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jueves, 6 de febrero de 2020

¿EDIFICAS O DESTRUYES?

"La mujer sabia edifica su casa, pero la necia la derriba con sus propias manos" (Proverbios 14:1)

Gustave Flaubert (1821-1880), el reconocido escritor francés, describe en Madame Bovary a una dama que aparentemente lo tiene todo: un buen marido, estabilidad económica, reconocimiento social y belleza. Pero aun así no es feliz. Se siente sumamente desdichada. No encuentra el sentido de su vida. Le parece que le falta algo porque no logra disfrutar lo que tiene a su alcance. La existencia le parece tan miserable que incluso piensa en el suicidio (y al final de la obra lo consigue). Para paliar sus constantes insatisfacciones, alimenta su mente con novelas que la llevan a crear mundos donde trata de encontrar un poco de emoción a su frustrante vida. En el fondo, quiere vivir como lo que ella no es. Todo cambiará con la llegada de dos caballeros que en su momento habrán de seducirla, para luego provocarle una depresión mayor.
Parece, entonces, que Madame Bovary pasa por la experiencia de Eclesiastés 2:1 con una similitud escalofriante: "Pensé entonces en lo íntimo de mi ser: '¡Anda, que voy a probar lo que es la alegría! ¡Voy a disfrutar de lo bueno!' ¡Pero resultó que también esto es vanidad!" Al final, los problemas que no ha logrado resolver, la mala administración del dinero, sus insatisfacciones emocionales y los conflictos con sus amantes, la llevarán a tomar la decisión de suicidarse.
La estabilidad emocional de la mujer es más importante de lo que imaginas. De hecho, ejerce gran influencia en el estado de ánimo del resto de los miembros de la familia. "La felicidad de la familia depende en gran manera de la esposa y madre. Si ella es débil y nerviosa, y se le permite cargarse de trabajo, su mente se deprime, porque esta siente la influencia del cansancio físico y además de eso, la esposa encuentra demasiado a menudo una fría reserva de parte de su cónyuge" (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 275). Ante este escenario, es fundamental que los hombres asumamos una mejor actitud para coadyuvar en la estabilidad emocional de nuestros cónyuges.
Edificar o destruir una relación amorosa es una decisión de cada ser humano, sea hombre o mujer. Y es que hay muchos elementos que pueden destruir el amor en una pareja, pero también es cierto que hay otros que pueden consolidarlo y edificarlo. Todo depende de nuestra decisión. ¿Edificaremos o destruiremos?
Si quieres conservar un amor, decídete a edificar tu relación y no la destruyas.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020.

domingo, 5 de junio de 2016

DESPEDIDA CON BROCHE DE ORO

Anímate y esfuérzate… no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará. 1 Crónicas 28:20.

David se estaba poniendo viejo y débil. Sus días de matar gigantes y ser perseguido por toda la tierra por Saúl ya habían pasado. Sabía que sus últimos días estaban llegando.
Antes de morir quería que todos en Israel supieran que Dios había elegido a su hijo Salomón como el siguiente rey. Y tan importante como esto era su anuncio de que Salomón llevaría a cabo los planes largamente acariciados de su padre, de construir el Templo para el Señor.
David había reunido piedras preciosas, oro, plata, madera cara y un surtido de costosos materiales de construcción. Deseaba dar las instrucciones finales a Salomón en presencia de todos los príncipes y dirigentes del reino.
Como David estaba débil y postrado en cama, nadie esperaba que fuese a la gran asamblea pero, a último momento, el Espíritu de Dios vino sobre él y se paró sobre sus pies para dar su discurso final.
David sabía que Salomón era joven y podría amedrentarse ante la responsabilidad de ser rey y hacerse cargo del proyecto de construcción, así que se volvió a su hijo enfrente de todos y habló las palabras alentadoras que aparecen en nuestro texto. Es un buen consejo incluso hoy en día.
Después de contarles sobre todo el material que había juntado para la gran construcción, David imploró a los líderes su ayuda.
“¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?” (1 Crónicas 29:5).
Desde los jefes de familias y los príncipes de las tribus hasta los capitanes de miles y cientos, todos estuvieron felices de servir en el trabajo de construcción más grande que alguna vez haya emprendido Israel.
“Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente… a Jehová. Así mismo se alegró mucho el rey David” (vers. 9, 10).
“Con el interés más profundo, el rey había reunido aquellos preciosos materiales para la construcción y para el embellecimiento del Templo. Había compuesto los himnos gloriosos que en los años venideros habrían de resonar por sus atrios” (Patriarcas y profetas, p. 8l6).
Ahora, David podía ir a la tumba en paz y con felicidad, esperando la resurrección y sabiendo que Dios estaría con su pueblo, siempre y cuando ellos realmente así lo quisieran.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 8 de febrero de 2013

DIVISIÓN EN LA IGLESIA - 2


Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo (Filipenses 3:18).

Una especie de hilo negro une a todos los disidentes. Son muy críticos con la iglesia, con sus creencias y con sus dirigentes. Son «acusadores de los hermanos». Si las energías que invierten en destruir almas la dedicaran a salvarlas, ¡qué iglesia más amable, bondadosa y unida tendríamos! Como dice Leo R. Van Dolson, ¡cuánto más eficaz sería nuestro testimonio para los que buscan el amor de Cristo!
En su artículo «Keepers of the Springs» [Guardianes de las fuentes], el pastor Cyril Miller lo describió así: «Hoy, la Iglesia Adventista se enfrenta a un dilema. Está en conflicto consigo misma. Constantemente surgen ataques contra los dirigentes que ha elegido, contra su estructura administrativa, contra sus disposiciones doctrinales, contra su conducción profética, contra su misión evangelizadora y contra su sistema de financiación. La atacan a la vez la izquierda liberal y la derecha radical [...].
«Pareciera que los extremistas de derecha quisieran reformar la iglesia (y es verdad que necesita reforma), mientras los extremistas de la izquierda quieren liberarla ( y necesita algo de liberación también). Por desgracia, los liberales de izquierda contemplan a los extremistas de la derecha y llegan a la conclusión de que la mayor parte del cuerpo de la iglesia es legalista, tradicionalista, y carece de una fe progresista. Por otro lado, los radicales de derecha, al observar a los radicales de la extrema izquierda, consideran que la mayor parte del cuerpo de la iglesia está constituido por mundanos, que se han apartado de la fe [...].
»Es verdad que uno puede ser adventista e inclinarse todavía un poquito a la izquierda o la derecha. Tal vez la mayoría de nosotros se inclina de una manera u otra.  Pero cuando se va muy lejos, se traspasa un límite y se deja de ser adventista. Muchos que así actúan terminan en una total oposición a la iglesia y se preguntan por qué».
Cristo es la cabeza de la iglesia. Como tal, es responsable de poner y quitar a los dirigentes de la iglesia. Por lo tanto, deberíamos tener temor de atacar y criticar a los dirigentes. Cuando atacamos a la iglesia y a sus líderes, atacamos aquello que el Señor dijo era el objeto de su suprema consideración. Cuando atacamos a los dirigentes, también atacamos a Aquel que es la cabeza de la iglesia. Lo mejor es promover el cumplimiento de la misión de predicar el evangelio en este mundo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 4 de octubre de 2011

CONSTRUYENDO EL CARÁCTER – 1ª PARTE

De esta manera la harás: de trescientos codos será la longitud del arca, de amento codos su anchura de treinta codos su altura (Génesis 6:15).

Se necesitaba precisión en las medidas del arca, pues tenía que ser una construcción capaz de resistir la furia de la naturaleza, por lo que no había lugar para equivocaciones. Dios mismo tomó precauciones al respecto y dio en forma personal las instrucciones para hacerla. Si Noé las seguía, el arca sería todo un coloso de la ingeniería náutica. Pero una embarcación no era lo único necesario para salvar a la gente. Dios había dado las instrucciones, los materiales estaban disponibles y los trabajadores acometieron la obra sin dilación, pero faltaba la entrada en escena de la voluntad humana.
Me gusta comparar la construcción del arca con la edificación del carácter. Nosotros nos enfrentamos constantemente a la furia del pecado que, como un vendaval, lanza nuestra débil embarcación de un lado a otro. Las olas descargan toda su furia tratando de quebrar la madera con que estamos hechos. Dios mismo lo sabe, y nos alerta de que nuestra pelea no es contra carne ni sangre, sino contra todas las huestes del mal. Un mal que, desesperado, busca a quien devorar. Entonces recibimos instrucciones precisas: «Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo». «Ocúpate en la lectura y persevera en la oración». «Cultiva los frutos del espíritu». «No dejes de congregarte». «Testifica a otros del amor de Dios».
Muchas son las indicaciones que nos da Dios para que nuestra embarcación resista el mal. Si se han dado las instrucciones, si tenemos a disposición los materiales de la Biblia y la oración, si los trabajadores están trabajando, ¿qué falta por entrar en juego? La voluntad humana.
¿Deseas la salvación eterna? Todo está preparado, solo falta que le pidas a Dios que obre en ti. Acepta sus instrucciones, atérrate a sus planes, no a los tuyos, y como buen navegante estudia la trayectoria de navegación, asiéndote del timón de la oración y mirando siempre la estrella polar que te llevará al puerto seguro.
Hay un solo obstáculo para que no te salves: tú misma.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera