sábado, 20 de junio de 2009

EL AMOR AL DINERO

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría. Colosenses 3:5

El consejo pastoral del apóstol Pablo en este texto es amplio y profundo. Aconseja hacer morir el pecado, matarlo, suprimirlo. Vamos a comentar únicamente esta parte: «Haced morir, pues, en vosotros [... la] avaricia, que es idolatría». Según el diccionario, la avaricia es el «afán o deseo desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas». Es un deseo desordenado de las cosas presentes, de los goces y deleites materiales. Procede del alto valor que se le concede a la búsqueda de esas cosas y al angustioso temor de perderlas. EI apóstol dice que la avaricia es idolatría espiritual. Idolatría, porque se da todo y el amor y la consideración a las riquezas, y no a Dios, de quien proceden. La palabra griega pleonexía, "avaricia", es elocuente. Es el "deseo de tener más". La avaricia es más dañina de lo que se piensa normalmente, y ataca a más personas de las que nos imaginamos. No es el pecado de los ricos. Es digno de mención que, entre todos los pecados que señala la Escritura que, por desgracia, cometieron muchos de los grandes hombres de Dios, no haya un solo ejemplo de avaricia. Es motivo de reflexión. Por algo dice el apóstol que es idolatría espiritual. Un poco de reflexión nos dirá que el símbolo de todo lo deseado y adquirido es el dinero. El pobre que nunca tiene suficiente y el rico que desea tener más pueden tener al en común: ambos dedican a su afán mucho del tiempo que deberían dedicar a Dios. Y recordemos que "ídolo" es todo aquello que ocupa en el corazón el lugar que le corresponde a Dios. Se considera que la invención del dinero fue una buena idea de la humanidad. El dinero facilita el intercambio de bienes entre los seres humanos. Es muy útil para compartir, para distribuir, para dar a cada uno lo que le corresponde. Puede ser un instrumento del amor. El dinero, como medio de pago e instrumento para el intercambio de bienes, ayuda a todos los seres humanos a introducirse en la corriente de bienes de la sociedad. Pero el dinero no es más que un medio de pago. No tiene valor en sí mismo. El billete, la moneda, son instrumentos para obtener bienes; no son bienes, en el estricto sentido del término. Por eso, guardar el dinero mismo, como si fuera un bien, es hacer un gran daño a la sociedad: impide a muchos el acceso a la corriente de bienes de la sociedad. ¿Cómo estás tú? ¿Se te aplica el consejo de hoy?

Tomado de la Matutina Felices Para Siempre

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