Mostrando entradas con la etiqueta Perdonar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perdonar. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de marzo de 2020

SOLO FALTABA EL PERDÓN

“La cordura del hombre calma su furor; su honra es pasar por alto la ofensa” Proverbios 19:11.

Sus ojos se apagaban lentamente. Sus extremidades ya no se movían. La muerte se anunciaba en su mirada perdida. Cuando llegué a su casa, sus familiares lo sacudían con desesperación, diciéndole: “¡No te mueras! ¡No te mueras!” Pero una profunda angustia se percibía en el moribundo. Era como si tratara de decir algo a los suyos para después descansar. Entonces, me acerqué a él y le dije: “Vamos a cantar uno de sus himnos preferidos”.

Las notas de los cantos cristianos tranquilizaron al agonizante. Luego, agregué lo siguiente: “Ahora es el momento de arreglar las cosas con este hombre. Él os está escuchando”. Y uno a uno, amigos y familiares pasaron junto a él entre sollozos y le pidieron perdón, le refrendaron su cariño y lo encomendaron al cielo. Después de eso, me acerqué al caballero, lo tomé de los hombres y, mirándolo a los ojos, le dije: “Hermano, ya todo está bien. Estás en paz con Dios. Ya todo ha pasado”. Esta vez su mirada reflejaba paz. En ese momento murió en mis brazos.

Esta experiencia me hizo pensar en la profunda necesidad que tienen los seres humanos de morir en paz. Nosotros somos seres mortales y, a veces en el afán de luchar desesperadamente en contra de la muerte- algo que es completamente entendible-, no dejamos que la gente muera en paz. Pero tenemos que morir. Los moribundos quieren descansar en el Señor. Yo creo que es muy importante transmitir paz a estas personas al fin de sus vidas. Muchos solamente desean eso para morir con esperanza. Pero para ello se requiere el pedón, algo que a muchos les cuesta trabajo, tanto pedir como dar.

Cuando uno tiene amigos es inevitable que haya diferencias y malentendidos. Una buena amistad merece ser rescatada. Tampoco hay por qué guardar rencor. Mejor perdona a quienes te hayan ofendido. No vale la pena vivir con odios en el corazón porque solo consumen la vida y acaban con la salud. ¿Acaso esperarás el último momento de la vida para reconciliarte con quien has estado distanciado/a? ¿Para qué vivir enemistados con otros cultivando la animadversión hasta niveles enfermizos? Esa actitud tiene un alto precio.

Hoy pide al Señor que te ayude a no cultivar enemistad en tu corazón y perdonar a quienes te ofenden.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI 2.0
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

lunes, 23 de marzo de 2020

“A LA SOMBRA DE MI DOLOR, EL PERDÓN PARECIERA QUE ES UNA DECISIÓN DE RECOMPENSAR A MI ENEMIGO. ” – ANDY STANLEY

“Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial”  Mateo. 6:14

Cuando los padres de Josh le permitieron elegir el instrumento musical que quería aprender a tocar, eligió el trombón porque es el instrumento más ruidoso para tocar sin necesidad de usar protección auditiva. Cuando Josh tocaba, el perro gemía y se escabullía al rincón más alejado de la casa.

Josh tomaba clases con el señor Gómez quien, a veces, traía a su hijito de dos años, Melvin, para que se entretuviera en la sala de ensayos de la banda, en el colegio, durante la clase.

Melvin estaba en una clase, hacía poco, cuando el señor Gómez comenzó.

-Arma tu instrumento, -le ordenó a Josh, aplaudiendo con fuerza para llamar su atención-. ¡Comienza a tocar!

Y Josh comenzó a tocar. La canción comenzó muy bien… hasta que la vara del trombón se detuvo abruptamente. Melvin había agarrado la vara cuando había llegado a su nivel.

-¿Por qué no tocas? -preguntó el señor Gómez-.¡Necesito que te concentres!

Lo estoy intentando, pensó Josh mientras comenzaba nuevamente a tocar. Entonces, por el rabillo de su ojo vio a Melvin sacando algo de su mochila. Luego, Melvin caminó hasta la batería y la golpeó repetidamente con el objeto robado.

¿Qué tiene ahí?, se preguntaba Josh. ¿Mi teléfono? Y se equivocó en una nota.

-¿Por qué no estás tocando bien? -gruñó el profesor. -Bueno… porque su… -comenzó Josh.

-¿No practicas lo suficiente? -interrumpió el señor Gómez-. ¡Lee las notas, je intenta concentrarte!

Josh sacudió la cabeza y comenzó a tocar. Entonces, Melvin tiró un atril. En la sala de ensayos de banda, había muchos atriles, todos arreglados en una fila. Apenas Melvin empujó uno, los otros 24 cayeron también.

Josh miró a su profesor para ver si él lo había notado. ¡Finalmente, ese pequeñín va a recibir su merecido!

Pero el señor Gómez se volvió a Josh.

-¿Por qué no puedes concentrarte? -explotó- Ahora, ordena este desastre inmediatamente.

La vida no es justa, pensó Josh mientras miraba a Melvin. Y es posible que Melvin tuviera una sonrisa burlona en el rostro.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES
“UNA IDEA GENIAL”
Por: Kim Peckham
Lecturas Devocionales para Adolescentes en 2020.

martes, 11 de febrero de 2020

CUANDO NO PERDONAMOS

Así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarlo y consolarlo, para que no sea consumido por demasiada tristeza. 2 Corintios 2:7.

Fred se crío con su querido amigo Sam. Para Fred, Sam era como un hermano, el hermano que no tenía en su propia familia. Esta íntima y verdadera amistad continuó hasta los años universitarios. Sin embargo, cuando Sam conoció a una joven compañera y se enamoró de ella, dejó de prestar atención a su mejor amigo. Resultó que a ella no le gustaba que Sam fuera amigo de Fred. La situación llegó a tal extremo que, cuando Sam y su prometida se casaron, no invitaron a Fred y ni siquiera le informaron de la boda. Fred fue incapaz de encajar la situación. En su mente y en su corazón albergaba enemistad, odio y repugnancia hacia su antiguo amigo. Esta postura la mantuvo durante años, incluso después de que él mismo contrajera matrimonio. Años después, describiría su estado diciendo: Aferrarse al rencor es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera envenenada.
Su resentimiento hacia Sam y su esposa  era tan intenso, que un día su mujer le dijo:
—Fred, yo te amo, pero no me gustan los cambios que estás experimentando por tu odio hacia Sam.
Esto le produjo una reacción tan fuerte que decidió perdonar. Abandonó el rencor, el desprecio y la aversión. Finalmente pudo perdonar a su amigo. Tan grata fue su experiencia que se encauzó en la carrera psicológica con especialidad en el estudio del perdón. Hoy es el Dr. Fred Luskin, director del Proyecto del Perdón de la Universidad Stanford. Además de sus múltiples investigaciones sobre el tema, Luskin ha ayudado a muchos a perdonar y reconciliarse como, por ejemplo, la mediación que llevó a cabo entre víctimas y terroristas en Irlanda del Norte.
El texto de hoy nos invita no solo a perdonar, sino también a consolar al ofensor. Este espíritu del perdón es parte esencial del evangelio de Jesucristo y hay razones para ello. Por ejemplo, hoy se sabe que cuando no perdonamos alojamos enojo, el estrés aumenta y disminuye la actividad cognitiva. También es bien sabido que no perdonar produce cambios adversos en la actividad hormonal (desequilibrio de cortisol), el sistema nervioso parasimpático y la composición sanguínea. Mientras que al conceder perdón obtenemos bienestar y reducimos la presión arterial.  Ponte de hoy en  manos del Señor  para que te conceda la gracia del perdonar dentro y fuera de tu familia. Obtendrás múltiples beneficios  y además  Dios también  te perdonará a ti de acuerdo a la promesa de Jesús (Mateo 6:14).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020.
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020.

lunes, 10 de febrero de 2020

EL PODER DEL PERDÓN

Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:32).

Amy era una joven de elevados principios: perseverancia, valentía y, sobre todo, compasión. Su deseo de aportar justicia e igualdad al mundo le llevó a realizar estudios superiores en relaciones internacionales en la Universidad Stanford (California, EE. UU). Al terminar sus estudios, obtuvo una beca Fulbright para participar en un proyecto de promoción de la igualdad y en contra de la segregación racial en Sudáfrica. Al final de su estancia, cuando faltaban dos días para regresar a casa, un grupo de jóvenes en la población de Guguletu la detuvo, la sacó del vehículo y la acuchilló hasta la muerte. Sus padres, su novio (que la esperaba para un pronto matrimonio) y sus amigos y familiares quedaron devastados ante una pérdida tan injusta y sin sentido. Estaban llenos de enojo, dolor y odio—reacciones humanas naturales ante un hecho tan horrendo.
Sin embargo, los padres de Amy demostraron un carácter de absoluta nobleza moral. Meses después de la espantosa pérdida, viajaron al lugar de los hechos y se reunieron con la familia de los asesinos y con ellos mismos, ofreciéndoles su perdón. También fundaron una institución que hoy se desempeña en Sudáfrica: la Fundación Amy Biehl, que promueve programas de salud, educación, arte, música y recreación para los más desfavorecidos. Dos de aquellos jóvenes asesinos, Ntobeko Peni y Easy Nofemela, a quienes alguien enseñó que todos los miembros de la raza blanca son enemigos malvados, están arrepentidos y rehabilitados. Ambos trabajan en la Fundación Amy Biehl y comparten el legado de la chica.
El perdón generoso de aquellos padres produjo una serie de reacciones de paz y buenos sentimientos. Ellos se libraron del enojo, del dolor y del odio. Los asesinos fueron transformados por la fuerza del perdón. Muchos recibieron inspiración por el perdón paterno. Y muchos más continúan recibiendo bendiciones por medio de la Fundación.
El perdón que Dios nos extiende es mucho más completo. Es un perdón tan poderoso que nos invita a perdonar a nuestros semejantes, como indica el versículo de hoy. Tal vez el Señor no te invite a que perdones al asesino de un ser querido, pero sí a tu cónyuge, a tu hijo, a tu padre, a tu vecino o a tu pariente. Si has sido objeto de alguna ofensa, ora hoy para que el Espíritu Santo sensibilice tu corazón y extiendas tu perdón, como Dios también te perdona a ti en Cristo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020.
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020.

viernes, 31 de enero de 2020

"SENTÍ QUE CONFIABA EN CRISTO, Y SOLO EN CRISTO, PARA MI SALVACIÓN. Y RECIBÍ LA SEGURIDAD DE QUE HABÍA BORRADO MIS PECADOS” - JOHN WESLEY

Se puede calificar cuán bueno es un concierto de música góspel según el tiempo que uno pasa aplaudiendo de pie, y yo no me había sentado hacía más de una hora. Un cuarteto masculino pasó al frente al final del programa. Eran tan buenos que ni siquiera tuve la oportunidad de sentarme. El líder, que hablaba entre canto y canto, le pidió a la audiencia que levantara las manos si era salva.
Ahora bien, yo no soy muy rápido para reaccionar. Dejé la mano quieta mientras trataba de procesar la pregunta. ¿Soy salvo? Creo que sí. Pero no quiero ser presumido. No quiero agitar mi mano en el aire y decir: "Mírenme: soy totalmente salvo".
El que estaba a mi izquierda observó que yo no había respondido.
-Ey -dijo con un tono desafiante-, ¿no eres salvo?
Yo sonreí y pensé que eso sería todo. Pero el cuarteto cerró con un llamado y, mientras todos los demás se mecían tomados de las manos, mi vecino decidió que debía hacer algo.
-Dime, ¿sabes con seguridad si eres salvo? -gritó por sobre la música- Si no eres salvo, te vas a quemar en el infierno. ¿Sabías eso? ¿Por qué no te entregas a Cristo?
Mi nuevo amigo se inclinó hacia mí con la agresividad de un miembro de una pandilla.
-¿Piensas que esto es un juego? Esto es cuestión de vida o muerte. Podrías salir de aquí y ser asesinado esta noche. ¿Cuál es tu problema?
Y entonces, se dio por vencido.
-Está bien; pero tu sangre no está en mis manos.
Al reflexionar sobre esto más tarde, me di cuenta de que decir que soy salvo es presumir solo si es algo que podemos ganar. Pero, como la salvación es un regalo de Dios, decir que somos salvos simplemente es mostrar confianza en que Dios está haciendo su trabajo. Por lo tanto, aunque sé que es un poco tarde, tengo unas palabras para el hombre que estaba a mi lado en el concierto. -Sí. La respuesta es sí. Kim
"Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos" (Heb. 7:25).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES
“UNA IDEA GENIAL”
Por: Kim Peckham
Lecturas Devocionales para Adolescentes en 2020.

sábado, 25 de enero de 2020

UNA BODA PROHIBIDA

“Te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia” (Oseas 2:19).

Nazneen era una jovencita de solo catorce años cuando fue prometida a Aasir, quien tenía dieciocho años. Aunque los dos jóvenes no pasaban mucho tiempo juntos, ambos albergaban sueños maravillosos de matrimonio dichoso, rodeados de hijos en un ambiente feliz y con un futuro venturoso. A pesar de su juventud, Nazneen era capaz de amar de corazón a su prometido. Aasir era bondadoso y apuesto con un trabajo decente y con toda probabilidad de ser un excelente marido. Y todo podría haber sido así a no ser por lo que ocurrió una noche. A las dos de la madrugada entraron ladrones en la casa de Nazneen. Amordazaron a sus padres, se apropiaron de todo objeto de valor y encontraron a Nazneen y a sus dos hermanas pequeñas asustadas en el dormitorio. Los malhechores tomaron a la chica mayor con intenciones de violarla. Como Nazneen sabía la trágica consecuencia de tal acto, agarró un cuchillo y a gritos les dijo que, como siguieran en su intento, ella se quitaría la vida. Los ladrones se amedrantaron y huyeron con el botín sin deshonrar a la muchacha. Cuando Aasir y su familia supieron del suceso, dijeron que la joven estaba ya “usada” y no era digna de casarse con Aasir. La boda nunca se celebró.
Aasir y su familia no repudiaron a la joven por haber sido violada, sino por haber sido objeto de un intento fallido de violación. La virginidad es una condición de altísima estima en muchas sociedades y culturas del presente y del pasado. Lo era también en el pueblo de Israel. Si se descubría que una recién casada no era virgen y había evidencia de su culpabilidad, debía ser apedreada (Deut. 22:13-21).
El libro de Oseas muestra abiertamente, para que lo entienda bien cualquier defensor de la virginidad y de la fidelidad, que el Dios del universo está dispuesto a casarse con un pueblo adúltero, una vez se haya arrepentido. Está dispuesto a perdonar transgresiones que algunos pueblos castigan con la muerte para recuperar el honor de la familia.
La actitud de Dios presentada en el libro de Oseas desmonta cualquier forma violenta de restaurar el honor y perdona a la mujer errada: su pueblo escogido. Por supuesto que Dios aplica el justo castigo (Ose. 2:13), pero luego la seduce, la lleva al desierto, habla a su corazón (vers. 14) y se casa con ella (vers. 19). ¡Qué hermosa lección de amor y perdón para que la apliquemos a nuestras costumbres y tradiciones!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020

jueves, 16 de enero de 2020

“ERRAR ES HUMANO, PERDONAR ES DIVINO”. ALEXANDER POPE

Seguramente has oído hablar del ataque a Pearl Harbor que dio inicio a la Segunda Guerra Mundial. Pero apuesto a que nunca has oído hablar del ataque a la ciudad de Brookings, en Oregón, en los Estados Unidos.
Temprano en la mañana del 9 de septiembre de 1942, Nobuo Fujita, un oficial técnico japonés de treinta años, despegó de un submarino portaaviones cerca de la costa de Oregón. (También apuesto a que no sabías que existían los submarinos portaaviones). Su plan era dejar caer bombas incendiarias en el bosque que rodeaba Brookings. Esperaba que un gran incendio forestal destruyera la ciudad, dando muerte a sus habitantes.
Algunos lugareños oyeron el avión sobrevolando la zona, pero no le dieron importancia. Un observador del Servicio Forestal de los Estados Unidos, llamado Howard Gardner, fue el primero en ver una columna de humo sobre los árboles. Él y otros tres guardas forestales apagaron el fuego fácilmente, y luego descubrieron fragmentos de la bomba, con marcas japonesas.
Veinte años después, tres hombres que planificaban el festival Azalea de la ciudad pensaron en invitar al piloto japonés a la celebración. Nobuo estaba intrigado, pero un poco preocupado. «Estaba bastante seguro de que cuando llegara a Brookings me darían una paliza, me lanzarían huevos y me insultarían», admitió más tarde.
Sin embargo, cuando llegó con su familia, lo trataron como a una celebridad. Su comitiva se detuvo tres veces para que las multitudes le dieran la bienvenida. En Brookings, se le hizo acto de entrega de las llaves de la ciudad. Entonces,  Nobuo le presentó a la ciudad su propia espada samurái, que había pertenecido a su familia por cuatrocientos años.
Algunos veteranos de la Segunda Guerra Mundial se habían opuesto a invitar a este soldado del Japón Imperial. Pero el acto de Nobuo de entregar su valiosa reliquia familiar como señal de amistad y perdón mutuo los hizo cambiar de actitud.
Nobuo murió como ciudadano honorario de la ciudad que una vez había tratado de destruir. El impacto del perdón llegó a ser más poderoso que el de sus bombas. Kim
“Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados» (Mar. 11:25).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES
“UNA IDEA GENIAL”
Por: Kim Peckham
Lecturas Devocionales para Adolescentes en 2020.

miércoles, 11 de enero de 2017

AVERGONZÁNDOME A MI MISMA

“Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Los dos lloraron” (Génesis 33:4).

Munca olvidaré la vergüenza que pasé en mi último año de universidad, cuando fui suspendida por haber pasado toda la noche fuera de la escuela. Mi hora de entrada eran las tres de la madrugada, pero me había quedado dormida en el sofá de una amiga. Cuando me suspendieron por este Incidente, yo decidí responder con una serie de cartas airadas y sátiras desafiantes. Mi situación habría podido ser peor, si no fuera porque uno de los decanos, la profesora Merth, me defendió públicamente diciendo: “Simplemente está molesta, pero es una buena muchacha; normalmente no es así”. No sé si yo merecía ese voto de confianza, pero nunca lo olvidaré. Durante años, después de eso, me sentí avergonzada cada vez que recordaba la manera en que había actuado.
Recientemente, volví a la universidad de visita y me encontré con la buena, y ya mayor, profesora Merth. De Inmediato toda la vergüenza volvió a mi mente. Yo sabía que, finalmente, las palabras saldrían de mi corazón: “Por favor, perdóneme por mi comportamiento de hace varios años”. Efectivamente, se lo dije. Hubo silencio. Alcé mis ojos para ver la expresión de su rostro. “Gracias -me respondió ella-, pero no sé de qué me estás hablando”. Todos aquellos años yo había estado avergonzada por nada, pues ella me había perdonado y lo había olvidado por completo.
Cuando Jacob se encontró nuevamente con su hermano Esaú, a quien había engañado y robado veinte años antes, estaba avergonzado. Se inclinó hasta el suelo siete veces mendigando su perdón (y ya había enviado regalos increíbles por adelantado). Entonces, Esaú corrió hacia él y lo rodeó con sus brazos. Todo había sido perdonado.
Cuando le haces daño a alguien, quizá te sientes bien en el momento pero, a largo plazo, te estás hiriendo a ti mismo. La mayoría de la gente va a seguir adelante y a dejar el episodio atrás, pero tú vas a llevar la vergüenza de tu comportamiento durante muchos años. Los males que causaste a otros, al final, te afectarán a ti. Recuerda esto hoy y trata a otros, incluso a aquellos con los que tienes conflictos, con amabilidad.

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
#Fusión # UnPuntoDeEncuentroEntreTúyDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 8 de junio de 2016

“TE PERDONO, PERO…”

“Perdonen, y Dios los perdonará” (Lucas 6:37).

Cuenta la historia que un par de vecinos habían discutido durante treinta años respecto a la colocación de una cerca. Estando en su lecho de muerte, y procurando poner fin al largo distanciamiento, uno de ellos llamó a su esposa y le dijo:
-Por favor, avísale a Abner de que ya me voy a ir, y quiero hablar con él antes de mi inminente partida de este mundo.
Cuando Abner entró a la habitación, con voz temblorosa, el moribundo le dijo: -Vecino, llevamos enfrentados más de tres décadas. Reconozco que he dicho muchas barbaridades sobre ti; pero antes de morir quiero que sepas que lo lamento, que me gustaría ser tu amigo y que necesito que me perdones.
-Por supuesto que te perdono -le dijo Abner- Yo también te he ofendido mucho a lo largo de todos estos años; así que de igual manera preciso que me perdones.
Tras un emotivo apretón de manos todo parecía haberse resuelto; sin embargo, cuando Abner estaba saliendo de la habitación, el enfermo lo señaló y le dijo:
-¡Abner, aunque te he perdonado, te advierto que si llego a levantarme de esta cama, es mejor que te olvides de todo lo que he dicho, pues tú sabes bien que yo tengo la razón en lo que a la cerca se refiere!
Lo cierto es que el perdón solicitado y ofrecido por ese hombre fue muy superficial y dista mucho de lo que Dios espeta de nosotros. Jesús nos enseñó a orar con estas palabras: “Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos han hecho mal” (Lucas 11:4). Si yo quiero que Dios me perdone, entonces me toca estar dispuesto a perdonar a mis semejantes. Es más, el perdón que yo recibiré de Dios será proporcional a la manera en la que yo perdone a los demás. Por eso, si espero que el perdón de Dios hacia mí sea infinito, yo tengo que estar dispuesto a perdonar a mi hermano por lo menos “setenta veces siete” (Mateo 18:22).
¿Cómo está tu capacidad de perdonar? ¿Eres de los que dice: “Te perdono, pero…”? Si Dios no tiene “peros” para regalarte su perdón, ¿consideras sabio que tú los tengas a la hora de perdonar a quien te ha agraviado?

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #perdón #AprendeaPerdonar

miércoles, 1 de junio de 2016

PASAR POR ALTO LA OFENSA

Enseñemos a perdonar; pero enseñemos también a no ofender. José Ingenieros

Joseph Parker, ministro cristiano en Londres, subió al púlpito una mañana y comenzó a predicar. Mientras hablaba, una mujer le arrojó un papel. Parker lo recogió y, asombrado, vio que tenía una palabra escrita: “¡Estúpido!” Entonces comentó: “He recibido muchos anónimos en mi vida. Todos eran textos sin firma pero hoy, por primera vez, he recibido una firma sin texto”.*
Todas estamos expuestas a ofensas, insultos y comentarios negativos, porque nuestras acciones resultan visibles: como madres en el hogar, como maestras en la escuela, como líderes en la iglesia… somos blanco fácil del menosprecio. La gran pregunta es: ¿Cómo reaccionamos cuando lo recibimos?
Parker, por ejemplo, respondió a la ofensa con otra ofensa, pero ¿es ofender la mejor opción para una persona cristiana? Yo me inclino más por imitar a Ana. Su caso tampoco fue fácil. Ella simplemente estaba orando a Dios y, de la persona que menos hubiera sospechado por considerarlo un hombre espiritual, recibió un latigazo: “¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino!” (1 Sam. 1:14). ¡A saber cómo hubiera reaccionado yo, con mi corazón a veces inconverso, si me hubieran llamado borracha así, de buenas a primeras! Pero Ana, a diferencia de mí, respondió a la ofensa con gran suavidad y entereza: “No es eso, señor. No es que haya bebido […], sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada” (1 Sam. 1:15, 16). ¡Se le notaba que era una mujer de oración! Por eso respondió a la ofensa con palabras que fueron un bálsamo pacificador.
Pero ni Ana ni el pastor Parker son nuestro modelo a imitar, sino Jesús. Cuando “los hombres que estaban vigilando a Jesús se burlaban de él y lo golpeaban. Le taparon los ojos, y le preguntaban: ‘¡Adivina quién te pegó!’ Y lo insultaban diciéndole otras muchas cosas” (Luc. 22:63-65), sin embargo, él no respondió ni reaccionó ante la ofensa. Jesús no estaba sordo, pero sí hacía oídos sordos porque sabía que, en realidad, cuando alguien quiere ridiculizar a otra persona, la que queda en ridículo es ella misma. No nos humillemos poniéndonos al mismo nivel. Aprendamos a perdonar y, sobre todo, a no ofender.

“El prudente pasa por alto la ofensa” (Prov. 12:16).

* John Stott, El cristiano contemporáneo (Michigan: Nueva Creación, 1995), p.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 30 de mayo de 2016

“ESTÁS PERDONADO”

“Les escribo a ustedes, queridos hijos, porque sus pecados han sido perdonados por et nombre de Cristo” (1 Juan 2:12, NVI).

Ernest Hemingway, el ganador del Premio Nobel de Literatura en 1954, escribió en su cuento La capital del mundo, lo siguiente:
“Hay en Madrid infinidad de muchachos llamados Paco, diminutivo de Francisco. A propósito, un chiste de sabor madrileño dice que cierto padre fue a la capital y publicó el siguiente anuncio en las columnas personales de El Liberal: ‘Paco, ven a verme al Hotel Montaña el martes a mediodía, estás perdonado, papá’; después de lo cual fue menester llamar a un escuadrón de la Guardia Civil para dispersar a los ochocientos jóvenes que se habían creído aludidos”.
Parece que hay mucha gente que necesita escuchar la frase: “Estás perdonado”. Sabiendo esa necesidad, Jesús colgó un letrero escrito con su propia sangre que dice: “Vuelve a casa. Estás perdonado”. No hay razón para seguir huyendo de Dios, tus pecados han sido borrados. Las palabras que Jesús dirigió al paralítico también son para ti: “Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados” (Mateo 9:2, RV95). ¡No te desanimes! Ya no tienes que vivir recordando tus caídas, ya no tienes que seguir siendo atormentado por ese complejo de culpa que te mantiene en constante agonía.
En El camino a Cristo, uno de los clásicos de la literatura cristiana, Elena de Whi- te escribió: “Tú también eres pecador. No puedes expiar tus pecados pasados, no puedes cambiar tu corazón y hacerte santo. Mas Dios promete hacer todo esto por ti mediante Cristo. Has creído en esa promesa. Has confesado tus pecados y te has entregado a Dios. Quieres servirle. Tan ciertamente como hiciste todo esto, Dios cumplirá su palabra contigo. Si crees la promesa, si crees que estás perdonado y limpiado, Dios lo da por hecho” (cap. 6, pp. 77, 78).
¿No te parece maravillosa esa declaración?
Ahora, a todos los que hemos aceptado ese perdón, Dios nos pide: “Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados” (Isaías 40:2, NTV). Es nuestro deber decir a los demás que ya Dios los perdonó, que para ellos también hay lugar en la casa del Padre. ¿Crees que durante este día por lo menos ochocientas personas acudirán a Dios al saber que ya están perdonadas?

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #DiosOfrecePerdón #MisPecadosEstánPerdonados

viernes, 20 de mayo de 2016

LOS DOS PADRENUESTROS

“Vosotros, pues, oraréis así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores’ ”. Mateo 6:9-12

Una de las grandes historias de perdón en esta era moderna es la biografía de Nelson Mándela, nombre conocidísimo aún en toda la República de Sudáfrica. He estado en su pequeñísimo hogar de Soweto, donde se sembraron las semillas de su visión para la libertad de su pueblo y de todos los pueblos. La imagen en blanco y negro de un joven Mándela, que miraba al exterior a través de los barrotes de la prisión de la Isla Robben, se difundió al mundo cuando, después de veintisiete años de encarcelamiento, perdonó a su carcelero y se alzó para llevar a su país a la reconciliación y al perdón nacionales.
Dos mil años antes se desarrolló la mayor de todas las historias de perdón en el drama atroz y carmesí en la cima del Gólgota, cuando, con respiración torturada, Jesús oró pidiendo el perdón no solo de sus carceleros, sino el de sus acusadores, sus jueces y sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Luc. 23:34). Considera este profundo comentario de El Deseado de todas las gentes sobre la oración elevada por el Señor en el Calvario: “Esa oración de Cristo por sus enemigos abarcaba al mundo. Abarcaba a todo pecador que hubiera vivido desde el principio del mundo o fuese a vivir hasta el fin del tiempo. Sobre todos recae la culpabilidad de la crucifixión del Hijo de Dios. A todos se ofrece libremente el perdón. ‘El que quiere’ puede tener paz con Dios y heredar la vida eterna” (cap. 78, p. 707; la cursiva es nuestra). ¿Te has fijado? Tú y yo fuimos perdonados aquel viernes hace tanto tiempo en el segundo Padrenuestro.
No es de extrañar que el primer Padrenuestro, en griego, diga literalmente: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”. Y, por eso, el único comentario que Jesús hiciera vez alguna sobre su oración modélica la sigue inmediatamente: “Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mat. 6:14, 15). ¿A qué se debe ese lenguaje tan directo en el primer Padrenuestro? A la profunda promesa del segundo Padrenuestro. Si cada pecado tuyo y mío quedó cubierto por la oración pronunciada por Jesús en la cruz en procura de perdón, ¿no debería nuestro corazón, perdonado con tanta generosidad, perdonar a los que han pecado o siguen pecando contra nosotros? ¿Como Mándela? ¿Como Jesús?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

jueves, 19 de mayo de 2016

EL RUEGO DEL SOLDADO MORIBUNDO

Simón Wiesenthal
“Jesús decía: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’ Lucas 23:34

En su inquietante libro El girasol, el desaparecido Simón Wiesenthal revive el absorbente y oscuro relato de aquel momento en que, un día, fue sacado sigilosamente de su trabajo que, como joven prisionero judío, tenía asignado en un campo de concentración nazi y conducido por una inexpresiva enfermera escaleras arriba y a lo largo de un pasillo de un hospital polaco cercano. Al fin se encontró (a su pesar y con nerviosismo y temor) de pie a la cabecera de la cama de un soldado moribundo nazi de las SS, que tenía la cara completamente vendada, salvo cuatro aberturas: una para la boca, otra para la nariz y dos para las orejas. Había manchas amarillentas resultado de la supuración producida a través de las vendas procedente de donde debían haber estado los ojos. La enfermera se marchó y el soldado buscó a tientas las mano del muchacho. Y cuando el hombre habló con un susurro ronco, lo que se oyó era la confesión surrealista pero atormentada de un acto de genocidio contra una casa atestada con entre 150 y 200 judíos indefensos. Atormentado por las pesadillas de su complicidad en aquel crimen espantoso, la última petición desesperada del moribundo a su enfermera había sido que le trajera a un judío, a cualquier judío, al que pudiera confesarle su pecado. Y, por eso, el ruego de la cabeza vendada fue: “¿Me perdonas?” Wiesenthal describe la fiera batalla dentro de su propio joven corazón mientras permanecía sentado en las sombras junto a aquella cama: “¿Lo perdono o no?” Al fin, se fue de la habitación sin decir palabra.
Veinticinco años después, aún perseguido por aquella confesión en un lecho de muerte y por su decisión de no perdonar, Simón Wiesenthal -que sobrevivió milagrosamente al Holocausto, que, no obstante, le arrebató a 86 miembros de familia y seres queridos- termina su relato con estas palabras: “Tú, que acabas de leer este triste y trágico episodio de mi vida, puedes ponerte mentalmente en mi lugar y hacerte esta pregunta crucial: ‘¿Qué habría hecho yo?’ ” (p. 98).
¿Lo habrías perdonado tú? ¿Si fueras judío? ¿Si fueras afroamericano? ¿Si fueras víctima de maltrato infantil? ¿Si fueras objeto de discriminación laboral? ¿Si fueras la víctima de una aventura extramarital? ¿Si encabezaras una familia monoparental? ¿Si fueras el progenitor de un fugitivo? ¿Perdonarías?
Sabemos lo que habría hecho Jesús de Nazaret: hemos vuelto a oír como lo hace en el texto de hoy: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. ¿Qué harías tú? ¿Qué haría yo? Todas las grandes religiones del mundo permiten que Dios pueda perdonar. Pero, ¿que nos perdonemos mutuamente? ¿Hasta qué limite y cuánto? ¡No es de extrañar que necesitemos la cruz de Jesús!.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

domingo, 8 de mayo de 2016

PERDONA A TODOS

«Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos han hecho mal». Lucas 11:4

No sé si a ti te ha pasado, pero hay niños que pelean con sus amiguitos, pero luego se abrazan y vuelven a jugar como si nada hubiera pasado. ¿Sabes por qué pasa eso? Porque se perdonan. La Biblia dice que si alguien te hizo sentir triste debes perdonarlo.
¿Sabes qué es perdonar? Es cuando estamos dispuestos a olvidar todo lo malo que nos han hecho.
[Dramatizar esta parte. Puede sustituir a papá o a mamá por cualquier otro miembro de la familia].
Mira a papá, mamá le dice que se quite de su camino. Papá se ve triste, ¿verdad? Ahora escucha cuando mamá le pide perdón. Ahora ellos están abrazados porque papá la ha perdonado. Eso es lo que Jesús quiere que hagas.
Con la ayuda de tus papás, escribe en un papel con un lápiz el nombre de alguien que te haya hecho sentir mal y qué te hizo. Luego toma el borrador y borra la acción que escribiste. Así muestras que ya lo perdonaste.
Jesús ama a los niños que perdonan.

Oración: Querido Jesús, ayúdame a perdonar a todos los que me ofenden.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 1 de abril de 2016

¿PERDONAR…?

“Si siete veces viene a decirte: ‘No lo volveré a hacer’, debes perdonarlo” (Lucas 17:4).

Tras concluir la batalla de Gettysburg, un hombre se acercó al jovencito de catorce años y le preguntó:
-¿Estás seguro de que quieres ir a la guerra?
-Por supuesto.
-¿Y ya le comentaste a tu padre la decisión que has tomado?
-Claro que no. Ayer él mató a mi perro sin decirme nada; me iré a la guerra sin decirle nada a él. Nunca le perdonaré que haya matado a mi mascota.
-Estuvo muy mal lo que hizo tu padre, pero creo que tienes que hacer algo más. -¿Algo, como qué? -preguntó el joven.
-Nunca olvides todo lo bueno que tu padre ha hecho por ti. Aunque supongo que el mal que te ha hecho supera con creces lo bueno que él ha sido contigo, ¿verdad?
El jovencito meditó un instante en esas palabras, y luego agregó:
-Perdonar es difícil, pero lo perdonaré, porque los momentos en los que él ha sido bueno conmigo son más y mejores que esas ocasiones en las que me ha hecho daño.
-Me alegra oírte decir eso. De hecho, me has ayudado a decidir qué haré con un grupo de hombres que han desertado del ejército. Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas había determinado fusilarlos, pero ahora considero que ellos han hecho muchas cosas buenas por nuestro país, así que los perdonaré. Toma mi tarjeta, si algún día me necesitas, con gusto te ayudaré.
¿Quieres saber quién fue el hombre que habló con aquel muchacho? Nada más y nada menos que Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos de América.
Si deseamos mantener una relación sana con nuestros familiares y amigos, hemos de aprender a perdonar. Cuando alguien te ofenda y supongas que esa persona no merece tu perdón, detente un minuto a considerar si esa ofensa es superior a todos los momentos agradables que has vivido con ella. Cuando te sientas ofendido por tu padre o por tu madre y pienses que ellos se han extralimitado, reflexiona en si esa presunta ofensa supera todas las evidencias de amor que ellos te han manifestado, y ten tu corazón listo para perdonarlos. No olvides las palabras de Jesús: “Perdonen, y Dios los perdonará” (Lucas 6:37).

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #AprenderaPerdonar

lunes, 29 de febrero de 2016

¿LA OTRA MEJILLA?

Sí alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra. Jesús

Ruth escuchó los gritos de una de sus hijas. Cuando acudió en su ayuda descubrió esta escena: su hija pequeña, de tres añitos, tenía la mano en la mejilla y miraba a su hermana mayor con desaprobación. “Mami -se apresuró a explicar la mayor-. Le estoy enseñando la Biblia. Le pegué en una mejilla para que aprenda a poner la otra. Ahora le voy a pegar otra vez”.* Está claro que hay partes de la Biblia que hemos de interpretar con sumo cuidado.
Me imagino a Dios observándonos a nosotras del mismo modo que nosotras valoramos esta escena tan tierna e infantil. ¡En cuántas ocasiones nos comportamos como niñas! Y es que es fácil irse a los extremos, y difícil interpretar ciertos textos bíblicos, tan lejanos culturalmente, y traerlos a nuestra práctica diaria del cristianismo.
Lucas 6:29 es un texto que a menudo interpretamos mal. No es que yo sea teóloga, pero la lógica me dice que el espíritu de este versículo no puede ser el que muchas veces le damos. Si quisiera decir que debemos permanecer pasivas, ofreciendo nuestra mejor sonrisa, cuando nos golpean, ofenden, hieren, maltratan, o cometen injusticias contra nosotras, entonces ¿por qué Jesús no actuó siempre así? En una ocasión en que “uno de los guardianes del templo le dio una bofetada […], Jesús le respondió: ‘Si he hecho algo malo, dime en qué ha consistido; y si lo que he dicho está bien, ¿por qué me pegas?’ ” (Juan 18:22, 23). Pablo también lo tenía claro: “Ananías, que era sumo sacerdote, mandó a los que estaban cerca de Pablo que le pegaran en la boca. Pero Pablo le contestó: ‘¡Dios le va a pegar a usted, hipócrita! Si usted está sentado ahí para juzgarme según la ley, ¿por qué contra la ley manda que me peguen?’ ” (Hech. 23:2, 3).
Intentemos no ser simplistas en nuestra interpretación de la Biblia. No tiene nada de malo cuestionar lo que está mal; actuar ante el abuso de poder; no transigir ante los insultos y los agravios. De otro modo, ¿cómo haríamos reflexionar a quien nos hiere sobre lo insensato que es herir? La salvación del otro también está en juego. Lo que sí Jesús propone siempre es una respuesta no violenta que desarme al agresor.

“Si he hecho algo malo, dime en qué ha consistido; y si lo que he dicho está bien, ¿Por qué me pegas?” (Juan 18:23).
* El libro devocionario de Dios para mujeres (Miami: Unilit, 2000), p. 249.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 23 de febrero de 2016

DE MAL HUMOR

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

Laura llegó a su nueva escuela enojada, y se molestó rápidamente cuando vio que sus compañeros de clase la contrariaban. Andrés era el que más la molestaba. Al principio, no lo hacía intencionalmente, pero al poco tiempo comenzó a entretenerse provocando a Laura.
¡Pfuuu! Sentado en la parte trasera de la sala de clase, Andrés lanzó un poco de saliva en el cuello de Laura.
-¡He! -gritó ella-. No hagas eso.
Laura estaba de muy mal humor, y Andrés no la dejaba en paz. La siguiente vez que él la molestó, ella le gritó en clase, diciéndole cosas crueles acerca de su familia.
-No sabes lo que estás diciendo -le gritó él, en respuesta.
El maestro hizo que los dos dejaran de discutir, pero la pelea no había terminado. Durante el recreo tuvieron que quedarse con su maestro, mientras que sus amigos disfrutaban de su descanso.
Durante quince minutos ambos estuvieron sentados, enojados y en silencio. Finalmente, Laura comenzó a llorar.
-Lo siento, realmente fui muy cruel. ¿Me perdonas? Prometo que no voy a actuar así otra vez -dijo.
Andrés, sorprendido, se disculpó sinceramente con Laura.
Andrés y Laura cumplieron su promesa: dejaron de discutir. Cuando Laura se quedaba sin papel, Andrés rápidamente le daba algunas hojas de las suyas. Si el lápiz de Andrés se rompía, Laura estaba pronta a prestarle uno de los suyos. La vida se volvió mucho más feliz.

¿Y AHORA?
¿Qué es lo que tú puedes hacer hoy para mostrar anistad cristiana a alguien de cuya compañía no disfrutas?

SPLASH:
En un estudio, unas ratas que mantuvieron en la luz y en la oscuridad por períodos de doce horas durante un lapso prolongado, mostraron signos de depresión y ansiedad. Con solo recibir dos horas de luz, las actitudes de las ratas mejoraron dramáticamente.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 28 de agosto de 2013

¿PERFECTOS O SOLO PERDONADOS?

“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Una calcomanía en el parachoques del automóvil decía esto: “Los cristianos no son perfectos, solo son perdonados”. Cuando lo leí por primera vez, el pensamiento me dejó intrigado. ¿Es lo que realmente somos? ¿Perdonados, nada menos y nada más?
La “calcomanía teológica” hace dos aseveraciones y ambas son correctas. Sí, ningún ser humano, con la excepción de Jesús, es perfecto. También es cierto que Dios proporciona el perdón sin excepción a todos los que aceptan a Cristo como su Salvador personal; y esto no depende de que sean perfectos. Sin embargo, algo no parece correcto con respecto al mensaje de la calcomanía, especialmente si la leíste en el parachoques de un automóvil cuyo conductor se metió rudamente en tu carril y hace sonar la bocina desconsideradamente contra los otros conductores.
¿Es verdad que el perdón es lo único que identifica a una persona como cristiana o la única cosa que importa en la vida de un cristiano? Por desgracia, lo que esta calcomanía realmente comunica es que “ser perdonado es todo lo que importa en el cristianismo, lo que es genuinamente esencial”. Desde este punto de vista, lo único que importa es que antes de morir le digas a Jesús: “Perdóname, te entrego mi vida”, para escapar de la muerte eterna. Puedes leer un buen análisis al respecto en el libro The Divine Conspiracy [La conspiración divina], de Dallas Willard.
La Biblia dice, sin embargo, que Jesús no vino y murió únicamente para proporcionarnos perdón sino para darnos vida y dárnosla en abundancia (lee Juan 10:10). Cuando Jesús dijo esto se refería al presente, a la vida que vivimos en este mundo antes de que venga por segunda vez. Si esto es cierto, la diferencia entre un cristiano y uno que no lo es, va más allá del hecho de que uno es perdonado y el otro no. Debes percibir la diferencia en las “vidas” que ellos viven, ¿no es cierto?
Cuando Jesús nos perdona también nos da su Santo Espíritu para implantar los principios de su reino en nuestras vidas. Si permitimos que Dios haga esto en nosotros, seremos realmente dichosos. Cristo vino para hacernos fructíferos en los frutos del Espíritu Santo que se resumen en el principio del amor. Todo el que se entrega a Cristo es un árbol fructífero en el huerto de Dios. ¿Eres un árbol fructífero o estéril? La decisión está en tus manos.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 19 de agosto de 2013

DISCULPAR NO ES PERDONAR

Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba (Efesios 2:14).

El teólogo escocés Hugh Ross Mackintosh definió una vez el perdón de la siguiente manera:
“Es un proceso activo de la mente y del temperamento de alguien lastimado, por medio del cual anula un daño moral para hermanarse con el que lo ha lastimado, restableciendo la libertad y la alegría de la amistad”. ¿No te parece admirable? El perdón hace posible que exista hermandad donde había enemistad y gozo donde había dolor. Cuando éramos esclavos del odio y el resentimiento, el perdón hizo posible la existencia de la confianza y el amor.
¿Cuál es la clave de la reconciliación? De acuerdo con Mackintosh, la clave está en la anulación del “daño moral”. Esto es muy importante, porque el daño que nos han hecho se convierte en un obstáculo real entre nosotros y quienes nos lastimaron. Cuando alguien nos ha herido injusta y profundamente, ese acto se convierte en una “pared intermedia de separación” que nos impide tratarnos como hermanos, porque la confianza o el amor fueron traicionados. Esta separación es natural y apropiada porque nos protege de sufrir más injusticias.
Por eso, disculpar a otros no es perdonarlos, sino todo lo contrario. Cuando disculpas a alguien niegas que hubiera un daño y por tanto no es necesario perdonar. Si deseas realmente destruir la “pared intermedia de separación”, primero debes reconocer que existe.
No me refiero aquí a ser muy sensibles. No debemos dar importancia a asuntos triviales.
Sin embargo, sí debemos reconocer las heridas profundas. Pero no podemos quedarnos allí. Tenemos que renunciar a la venganza y, mediante los lentes prodigiosos de la gracia, perdonar a nuestros enemigos por el mal que nos hicieron.
Cuando pecamos contra Dios, él no disculpó nuestro pecado. Reconoció plenamente su gravedad. Pero no se quedó allí. También retiró el “daño moral” que habíamos infligido, satisfizo los requerimientos de la justicia. Por medio de Jesús, Dios derribó la “pared intermedia de separación” e hizo posible la reconciliación entre nosotros y el cielo.
¿Existe un “problema moral” que te separa de Dios? Te invito a confesarle tus pecados y aceptar el medio que ha provisto en Cristo para reconciliarnos con él. Dios no te disculpa.
Te perdona. No tienes que fingir o esconderte. Únicamente acepta su mano extendida en busca de tu amistad.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

sábado, 10 de agosto de 2013

SALVAR O PERDONAR

No alimentes odios secretos contra tu hermano, sino reprende con franqueza a tu prójimo para que no sufras las consecuencias de su pecado (Levítico 19:17).

El odio es un virus difícil de curar. Es también un parásito que sobrevive a costa de nuestra vida y nuestra felicidad. Sin embargo, aunque ardua, la sanación es posible.
Michael Cristofer, en su obra de teatro Black Angel [Ángel negro], cuenta la historia de un general de la Alemania nazi a quien el tribunal de Nuremberg había condenado a treinta años de prisión por las atrocidades que cometieran sus soldados. Se llamaba Hermann Engel. Por cierto, en alemán, Engel quiere decir ángel. Al terminar su sentencia, Engel fue liberado y se retiró a una pequeña cabaña en las montañas de Alsacia, Francia, tratando de olvidar su pasado y vivir en paz. Morríeaux, sin embargo, esperaba su turno.
La familia de Morrieaux, un periodista francés, había sido masacrada por las tropas de Engel. Cuando el tribunal de Nuremberg se negó a sentenciarlo a muerte, Morrieux selló el destino de Engel en su propio corazón. Treinta años después viajó al pueblo cercano a la cabaña y allí convenció a los fanáticos para que subieran y quemaran a Engel y a su esposa.
Antes de caer la noche, sin embargo, Morrieaux subió para entrevistar a su víctima. Había detalles de la historia que Morrieaux deseaba investigar. Cuando Morrieaux estuvo frente a Engel, quedó confundido. Vio una figura endeble y temblorosa. Un anciano torturado por su conciencia que solo quería descansar. Conforme avanzaba la entrevista, Morrieaux decidió salvar al pobre anciano. Le reveló lo que pasaría en unas pocas horas y le dijo que estaba dispuesto a sacarlo de allí y salvar su vida. Engel le contestó lentamente: “Iré con usted con una condición: que me perdone”. Morrieux trastabilló. Estaba dispuesto a salvar a ese anciano endeble pero, ¿perdonarlo? ¡Nunca!
Esa noche los aldeanos subieron y asesinaron a Engel y a su esposa. ¿Por qué Morrieaux no pudo perdonar? Se había convertido en prisionero de su odio. La venganza se había convertido en su razón de existir y había devorado su alma. En cierto modo, Morrieaux se había convertido en su odio. No le pertenecía. Él pertenecía a su odio.
Dios nos pide que perdonemos a quienes nos hieren. El perdón, y solo el perdón, sanará nuestra alma. Pide a Dios que esta mañana te dé el poder de perdonar a la persona que te haya hecho daño.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez