sábado, 12 de diciembre de 2009

VIGILAR LAS PUERTAS

Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida. Proverbios 4:23

En la antigüedad, los guardas de las puertas de una ciudad tenían un trabajo muy importante. La manera en que desempeñan su tarea determinada la seguridad de la gente en la ciudad.
Cuando un extranjero pedía entrar a la ciudad, el guarda tenía que decidir si era seguro permitírselo. También era responsabilidad del guarda cerrar las puertas en caso de que se acercase un enemigo.
Uno cuantos siglos antes de que naciera Jesús, los chinos empezaron a construir la Gran Muralla. Creían que amurallados y aislándose del resto del mundo podrían protegerse de los ejércitos enemigos. La construcción de la muralla, que se extiende a lo largo de más de 6,400 kilómetros, duró unos 2,000 años. Aun así, cuando la muralla estuvo terminada, los chinos ya habían sido invadidos tres veces.
Las fuerzas enemigas no entraron derribando la muralla o trepando por ella. Pasaron por el muro engañando a los guardas.
Los ojos, las orejas y la imaginación son las puertas por las que las influencias exteriores entran a nuestra mente. Satanás, el enemigo de nuestra alma, hace todo lo que puede para encontrar una manera de abrirse paso a través de nuestras defensas. Sabe que lo que permitamos que pase por las puertas determinará nuestras elecciones. Por eso Satanás, está tan presente en el mundo del entretenimiento.
La música, las películas, las revistas, los programas de televisión, los videojuegos, los deportes y el baile están diseñados cuidadosamente para infiltrarse y abrir una brecha en el carácter. Cuando estamos cansados, aburridos o sentimos curiosidad, es fácil que bajemos la guardia.
Haríamos bien en modificar un conocido refrán japonés y convertirlo en nuestro lema para no ver ni pensar en nada que sea malo.
Vigilar las puertas no es solo un trabajo difícil. Es una cuestión de vida o muerte.

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

LA RECONSTRUCCIÓN DE TU FE

Jesús les dijo: «Por vuestra poca fe, porque de cierto os digo, que si tuviereis le como un grano de mostaza diréis a este monte: "Pásate de aquí allá", y se pasará; y nada os será imposible». Marzo 17:20.

Cuando las circunstancias por las que atravesamos parecen tomar un giro inesperado para peor, muchas veces nuestra fe se ve sacudida y, desesperados, nos preguntamos cuáles son los pasos que tenemos que dar para hacer frente a la tragedia y a las injusticias que enfrentamos. Independientemente de cuáles sean las dificultades concretas, una fe firme nos capacitará para hacer frente a todas las pruebas que puedan venir.
¿Qué hacer cuando los problemas de la vida golpean nuestra fe? Si las circunstancias son tales que nuestros planteamientos anteriores han quedado desbordados por la realidad, ¿cómo podemos recuperar nuestra confianza en Dios? He aquí tres consejos que pueden resultarte útiles.

  • Adopta la firme decisión de creer que Dios es fiel y totalmente digno de confianza siente la seguridad de que el Señor siempre cumplirá sus promesas. Él desea lo mejor para tu vida. A veces, lo que pensamos que es lo mejor está en conflicto con lo que Dios piensa que es lo mejor. Sin embargo, los caminos de Dios son los únicos que nos conducen a la dicha y a la paz, pues fortalecen el carácter y siempre dan magníficos resultados.
  • Elimina toda duda en cuanto a Dios. Rechaza todas las insinuaciones al respecto que el diablo suscite en tu mente. Mi tío y mi padre, cuando jóvenes, eran diáconos de la iglesia a la que asistían. Un miércoles salieron de su casa hacia el templo para hacer la limpieza y quedarse para el culto de oración y testimonios. Cuando regresaron a su casa, encontraron que los ladrones les habían robado todo. Mi tío exclamó: «No es posible que mientras adorábamos al Señor en su templo, él no haya cuidado nuestra casa». Aceptó la duda en su mente, abandonó la iglesia y finalmente murió alcohólico. Cuando decidimos no mirar nuestras circunstancias con los ojos de la duda, experimentaremos paz y tranquilidad.
  • Lee la Palabra de Dios y medita en sus promesas. Fundamenta tu fe en las promesas de Dios. Eso es lo único que garantiza que tu fe no naufrague cuando ruja la tempestad.

Cree hoy firmemente que Dios cumplirá todo lo que te ha prometido. Él es fiel y verdadero. Descansa en sus promesas.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

GRATITUD VERDADERA

Arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud (Colosenses 2: 7).

Hace algunos años, cuando una de mis hermanas y yo todavía estábamos solteras, acompañamos a mi mamá a visitar a una amiga de su juventud. Además, preparamos una cesta con comida para llevársela, ya que sabíamos que pasaba por momentos muy difíciles.
Cuando esta mujer era joven se casó con un hombre que la golpeaba. Tuvo hijos, pero él la dejó por otra mujer y, por si fuera poco, la echó de su casa. Unas personas caritativas que tenían una casa de una sola pieza se compadecieron de ella y de un hijo adolescente que vivía con ella y se la prestaron.
La vivienda estaba completamente vacía, de modo que empezaron a ver cómo conseguían algunos muebles. Para cuando nosotras fuimos a visitarla, tenían ladrillos en lugar de sillas, cajas de madera en lugar de mesa, cartones en el piso en lugar de cama y una hornilla para cocinar. Por supuesto, la casa estaba muy limpia, barrida y ordenada. A Licha le dio mucho gusto vernos y a la vez un poco de vergüenza por las circunstancias. Claro que a nosotras nos dio mucha tristeza verlos en esa situación. Se acercó a una venta¬na muy pequeña que tenía la casita y nos dijo: «Estoy tan agradecida con mi Dios por esta ventanita, porque entra una brisa tan agradable que no me canso de agradecerle».
En medio de tantas privaciones, aquella mujer agradecía a Dios por algo que muchas de nosotras no apreciamos. En aquel tiempo nosotras no pertenecíamos a ninguna iglesia y ella tampoco. Pero después pensamos que a veces nos quejábamos por cosas que realmente no valen la pena. La gratitud de aquella dama fue una gran lección para nosotras.
¿No crees que Jesús merece toda nuestra gratitud? ¿De qué forma puedes agradecerle hoy a Dios por lo que te ha dado? Puedes corresponder al amor del cielo en tu familia, casa, trabajo, amigos, alegrías y tristezas. Oremos a Dios en este momento y pidámosle que nos dé un corazón agradecido.

Gloría de Turres
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

JUZGAR A TRACY

No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes. Mateo 7:1

Un refrán dice: «Justicia, pero no para mi casa». En otras palabras, exigimos que los demás se comporten como nosotros creemos que deben de hacerlo. Detesto tener que decirlo, pero tengo cierta experiencia en esto.
Soy una más entre los organistas de mi iglesia. Durante el canto inicial, toco la introducción. Luego se me une el pianista cuando los miembros empiezan a cantar.
Hace unas semanas, estaba acabando la introducción cuando me di cuenta de que Tracy, la pianista, todavía estaba sentada junto a sus amigas. «Sabía que hoy tocaba, ¿por qué no está sentada al piano?», pensé iracunda.
Cuando la congregación empezó la segunda estrofa, Tracy ya estaba en el piano. Pero mi conversación conmigo misma duró todo el canto.
Cuando acabamos, aparté mis manos del teclado. Miré en el boletín que venía después. Pero algo iba mal. La gente todavía cantaba.
Bueno, no cantaron mucho tiempo antes de darse cuenta de que el órgano se había detenido. Me di la vuelta y todos tenían la vista fija en mí.
El anciano me miró por encima del himnario y dijo:
-Estamos en la última estrofa.
Una situación embarazosa, sí.
Tal como nos advierte el texto de hoy, cuando criticamos nos exponemos a ser criticados. Estuve tan ocupada en juzgar a Tracy por no estar atenta que no presté atención a lo que se suponía que tenía que hacer.
Antes de disparar nuestras críticas a los demás, asegurémonos de que hacemos lo correcto. Aun así, hay que evitar destacar los errores de los demás.

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

REPOSO EN SION

¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaría, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel! Amos 6:1.

La autocomplacencia y la indiferencia espiritual eran las características distintivas de los pueblos de Israel y de Judá en los días del profeta Amos. El profeta sentía intensamente en su corazón el peso del pecado del pueblo hebreo en su conjunto. Predicó sus mensajes proféticos a tanto a los habitantes del reino del norte como a sus paisanos del reino de Judá, gente, en su mayoría, orgullosa de su posición social. Confiaban más en sus logros que en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.


En aquella época, las clases hebreas más acomodadas estaban entregadas a la música, al placer y a los finos vinos que bebían. Tal como denuncia el profeta, dormían en camas de marfil, y no les preocupaban los pobres ni los afligidos. En su extraña y exuberante adoración, se olvidaban del sufrimiento de sus hermanos. Se aislaron de aquellos que estaban perdidos sin el conocimiento del Dios verdadero y en esclavitud. Inesperadamente, en medio de los banquetes y las danzas con las que se entretenían aquellos creyentes profesos, Dios les envió al profeta Amos con el siguiente mensaje: «¡Ay de los reposados en Sion y de los confiados en el monte de Samaría!» (Amos 6: 1).
Aunque vivamos más de dos milenios y medio después de aquella época, el mensaje del profeta Amos resulta especialmente pertinente para nosotros y para nuestro tiempo. Debemos ser cuidadosos para no caer en la complacencia e indiferencia del pueblo de Israel en los días de Amos.
Los actos de adoración en la iglesia no son el final de la gloria de Dios, son solamente el comienzo. Debemos salir para demostrar al mundo que hemos tenido un encuentro con el Altísimo. Ese mundo vacilante lleno de desigualdad, al borde de la eternidad, en el gran valle de la decisión, como si fluctuara entre el cielo y el infierno, necesita más que un nuevo CD o un libro: necesita una demostración de Jesucristo. A la puerta de nuestras iglesias hay una cantidad de obstáculos que mantienen a los perdidos fuera.
Cuídate hoy para que no te veas desviado de tu curso, del propósito para el cual hemos sido llamados como pueblo de Dios. Vigila todos tus pasos. No des lugar a la complacencia, ni dejes que las cosas de este mundo te distraigan de tu cometido.

Tomado de la Matutina Siempre gozosos.

jueves, 10 de diciembre de 2009

DIOS NOS LIBRÓ

EI faraón iba acercándose. Cuando los israelitas se fijaron y vieron a los egipcios pisándoles los talones, sintieron mucho miedo y clamaron al Señor (Éxodo 14: 10).
Cómo actúas tú cuando tienes que enfrentar el desempleo, la quiebra de un negocio, conflictos conyugales, la rebeldía de tus hijos o una enfermedad? En algún momento, todas estamos expuestas, cualquier tipo de situaciones difíciles. Y es que los problemas duelen mas cuando son repentinos. Lo anterior afecta especialmente a las mujeres cristianas, debido a que a veces creemos que, por el hecho de confiar en Dios, estamos exentas de que nos sucedan algunas desgracias.
A veces parece que, como en la época del pueblo de Israel, el enemigo nos pisa los talones y no sabemos qué hacer. Los israelitas estaban acorralados: frente a ellos estaba el mar, a los costados el desierto y detrás venia el ejército más poderoso del mundo. Los egipcios estaban felices y dispuestos a dar a los hebreos un escarmiento ejemplar. Entonces el pueblo clamó al cielo, pidió auxilio y sucedió algo increíble: el mar se abrió y el pueblo de Dios pudo cruzar al otro lado ante el asombro de chicos y grandes. El faraón y su ejército pretendieron seguir la misma ruta que el pueblo de Israel pero entonces el mar retomó su cauce, y Dios desbarató los carros de a caballo y acabó con la tropa mejor pertrechada del momento.
Nuestras quejas y murmuraciones en medio de las pruebas representan falta de fe. Deja de mirar al mundo, a tu antigua esclavitud, no digas: «Nos iba mejor en el mundo, siendo esclavos». Eso no es verdad. Ahora eres libre. Vas rumbo a la tierra prometida. Cualquier problema que tengas hoy no se compara con las dificultades que tenías antes de aceptar la esperanza cristia¬na. Mejor agradece al Señor por sus cuidados hacia ti.
Querido Dios, gracias porque en el pasado nos ayudaste y sabemos que podemos confiar en ti dejando el presente en tus manos.

Patricia Velasco de Aguilar
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

NO SALGAS DE CASA SIN ELLA

Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dada, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes. Efesios 6:13.

El paracaidista Ivan McGuire estaba impaciente por llegar al aeropuerto. Él y algunos de sus amigos paracaidistas iban hacer un salto en grupo y estaba ansioso.
Cuando llegó al aeropuerto, Ivan se unió a los otros saltadores mientras comprobaban sus paracaídas. Como él estaba encargado de filmar a la proeza, valiéndose de una cinta adhesiva, fijó a su casco la cámara activada con la voz y siguió a los demás al interior del avión.
Mientras el avión subía a las nubes, los miembros del equipo ensayaban mentalmente el salto. Cuando llegaron a una altitud de 3,200 metros, se alinearon para saltar.
Uno tras otro, sea arrojaron fuera del avión y cruzaron el aire. Ivan iba de último. Encendió la cámara se inclinó hacia delante y dejó que la gravedad tirara de él fuera del avión.
Cuando Ivan se encontró con los otros, ya habían empezado a hacer la formación. Maniobró con el cuerpo hacia la cadena de brazos y se agarró a ella.
Una vez el número estuvo hecho y grabado en la cámara, los saltadores se separaron unos de otros y abrieron sus paracaídas. Ivan buscó la cuerda que abría el suyo. Pero no estaba ahí.
Presa del pánico, dio grandes brazadas en el aire para descubrir que no llevaba paracaídas. Con la excitación por saltar, se había olvidado de lo más importante.
Como Ivan, podemos precipitarnos tanto para empezar el día que nos olvidemos de lo más importante. ¿Cada mañana pasas un tiempo con Jesús? ¿Antes de empezar el día abres una línea directa con el cielo?
La única manera de afrontar con éxitos los desafíos del día es ponernos en manos de Dios. Todos necesitamos su guía y su protección. No salgas de casa sin ella.

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

SUJETO A JESÚS TE IRÁ MEJOR

Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán. Isaías 40: 31.

Hace un par de años conversaba con un miembro de nuestra iglesia. Me decía: «Creo que si tan solo la iglesia me diera un poco más de libertad, mi progreso sería mayor. Estoy convencido de que las normas y algunas creencias suponen una limitación; dificultan, de hecho, ir más allá de donde me encuentro». Sin duda, no es el único que piensa que ciertas doctrinas le impiden disfrutar de algunos deleites de la vida. He escuchado a algunos decir que el Manual de la Iglesia supone un obstáculo para la realización de cosas que supondrían, según su punto de vista, mayor crecimiento. Y, ¡para qué hablar de la manera en que expresan su opinión acerca de los sabios consejos de Elena G. de White! La gente a menudo teme que la entrega a Jesucristo significa una interminable lista de noes. Algunas personas son vulnerables, sobre todo, a la mentira de que Dios siempre restringirá su creatividad y su desarrollo. Temen que nunca logren alcanzar su pleno potencial si se atan a muchas restricciones religiosas.
Aunque parezca triste, la gran verdad es que ningún ser humano alcanzará su verdadero potencial si no está unido a Jesús. Lo mismo puede decirse de quienes ven en los mandamientos trabas que los privan de realizar todas las cosas que consideran divertidas. Esas personas desconocen que el gozo verdadero y duradero es el resultado de seguir a Jesús y servirlo. ¿Has observado a una cometa volar con el viento? Estoy seguro de que jamás se te ocurriría decir que la cuerda que la sostiene es una carga o que estorbe. La cuerda no está para impedir el funcionamiento de la cometa; de hecho, esta no va a volar a menos que esté asociada a la cuerda. No se puede cortar la cuerda y esperar que la cometa vuele hacia el cielo. Si se corta la cuerda, la cometa se estrellará contra el suelo poco después. La cuerda mantiene la posición de la cometa con respecto al viento, y permite usarlo para su beneficio. Sin el cordel, la cometa estaría a merced de cualquier influencia que pasara por el lugar, y, sin duda, terminaría atrapada en un árbol o destrozada contra el suelo. Cuando llega el momento de que la cometa regrese a tierra, el cordel la atrae con suavidad, evitando las ramas de los árboles.
Piensa hoy que tu entrega diaria a Jesús no es pesada, ni tampoco te quita el gozo verdadero. En su presencia hay deleite. Dios se asegura de que los vientos de la vida soplen a tu favor. Vive unido a Jesús.

Tomado de la Matutina Siempre gozosos.