante notar que el versículo de hoy afirma que la lengua puede hacer grandes daños. Esto quiere decir que todos en algún momento quizá hayamos hecho declaraciones que han causado daño. ¡Es muy fácil repetir, comentar, exagerar o criticar alguna acción o falta ajena! Muchas veces pensamos que estamos autorizados para hablar o repetir algún hecho. Sin embargo, si lo que vamos a decir no es edificante, ¿para qué repetirlo?
Hemos de desarrollar el hábito de ver cualidades en el prójimo y de hablar bien de los demás. La Palabra de Dios aconseja repetidamente no murmurar, juzgar o criticar a los demás. No usemos la lengua para engrandecer el mal. Utilicémosla para expresar bendición, gloría y alabanza a nuestro Creador, y para reconocer lo bueno en nuestros seres amados y en nuestros semejantes.  Hermana mía, no permitamos que la lengua se apodere de nuestra vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Dalia Castrejón-Castro

martes, 3 de julio de 2012

EL PÁJARO MÁS RUIDOSO


«No critiques al rey ni siquiera con el pensamiento. No hables mal del rico, aunque estés a solas, porque las aves vuelan y pueden ir a contárselo» (Eclesiastés 10:20).

Imagina que estás caminando en un hermoso día de verano, bajo el cielo azul y con el suave soplo de la brisa. De repente se oye el fuerte graznido de un arrendajo azul. Sin duda el arrendajo azul es una de las aves más hermosas que existen, pero su belleza se desvanece cuando abre su ruidoso pico. Su sonido se puede escuchar por todo el vecindario.
¿Sabías que algunas personas son como el arrendajo azul? Interrumpen las conversaciones de los demás; o se saben la vida de todo el mundo y después la andan vociferando por todo el vecindario, la escuela o la iglesia. A estos últimos se los conoce como chismosos. El chisme es muy dañino, porque hace sentir mal a los demás y a veces causa discusiones y conflictos.
Ora por aquellos que hacen daño mediante el chisme, y ora también por ti. Pídele a Dios que no seas como el arrendajo azul, que no metas tus narices en los asuntos de los demás para después contar a todo el mundo lo que has escuchado. El chisme es malo, jamás lo pongas en práctica y ayuda a los demás a que tampoco lo hagan.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

sábado, 21 de enero de 2012

BOTA LA BASURA

«Porque si no dejas ir a mi pueblo, yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén» (Éxodo 8: 2 1, RV95).

¡Moscas! Otra repugnante plaga que estaba por todas partes en Egipto. El faraón estaba asqueado ¿Por qué las moscas nos dan tanto asco? ¿Son acaso tan feas? Bueno, yo no me atrevería a decir que son lindas, pero horribles tampoco son. Exploremos un poco el Egipto infestado de moscas para averiguar qué está ocurriendo.
¡Oh no! La gente se está enfermando. ¿Por qué? Porque las moscas se paran en la basura y transportan enfermedades a dondequiera que van. Por eso es que las moscas son consideradas tan peligrosas.
¿Sabías que algunas personas se parecen a las moscas? Buscan la basura y los errores de los demás, salen volando, aterrizan donde puedan y comienzan a esparcir los chismes a todos los que se atraviesan en su camino. ¡Qué asco! Lo mejor que podemos hacer es buscar las cosas buenas de cada persona, y no las malas. Una vez que hayamos identificado esas cosas buenas, contémoselas a los demás. Ya eso no sería chisme, sino buenas noticias.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush