sábado, 27 de abril de 2013

ÉL ES QUIEN TE DA BIENES EN ABUNDANCIA

«Hombre —replicó Jesús—, ¿quién me nombró a mí juez o arbitro entre ustedes? ¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de los bienes que posee». Lucas 12:14-15.

«Tener». Palabra que se gesta en el centro mismo del egoísmo humano. Todos andamos en busca de bienes, especialmente de los materiales. Algunos trabajamos para obtenerlos, otros, sin embargo, lo logran a base de fraudes.
¿Es malo acaso desear tener bienes materiales? Por supuesto que no. Lo que no está bien es que hagamos de eso nuestra prioridad y estemos dispuestos a pagar el precio que sea, aun pasando por encima de nuestros valores y principios.
El Señor ha prometido colmarnos de bienes y también están incluidos aquí los bienes materiales. Él no desea que sus hijos vivan miserablemente, deseando tener muchas cosas y guardando resentimiento hacia aquellos que las poseen o hacia el propio Dios por no concedérselas. Cuando somos presa de la miseria, sentimos que escaseamos de todo y ponemos la justicia de Dios en tela de juicio.
En los graneros del cielo hay muchos bienes para los hijos de Dios; a veces no los recibimos porque las prioridades no están correctamente puestas en nuestra vida; el Señor nos dice: «Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y estas cosas les serán añadidas» (Luc. 12:3). En la expresión «estas cosas» están incluidos el alimento, la vivienda, el calzado, la ropa, etcétera.
Poner el reino de Dios en primer lugar significa ser fieles en la devolución de nuestros diezmos y dadivosas al dar nuestras ofrendas. Cuando no cumplimos con estos requisitos divinos, ponemos freno a la generosidad de Dios y dejamos de recibir lo que esperamos. Esto no es una venganza de parte del Señor, por el contrario, es un acto de misericordia. Dios no se beneficia de nuestro dinero, los únicos beneficiados somos nosotros.
Amiga, seguramente hoy buscarás en tu cartera los recursos para el sustento diario; al hacerlo recuerda que debes emplearlos con responsabilidad. Pero sobre todas las cosas procura los bienes que no perecen, aquellos que harán de ti una mejor persona y una buena cristiana. La promesa del Señor para ti en este día es: «Honra al Señor con todas tus riquezas [... ] así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo» (Prov. 3:10).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

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