viernes, 25 de marzo de 2011

CONSECHAR CON ALEGRIA

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Salmo 126:5.

Una de las tantas características de dos personas enamoradas es que desean estar todo el tiempo juntas. Todo momento resulta agradable para conversar, hacer planes para el futuro y disfrutar de un momento de intimidad afectiva. Pero uno de los problemas que muchas parejas tienen es encontrar un equilibrio entre el tiempo para estar juntas y el tiempo para las responsabilidades.
En muchos casos sucede que quien busca a otra persona con propósitos serios para formar una familia, también está en la etapa de la capacitación profesional. Saber distribuir el tiempo sin perjudicar ninguna de las partes puede ser difícil cuando no existe un buen sistema de prioridades.
No puedo hablar del noviazgo y dejar de recordar los momentos difíciles que tuvimos que afrontar con quien hoy es mi esposa, al tener que separarnos por los compromisos con nuestras carreras universitarias. Vivíamos a pocas cuadras de distancia, íbamos a la misma universidad, pero nuestros horarios eran tan diferentes que en el último año de novios solo nos veíamos los viernes y sábados de noche. Como los sábados durante el día salía con un grupo misionero de la universidad a atender algunas iglesias de la zona, ni siquiera podíamos compartir juntos el culto sabático. En una de sus cartas, esa novia dolida me escribió: "Te extraño un montón, me encantaría vivir contigo para no tener que separarnos más... No puedo esperar hasta la próxima vez que nos veamos, ¿cuándo vas a volver?"
Nos extrañábamos, nos recordábamos y sentíamos que ese año nunca pasaría, pero pasó. Hoy, ya juntos para siempre, cada tanto viene a nuestra memoria lo difícil que fue ese tiempo de separación. Por otra parte, vemos cómo la mano de Dios nos permitió realizar una siembra responsable en el terreno profesional. El salmista también comprendía lo difícil que resulta a veces efectuar una buena siembra, y por eso se refirió a "los que sembraron con lágrimas". Esas lágrimas derramadas por el dolor de la separación, de la fatiga, del deseo de ver una tarea culminada, no quedarían sin fruto, ya que luego agregó, "con regocijo segarán".
Si tienes que mantenerte separado de la persona que amas con el propósito de estudiar o capacitarte profesionalmente, no dejes de hacerlo. Si ella realmente te ama, te comprenderá y sabrá que al final es para el bien de ambos. Todo lo que tiene valor e importancia en esta vida no viene sin un sacrificio previo, y es conveniente que tú y esa persona lo tengan en cuenta.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuela

RECOMPENSA

Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. Isaías 58:10.

Gente sincera cree que la vida cristiana es una colección de obligaciones. Muchas personas tienen miedo de leer la Biblia; no quieren más deberes. Y ahora viene Dios, en el versículo de hoy, dándote otra orden: "Ayuda al que necesita".
La pregunta que acude a tu mente tal vez sea: "¿Por qué debo ayudar?" El problema con los seres humanos es que, frecuentemente, pensamos que las recomendaciones bíblicas son una especie de fardo que hay que cargar. Pero, cuando Dios nos dejó sus consejos, no fue con el propósito de hacer de la vida de sus hijos una carga pesada. Lo que tenía en mente era hacerte una persona feliz y realizada.
El texto de hoy trae una de las promesas más bellas de la Biblia. Es una promesa condicional. Primero, viene la condición: "Si dieres tu pan al hambriento y saciares al alma afligida". Después, viene la promesa: "en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como medio día".
Norma era una joven sumergida en las turbias aguas de la depresión. La vida no tenía color para ella. Las sombras de la tristeza se apoderaron de su alma durante varios años, a raíz de la ruptura de un noviazgo prolongado.
Un psicólogo cristiano le recomendó, cierto día, una terapia aparentemente sin sentido: ella debía visitar un barrio pobre, llevando comida para niños necesitados. Al principio, los padres la llevaban casi por la fuerza; era parte de su tratamiento. En poco tiempo, sin embargo, la luz empezó a iluminar la vida de esta joven. Contemplar la alegría y la gratitud de esos niños que no tenían qué comer fue la cura para la depresión.
Cada vez que extiendes la mano para ayudar al necesitado, abres las ventanas de tu vida para que el sol entre e ilumine cada rincón sombrío de tu corazón. Una vida centralizada en las propias carencias y necesidades está aprisionada en la oscuridad del egoísmo. No tiene alegría; lo que llama felicidad no es otra cosa sino carcajada hueca, vacía y sin sentido. No pasa de ser el grito desesperado de un alma envuelta en la sábana oscura de sus temores y miedos.
Por eso hoy, antes de iniciar las actividades del día, recuerda que "si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía".


Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

jueves, 24 de marzo de 2011

UN MONSTRUO ANDA SUELTO

No te entremetas, pues, con el suelto de lengua. (Proverbios 20:19).
El don del habla es uno de los más preciados por el ser humano. Poderse comunicar a través de la palabra abre ante nosotros un mundo infinito de posibilidades. Realmente admiro a aquellas personas que, a pesar de no poder hablar, hacen todo lo posible por integrarse en el mundo del sonido en que vivimos. He leído muchas veces la historia de Helen Keller, una mujer que, afectada por las sombras y el silencio, llegó a superarse de una manera extraordinaria.
Este don tan importante creado por Dios para un uso bueno se ha visto bombardeado por el pecado causando males tan grandes que se ha convertido en un enemigo implacable. ¿Cuántas personas han muerto como consecuencia de una orden emitida por este órgano creado para el bien? ¿Cuántos corazones han sido heridos por los dardos venenosos de la palabra? ¿Cuántos niños crecen sin el amor de unos labios cubiertos de besos y caricias? ¿Cuántas vidas han quedado deshechas por las críticas y el desprecio?
El consejo bíblico no solo nos impele a no participar del chisme y la crítica destructiva, sino que nos recomienda alejarnos de. aquellas personas que no tienen en cuenta el valor de sus palabras. Conozco personas que emplean gran parte de su tiempo en interesarse por el prójimo, pero no para socorrerlo y brindarle ayuda cristiana, sino para comentar, criticar, juzgar e incluso levantar falso testimonio. Cuan lamentable será en el día final escuchar las palabras reprobadoras de Cristo: «¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!» (Mat. 7: 23, NV1).
Puede ser que no te consideres una persona con ese defecto, sin embargo, debes mantener la guardia en alto, porque muy sutilmente puedes ceder ante la tentación de realizar algún comentario desfavorable cíe alguna persona, causando mal cri lugar de bien. Pídele a Dios cada día que te ayude a conservar tus labios puros. Corno dice el himno: «Que mis labios al hablar, hablen solo de tu amor». Y recuerda: cuida tu lengua y también tus oídos de la compañía de aquel que tiene la lengua suelta.
Señor, conserva nuestra lengua si mancha.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

EXPERIENCIA DE VIDA

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre. Proverbios 1:8.

¿Consideras a tus padres algo viejos y fuera de época? ¿Crees que ellos no te pueden aconsejar sobre la elección del amor de tu vida? ¿Crees que sus tiempos fueron distintos a los tuyos y que no vale mucho su ayuda? Si piensas de esta manera, te pareces mucho a mí, porque en algún momento de mi adolescencia y juventud yo también llegué a pensar de esa forma.
Pero, más allá de lo que pienses sobre tus progenitores, quiero contarte parte de la historia de Mónica. Tenía dos hermanos varones, pero ella era la hija menor, y como ocurre en muchos hogares, por ser la menor, sus padres siempre la consintieron en sus caprichos. Creció, y aunque sus hermanos la cuidaban y la defendían cuando hacía falta, los consejos de ellos y de sus padres le parecían ridículos. Después de todo ¿no era lo suficientemente inteligente como para saber qué caminos tomar en la vida?
En el segundo año de la universidad conoció a un joven que provenía de una familia adinerada, y después de un año de noviazgo decidió casarse. Padres y hermanos lucharon para que no lo hiciera, le mostraron los errores de carácter, los malos hábitos y los aspectos tristes de la personalidad del futuro esposo, pero para Mónica su sentido común y su inteligencia le bastaban para darse cuenta de todo. Todos en su familia le rogaron que no se casara, pero lo hizo de todas maneras.
A las pocas semanas se dio cuenta del error que no había sabido ver. Ella era la que trabajaba en su hogar, porque su esposo navegaba en Internet hasta las cuatro o cinco de la mañana y al otro día estaba cansado para ir a buscar trabajo. Se peleaban, se insultaban constantemente y todo el idilio del noviazgo había desaparecido. A todo esto, y como si fuera poco, antes del año de matrimonio, y cuando ya estaban planeado el divorcio, Mónica quedó embarazada.
Con cuánta sabiduría Salomón expresó: "Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre", porque los padres que aman realmente a sus hijos jamás les aconsejarán algo para perjudicarlos. Ellos pueden haber vivido en otra época, puede faltarles información o la memoria, pero su experiencia de vida los capacita para dar instrucciones muy valiosas. A la hora de elegir al amor de tu vida, además de consultar a Dios en oración, permítele a tus padres que se expresen libremente, quizá puedan ahorrarte disgustos futuros para tu bien.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuela

HERENCIA

Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. 1 Pedro 1:4.

A Marcelo no le gusta esperar; creo que a nadie le gusta. El ser humano es .¿Vapresurado por naturaleza. La paciencia es virtud de pocos. Y, sin embargo, Dios desea desarrollar, en sus hijos, la paciencia: el arte bendito de esperar.
Las mejores cosas de la vida no las encuentras en un par de días. Si plantas una semilla de naranjero, tendrás que esperar tres o cuatro años a fin de saborear su delicioso fruto.
Marcelo cree que la vida es corta como para "desperdiciarla" esperando. Vive una vida alocada y sin restricciones; anhela devorar con los ojos todos los placeres del mundo. Y sufre. Porque la vida está hecha de tiempo; y el tiempo demora en pasar.
Piensa en el amor con que la madre espera, ansiosa, la llegada del hijo que carga en su vientre. Habla con él como si ya pudiese entender las cosas; dialoga, le pide opiniones, como si el bebé fuese un adulto que pudiese responder. Es que, para la madre, el niño ya existe aunque todavía no haya nacido.
Eso es, justamente, lo que Dios desea que suceda con los seres humanos. Nos habla de herencia; algo que no se deteriora, no se contamina y no se acaba jamás, pero que todavía está en los cielos.
No la puedes tocar, pero la puedes ver con los ojos de la fe. La puedes imaginar, añorar y esperar, sabiendo que las promesas divinas nunca fallan.
Dios sabe que la fuerza de la esperanza es lo que da valor, al ser humano, para enfrentar los peligros del camino mientras todavía no llegamos al hogar.
Por eso, haz de hoy un día de esperanza. Cierra los ojos, e imagina esa herencia incorruptible e inmarcesible que te espera en los cielos.
Marcelo dice: ¿Para qué quiero cielos si estoy en la tierra? Sí, Marcelo, tú estás en la tierra; pero, aunque no lo creas, esta tierra es pasajera: acaba como acaba el día. Se va, como se van los años y la juventud. Y ¡ay de aquel que solo vivió para el presente!
El futuro puede parecer distante. Pero llega. Escríbelo en las tablas de tu corazón y, mientras ese día no llega, recuerda que es necesario prepararse "para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

miércoles, 23 de marzo de 2011

UN ENCUENTRO IMPRESCINDIBLE

No ames el sueño, para no empobrecerte; abre tu ojos y te saciarás de pan. (Proverbios 20:13).

Por lo general, agradezco al reloj cuando me avisa de que ya es hora de terminar las tareas diarias y descansar. El trabajo en un hogar nunca termina, parece un engranaje imposible de detener. Las obligaciones se repiten una y otra vez, dejando una estela de agotamiento sobre nosotras. Entonces, el sueño llega como un bálsamo restaurador para cargar nuestras agoladas balerías.
El texto de hoy no habla acerca de ese descanso que Dios mismo hizo para el bien humano, sino que señala el peligro de desperdiciar el tiempo dedicándonos nada más que al descanso. Desde bien pequeña, mi madre constantemente tenía una tarea que darme, y repetía las palabras: «Mente ociosa, taller del diablo». Así logró hacer de mí una mujer laboriosa. Tanto es así, que a veces mi esposo tiene que recordarme que el descanso también forma parte de la salud tísica y mental.
La pobreza no solo tiene que ver con lo material, también puede ser espiritual, intelectual y social. A veces alegamos no tener tiempo para nuestra devoción personal, pero lo cierto es que hay tiempo para todo debajo del sol (ver Ecl. 3: 17). Si le quitas a tu sueño 15 minutos diarios, puedes aprovecharlos para meditar y orar.
Por naturaleza, me gusta acostarme temprano y levantarme temprano, así que nunca ha sido un problema para mí despertarme cuando el sol apenas sale y pasarme una hora o más estudiando. Después de casada he mantenido esta costumbre, pero cuando comenzaron a llegar los hijos empezaron los cambios. Agotada por el peso del trabajo, muchas veces me acostaba muy tarde y así fui reduciendo el tiempo que dedicaba a mi devoción personal.
Dios, quien siempre está al tanto de nuestras vidas, me ha sacado de ese bache. Me ha hecho ver que sí hay tiempo cuando una se lo propone. Y que el tiempo restante Dios lo bendice cuando somos fieles en nuestro encuentro diario con él. Hoy mi devoción es diaria y en ella encuentro mi mayor consuelo. No dejes que nada se interponga en tu encuentro diario con tu amante Padre.
Señor, cada día abre nuestros ojos y saciarnos del pan de vida.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

UNA PARA UNO

Lo que aún busca mi alma, y no lo encuentra: un hombre entre mil he hallado, pero mujer entre todas estas nunca hallé. Eclesiastés 7:28.

Desde hace siglos, algunos segmentos de la sociedad han sentido admiración hacia los hombres que tienen varias mujeres. La poligamia en algunas culturas es vista como el privilegio de los poderosos e influyentes.
Esta manera de pensar incluso ha "contagiado" a las mujeres. Se las ve como autosuficientes e independientes cuando viven solas y se pueden mantener, y son aun más "poderosas" cuando usan a los hombres para satisfacer su placer sexual, pero no se involucran sentimentalmente con ellos.
Muchos han llegado a pensar que tener ese tipo de experiencias es "disfrutar realmente de la vida", pero veamos el caso que narra la Biblia de un hombre que tuvo muchas mujeres: Salomón. Este rey y poeta nació como príncipe y luego fue rey, y en su deseo de alcanzar grandezas construyó palacios, amontonó oro y joyas, tuvo muchísimos siervos y criados y también muchas esposas. Las Escrituras nos cuentan que "tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas" (1 Reyes 11:3). En otras palabras, si Salomón quería estar cada noche con una mujer diferente, tenía que esperar tres años para repetir la que había tenido al principio.
Quienes no conocen su vida como lo muestra la Biblia, llegan a pensar que Salomón realmente fue un hombre dichoso. Pero hacia el final de su vida escribió: "A esta conclusión he llegado, dice el Eclesiastés, considerando a las mujeres una por una: hasta el día de hoy he tratado de saber el porqué, pero ha sido en vano, a saber, que se puede hallar un hombre entre mil, pero dar con una mujer entre todas estas es imposible" (Eclesiastés 7:27, 28 La Biblia Latinoamérica).
Parece increíble, pero mil mujeres no alcanzaron para que al menos fuera feliz con una.
En su magna sabiduría, Dios diseñó en la creación un hombre para una mujer y una mujer para un hombre. Dentro de su diseño estaba la felicidad de ambos en esa unión, y como el Creador sabía lo que necesitarían, les proveyó lo necesario y suficiente para suplir las necesidades emocionales, afectivas, sociales y sexuales. Dios no se equivocó en su creación, sino que el enemigo trastornó la mente de la humanidad para que pensaran que una persona no bastaba.
Salomón es el triste ejemplo de quien no comprendió los designios de Dios para el matrimonio, pero nos dejó su experiencia para que nosotros no cometamos el mismo error. Una persona es suficiente, porque así nos hizo Dios.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuela

GALARDÓN

Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra. Salmo 58:11.

¿Que si hay motivos para entristecerse y ponerse nervioso, frente a las circunstancias injustas de este mundo? ¡Claro que los hay! Y muchos, todos los días, en todos los lugares.
A César, por ejemplo, lo despidieron hoy del empleo, por no encubrir una mentira del jefe.
-¡Nadie va a morir por eso! No estamos matando ni robando. Si no estás de acuerdo, me pruebas que tienes la mente estrecha, y no necesito ese tipo de gente en mi empresa -le dijo el dueño, antes de despedirlo.
Al salir a la calle, César sintió que la tierra temblaba bajo sus pies. ¿Qué hacer? ¿Adonde ir? ¿Cómo enfrentar ahora los compromisos? Con su sueldo, pagaba la universidad y le faltaban solo cinco meses para graduarse.
-¡Es injusto, Dios mío, es injusto! -repetía mientras se encaminaba a la parada del ómnibus, en medio de la multitud indiferente.
Entonces, dime: ¿hay motivos para entristecerse y ponerse nervioso, ante las circunstancias injustas de este mundo? Sin embargo, el versículo de hoy afirma que, a pesar de esas injusticias, hay un Dios que juzga, en la tierra.
Esta no es una esperanza de justicia futura, allá, en el cielo. En las dos frases del versículo, el salmista habla en tiempo presente: "Hay galardón" y "Dios juzga". No dice "habrá" ni "juzgará", sino hay y juzga.
Quiere decir que, aunque el pecado domina el planeta trayendo dolor, injusticia y muerte, Dios no permanece indiferente al sufrimiento de sus hijos. Puede parecer que sí; pero el tiempo (y no necesita ser mucho) te probará que el Señor está atento a lo que te sucede.
César encontró empleo en una empresa en la que permanece hasta hoy. Después de su graduación, escaló mucho dentro de la empresa. Actualmente, es uno de los gerentes.
El ex jefe fue preso en medio a un escándalo público, y gente inocente, como lo era César, fue involucrada por apoyar la mentira, por miedo de perder el empleo.
Por eso, hoy, a pesar de las posibles injusticias que puedas estar sufriendo, enfrenta las circunstancias más difíciles recordando que "ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón