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viernes, 25 de marzo de 2016

LAS PALABRAS MÁGICAS – PARTE 2

Materiales: Vaso de jugo o galleta.

«Oh Dios, siempre te daré gracias por lo que has hecho». Salmo 52: 9

Ayer te enseñé dos palabras muy especiales. ¿Recuerdas cuáles son? Vamos a repetirlas: «Por favor» y «permiso». ¡Excelente! Hoy quiero enseñarte otra palabra muy importante. La usarás cada vez que alguien te dé algo, cuando te hagan un favor o cuando quieras decir a otros lo bien que te sientes. Esa palabra es «gracias».
Ser agradecido es una buena costumbre. Cada vez que recibas un favor, recuerda dar las gracias. ¿Sabes a quién más debes darle las gracias? ¡A Jesús! Cada día, cuando ores, toma un momento para darle las gracias por papi, por mami, por los amiguitos y por todo lo que te gusta.
Ahora vamos a practicar las palabras mágicas. Pide a tus papás una galletita o un vaso de jugo. No olvides decir «por favor». Ahora, cuando te lo den di: Gracias. ¡Excelente! Estás aprendiendo muy bien y muy rápido, eres muy inteligente.
Ahora dale las gracias a Jesús porque tienes unos padres que te aman y te cuidan. Oración: Gracias, Jesús, por mis padres y porque ellos proveen para mis necesidades.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian


jueves, 24 de marzo de 2016

LAS PALABRAS MÁGICAS – PARTE 1

Materiales: Un vaso de agua, una moneda/fruta.

«Las palabras en el momento oportuno son como manzanas de oro incrustadas en plata». Proverbios 25: 11

¿Sabías que hay palabras con poderes especiales? ¡Sí, las hay! Y si las sabes usar puedes hacer sentir bien a los demás y ayudarlos. Hoy te quiero enseñar dos de esas palabras.
La primera es en realidad una frase. La usarás cuando quieras pedirles algo a tus padres o a tus amiguitos. Esa frase es «por favor». A ver, vamos a practicarla. Pídele a algún adulto un vaso de agua, recuerda usar la frase mágica. ¡Muy bien! Estás aprendiendo bien.
La segunda palabra es muy parecida. La vas a necesitar para interrumpir si alguien está hablando o si quieres entrar a un lugar. Esa palabra es «permiso». Vamos, repítela después de papi. ¡Muy bien!
Ahora vamos a practicar las dos palabras que hemos aprendido con un ejercicio. Papi y mami van a iniciar una conversación. Luego tú debes pedir permiso para hablar y entonces pedirles por favor que te den una moneda o una fruta. ¡Qué bien lo has hecho! A Jesús le gusta que seas educado.  Por favor

Oración: Querido Jesús, ayúdame por favor a ser educado. Amén.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 20 de enero de 2013

PEGADAS POR SIEMPRE EN EL CORAZÓN

Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. Santiago 3:9-10

Cuando era niña podía darme cuenta del estado de ánimo de mi madre por la manera en que me llamaba. Cuando mencionaba mi segundo nombre, era señal de que yo había hecho algo malo, y de que tenía que rectificar. Su voz sonaba dura, y cada sílaba de mi nombre la pronunciaba lentamente; era en ese momento cuando yo sabía que vendría la sentencia si hacía caso omiso a lo que me estaba diciendo.
Han pasado más de cuarenta años, pero te confieso que aquellas palabras se quedaron pegadas a mi corazón, y sé que están ahí porque, cuando las recuerdo, una emoción nostálgica me hace llorar por dentro. Si cierro los ojos, puedo ver con mi alma la expresión del rostro de mi madre, y si aguzo mi oído puedo escuchar con mucha nitidez el tono de su voz, como si estuviera sucediendo hoy. Sabiamente la Escritura dice: «Por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará» (Mat. 12:37). Agradezco a Dios porque el recuerdo de la manera en que mi madre me hablaba, todavía me llama a la reflexión cuando voy a tomar un camino equivocado.
El habla es uno de los dones más maravillosos que Dios nos ha dado, privilegio exclusivo de los seres humanos. Nuestro modo de hablar y las palabras que decimos pueden ser como un bálsamo que trae curación al alma, o como un veneno que hiere el corazón. Un «latigazo de la lengua» puede ser tan destructivo, que es capaz de matar el buen ánimo y el deseo de mejorar de la persona que lo recibe. Puede ser tan letal que logra adormecer los sentimientos y nos vuelve insensibles y apáticas ante una amonestación dada con buenas intenciones. Por otro lado, una palabra sencilla, dicha de buena manera con el fin de alentar, llega a ser una caricia al corazón. Los «látigos de la lengua», matan. Las «caricias al corazón», dan vida.
Amiga, seamos mujeres sabias al hablar, no dejemos en el corazón de quienes nos escuchan palabras que nos califiquen como rudas, insensibles, soberbias y frías. Con la ayuda de Dios, hablemos de tal manera que en la posteridad seamos recordadas como mujeres tiernas, sensibles, comprensivas y sabias. ¿Es este un desafío para ti? Pues ten la seguridad de que Dios te ayudará a superarlo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 28 de abril de 2012

MÁS DULCE QUE UN PROFITEROL


«¿Puede comerse sin sal la comida desabrida? ¿Tiene algún sabor la clara de huevo?» (Job 6:6, NVI).

¿Estás listo para el postre? Ven a mi cocina, que mi esposa está preparando unos deliciosos profiteroles. Los profiteroles son unas bolas de masa dulce rellenas de una deliciosa crema batida. ¡Son riquísimos!
Yo le pregunté a mi esposa cómo hacía para que quedaran tan suaves y esponjosos y ella me dio el secreto. ¿Estás listo para saberlo? Aunque no lo creas, el ingrediente clave es la clara de huevo. Cuando ella está amasando la harina, le echa una clara de huevo a la mezcla. ¿Te has dado cuenta de que no puedo dejar de hablar de ellos? ¡No puedo esperar a probarlos! Cuando los profiteroles salen del horno están suaves y esponjosos. La clara de huevo es la que marca la diferencia. Si no fuera por ese ingrediente, los profiteroles serían unas simples bolas duras de masa que nadie querría probar
¿Sabías que tú también puedes ser como la clara de huevo? Puedes ser la clase de persona que suaviza y endulza todo lo que le rodea. Con una sonrisa y una buena actitud, puedes animar incluso a la persona más triste que te encuentres. Así que si alguien dice que eres muy dulce, dale las gracias y ofrécele una buena sonrisa.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush