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domingo, 15 de marzo de 2020

“LA SIMPATÍA SON DOS CORAZONES TIRANDO DE UNA CARGA". - CHARLES HENRY PARKHURST

"Ciertamente el cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores" (Isaías. 53:4).
A nadie le gusta enfermarse. Sin embargo, tiene dos ventajas: no tienes a que ir al colegio y despiertas simpatía. Mamá puede tocarte la frente y decir: “Pobrecito”. Luego, te sienta frente al televisor con un montón de almohadones suavecitos y un vaso grandote de jugo de naranja. Las mamás son geniales. Los papás pueden ser un poco más escépticos. Quieren saber si realmente estás enfermo.
-Déjame ver el termómetro -dicen- ¿Podremos pedirle a un médico un conteo de glóbulos blancos?
O quizá te den una prueba:
A ver. Intenta llevar esta carretilla llena de ladrillos hasta el otro lado del patio. Si te desmayas, te creo que estás enfermo.
Yo soy padre, y he sacado a la rastra a mi hijo de casa cuando él estaba realmente enfermo. Una vez lo lleve a la Escuela Sabática, y la maestra me dijo: "¿Está loco? Su hijo tiene faringitis. ¡Llévelo de vuelta a casa ahora!"
Aunque los padres pueden llegar a ser malos, los hermanos pueden ser peores. No vas a obtener simpatía de ellos a menos que vean sangre. Y no alcanza con solo un par de gotitas. No mostrarán preocupación por ti hasta que la sangre corra lo suficiente como para manchar su ropa.
Me pregunto por qué la simpatía es tan importante para nosotros. No saca el dolor de cabeza como el ibuprofeno. Entonces, ¿de qué sirve? Supongo que la simpatía sirve como prueba de que alguien se preocupa.
Y cuando necesitamos pruebas de que Dios se preocupa, podemos recordar que se humilló a sí mismo para habitar en un cuerpo como el nuestro. Jesús sabe lo que es tener dolor de muela o el estómago revuelto. Y, cuando la simpatía no es suficiente, podemos recordar que él también es el médico. Kim


DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES
“UNA IDEA GENIAL”
Por: Kim Peckham
Lecturas Devocionales para Adolescentes en 2020.

martes, 21 de mayo de 2013

¿POR QUIÉNES MURIÓ CRISTO?

Hermanos míos, la fe que tienen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no debe dar lugar a favoritismos. Santiago 2:1

Nunca hemos sido, ni somos, ni seremos merecedoras del maravilloso milagro de la cruz. No existe la más remota posibilidad que nos lleve a pensar, con razón que Dios nos ofrece salvación y redención porque somos buenas. ¡No! ¡No la hay!
Los seres humanos hemos sido liberados de la muerte eterna gracias a un acto de amor infinito de Dios, que asumió nuestro pecado en nuestro favor y por tanto sufrió sus consecuencias en su propia carne. En la Biblia leemos: «Porque por gracia ustedes han sido salvos mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios» (Efe. 2: 8).
¡Maravilloso regalo de Dios! Para todos sus hijos y todas sus hijas, todos aquellos que pisamos la tierra sin importar el color de nuestra piel, nuestra situación financiera o cultural; tampoco son válidas referencias sociales, ni un apellido de abolengo, menos aún un montón de papeles que testifiquen que alguien ha llegado a la cumbre del desarrollo intelectual. En otras palabras, salvación para todos los que acepten por fe el sacrificio de Jesús en su favor.
Si Dios no hace distinción de personas, ¿por qué nosotros sí? ¿Qué espíritu es el que nos lleva a pensar que cierto color de piel, o una buena posición financiera holgada, o el reconocimiento social por nuestros logros, ponen a ciertas personas en un nivel superior con respecto a otras?
Conocí a una dama que consideraba que ciertos lugares deberían estar reservados para la «gente bien» (como ella la llamaba), y que jamás deberían rozarse con el «populacho» (otra de sus expresiones para referirse a personas sencillas), sin tomar en cuenta que la cruz de Cristo nos pone a todos sin excepción en un plano de igualdad: «Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios» (Rom. 3:23). Es posible que muchas de nosotras alberguemos en nuestro interior la misma idea y suframos en la compañía de personas que carecen de todo.
Si ese es tu caso, es necesario que te bajes del pedestal de la arrogancia y, con humildad santificada, te inclines ante Dios pidiendo perdón, y acerques intencionalmente a tu corazón a todos los que ignoras, pensando que no valen nada.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 24 de junio de 2012

UN AMIGO CANELA


«Mirra, áloe y canela» (Proverbios 7: 17).

Mmmm, ¡qué bien huele! ¿Dónde estamos hoy? Hemos llegado a la panadería, y el panadero está preparando unos apetitosos rollos de canela. ¡Qué aroma! Y el sabor es aún mejor. Si los desenrollas verás la dulce y oscura canela por dentro.
La canela siempre ha sido un condimento utilizado en muchas partes del mundo desde la antigüedad. De hecho, hubo una época en que era más valiosa que el oro. Imagínate cuánto la apreciaba la gente. Los pueblos antiguos la usaban para hornear, pero también la usaban para otras cosas. En Egipto se usaba para conservar el cuerpo de los muertos. En otros lugares se usaba para hacer perfumes y también con fines medicinales.
¿Sabes de dónde se obtiene la canela? De la corteza de un árbol. Se pone a secar la parte interna de la corteza y después se muele para hacer la canela.
¿Sabías que tú puedes ser un amigo «tipo canela»? Un amigo canela es aquel que es más valioso que el oro. Si eres bondadoso y sincero con los que te rodean, la gente querrá tener a alguien tan dulce como tú a su lado. ¡Así que sal y esparce hoy un poco de tu canela!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush