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viernes, 22 de abril de 2016

“VEN Y SÍGUEME”

El que confía en sus riquezas se marchita. Salomón

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero algunas nos ayudan a tomar decisiones espirituales. Al valorar las diferentes respuestas dadas por diversas personas a una misma invitación de parte de Dios, nos sentimos motivadas a actuar de la forma que, según el texto bíblico, le agrada a él.
En una ocasión, un dirigente judío (ver Luc. 18:18) se acercó a Jesús para preguntarle qué hacer para heredar la vida eterna. Jesús le extendió una invitación clara y directa: “Vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme” (Mat. 19:21, NV1). “Cuando el joven oyó esto, se fue triste porque tenía muchas riquezas” (Mat. 12:22, NVI). Qué interesante: el propio Jesús, el Maestro, el Mesías, nada más y nada menos se detiene a dialogar con este joven y, aun así, él no reacciona. Cree que guarda todos los mandamientos, pero hay uno con el que tiene problemas: “El amor al dinero es raíz de toda clase de males” (1 Tim. 6:10). Ya ves, el dinero puede ser un dios que te impida ser cristiana.
En contraste con este joven rico del Nuevo Testamento que tiene el privilegio de hablar con Jesús, en el Antiguo Testamento encontramos a otro joven rico, Elíseo, que toma la decisión contraria: lo deja todo para servir a Dios. Elíseo tenía una buena posición económica, pues estaba arando sus propias tierras con doce yuntas de bueyes (ver 1 Rey. 19:19, 20) e invitó a comer “a todo el pueblo” (vers. 21, NVI); ambos datos indican que no le iba mal. Pero a pesar de llevar una vida acomodada, respondió al llamamiento sin que tan siquiera mediara palabra entre él y la persona que le extendió la invitación: “Elias pasó junto a Elíseo y arrojó su manto sobre él. Entonces Elíseo dejó sus bueyes y corrió tras Elias” (1 Rey. 19:19, 20, NVI). Así, sin más, sin debate ni discusión teológica, Elíseo respondió libremente al llamamiento.
Tú y yo también hemos recibido una invitación directa a hacer de Dios nuestro mayor tesoro, pues donde tenemos nuestro tesoro, tenemos también nuestro corazón. Por eso, Jesús nos dice: “Piénsenlo bien. Si quieren ser mis discípulos, tendrán que abandonar todo lo que tienen” (Luc. 14:33, TLA). ¿Qué harás? ¿Dejarás que Jesús arroje sobre ti su manto, es decir, harás de él tu Maestro y lo seguirás libremente, desapegándote de las cosas materiales?

“Donde esté la riqueza de ustedes, allí estará también su corazón” (Luc. 12:34).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

jueves, 21 de abril de 2016

SIGUE SUS PISADAS

«Entonces Mateo se levantó y lo siguió». Mateo 9: 9

Vamos a jugar un poco. Tú vas a caminar detrás de tu mami y tratarás de pisar donde ella lo haya hecho. Cada vez que ella salte o gire, tú también tendrás que hacerlo. Es divertido, ¿cierto? Si todavía eres pequeño y no puedes caminar, entonces puedes gatear o hacerlo junto a mami mientras ella te lleva en sus brazos.
¿Recuerdas a Mateo? Él estaba sentado en su trabajo y de pronto Jesús se le acercó y le pidió que lo siguiera. Mateo dejó todo lo que estaba haciendo y se fue con Jesús. Lo siguió a todas partes, así como tú lo hiciste con tu mami.
Tú también puedes seguir a Jesús. ¿Sabes cómo? Haciendo todo lo que él hizo. Por ejemplo, puedes compartir tus juguetes o compartir un vaso de agua con las personas que lo necesitan. Puedes hablar de su regreso.
Si ayudas a los demás estarás siguiendo a Jesús y lo harás muy feliz.

Oración: Querido Jesús, ayúdame a seguir tus pasos como Mateo y a ayudar a los demás.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

EL DÍA YOUTUBE DE DIOS TAMBIÉN PARA TI

“Preocupémonos los unos por los otros, afín de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca”. Hebreos 10:24, 25, NVI

¿Qué haríamos sin YouTube? El eslogan del popularísimo sitio Web “Transmite tú mismo”. Está abierto a cualquiera que tenga tan alta consideración de sí mismo como para apuntarse con una videocámara y luego publicarlo, convirtiéndolo en ¡la tienda de intercambio de vídeo más frecuentada del universo! Bebés riéndose, desconocidos dando saltos: es eso y más. Y cuantos más, mejor.
Eso también se aplica al propio espacio YouTube de Dios -el día YouTube también para ti que llama sábado-, donde está su pasión: cuantos más, mejor. Solo que el “eslogan” no es “Transmite tú mismo”, sino “Ven tú mismo”, según señala nuestro texto de hoy.
¿No ves nada sobre el sábado en ese texto? En realidad, la palabra traducida “congregarse” es una inflexión del verbo griego episynagoge, de la que proviene nuestra palabra “sinagoga”, un lugar de culto sabático. De hecho, en todo el libro de Hechos, encontramos a cristianos y judíos adorando juntos en las sinagogas por todo el Imperio romano (Hech. 13:14,42, 44; 17:2; 18:4). Aquí en Hebreos 10 el autor está simplemente advirtiendo a sus lectores cristianos que no dejen de reunirse para adorar a Dios en sábado. Durante el turno de preguntas y respuestas después de una conferencia pública, preguntaron a C. S. Lewis, brillante apologeta cristiano del siglo XX, si la asistencia a la iglesia era necesaria para un cristiano. Contestó: “Esa es una pregunta que no puedo responder. Mi propio testimonio es que, al principio de mi experiencia cristiana, […] pensé que podía hacerlo por mi cuenta, retirándome a mis aposentos y leyendo teología, y que no acudiría a las iglesias ni a los salones de conferencias de asuntos religiosos” (God in the Dock, p. 61). ¿Te suena? “Voy a estar solo cuando adore: Dios y yo, y un buen libro, o la Biblia”. O: “Tengo un iPod, y me he descargado varios sermones, así que solo estaré perfectamente. No necesito este rollo de congregarse”. O “Tenemos planes de pasar el día en el lago, quizá haciendo una caminata. Ya sabes, disfrutar de la naturaleza del Creador. ¿Por qué molestarse con esto de congregarse?” En el comienzo de su experiencia cristiana, Lewis luchó con esta invitación a congregarse, y llegó a una firme conclusión que compartiremos mañana. Pero, ¿qué piensas tú? ¿Por qué puso Dios Hebreos 10 en nuestras Biblias? ¡Tiene que haber algo más en la adoración sabática que recoger una ofrenda!

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson

#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

martes, 2 de febrero de 2016

LO MALO DE SER ORIGINAL

Todos nacemos originales y morimos copias. Carl Jung

Un aspirante a escritor envió su manuscrito a una editorial para que se lo publicaran. Regresó días más tarde a preguntarle al editor qué opinión le merecía.
-Y bien, ¿qué le ha parecido? -preguntó el joven.
-Su manuscrito es bueno y original -respondió el editor- El problema es que la parte que es buena, no es original; y la parte que es original, no es buena.
El principio está claro: “Si aspiras a ser escritor, copiar no es un buen comienzo. Encuentra tu estilo, tu propia voz, y algún día lo lograrás”. En el ámbito espiritual, sin embargo, se aplica el principio opuesto: Si aspiras a ser cristiana, cuanto más se parezca tu carácter al de Jesús, cuanto más plagio de él haya en las páginas que escribes día a día, más perfecta será la obra de tu vida. La clave está en dejar a Jesús actuar en ú. Entonces, lo mejor que te podrá pasar es que llegues a oír de labios del gran Editor de ese manuscrito que eres tú: “Lo bueno que hay en ti, no es original; y lo que tienes de original, no es bueno”. Dicho en otras palabras: “Lo que hay de original en ti proviene del pecado, por eso no es bueno. Pero veo algo bueno en ti, y es que dejas a mi Hijo entrar en tu corazón y actuar en tu vida”.
Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, “pero por su desobediencia perdió todo esto.
El pecado mancilló y casi borró la semejanza divina” (La educación, cap. 1, p. 15). Desde entonces, en aras de nuestra propia originalidad, hemos ido tomando decisiones que nos han alejado del plan de Dios. Si algo queda de “bueno” en nosotros no es original nuestro, sino que es única y exclusivamente obra de Jesús. Pablo fijó el principio que debe guiamos: “Imítenme a mí, como yo imito a Cristo” (1 Cor. 11:1, NV1). Por eso, dejemos de buscar nuestro propio estilo, no prestemos tanto oído a nuestra propia voz, únicamente sigamos a Cristo.
¿Intentaremos ser como Jesús o seguiremos imitando las modas, tendencias y filosofías de este mundo, que en su afán por ser original se aparta cada vez más de Dios? ¿Reconoceremos que lo que pueda haber de bueno en nosotras lo pone él en nuestra vida? No podemos cambiar nuestro nacimiento, pues todos nacemos según el pecado “original”, pero sí podemos decidir morir siendo una copia: una copia de Jesús.

“Imítenme a mí, como yo ¡mito a Cristo” (1 Cor. 11:1, NVI).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 2 de enero de 2016

SÍGUEME

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mar. 8:34, RV95).

El único camino hacia la fe es el de la obediencia a la llamada de Jesús. Dietrich Bonhoeffer
“Sígueme” Esta fue la primera y la última palabra que Jesús dirigió a Pedro. Situémonos en la primera escena: “Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés. Eran pescadores, y estaban echando la red al agua. Les dijo Jesús: ‘Síganme’ ” (Mar. 1:16, 17). Así de simple. Sencillamente, Jesús es quien llama: “Ven detrás de mí”. No hay ningún programa: el plan consiste en abandonar la comodidad y la relativa seguridad de la vida para emprender un camino imprevisible, de posibilidades infinitas que el mismo Jesús va abriendo ante nosotras. Pedro dejó sus redes y siguió a Jesús.
Ahora la segunda escena. Después de resucitar, “Jesús se apareció otra vez a sus discípulos, a orillas del Lago de Tiberias” (Juan 21:1). A instancias de Pedro, se hallaban pescando (Juan 21:3), es decir, ejerciendo de nuevo la antigua profesión que ya había abandonado una vez. Tras una intensa conversación con el apóstol, Jesús le dijo una vez más: “Tú sígueme” (Juan 21:22). De nuevo se presentó ante Pedro la única posibilidad de creer en Jesús: abandonarlo todo, y seguirle.
Tu vida y la mía también se encuentran enmarcadas por esta llamada: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mar. 8:34, RV95). Seguir a Jesús conlleva tres pasos: 
1) Obediencia voluntaria, no forzada: “Si alguno quiere”. Jesús no impone nada, no espera nada, todo depende de nuestra decisión, completamente libre. 
2) Negación de una misma. Esto no consiste en maltratar el cuerpo ni en recluirse de la vida o la sociedad. Negarse a una misma es fijarse en quien nos ha llamado y en el camino que abre delante de nosotras, y no fijarse en una misma y en los caminos que nos gustan.
3) Aceptación de lo negativo, o dicho en términos bíblicos, “tomar la cruz”. La cruz significa rechazo y sufrimiento, pero no porque en el sufrimiento haya nada digno ni constituya un mérito para la salvación, sino porque “el Hijo del hombre tendría que sufrir mucho y sería rechazado” (Mar. 8:31). Seguir a Jesús es correr su suerte.
“Sígueme” es la primera y la última palabra que Jesús nos dirige cada día.
Por tanto, cada día, hemos de tomar una decisión.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz

miércoles, 17 de abril de 2013

INSTRUCCIONES DE EBRIO

Lugar: Mississippi, EE.UU. 
Palabra de Dios: Lucas 6:39

- Dobla un poquito para la izquierda... No, detente allí... Bueno, ¡sigue...!
Obviamente, el hombre que se encontraba en el asiento del acompañante estaba dando instrucciones, pero, evidentemente no eran muy buenas. Los demás automovilistas tocaban sus bocinas y les gritaban, y no era para asombrarse: el auto avanzaba a los saltos, metiéndose entre los autos y zigzagueando peligrosamente de un lado al otro. ¡Era un accidente esperando por ocurrir!
Afortunadamente, un oficial de policía vio el auto, y pronto sus luces azules estaban encendidas.
-Oh, no -murmuró el hombre en el asiento del acompañante-. ¡La policía no! Bueno, desacelera. Ahora, dobla a la derecha. Pisa el freno.
El auto se detuvo, y el policía se detuvo detrás de ellos.
Cuando el oficial se paró al lado de la puerta del conductor, se dio cuenta de que algo no estaba bien. El conductor giró su cabeza en dirección al policía, pero no parecía estar mirándolo. Le llevó un segundo registrar su impresión: el hombre estaba ciego. ¿Qué estaba haciendo un hombre ciego manejando un auto? No es de sorprender que hubiera estado zigzagueando por el camino. El hombre en el asiento del acompañante tampoco era de mucha ayuda.
-Estoy demasiado ebrio para manejar - dijo el acompañante, arrastrando las palabras-. Mi amigo, aquí, me está ayudando.
El policía no lo podía creer. Un borracho dándole instrucciones de cómo manejar a un ciego. No muy seguro, ¿no? Y eso es lo que Jesús estaba tratando de decir cuando dijo "¿acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?"
En otras palabras, si nosotros, como pecadores, dependemos solo unos de otros para mantenernos en el camino correcto, terminaremos en grandes .problemas. En lugar de eso, deberíamos depender del mejor Guía que hay: Jesús. Si permitimos que él guíe nuestras vidas, llegaremos a nuestro destino final, sanos y seguros.
Así que, no seas como el ciego que guía a otro ciego, o como un ebrio guiando a un ciego. Permite que Jesús te ayude a permanecer en el camino correcto.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 13 de marzo de 2013

TRAS SUS HUELLAS


Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos. 1 Pedro 2:21.

Cuando era niña mi padre me contaba la historia de dos alpinistas que, perdidos en los Andes, pudieron regresar al refugio más cercano gracias a las huellas que dos de los perros que los acompañaban habían dejado anteriormente en la nieve. ¡Cuán importantes pueden llegar a ser unas huellas! En esta historia, las huellas de los perros fieles fueron el factor decisivo entre la vida y la muerte.
Sentir que nos hemos perdido es una de las experiencias más aterradoras que podemos vivir, especialmente si estamos solas. Nos podemos perder dos varias razones: porque no conocemos el lugar donde nos encontramos, porque no sabemos exactamente dónde está el lugar al que nos dirigimos, porque algo nos distrae o porque nos desubicamos fácilmente y tenemos mal sentido de la orientación. En todos estos casos es indispensable contar con alguien que nos ayude, porque conoce el camino o tiene un excelente sentido de la orientación.
Perderse emocional y espiritualmente es una experiencia todavía más devastadora. Se experimenta una gran confusión de los sentimientos, lo cual conlleva como resultado dificultades para enfrentar los desafíos del día, y temor al futuro. En algún momento de su vida, el rey David sintió algo parecido cuando exclamó: «¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mí corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando?» (Sal. 13:1-2).
Lo único que tiene sentido en tales condiciones es buscar dirección. La buena noticia de este día es que el camino seguro que nos conducirá al destino final está marcado por las huellas de Jesús. Si las seguimos, dejaremos de sentirnos desorientadas y sabremos con certeza por dónde vamos. Entonces, finalmente podremos exclamar como Job: «En sus sendas he afirmado mis pies; he seguido su camino sin desviarme. No me he apartado de los mandamientos de sus labios; en lo más profundo de mi ser he atesorado las palabras de su boca» (Job 23:11-12).
Cuanto más cerca caminemos de las huellas de Jesús, más claramente podremos ver el camino. De esa manera las huellas se irán profundizando cada vez más para que las sigan las generaciones de mujeres jóvenes que, en medio de la confusión mundanal, anhelan un lugar seguro donde asentar su pie para seguir adelante con la vocación de sus vidas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 25 de febrero de 2013

PAJAROS CANTORES


Lugar: Estados Unidos
Palabra de Dios: Proverbios 13:20.

Ricky* y Tony* estaban jugando en el bosque, cuando descubrieron el nido de un pardillo.
-¡Mira! ¡Pichones! -susurró Ricky.
En lugar de alejarse, los chicos decidieron sacar un par de pichones del nido.
-Pongamos los pajaritos al lado del canario -sugirió Tony-. Así pueden aprender a cantar hermoso, como canta el canario.
Así fue que, cuando llegaron a su casa, pusieron a los pajaritos en dos jaulas de madera, al lado de su canario.
Unos días más tarde, cuando se acercaron a ver cómo estaban los pajaritos, Ricky y Tony descubrieron que los tres pájaros estaban haciendo los mismos ruidos.
-Nuestro experimento debe haber funcionado -afirmó Ricky.
Pero, al escucharlos, se dieron cuenta de que el canario no estaba cantando las hermosas melodías que generalmente cantaba; en lugar de eso, estaba haciendo los mismos ruidos que los pichones de pardillo.
-Ay, no -exclamó Ricky-. ¡Tenemos que alejar al canario de los pardillos!
Se llevaron al canario a otra habitación. Pero, pasó un tiempo hasta que el canario comenzara a cantar su bella melodía nuevamente.
Hay un proverbio que dice: "El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado". En otras palabras, la gente con la que nos juntamos influye sobre quiénes somos y cómo actuamos. Pueden cambiarnos para bien o para mal. Es por eso que es importante elegir nuestros amigos con sabiduría.
Algunos jovencitos piensan que no importa; que porque los amigos con los que andan actúen de cierta manera eso no significa que ellos terminarán haciendo lo mismo. Pero, los amigos son influencias poderosas, y puede ser que adoptes sus mismos hábitos, así como el canario comenzó a gorjear igual que los pardillos. Elige tus amigos sabiamente; te alegrarás de haberlo hecho.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 13 de febrero de 2013

CONDUCIDOS POR EL ESPÍRITU


He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida. Isaías 49:16.

Podemos seguir dos tipos de conducta. Una nos aparta de Dios y nos impide la entrada a su reino; y en este camino se encuentran la envidia, las luchas, el homicidio y todas las malas obras. Hemos de seguir la otra conducta y en su seguimiento se encontrará gozo, paz, armonía y amor... Es el amor que brillaba en el seno de Jesús lo que más necesitamos; y cuando se halla en el corazón, se revelará a sí mismo. ¿Podemos tener el amor de Jesucristo en el corazón, y que ese amor no se proyecte a los demás? No puede encontrarse ahí sin que testifique de su presencia. Se revelará a sí mismo en las palabras, en la expresión misma de nuestro rostro...
Cuando nuestro hijo mayor, en quien poníamos nuestras esperanzas más brillantes, y en quien esperábamos apoyarnos, y a quien habíamos dedicado solemnemente a Dios, nos fue arrebatado, cuando hubimos cerrado sus ojos en la muerte,* y llorado con gran pena debido a nuestra aflicción, entonces vino una paz a mi alma que superaba toda descripción, que traspasaba todo conocimiento. Pude pensar en la mañana de la resurrección; pude pensar en el futuro, cuando el gran Dador de la vida vendrá y romperá las ataduras de la tumba y llamará a los justos muertos de sus lechos de polvo; cuando soltará a los cautivos de sus cárceles; cuando nuestro hijo se encontrará nuevamente entre los vivos. En esto se encontraba una paz, un gozo, había una consolación que no puede describirse...
Cuando Cristo dejó el mundo, puso una encomienda en nuestras manos. Mientras estuvo aquí, él mismo llevó adelante su obra; pero cuando ascendió al cielo, sus seguidores quedaron para empezar donde él la había dejado. Otros tomaron el trabajo donde los discípulos lo dejaron; y así sucesivamente hasta que ahora nosotros hemos de hacer esta obra en nuestro propio tiempo...
No tenemos que caminar solos. Podemos llevar todas nuestras penas y pesares, problemas y pruebas, aflicciones y cuidados y derramarlos en el oído, dispuesto a escuchar, de Uno que presenta ante el Padre los méritos de su propia sangre. Él presenta sus heridas: "¡Mis manos, mis manos! Te he grabado en la palma de mis manos". Ofrece las manos heridas a Dios, y sus peticiones son oídas, y ángeles veloces son enviados para ministrar a hombres y mujeres caídos, para levantarlos y sostenerlos.— Review and Herald, 4 de enero de 1887.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White
* Henry Nichols White (1847-1863)

viernes, 4 de enero de 2013

CINCUENTA OVEJAS SE SUICIDAN

No imites la maldad de las mayorías. No te dejes llevar por la mayoría en un proceso legal. No perviertas la justicia tomando partido con la mayoría (Éxodo 23: 2).

Sucedió en Turquía. Un rebaño avanzaba tranquilamente por una montaña, al borde de un desfiladero, rumbo a su redil. Todo iba bien. Nada hacía suponer la existencia de un problema. Nadie, al ver el sereno rebaño que conducía su pastor, habría podido adivinar lo que estaba a punto de ocurrir. De repente, una oveja se lanzó al precipicio. No resbaló. No fue a buscar algo. Sin razón alguna, simplemente, saltó al vacío.
Lo increíble fue lo que pasó después. El resto del rebaño, una oveja a la vez, se lanzó al precipicio detrás de ella. Sin titubear, sin pausas y sin darse cuenta, las ovejas se lanzaron a la muerte. El suceso causó gran sorpresa, aunque no era la primera vez que ocurría. En 2005, un rebaño de mil quinientas ovejas se lanzó a un precipicio. En aquella ocasión murieron cuatrocientos cincuenta animales; el resto se salvó porque cayó encima de los cadáveres de las que habían caído primero. El suicidio colectivo causó una pérdida de cien mil dólares a los dueños del rebaño.
¿Por qué se lanzó al vacío la primera oveja? ¿Un impulso repentino? ¿Una travesura, quizá? ¿Un salto juguetón? Nadie lo sabe. ¿Acaso se trató de un suicidio? ¿Sabía con certeza que saltar al precipicio era lanzarse a la muerte? Resulta escalofriante pensar que ni siquiera sabía lo que eran un precipicio y la muerte. Sencillamente saltó al vacío y las otras la siguieron sin vacilar, sin saber lo que hacían.
Al parecer, las ovejas son animales muy caprichosos y excesivamente gregarios, es decir, siguen a la que va delante sin el menor cuestionamiento. ¿Por qué? Pues porque así son las ovejas y nada más.
La Biblia dice que Dios es el Buen Pastor y sus seguidores las ovejas, porque ellas confían en su pastor. Él nunca las conducirá a un despeñadero ni las llevará por un camino de muerte.
El versículo de hoy sugiere que es muy fácil dejarse influir por la mayoría. Sin embargo, piénsalo bien, seguir a la mayoría puede conducir tu vida a un precipicio. ¿Te has involucrado en algunas prácticas que pueden llevar tu salud física o espiritual a la ruina sencillamente porque «todos lo hacen»? Recuerda: ser diferente requiere valentía, pero vale la pena. Hacerlo te puede acarrear cierta impopularidad y aparentemente te hará perder algunas oportunidades. Pero al final te dará atractivos resultados.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

viernes, 9 de marzo de 2012

UN CARÁCTER SÓLIDO

El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad (Romanos 8:26).

Como cristianos nos toca desarrollar, enriquecer y mejorar nuestro carácter. Lamentablemente vivimos en una sociedad en la que el tiempo es un factor limitante para algunos. La mayor parte del mismo se emplea en las tareas del hogar, en la escuela, en el trabajo, con los amigos o en mejorar la apariencia personal. Y no digo que nada de eso sea malo, el problema es que dichas actividades llegan a ocupar el lugar más importante de nuestras vidas.
Elena G. de White afirma que «el carácter es el único tesoro que llevaremos al mundo venidero» (Reflejemos a Jesús p. 290). La formación del carácter se logra mediante un esfuerzo perseverante e incansable. Recordemos que lo que pensamos influye en nuestros sentimientos, y que estos luego nos llevarán a actuar en determinada forma. Por su parte, las acciones que se repiten tienden a convertirse en hábitos y un conjunto de ellos es lo que determina el carácter.
La tristeza, los problemas, el desánimo, la crítica, la ira, el orgullo, el egoísmo, la codicia, ingerir alimentos chatarra, acudir a lugares inapropiados, leer y escuchar cosas obscenas, todo ello tiene un efecto negativo sobre nosotros. No podemos engañarnos: lo que pensamos, vemos, comemos y hacemos es lo que somos y lo que definitivamente vamos a exteriorizar.
A todos nos incumbe cultivar el buen ánimo en vez de rumiar nuestros defectos, dificultades, tristezas y fracasos. «Nadie diga "no puedo remediar mis defectos de carácter". Si llegas a esta conclusión, dejaréis ciertamente de obtener la vida eterna». «Pueden existir defectos notables en el carácter de una persona, pero cuando llega a ser verdaderamente discípulo de Cristo, el poder de la gracia divina lo transforma y santifica» (Reflejemos a Jesús, pp. 291, 86).
Amiga, afortunadamente la ayuda está a nuestro alcance. Dios promete que nos ayudará en nuestra debilidad. Pidamos el socorro divino y plantemos buenas semillas en nuestra mente mediante el hábito de la lectura de la Palabra de Dios y la oración. Únicamente así podremos obrar con poder y sabiduría.
Amado Padre, permite que pueda tener un carácter sólido, lomudo a la semejanza divina.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Lorena Reyes