jueves, 31 de enero de 2013

ES MÁS TARDE QUE NUNCA

Hagan todo esto estando conscientes del tiempo en que vivimos. Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos. La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz (Romanos 13:11,12).

Un niño tenía en su dormitorio uno de esos relojes viejos que fallan más que aciertan. Una mañana comenzó a sonar y no paró sino hasta que dio catorce sonoras campanadas. Aterrorizado, el niño corrió al dormitorio de sus padres, gritando: «¡Mamá, papá, despierten, es más tarde que nunca!». Esa es la hora que da el reloj de la profecía. En realidad, es más tarde que nunca. Como aconseja el apóstol Pablo en Romanos 13:11-12, ya es hora de despertar de nuestro sueño y prepararnos para la venida de Cristo.
Antes del 26 de abril de 1986, pocas personas en Occidente habían oído hablar de Chernóbil. Esa mañana una explosión voló el techo del reactor número cuatro de la planta nuclear local. En menos de tres segundos, una detonación arrojó al aire gases radiactivos que alcanzaron hasta ochocientos metros de altura. Las emisiones de radiación de la explosión pronto recorrieron todo el norte de Europa, como también la Unión Soviética, llegando hasta los Estados Unidos. El terrible accidente nuclear mató a treinta personas y muchas más sufrieron daños por la radiación. Se contaminaron centenares de kilómetros cuadrados alrededor del lugar y los peligros médicos y medioambientales que provocó la explosión pueden prolongarse por quién sabe cuánto tiempo.
Ese horroroso accidente hizo que el mundo despertara a la realidad de la amenaza de la «espada de Damocles» nuclear que pende sobre nosotros. Como resultado, muchos corazones literalmente desmayan por el terror, temerosos de las cosas que le sucederán al mundo (Luc. 21:26). Ciertamente las señales de los tiempos en los postes indicadores del cielo demuestran que casi llegamos al destino.
La intensidad sin precedentes del aumento de las señales tradicionales del retorno de Jesucristo que aparecen en Mateo 24, conducen a muchos a pensar que no pasará mucho tiempo antes de que la nubecita del tamaño de la mitad de la palma de una mano anuncie el gran día del regreso de Jesús.
Es tiempo, pues, de despertarnos del sueño. La hora está avanzada. Pronto amanecerá el día. Urge desechar las obras de oscuridad y vestirnos con la armadura de la luz. ¿Ya te preparaste? Este puede ser el año del regreso del Señor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

No hay comentarios:

Publicar un comentario