viernes, 5 de febrero de 2016

LA PRUEBA MÁS FIABLE

Hay suficiente luz para los que no desean sino ver. Pascal

El arqueólogo William Ramsay intentó demostrar que las aseveraciones históricas de la Biblia son falsas. Recurrió a dos libros, Lucas y Hechos, ya que mencionan lugares, nombres y fechas que pueden ser corroborados o desmentidos por fuentes históricas seculares. Recorrió las tierras bíblicas durante 25 años y comprobó, por medio de sus excavaciones, que los treinta y dos países, cincuenta y cuatro ciudades y nueve islas mencionados por Lucas en su segundo libro eran lugares reales. Encontró pruebas fehacientes que confirmaron la veracidad histórica de la Biblia, y llegó a decir que existen muchas razones “para colocar al autor de Hechos de los Apóstoles entre los historiadores de primera categoría”. El mundo quedó asombrado cuando Ramsay se convirtió en defensor de la verdad Bíblica.*
Para la mente racional, pocas cosas tienen más impacto que las demostraciones históricas o científicas. Así era yo en mi juventud, y comencé a tener fe cuando me mostraron el cumplimiento histórico de las profecías de Daniel. Tal vez tú también esperas hallar una explicación racional que te convenza para decidirte a creer, o has puesto a Dios a prueba y solo te entregarás a él si te concede lo que le has pedido.
Esto mismo le sucedió a un noble judío que tenía reparos para creer en Jesús, y fue a verlo. “Su fe vaciló cuando vio tan solo a un hombre vestido sencillamente, cubierto de polvo y cansado del viaje. Dudó de que esa persona pudiese hacer lo que había ido a pedirle. […] A menos que se le concediese lo que iba a pedirle, no le recibiría como el Mesías” (El Deseado de todas las gentes, cap. 20, p. 174). “Y le rogó que fuera a su casa y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir. Jesús le contestó: ‘Ustedes no creen, si no ven señales y milagros’ ” (Juan 4:47,48).
¿Esperamos algún milagro para tener fe? ¿O a “sentir” algo que nos haga ver a Dios más real en nuestra vida? ¿Tal vez deseamos alguna explicación científica o dato histórico que disipe las dudas de nuestra mente racional, influenciada por nuestro entorno, nuestras lecturas o nuestras propias vivencias? No hagamos que nuestra confianza en Dios dependa de nada, ni esperemos sentir algo antes de entregamos a él; simplemente confiemos en sus promesas. No hay prueba más fiable que la propia conversión.
* En esto creemos (Doral, Florida: APIA / México: GEMA, 2011), p. 20.

“Ustedes no creen, s¡ no ven señales y milagros” (Juan 4:48).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
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