miércoles, 11 de enero de 2017

AVERGONZÁNDOME A MI MISMA

“Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Los dos lloraron” (Génesis 33:4).

Munca olvidaré la vergüenza que pasé en mi último año de universidad, cuando fui suspendida por haber pasado toda la noche fuera de la escuela. Mi hora de entrada eran las tres de la madrugada, pero me había quedado dormida en el sofá de una amiga. Cuando me suspendieron por este Incidente, yo decidí responder con una serie de cartas airadas y sátiras desafiantes. Mi situación habría podido ser peor, si no fuera porque uno de los decanos, la profesora Merth, me defendió públicamente diciendo: “Simplemente está molesta, pero es una buena muchacha; normalmente no es así”. No sé si yo merecía ese voto de confianza, pero nunca lo olvidaré. Durante años, después de eso, me sentí avergonzada cada vez que recordaba la manera en que había actuado.
Recientemente, volví a la universidad de visita y me encontré con la buena, y ya mayor, profesora Merth. De Inmediato toda la vergüenza volvió a mi mente. Yo sabía que, finalmente, las palabras saldrían de mi corazón: “Por favor, perdóneme por mi comportamiento de hace varios años”. Efectivamente, se lo dije. Hubo silencio. Alcé mis ojos para ver la expresión de su rostro. “Gracias -me respondió ella-, pero no sé de qué me estás hablando”. Todos aquellos años yo había estado avergonzada por nada, pues ella me había perdonado y lo había olvidado por completo.
Cuando Jacob se encontró nuevamente con su hermano Esaú, a quien había engañado y robado veinte años antes, estaba avergonzado. Se inclinó hasta el suelo siete veces mendigando su perdón (y ya había enviado regalos increíbles por adelantado). Entonces, Esaú corrió hacia él y lo rodeó con sus brazos. Todo había sido perdonado.
Cuando le haces daño a alguien, quizá te sientes bien en el momento pero, a largo plazo, te estás hiriendo a ti mismo. La mayoría de la gente va a seguir adelante y a dejar el episodio atrás, pero tú vas a llevar la vergüenza de tu comportamiento durante muchos años. Los males que causaste a otros, al final, te afectarán a ti. Recuerda esto hoy y trata a otros, incluso a aquellos con los que tienes conflictos, con amabilidad.

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
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