Porque estas a mi diestra no seré conmovido (Hechos 2:25).
Dios siempre comprende tus lágrimas. Este es uno de mis himnos favoritos. No solo porque vivo en un mundo donde las lágrimas forman parte de la cotidianidad, ni porque al ser mujer suelo derramarlas con bastante frecuencia, sino porque me da la completa seguridad de que tengo un Dios real, que siempre comprenderá mi dolor. Cuando lloro, él llora conmigo, porque es capaz de comprenderme aun cuando no exista ningún ser humano que lo haga. ¿Has experimentado esto alguna vez? ¿Te has sentido tan sola que únicamente Dios ha sido tu compañía y consuelo?Muchas veces sucede que no encontramos comprensión en nuestros esposos, ni en nuestros hijos, porque solo las mujeres podemos comprender ciertas cosas que nos pasan. Estoy segura de que mientras lees estas líneas, tu mente te proyectara al pasado y te hará recordar de nuevo incidentes de tu vida en los que, aunque estabas acompañada de seres muy amados que te mostraban su cariño, solo Dios comprendió verdaderamente lo que tu corazón estaba afrontando. Solo Dios comprendió tus lágrimas. No las juzgo, ni tal vez les busco solución inmediata, pero si las escucho, las comprendió y te dio su paz.Quieto compartir contigo el contenido de este mensaje musical: «Preguntas tu: "¿Por qué lagrimas ves caer?". / Sufriendo estas y ya no puedes soportar. / Dios siempre a tu lado esta, él no te dejara / pues siempre comprende tus lágrimas. / Pruebas siempre tendrás, y el sufrir vendrá, / el cruel dolor oprimirá tu corazón, / más sola nunca estarás, el enjuga tu llorar, / pues siempre comprende tus lágrimas. / Te cuidara cuando herida y abatida estés. / Aún si le falta fe, a tu lado fiel te sostendrá. / Contigo llorará y te ayudara a vencer. / Dios siempre comprende tus lágrimas.¿Te sientes identificada con estas palabras? ¿Has sentido la mano de Dios a tu lado en los momentos más difíciles de tu existencia? La enfermedad, la muerte o la separación, ¿te han hecho llorar hasta no quedar más lágrimas en ti? Entonces haz tuyas las palabras de consuelo: «Dios siempre comprende tus lágrimas». Él está a tu diestra.Cuando estas abatida, Dios tiene un pañuelo. El siempre está a tu lado.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Camino, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevo Dios. Génesis 5:24.Otro de los grandes hombres de la Biblia que supo distinguirse como seguidor de Dios fue Enoc. En la Epístola a los Hebreos, Enoc forma parte de aquellos que tuvieron en alto el estandarte de la fe (Heb. 11:5), Judas lo llama profeta y enuncia una profecía dada por el sobre la segunda venida de Cristo (Jud. 14) y Lucas lo nombra en su genealogía para establecer la ascendencia humana de Jesús (Luc. 3:37).Su nombre podría haber sido mencionado como el resto de la descendencia de Adán, pero dentro de la lista de los "engendro" de Génesis 5, se hace un alto para señalar que "camino Enoc con Dios" (Gen. 5:22).Los dos primeros años de colegio secundario los realice en una institución que distaba 24 cuadras de mi hogar. Como el dinero no sobraba y detrás mío habían tres hermanos que demandaban los mismos cuidados que había requerido yo, la situación económica me obligó a prescindir de los medios de transporte y a caminar diariamente esas 24 cuadras. En ese colegio conocí a Juan Manuel, un buen compañero, con quien forme una gran amistad con el paso de los días. Era poco el tiempo que nos veíamos fuera del aula, y como nuestros hogares quedaban relativamente lejos pero en la misma dirección, comenzamos a caminar juntos al terminar cada Jornada de estudio.Así cultivamos nuestra amistad, y aún hoy recuerdo con mucha nostalgia las largas conversaciones que manteníamos en los 30 minutos que demandaban esas 24 cuadras. Anhelos, alegrías, sueños, tristezas, todo era un buen motive para iniciar una conversación y disfrutar del trayecto juntos. Sin lugar a dudas podría afirmar que nuestra amistad creció porque caminábamos juntos todos los días.Enoc camino con Dios "después que engendro a Matusalén, trescientos años" (Gen. 5:22). ¡Te imaginas a alguien que camine trescientos años sin parar! Pues así ocurrió con Enoc, y en esta larga caminata, invito a Jesús a que le hiciera compañía. Jesús y Enoc caminaron juntos todos los días. Esta es la corta historia de un gran hombre, un hombre que se animó a caminar acompañado; y en premio a semejante travesía, Dios se lo llevo a vivir con él sin ver la muerte.¡Que agradable sería que se hable de nosotros como de personas que están caminando con Dios! No pierdas esta oportunidad, comienza hoy a caminar con Jesús, porque él desea acompañarte.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuela
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 2 Corintios 1:3,4.El dolor tiene un propósito. Siempre. Aunque no lo entiendas ahora; aunque las lágrimas te impidan ver los brazos abiertos de Jesús. Dios te consuela, para ensenarte a consolar. Fuiste colocado en este mundo con el propósito de ser un agente de consolación. Las personas sufren; lloran; se desesperan. No saben adónde ir en busca de ayuda. Y Dios te hizo un rayo de esperanza entre las tinieblas del dolor ajeno.Pero, nadie nace sabiendo consolar; necesitas prepararte en la escuela del dolor. Es imposible entender el sufrimiento leyendo un libro o participando de un seminario. La única forma de aprender es sufriendo; solo entiendes el valor de una lagrima, llorando...El versículo de hoy no dice que Dios te envía el sufrimiento; nada que te cause dolor proviene de las manos de Dios. Él es el manantial solo de cosas buenas. El problema es que vives en un mundo de dolor; el sufrimiento es la ley de este mundo de pecado. Sufren los malos, y sufren también los buenos.Dios, entonces, toma el dolor y lo transforma en un instrumento de enseñanza. Viene y te consuela para que aprendas a consolar; después, te envía a fin de que seas un agente de consolación.¿Cómo podrías consolar al padre que llora delante del cuerpo inerte del hijo, muerto en un accidente de tránsito, si tú no hubieses pasado por un momento tan doloroso como aquel?¿Qué podrías decir a la mujer desesperada porque el esposo la abandono, si en algún momento no hubieses, también, tenido tus días de lágrimas y de soledad?Por eso, no desesperes si hoy el dolor tocó a la puerta de tu vida. Dios está ahí, cerca de ti, consolándote, aunque no lo veas. Esta ahí, enjugando tus lágrimas, porque "él te consuela en todas tus tribulaciones, para que puedas también tu consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que eres consolado por Dios".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Cuando Josué oyó el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Hay gritos de pelea en el campamento. (Éxodo 32:17).Como crecí en un ambiente musical, me resulta a veces difícil concebir que haya personas que no puedan distinguir la diferencia entre un sonido y otro, o al menos darse cuenta de cuando son distintos. Pero lo cierto es que Dios no le ha dado un buen oído musical a todo el mundo, como también es cierto que no todo el que recibe este talento lo valora y lo agradece honrando a Dios con él. Hay personas, sin embargo, que con su voz, aun sin pulir, alaban y honran mejor a Dios que muchos profesionales.En cierta congregación había un hermano muy ferviente que, aunque tenía una buena voz, no tenía nada de oído. Para el todos los sonidos eran iguales, pero cantaba con tanto entusiasmo, con tanto amor, que a pesar de ser criticado por los demás, era valorado en el cielo, donde los ángeles se encargaban de transformar su melodía en algo sublime.Mientras leía el pasaje de hoy, pensaba en estas cuestiones. Por una parte Josué, aunque escuchaba el sonido que llegaba del campamento, no tenía muy buen oído. Para el, el sonido de la guerra y el del alboroto desenfrenado de las pasiones sensuales sonaban absolutamente igual. Moisés, sin embargo, distinguió rápidamente la diferencia y se dispuso a actuar.Tal vez no hayas recibido ningún tipo de educación musical, pero estoy segura de que puedes diferenciar la voz divina de cualquier otra voz. ¿Cómo? Acostumbrándote a escuchar la música que te acerca a él, no la que enaltece el egoísmo o resalta las pasiones. No creo que en el cielo se cante ninguna de las canciones que son tan populares en la tierra. Los ángeles tienen que hacer un buen trabajo para que nuestro degradado talento musical pueda ser disfrutado por los oídos del más grande de todos los músicos. Mi pregunta es: ¿Estas dispuesta a escuchar o a interpretar música en la presencia de Dios? ¿Podrá escuchar él lo que tu cantes?La alabanza del corazón es para Dios, y la que exteriorizas, ¿para quién es?Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entro en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Daniel 6:10.Actualmente existe una tendencia a querer ocultar la identidad religiosa que se profesa. Son muy pocos los que se animan a confesar públicamente que son practicantes religiosos, o que leen la Biblia con regularidad o sencillamente que creen en Jesús. El secularismo y el ateísmo práctico invadieron todos los rincones de nuestra sociedad y es posible encontrarlos incluso en las iglesias.Y tú, ¿de qué lado estas? ¿Eres de los pocos que se animan a mostrarse como un cristiano autentico o tratas de pasar desapercibido, para que nadie te pregunte?Al iniciarme como capellán en un colegio adventista, los directivos y docentes me plantearon el desafío: "Tienes que hacer algo para que nuestros adolescentes y jóvenes mantengan en alto su identidad adventista. Hoy por hoy, el liderazgo lo tienen mayormente alumnos que no pertenecen a nuestra iglesia, que influyen para que algunas aulas no parezcan pertenecer a un colegio cristiano".Y a medida que fui conociendo a los más de ochocientos alumnos de la escuela, me di cuenta que realmente era como me habían dicho. Había jóvenes que vivían pensando en el sexo de una manera mundana, se empleaba un vocabulario ofensivo entre alumnos, se usaban las marcas en la piel, los tatuajes y los metales incrustados en cualquier parte del cuerpo, y había otras cosas que no deseo mencionar.Nuestro Dios dejo numerosos casos en las Escrituras de aquellos que se animaron a jugarse por Jesús, que no temieron hacer el ridículo y hasta expusieron su vida para mantenerse del lado de la verdad. Daniel, un joven que llego a las cortes paganas como esclavo, en su vejez tuvo que enfrentar el terrible desafío de adorar a Dios de una manera pública, "como lo solía hacer antes" que el emperador medopersa firmara el edicto. Con una confianza absoluta en su Dios abrió "las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios".Hoy, el mismo Dios de Daniel te invita a mostrarte como su hijo, a dejarte ver como un seguidor de Jesús. Ese testimonio dará frutos para vida eterna.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuela
Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira. Romanes 5:9.Sumergida en un mar de culpa, Alejandra se recrimina por los errores pasados. No es religiosa; tampoco conoce la Biblia ni acaricia inquietudes espirituales. Pero, la culpa la asfixia y la paraliza. Algo, dentro de ella, parece condenarla a una vida de sufrimiento. De cierto modo, siente que merece las adversidades que enfrenta.El psicoanalista ha tratado de ayudarla a "justificar" sus errores. Pero, por más que racionaliza en torno de ellos, algo más fuerte que el "poder" de su mente le dice que es culpable. Alejandra ignora que el ser humano nace con complejo de culpa; "culpa existencial", dirían los sicólogos.No importa el nombre que se le dé. La naturaleza humana nace separada de Dios y, lejos del Creador, no hay como ser feliz. A la joven dulce, de mirada penetrante y sonrisa melancólica, le llevo años descubrir el origen de su angustia.Una noche, hastiada de envenenarse con remedios para dormir, toma en consideración la Biblia.La primera pregunta que surgió en su mente fue: "¿Puede un libro tan antiguo satisfacer mis inquietudes?" Había buscado respuestas en el enmarañado de sus ideas existencialistas; y no las había encontrado. Entonces, llevada por el instinto de conservación, se respondió a sí misma, delante de la Biblia: "Nada pierdo intentándolo".Ese fue el inicio de su recuperación. Leyendo el Libro sagrado, descubrió que todos los seres humanos nacen condenados a muerte: "No hay justo, ni aún uno"; "Todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios".Después de leer esto, entendió el origen de su estado depresivo. Sus sombras, entonces, se volvieron más densas; sus noches, más oscuras. Pero, al continuar leyendo, descubrió el versículo de hoy.Fue como si el sol iluminase de pronto su oscuridad. Aprendió a confiar en Jesús. Ella es pecadora, pero Jesús ha derramado su sangre para salvarla. Ahora está justificada. Su vida de errores ha sido lavada por la sangre maravillosa de Jesús. La "ira" divina no será más un fantasma en su vida. No más días de angustia; no más noches de insomnio. Ella cree. Y eso le es contado por justicia.Esa puede ser, también, tu realidad hoy, si recuerdas que: "Mucho más, estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Y si alguien le pregunta: ¿Por qué tienes esa heridas en las manos?, el responderá: Son las heridas que me hicieron en casa de mis amigos. (Zacarías 13:6).Considero que las manos son uno de los medios por los cuales Dios puede hacer grandes cosas a través de nosotros. Cuando contemplo unas manos arrugadas y marcadas por el paso de los años me pregunto cuando habrán hecho a favor de los demás. Quizás han lavado mucha ropa para que sus hijos pudieran estudiar, o han recibido golpes y heridas al realizar trabajos duros.¿Recuerdas la historia de amor de aquellas manos que quedaron grabadas para la historia bajo el pincel de Alberto Durero? Detrás de cada persona hay unas manos que surcan huellas de amor. Hoy, deseando honrar a mi padre en el día de su cumpleaños, comparto contigo un fragmento de esta canción: «Tus manos, querido papito, / tus manos de amor y ternura, / le pido a Dios las bendiga / y haga tus manos benditas».Pero no son solo las manos de mis padres las que tienen huellas de amor por mí. Hay otras manos que llevan las marcas del sacrificio. Esas manos, las más maravillosas, las más amorosas, las más sacrificadas, fueron clavadas en la cruz del Calvario para que yo pudiera disfrutar la vida eterna, y para que tú, ahí donde estas, creyente o no, marginada por la sociedad o disfrutando de un buen estatus, perteneciente a cualquier raza, cultura o nación, libre u oprimida, puedas disfrutar la eternidad y ser completamente feliz.En un terrible incendio se podía apreciar desde la calle a un niño situado junto a la ventana superior del edificio, pidiendo auxilio. Mientras abajo solo había espectadores emitiendo juicios y opiniones, un hombre decidió subir por un tubo sumamente caliente para rescatar al pequeño. Cuando este estuvo a salvo, se inicio un juicio en el que se presentó aquel hombre que ocultaba bajo las vendas las profundas cicatrices de las quemaduras que había sufrido al salvar al niño. Cicatrices que le otorgaron la tutela del pequeño.Las manos de tu Salvador también conservan cicatrices que son testigos de tu rescate. Contempla agradecida esas cicatrices y llámalo «Padre». Las cicatrices de las manos dc Cristo llevan tu nombre.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. Números 12:3.A traves de las películas actuales se promueven antivalores como la ira, la rebeldía, el odio y la intemperancia. Un tema popular de las películas de acción es el siguiente: Primero se muestra al protagonista, quien disfruta de una vida cotidiana feliz. Luego "los malos" lo agreden y le matan a un ser querido. Entonces el hombre apacible se transforma, con un odio y una ira descomunal, en un asesino más feroz que los mismos "malos". Aprovechando todos los elementos de violencia a su alcance, luchara y vengara su desdicha y el daño sufrido, y la película concluye con la idea de que, gracias a su venganza, ha recuperado algo de la felicidad anterior.Sin embargo, no solo las películas muestran este grado de violencia humana. También los noticieros traen plasmados en sus páginas o videos la triste huella de la decadencia humana. Hombres iracundos, delincuentes y homicidas, padres que lloran el homicidio inexplicable de un hijo, mujeres que piden la vida de un violador y la lucha contra el narcotráfico son algunas de las tristes notas que se muestran en los horarios de mayor audiencia.Y no es para menos; porque el apóstol Pablo profetizo que en los últimos días vendrían "hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios" (2 Tim. 3:2-4).¿Podemos los cristianos aceptar esa norma de conducta? ¿Debemos los seguidores de Jesús compartir semejante actitud? ¡Que nunca nos suceda! La norma de Cristo eleva a la humanidad, no la rebaja, y esa norma de justicia debe ser el ideal que cada joven cristiano procure alcanzar.Moisés, un hombre con las mismas tendencias al pecado que los demás, fue percibido por Dios como el hombre más manso "que había en la tierra", y esa mansedumbre también la reflejo Jesús cuando, teniendo el poder para librarse de sus verdugos, se entregó en la cruz para morir por nosotros.Hoy tienes en tus manos dos opciones: aceptar el camino de la violencia que te propone la sociedad o vivir con mansedumbre y serenidad como lo hicieron Moisés y Jesús. Si tomas la segunda opción, el Señor se compromete a darte de su poder y a transformar tu corazón para que alcances la victoriaTomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuela