viernes, 13 de enero de 2017

CUANDO TIENES DERECHO A ESTAR ENOJADO

“Así que fue Dios quien me mandó a este lugar, y no ustedes; él me ha puesto como consejero del faraón y amo de toda su casa, y como gobernador de todo Egipto” (Génesis 45:8).

Estaba de espaldas cuando ella me quitó la escalera. Habíamos trepado por el garaje para recoger ciruelas de un árbol del vecino, cuyas ramas colgaban hada nuestra casa. Mi hermana y yo habíamos llenado casi dos cestas de ciruelas y estábamos preparándonos para bajar, cuando volteé para decirle algo y la escalera había desaparecido. Ella había bajado silenciosamente, había quitado la escalera y me había dejado allí sola. La llamé, grité por ella, grité por mamá y papá, por los vecinos y por cualquiera que pudiera rescatarme. Pero nadie apareció en toda la tarde. No sé exactamente cuánto tiempo estuve en aquel tejado candente, un día de verano, mientras mi hermana estaba sentada en casa mirándome y burlándose.
Mis hermanos y yo nos hemos hecho un montón de cosas unos a otros, pero nada comparado con lo que le hicieron a José sus hermanos. ¡Lo vendieron como esclavo! ¿Puedes imaginar cuán enojado se sentía? Si tus propios hermanos te vendieran como esclavo, ¿estarías resentido con ellos el resto de tu vida? José no. José trabajó duro y se ganó el respeto de los otros. Tuvo éxito en la casa de Potifar, aunque luego fue echado en la cárcel tras ser acusado injustamente de intento de violación por la esposa de Potifar. Pasó dos años en una mazmorra olvidada. ¿Quizá su enojo contra sus hermanos reapareció? ¿Quizás estuvo planificando su venganza en la cárcel?… Pues, no. Cuando tuvo la oportunidad de verlos de nuevo, siendo primer ministro de Egipto, todos se inclinaron ante él y no lo reconocieron. Cuando finalmente él les dijo quién era, ellos le suplicaron que los perdonara. La respuesta de José fue sorprendente: “Fue Dios quien me puso en este lugar, no ustedes”. Como puedes ver, José no guardó rencor ni pensó en vengarse. Comprendió que Dios tenía un plan.
Ahora hablemos de tí. ¿Te enojas cada vez que tienes un problema? ¿Estás perdiendo el tiempo en odios y resentimientos? En lugar de eso, confía en que Dios tiene un plan para ti, y deja ir el enojo, el odio y el resentimiento.


Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
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