lunes, 10 de enero de 2011

TE LIBRARÉ

Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes. Éxodo 6:6.

Hay dos palabras que quiero destacar en el texto de hoy: "servidumbre" y liberación". Servidumbre es el acto de servir por temor; no es lo mismo que servicio. El servicio es noble; Jesús fue el siervo maestro. Vino para servir, y nos inspiró a vivir para servir. La servidumbre, por el contrario, implica esclavitud; estás obligado a servir. Hay un señor que te fuerza; se considera tu dueño.
La vida de Israel era una vida de servidumbre. Se había vendido a Egipto, por un poco de trigo, a causa de la hambruna que asolaba sus tierras. ¿Te diste cuenta de que las necesidades de la carne son las que nos llevan a la esclavitud del espíritu? El problema de Israel no consistía sencillamente en estar "bajo las pesadas tareas de Egipto"; las tareas pesadas se vuelven leves si las realizas por amor. Israel las ejecutaba por miedo. Era un pueblo confor¬mado con la situación: servidumbre, esclavitud, complejo de inferioridad, mediocridad... en fin. Sin embargo, Dios no se conformaba con eso; él tenía un sueño más grande para sus hijos. Por eso, les dijo: "Yo los sacaré, los libraré y los redimiré".
Sacar tiene que ver con mostrar lo que está oculto. ¿Cuál es el valor que conservas escondido en los rincones de tu corazón?
Librar se relaciona con una vida plena y sin limitaciones; campos vastos, cielo azul y horizontes sin fin. ¿Qué hay dentro de ti, que necesita ser liber¬tado? Observa bien que estoy usando el verbo "libertar", y no "liberar". La li¬beración implica lucha, conquista. Jesús te ofrece libertad porque te redimió: pagó el precio con su vida. Murió en la cruz del Calvario.
Haz de hoy un día de libertad. Echa fuera los complejos; rasga los vicios y arrójalos al basurero. Rompe las cadenas que te oprimen. Sea cual fuere el hábito nocivo que se considera tu dueño o el sentimiento descarriado que te lleva hacia la muerte, acepta la promesa de Dios: "Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidum¬bre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

No hay comentarios:

Publicar un comentario