viernes, 12 de febrero de 2010

EL IDEAL DE DIOS PARA EL HOMBRE

Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios (Mateo S: 8).

El ser humano es malo, por lo tanto, necesita justicia. El hombre está manchado por el mal, luego necesita limpieza del pecado. La raza humana es impura por causa del pecado, necesita santidad. Sin estas características nunca podremos estar en la presencia de Dios. Por eso el Señor lo dijo claramente: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados» (Mat. 5: 6). «Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Heb. 12: 14). El ideal que Dios tiene para sus hijos lo constituye él mismo: «El blanco a alcanzarse es la piedad, la semejanza a Dios [...]. Tiene que alcanzar un objeto, lograr una norma que incluye todo lo bueno, puro y noble» (La educación, p. 16).
Para ser salvos necesitamos una justicia que no tenemos, porque somos seres naturalmente manchados por el mal. Surge en nuestra mente una pregunta crucial: ¿Cómo podemos conseguir esta justicia? ¿Podremos obtenerla mediante nuestra fuerza de voluntad y nuestros esfuerzos personales?
Estamos acostumbrados a pensar que muchas cosas las podemos conseguir con la fuerza de voluntad. Conocemos el dicho popular: «El que quiere, puede». O, dicho de otra manera: «Querer es poder». ¿Funciona esto en el mundo espiritual? ¿Podremos ser buenos si nos lo proponemos?
Es en esta coyuntura que se nos confunden las ideas. Pensamos que hacer el bien es lo mismo que ser buenos. Que si logramos hacer cosas buenas, entonces seremos buenos. Sabemos que el buen ciudadano es aquel que se comporta civilmente bien. Si pagas tus impuestos y no le haces mal a nadie, eres bueno. Si vas a la iglesia y cumples con sus normas y reglamentos, eres bueno. Pensamos que la bondad se mide con acciones. Solo basta un momento de reflexión para darnos cuenta que hacer el bien no es lo mismo que ser buenos. Hay tantas personas que hacen cosas buenas, pero que están muy lejos de ser buenas. Podemos hacer el bien y tener motivos malos. El hacer no siempre corresponde al ser. El único que es bueno es Dios (Mat. 19: 17), porque en él, el ser y el hacer se corresponden absolutamente. ¿Podremos, nosotros seres humanos manchados por el mal, hacer lo bueno y ser buenos al mismo tiempo?

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C

jueves, 11 de febrero de 2010

DOS VECES NIÑA

Enséñanos de tal modo a. contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría (Salmo 90:12).

Durante años había estado planeando el día cuando dejara de trabajar y me jubilara. Planeaba hacer lo que quisiera, cuando quisiera. Tenía planes para mi vida espiritual -asistir a las reuniones de mitad de semana y ser más activa en las actividades de la iglesia- y hacer cosas que no podía hacer mientras tenía un trabajo de tiempo completo.
Casi diez años antes de jubilarme, mi madre vino a vivir conmigo ya que su vista estaba fallando a causa de la glaucoma. Luego aparecieron otros problemas. Comenzó a acusar a los asistentes de robar todo lo que ella no podía encontrar. No podía recordar dónde había puesto las cosas. Luego comenzó a tener alucinaciones que aumentaban con los años. No me daba cuenta de lo que pasaba. Actualmente está totalmente ciega, continúan las acusaciones, hay episodios de confusión y alucinaciones y más pérdida de la memoria; todo esto aumentó rápidamente durante los últimos 18 meses desde mi jubilación. Finalmente me enfrento con el hecho de que mi madre tiene Alzheimer.
Ahora tengo un trabajo diferente de 24 horas y 7 días a la semana, mientras superviso la persona que la cuida a quien ella algunas veces maltrata. La baño, la visto y preparo sus comidas. Debo filtrar sus quejas médicas, decidir cuáles son reales y tratarlas de acuerdo a eso. Reacondicioné mi casa para que sea segura para ella. Ella hizo todas estas cosas por mí cuando yo era niña. Debo planificar con anticipación dónde puedo llevarla. ¿Hay escaleras? ¿ Hay un estacionamiento cerca? Mi vida perdió la espontaneidad.
Esto me causa mucho dolor, dolor mientras veo cómo la madre que amo se deteriora física y mentalmente. Dolor cuando yo también soy el objeto del maltrato por una mente confundida. Dolor cuando pienso: Así puedo estar yo en algunos años ¿tendré alguien que cuide de mí? Dolor cuando algunas veces me siento sola en esta situación. Dolor cuando le pido ayuda a Dios y esa ayuda puede traer una respuesta terminal. Dolor cuando "los amigos de Job" me hacen sentir culpable porque siento dolor.
Oremos por las personas que cuidan a nuestros padres. Oremos para que podamos recibir el apoyo que merecemos de nuestra familia.
Cecelia Grant
Tomado de Meditaciones Matinales para la mujer
Mi Refugio
Autora: Ardis Dick Stenbkken

EXPERIENCIA DE CONVERSIÓN

Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. 1 Samuel 10.6.

¿Cuál sería tu reacción si de repente escucharas la sentencia que serías transformado en otra persona? ¿Quién escogerías ser? Saúl fue la misma persona, pero guiado por el Espíritu para aprovechar nuevas oportunidades de desarrollo y servicio. ¿No te parece que es una buena descripción de lo que significa la conversión en la vida espiritual? Guiado por el Espíritu, nuevas oportunidades, desarrollo, servicio. ¡Qué palabras! Es interesante considerar el marco en el cual se modela esta transformación en la vida de Saúl. El pueblo pidió a Samuel un rey, lo cual, según la apreciación divina era un rechazo a su propio gobierno (1 Samuel 8: 7). A pesar de las severas implicaciones para el pueblo, quisieron de todas maneras tener un rey. No era la voluntad de Dios. No obstante, bajo esas nuevas circunstancias el Señor trataría de atender las necesidades de su pueblo para que cumpliera su misión. ¡Qué paciente y misericordioso es Dios! ¿No te parece?
Ahora considera al personaje que inauguraría el nuevo sistema de gobierno. A Saúl, sí, el primer rey de Israel. Una vez convertido en una nueva criatura, nos da muestras de su humildad: Se mantuvo discreto con respecto a su nombramiento y su ungimiento (1 Samuel 10:16). No le dio importancia al hecho de no ser aceptado por algunos, más bien, lo disimuló (1 Samuel 10: 27). Pero la conversión no es un asunto que ocurre una sola vez para siempre y sin vuelta atrás en la vida de una persona. Es una experiencia renovable cada día.
Conocemos muy bien el triste final de la historia de Saúl. Se alejó de la conducción del Espíritu y se estancó su desarrollo. Además, su servicio se volvió egoísta; es decir, aprovechó su posición para servirse a sí mismo. Los líderes que cumplen la misión que Dios les ha dado tienen una experiencia diaria de conversión y son guiados permanentemente por el Espíritu Santo.
«¿Cuál es la señal de un corazón nuevo? Una vida transformada. Se produce día tras día, hora tras hora, una muerte al orgullo y el egoísmo». MJ 70

Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

SE REQUIERE JUSTICIA

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Solo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos (Salmo 24: 3, 4).

A manera de repaso le diré que el primer fundamento sobre el que se basa el evangelio es lo que la Biblia dice y la experiencia humana confirma: somos inherentemente malos. Para enfatizar esto, la Biblia no solo nos dice lo que somos, sino que compara al hombre caído con seres irracionales. Este cuadro de corrupción moral es algo que a los seres humanos se nos dificulta aceptar, porque el pecado oscurece nuestra comprensión propia. Negar nuestra condición neutraliza el poder del evangelio en la vida humana, ya que el evangelio son las buenas nuevas de salvación del mal; y si no somos malos, entonces no hay buenas nuevas y no hay salvación.
El segundo fundamento sobre el que se basa el evangelio es que el ser humano necesita justicia. Este es un corolario del primero. Si somos pecadores, entonces no somos justos; si no somos justos, necesitamos justicia. Esto, a su vez, nos lleva a hacernos la pregunta: ¿Por qué necesitamos justicia? Para responder esta pregunta necesitamos pensar un poco.
La salvación que Dios nos ofrece en su evangelio es el regreso a nuestra condición original.. Cuando Adán y Eva fueron creados, Dios los hizo perfectos y rectos. La Biblia dice que fueron creados a imagen de Dios (Gen. 1: 26). El Señor es recto y perfecto. Cuando creó el universo, lo hizo todo en armonía con lo que él es. Por eso nuestros primeros padres fueron hechos así. El universo era armónico porque todo era como Dios es. Cuando el pecado entró, se introdujo la desarmonía, que es rebelión contra Dios. Es el propósito del Creador terminar con esta desarmonía y traer todas las cosas a la norma que él mismo es. En esencia, la salvación significa conducir al ser humano a la armonía con su Creador. Implica que el ser humano, una vez salvado, debe ser como el Creador, es decir, ser recreado a la imagen de su Hacedor. Puesto que Dios es justo, la Biblia dice que para estar en su presencia debemos ser justos. Por eso es que necesitamos justicia.

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C

miércoles, 10 de febrero de 2010

EL CASO MÁS DESESPERADO

Les digo que así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse (Lucas 15: 7).

Es importante tener una comprensión adecuada de la naturaleza humana y su corrupción inherente, a fin de que el evangelio pueda tener sentido en nuestra vida. Quienes no comprenden este asunto y deforman la opinión bíblica y divina de lo que es realmente el ser humano, se colocan fuera del alcance de la salvación y del poder del evangelio.
Por eso, los héroes en la enseñanza de Jesús no eran las personas que pensaban bien de sí mismas. Al contrario, el foco de su enseñanza giraba alrededor de quienes podríamos pensar eran gente mala. Los héroes de Jesús eran los pobres, los pródigos, los publícanos y las rameras.
Diríamos, la peor ralea de sus días. Si Jesús viviera hoy, sin duda que incluiría en su mensaje a drogadictos, homosexuales, pandilleros, secuestradores y violadores de niños. A los ortodoxos de sus días, les dijo: «Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes hacia el reino de Dios» (Mat. 21: 31). No quiere decir que Jesús admirara o solapara el mal. Lo que indica es que Jesús admiraba a las personas que reconocían su condición pecaminosa, sin importar quiénes fueran. Él sabía que esa gente era tierra fértil para el evangelio que predicaba.
El principio básico que subyace en el evangelio lo expresó el Señor cuando dijo: «No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos [...]. No he venido a llamar a justos sino a pecadores» (Lúe. 5: 31-32). El caso más desesperado para él era el de aquel que no reconocía su condición pecaminosa. Porque es como el que se está ahogando, pero cree que nada placenteramente; como aquel que se cree sano, pero un cáncer le corroe las entrañas. Reconocer nuestra condición es vital para entender el mensaje de la justificación por fe, que es la esencia del evangelio. Por eso Dios ha enviado su Espíritu para convencernos de nuestra condición (Juan 16: 8). Tristemente, hay muchos que no lo dejamos hacer su obra.

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C

¿A DÓNDE SE FUERON?

Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por eso también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial (2 Corintios 5:1,2).

Abrí la correspondencia, y descubrí una carta que esperaba con anticipación. La reunión de los cincuenta años de egresados de secundaria se llevaría a cabo en junio. Recientemente vi fotos de tres personas que había conocido en mi adolescencia. ¡Cómo envejecieron!, pensé. Inmediatamente me di cuenta de cuan tonta sonaba mi observación. Me miro al espejo cada mañana, pero afortunadamente el envejecimiento de una misma sobreviene lentamente. Así que, a pesar de las arrugas, me estoy preparando para asistir A la reunión de los cincuenta años de egresados.
Los edificios del campus se parecían muy poco a lo que eran en mis días; sin embargo, algunas visitas que realicé me dejaron siempre con buenos recuerdos y el deseo de estar en la Tierra Nueva con mis amigos, donde disfrutaremos de pasatiempos indescriptibles que el Señor nos tiene reservados. Hoy también recibí un sobre que contiene un resumen de la vida de varios de mis antiguos compañeros. Se me pidió que escribiera una página para un libro de recuerdos que están preparando para la reunión. Allí se cuenta acera de los días de escuela, los hijos, viajes, los nietos... y algunos sufrimientos también. Siento como si cada historia de vida se comparara a una manta llena de retazos: algunos retazos hermosos de lluvias y bodas, algunos más pequeños de cuando llegaron los hijos, y algunos difíciles y dolorosos.
Aunque son un recordatorio de que otro año o década pasó, las reuniones son una bendición. Me doy cuenta de que voy a encontrar un poco de tristeza en el campus. Algunos de mis amigos han perdido sus cónyuges; otros están luchando con problemas de salud, pero disfrutaremos el momento juntos.
Mientras sigamos viviendo seguiremos agregando retazos a nuestras mantas personales y luego descansaremos hasta que Jesús nos llame por nombre. Y a través de la eternidad disfrutaremos de cuerpos y mentes rejuvenecidos. Prepárate para estar con nosotros allá, donde todos seremos jóvenes otra vez.

Rose Otis
Tomado de Meditaciones Matinales para la mujer
Mi Refugio
Autora: Ardis Dick Stenbkken

UN LÍDER QUE COLOCA SU CONFIANZA EN DIOS

Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion. Salmos 84:5-7.

Transformación». ¿Has oído esta palabra para calificar al liderazgo efectivo? Sí, frecuentemente el líder es desafiado con el cambio. Un líder preparado para el cambio debe saber cuál es la fuente de más prodigiosas transformaciones en el mundo. Ahora mira de nuevo el versículo de hoy e imagínatelo escrito en la agenda donde los líderes anotan sus tareas para el año, mes, semana y día.
El texto de hoy está en el centro de un Salmo que se cantaba cuando se iba en alegre y gozosa peregrinación a la casa de Dios. Imagínate el comienzo de la marcha mientras se escucha: «¡Cuan hermosas son tus moradas, Señor Todopoderoso!» (vers. 1). En la secuencia del canto aparecen los verbos «anhelar», «cantar», «habitar», «alabar», «atravesar», «ver», «escoger», «confiar». Todos estos verbos perfilan la formación espiritual que necesitan los líderes para cumplir su misión.
Por cierto, ¿has reflexionado en cuanto a la enorme trascendencia de adorar en la casa de Dios? En su canto, David envidia al gorrión y a la golondrina, que hacen sus nidos en el templo y llama «dichosos» a los que viven en la iglesia (vers. 3, 4). Le concede más valor a un día en los atrios del templo que mil fuera de ellos (vers. 10). Todas estas exclamaciones desembocan en una reflexión que señala a los líderes la fuente de su poder: «Dichosos los que en ti confian» (vers. 12).
En referencia concreta al texto de hoy, Obed Jair Canela Calderón, que celebra su cumpleaños hoy, escribe lo que estas palabras han significado para él: «Cada gota de lágrima que derrama el que confía en Dios, es una bendición que llena el estanque vacío de nuestros corazones». ¡Tu mayor desafío en este día es desarrollar un gran liderazgo!
«El estudiante que aprende constantemente los caminos y las obras de Dios recibe la sabiduría y el conocimiento de Dios». MJ 187

Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

martes, 9 de febrero de 2010

¿QUE HAY EN TU JUGO?

Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (Calatas 5:22, 23).
Tengo el hábito de decir "Buenos días" a todos, de manera feliz y audible. La mayoría de las personas piensa que he ingerido mucha cafeína, a causa de mi alto nivel de energía. Pero estoy tan agradecida de poder ver otro día, que nada puede suprimir mi gozo en la mañana. Sin embargo, durante el día me encuentro con gente que se mueve lentamente, me hace perder el tiempo, hace cosas equivocadas o no muestra decencia en su manera de vestir, en su comportamiento o en sus acciones. Comúnmente no los critico ni hago co¬mentarios al respecto, pero si alguien pudiera leer mi mente, ¿qué pensarían que estuve bebiendo en realidad?
¿Me dieron una inyección de amargura para el desayuno? ¿Hay evidencias de que ingerí envidia en la merienda? ¿Podría alguien detectar el aroma a chismerío en la hora de mi almuerzo? ¿Bebí un vaso grande de discordia en la cena? Después de partir del trabajo, ¿me detengo en algún lugar para intoxicarme con el jugo de la negatividad?
El fruto del Espíritu es la única característica que cualquiera debería notar en los cristianos. Debemos pensar antes de hablar o actuar. Nunca debiéramos dar respuestas rápidas, sin una palabra de oración, porque las palabras dichas sin cuidado podrían destruir nuestra representación de Cristo y de la cristiandad.
Si esperamos representar a Dios en nuestro diario caminar y hablar, no puede ser para nuestra conveniencia; deberíamos beber con gozo el jugo diario del fruto del Espíritu. Este jugo puro consta de permanecer en un espíritu de oración, repetir promesas selectas y palabras de la Biblia en momentos apropiados, y estudiar las Escrituras con vigor y esperanza.
Mira tu propia vida, ¿qué clase de jugo diría la gente que tomaste durante el día? Recuerda que tú eres el único Jesús que algunas personas verán. Si tratas de presentarles a Jesús, ¿ellos dirían: "No gracias; si él es como tú, preferimos no conocerlo"? ¿O te pedirán que los lleves a Jesús, el Hombre que les da paz y esperanza?
Cuando estemos frente a Jesús tendremos que dar cuenta de nuestras ac-ciones, pensamientos y palabras. ¿Qué beberás hoy?
Sharon Michael
Tomado de Meditaciones Matinales para la mujer
Mi Refugio
Autora: Ardis Dick Stenbkken