El día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 2 Pedro 3:10.Ese día de invierno me levanté, como siempre, a las seis de la mañana. Todavía era de noche, ya que aclaraba después de las nueve. Me vestí, agradecí a Dios por la oportunidad de vivir, y luego desayuné. Al terminar, revisé mi carpeta del horario de clases y me dirigí al colegio. Abrí la puerta del garaje y saqué el automóvil a la calle. Luego salí del auto para cerrar la puerta del garaje y al sentarme nuevamente, un automóvil se colocó detrás y me impidió el paso. Un delincuente se bajó, me apuntó con su arma y me ordenó a gritos que me bajara del coche. Una vez que bajé, otro me apuntó con una pistola mientras palpaba mis bolsillos en busca de dinero. El primero se sentó en el asiento del conductor y, en menos de un minuto, esos ladrones se llevaron mi auto.Todo ocurrió de sorpresa, ni yo ni mi esposa, quien dormía plácidamente mientras ocurrió el robo, lo esperábamos. Esa mañana debió haber sido como cualquier otra: tendría que haber salido de mi hogar, haber llegado al colegio, impartido mis clases y haber realizado mi labor como capellán. Esa mañana debió haber sido una más, pero la presencia inesperada de dos ladrones la hizo diferente. Gracias a Dios y a un excelente sistema de alarma, recuperé el auto que los delincuentes habían abandonado a menos de cuatro cuadras de mi casa.Jesús, Pablo y Pedro dijeron que la segunda venida de Cristo sobrevendría "como ladrón en la noche". No se trata de que el Señor vaya a raptar a su pueblo, sino que así se ilustra lo sorpresivo de este acontecimiento. Ese día habrá mucha gente desprevenida. Amanecerá como cualquier otro día y nadie sospechará que ese día será diferente, porque regresará el Rey de reyes y Señor de señores.Es necesario que te preguntes qué estarás haciendo tú el día que Jesús regrese. ¿Te sorprenderá como al resto del mundo o te encontrará preparado para recibir "al Señor en el aire" (1 Tes. 4:17)? La segunda venida revelará qué clase de preparación espiritual estás haciendo, y el mejor día para comenzar, si aún no has comenzado, es hoy. Jesús está a la puerta de tu corazón esperando que le abras, y desea que al regresar, estés preparado para vivir con él por la eternidad.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3.¡Amor eterno! ¿Qué significa eterno? Que no acaba nunca; que no tiene principio ni fin; que siempre es el mismo. Pero, hay muchos cristianos que creen que el amor, la gracia y la misericordia divinos son actitudes de Dios que aparecen solo en el Nuevo Testamento, y que el Dios del Antiguo Testamento es un Dios de ira, de justicia y de venganza.Si esto fuese verdad, Dios no sería Dios. ¿Qué tipo de Dios es ese, que cambia de personalidad? ¿Hizo tanto mal a los seres humanos en el Antiguo Testamento, y después se arrepintió, y se volvió bueno en el Nuevo Testamento?Si hacemos un estudio detenido del Antiguo Testamento, veremos que la nota que más se destaca es el amor de Dios: desde el principio, cuando creó al ser humano por amor; pasando por la solución que presentó al problema del pecado, después de que Adán y Eva cayeron; y mostrando su paciencia con un pueblo contumaz y rebelde, como el pueblo de Israel, el amor de Dios siempre estuvo presente.Si un día el ser humano se pierde, no será porque Dios haya dejado de amarlo, sino porque el propio hijo habrá llegado al punto de volverse insensible al amor divino.El otro día, un joven me abordó con la siguiente pregunta: "Si Dios me ama, ¿significa que no debo preocuparme por vivir una vida justa, porque el amor de Dios finalmente me salvará?" ¡Este puede ser un error catastrófico! El amor de Dios no acaba nunca, pero tu corazón puede llegar al punto de que el amor de Dios ya no tenga más ningún valor para ti.Nadie se va a perder porque Dios dejó de amarlo; pero, el amor de Dios no salvará a quien jugó con su misericordia. Cuando finalmente el Señor Jesús aparezca en las nubes de los cielos, vendrá para destruir el pecado para siempre. Del mal no restará ni raíz ni rama, y los únicos seres humanos que serán destruidos, junto con el pecado, serán aquellos que no quisieron abandonarlo, y se aferraron del pecado hasta el fin.Por eso, la Biblia afirma constantemente que hoy es el día de buena nueva. Y hoy es el día de salvación. Haz de este un día de decisiones sabias. Entrégale el corazón a Jesús, no juegues con su amor, y sal rumbo a los desafíos de este día oyendo la voz de Dios, que te dice: "Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Saldrá una vara del tronco de Isaí; un vástago retoñara de sus raíces. (Isaías 11:1).Dios eligió un pueblo a partir de un hombre para convenirlo en una nación con un propósito. Deseaba que fueran mensajeros de luz y verdad y que ejercieran una influencia para el bien que abarcara toda la tierra y transmitiera así vida y paz a todos sus habitantes. Una vez más, Dios se acercaba al ser humano para proporcionarle salvación. Pero por su desobediencia, el pueblo Israelita fue llevado en cautiverio. A pesar de todo, Dios prometió que de la descendencia de David se levantaría un Rey que llevaría a cabo lo que David y sus sucesores no habían logrado.¡Qué maravilloso mensaje! Cuando de aquella nación no quedara más que la cepa, de las raíces aparentemente sin vida brotaría un Retoño que se convertiría en árbol de justicia, y finalmente llenaría toda la tierra, impartiendo paz y alegría a toda la humanidad (ver Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 199).Cristo siempre toma la iniciativa. No fueron Adán y Eva los que buscaron a Dios iras obedecer al enemigo, sino que Dios se presentó en el jardín del Edén y llamó al hombre que había creado. También llamó a Caín para hacerlo recapacitar. Fue su voz la que escucharon Noé, Enoc, Moisés, Josué e innumerables personas hasta nuestros días. Unos escucharon para bien, mientras que otros, como Caín, continuaron en su mal proceder.Si Dios no se hubiera preocupado por los seres humanos, estaríamos completamente perdidos, porque nuestra naturaleza pecaminosa, en lugar de acercarnos a la única fuente de salvación, nos aleja de ella, dejándonos inmersos en la agonía del pecado y de la muerte.El texto de hoy nos asegura que aunque el trono que Dios había establecido en el pueblo de Israel iba a desaparecer, la vara, el renuevo, la sabia de la raíz, aparecería para volver a ser la esperanza del mundo. Esa vara ya es una realidad. Todavía se alza en forma de cruz para asegurar la salvación a todo aquel que en él cree. ¿Has aceptado esa fuente de salvación? Sé tú de las que escuchan la voz divina para que muy pronto puedas sentarte junto al trono de tu Salvador.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Mateo 24:4.Durante 1985, el mundo se preparó para ver un suceso que ocurre cada 78 años: la aparición del cometa Halley. Astrónomos de todo el planeta hicieron grandes preparativos para observar y estudiar un suceso que no volvería a repetirse mientras vivieran, pero esta aparición estelar fue utilizada por cientos de fanáticos religiosos y catastrofistas para anunciar que se trataba "del fin del mundo". Durante varias semanas, en marzo de 1986, millones de personas (incluyéndome a mí) pudieron contemplar la aparición de este fenómeno; sin embargo el cometa siguió su curso por el espacio y el mundo no llegó a su fin.En las postrimerías del siglo XX, los medios de comunicación se prestaron para que sociólogos, astrólogos, hechiceros, religiosos y una cantidad de personas hicieran sus vaticinios funestos y catastróficos sobre lo que creían era "el fin del mundo". Había cierto temor de que cuando el almanaque cambiara de 1999 a 2000, se terminaría la civilización, tal como la conocemos hoy. Muchas personas en diversos países del mundo creyeron estos trágicos anuncios, y hubo gente que se suicidó para no presenciar "el fin del mundo".El 5 de mayo de 2005 también debió haber sido un día de catástrofes mundiales. Así lo pronosticaron Rasputín, Edgar Cayce y Solari Parravicini, ya que la tierra, que ocupa el tercer sitio entre los nueve, se alinearía con el resto de los planetas en línea recta. Los cometas impactarían el mundo, habría una ruptura de las placas tectónicas, algunas islas desaparecerían y cataclismos universales eran algunos de los terribles presagios.El enemigo de Dios, para apartar la vista del hombre del verdadero "fin del mundo", ha hecho aparecer una cantidad de falsos profetas y alarmistas que engañan y tornan descreídas a las personas sinceras. Si bien la Biblia habla del fin del mundo de pecado, lo atribuye a la intervención divina y no a la aparición de un cometa, ni a los números "ceros" del calendario o a los terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas.Jesús, el Rey de reyes y Señor del mundo, será quien, a su advenimiento, ponga fin a más de 6.000 años de pecado en un planeta en rebelión contra la ley de Dios. Jesús, quien venció a Satanás en la cruz, volverá al mundo como lo prometió, para finalizar su obra: terminar de una vez con el causante del pecado y con los pecadores. Jesús, el Hijo de Dios, será quien realice "el fin del mundo". Hasta que eso ocurra, "mirad que nadie os engañe".Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Juan 15:11.El tránsito es intenso en el puente más agitado de Minneapolis. Es una tarde triste a pesar del verano: ayer, el huracán Dolly golpeó con fuerza el sur de Texas; a Antonio le hubiera gustado estar allí, para que el huracán acabara con él. Como no fue posible, está aquí, encima de la carretera 35, con la idea absurda de quitarse la vida.Cualquiera que viese a este joven desesperado, jamás imaginaría que hace solo 42 días él desfilaba por el corredor de una iglesia, para recibir a su novia. ¡Cómo son las cosas! No se completaron dos meses, y Antonio cree que no vale la pena seguir viviendo.Durante la luna de miel, pensó que era el hombre más feliz. Su esposa Eni un regalo divino. Cuando sonreía, se le formaban dos hoyuelos en el rostro; parecían dos entradas hacia un mundo de felicidad. Pero, la dicha y el gozo les duraron poco. Verdades dichas a medias habían levantado, entre ellos, una pared de dolor e incomprensión.¿Qué hacer ahora? Antonio nunca tomó el cristianismo en serio. Aceptó casarse en una iglesia, porque su novia insistió; para él, no hacía mucha diferencia. En su opinión, la felicidad de una pareja no debe dejarse en las manos de Dios: es el resultado de la disciplina y del esfuerzo humano. Pero, él no contaba con las circunstancias absurdas que trae la vida. Toda su disciplina era incapaz de trastocar la determinación de la esposa: estaba decidida a divorciarse."Es injusto", pensaba él. "Dos vidas jóvenes no pueden ser destruidas solo porque se omitió la verdad". Pero, la vida es así. La verdad puede ser dolorosa, pero es limpia por ser verdad; la mentira disfraza la herida, pero cuando quitas la venda, te sorprendes con una gangrena incurable.Antonio no sabe lo que el Señor Jesús dijo un día. El gozo, el verdadero gozo, la auténtica felicidad, la dicha plena, no es fruto del esfuerzo humano: es un regalo divino."Que mi gozo esté en vosotros", dijo Jesús. Solo cuando el gozo de Jesús esté en tu corazón, "tu gozo" será cumplido. La felicidad plena es el resultado natural de la presencia de Jesús en la vida: todo lo que intentes llamar felicidad, sin Cristo, es alegría hueca. Es lamentable que, para entender algo tan simple, tengamos que llegar, como Antonio, al puente más agitado de Minneapolis.Parte hoy, para los desafíos de la vida, recordando que Jesús desea que "su gozo esté en ti, para que tu gozo sea cumplido".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Les refirió otra parábola, diciendo: «El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo». (Mateo 13:24).Las parábolas de Jesús son tesoros al alcance de todos nosotros. En una sociedad corno la suya, conocedora de la agricultura, Cristo comparó la obra de Dios con la de un hombre que no solo siembra, sino que escoge las mejores semillas para su campo.Me agrada saber que Dios considera que yo soy «una buena semilla», y que me hace partícipe de la cosecha celestial. Sin embargo, no estamos exentos de que el enemigo haga crecer maleza junto a nuestra planta, para intentar ahogarla. Por lo cual, debemos estar en guardia para no dejar que las zarzas toquen nuestra raíz y la contaminen o la ahoguen. De una cosa sí podemos estar seguras, y es de que Dios constantemente hace su obra. Él siempre siembra buena semilla, pero espera que tú y yo podamos mantener esa semilla pura.Quiero compartir contigo este maravilloso poema anónimo:«Tú no fuerzas una flor a que abra, / la flor la abre Dios; / tú la plantas, la riegas, la resguardas, / lo demás lo hace Dios. / Tú no obligas a un amigo a que te ame. / el amor lo da Dios; / tú lo sirves, lo ayudas, en ti la amistad arde, / lo demás lo hace Dios. / Tú no obligas a un alma a que crea, / la fe la da Dios; / tú obras, trabajas, confías y esperas, / lo demás lo hace Dios. /Así que no trates de adelantarte a su plan de amor. / Trabaja, ayuda, vive para amarlo, / lo demás lo hará Dios».No le preocupes por la obra que Dios debe realizar en ti, sino por la obra que debes hacer con tu vida. Cuida la semilla que Dios ha sembrado en el campo de tu corazón. Riégala, cultívala, y con seguridad tu cosecha será de acuerdo al plan divino.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Apocalipsis 14:7.El mensaje de predicación que debemos dar es un mensaje de preparación y de advertencia para un mundo que no conoce a Dios. En nuestros días la gente obra como si cada persona fuera el juez de su propia vida. Pero las Escrituras advierten que hay un solo juez, Dios, que juzgará a toda la tierra y pagará a los hombres conforme a sus obras.En esta era posmoderna las religiones hacen un énfasis desmedido en el amor de Dios en desmedro de su justicia. Hombres y mujeres viven de manera pecaminosa, y al llegar al fin de sus días, creen con seguridad que Dios los llevará "al cielo" porque es un Dios de amor. La Palabra de Dios pone el equilibrio exacto, y nos muestra un Dios de amor, pero también de justicia, que no dará por inocente al pecador empedernido.Hoy se bombardea a niños, jóvenes y adultos con escenas eróticas y sensuales, lo que produce como nunca antes una generación lasciva, esclava de sus deseos. También alaba a quienes viven en la opulencia y la ostentación, mientras miles de personas fallecen porque no tienen qué comer. La cultura actual fomenta el juego, el vicio y los malos hábitos para ganarse la vida, y muchos piensan que quien trabaja honradamente es un "tonto". Los robos, asesinatos, violaciones, secuestros, peleas familiares, envidias, borracheras, y un sinfín de actividades pecaminosas demuestran que nuestra sociedad no está preparada para enfrentar al Juez de toda la tierra.Nuestra misión es doble. En primer lugar, cada cristiano sincero debe rogar por su salvación y prepararse para ser hallado "sin mancha delante del trono de Dios" (Apoc. 14:5).En segundo lugar, es nuestra responsabilidad advertir que Jesús volverá al mundo después que todos hayan sido juzgados. Ahora estamos viviendo en el tiempo del juicio previo a la segunda venida, y cuando ese juicio termine vendrá el fin.Más allá de lo que piense la gente, comparte el evangelio de arnor y de juicio que Cristo proclamó cuando vino al mundo. Así te estarás ayudando a ti mismo a edificar tu carácter, y te hallarás listo cuando tu nombre sea examinado por el Gran Juez.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Números 13:31.El miedo paraliza; acaba con los sueños, con los planes y con las ganas de vivir. El miedo es larva insidiosa, que come por dentro sin que tengas conciencia de tu drama. Cuando despiertas a tu triste realidad, ya es demasiado tarde. Dicen que, de cada siete personas, una vive presa de algún miedo; es un dato alarmante. Las personas se encierran en sus temores y crean monstruos que solo ellas ven.Existen muchos tipos de miedos: miedo de la gente, miedo de perder el empleo, miedo de salir a la calle, de trabajar, de tomar el ómnibus, y hasta de ir a la iglesia, etc. De todos esos miedos, creo que el más terrible es el miedo a ser feliz.El versículo de hoy habla de ese miedo, y muestra que la causa del miedo, en las personas, es la falta de fe en Dios y en sus promesas: cuando dejo de creer en Dios, todo a mi alrededor se vuelve amenazador; y si Dios no habita en mi corazón, con toda seguridad el miedo se apoderará de mi corazón.Israel había llegado a la frontera de la Tierra Prometida. Un paso más, y se apoderaría de la herencia ofrecida a sus padres. Las promesas de Dios eran seguras: nadie sería capaz de resistir en pie delante de ellos. Pero, en la hora primordial, permitieron que el miedo se apoderase del corazón, y no quisieron avanzar."No podremos subir contra aquel pueblo porque es más fuerte que nosotros". ¡Mentira! La razón de su temor no era la fortaleza del enemigo, sino la falta de confianza en las promesas de Dios.Todos encontramos enemigos en el camino; es la lucha diaria: obstáculos, dificultades, preconceptos, desafíos aparentemente difíciles de ser vencidos. Si piensas que fracasaste, no intentes más luchar: ya estás fracasado. Pero, a la hora de enfrentar los problemas, que tus ojos no se fijen en el adversario, sino en el Dios que te prometió que te llevará a Canaán y te entregará la tierra.¿Cuáles son tus adversarios hoy? ¿Qué es lo que tanto te asusta? Piensa en Dios: jamás un hijo de Dios, escondido en las manos del Todopoderoso, perdió una batalla. Este puede ser el grande día de victoria que esperas. Solo que no repitas el error de Israel, que pensó: "No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón