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martes, 16 de febrero de 2016

GOZO Y PAZ

Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo. (Col. 1:11)

El Señor ha resuelto que cada alma que obedezca su Palabra recibirá de su gozo, y paz, y su constante poder protector. Tales hombres y mujeres se encuentran siempre cerca de Cristo, no solamente cuando se arrodillan para orar en su presencia, sino cuando desempeñan las obligaciones de la vida. Jesucristo les preparó una morada a su lado, donde la viola se ha purificado de todo lo grosero desagradable. Mediante, esta continua comunión con Cristo, aquéllos se convierten en colaboradores suyos en el curso de su vida. (RH, 23-10-1900)
No hay palabras que puedan describir la paz y el gozo que posee que toma a Dios por la palabra. Las aflicciones no lo perturban; los desprecios no lo hieren. Ha crucificado el yo. Día tras día sus obligaciones se vuelven más oprimente, las tentaciones, más fuertes, las aflicciones, más penosas; sin embargo, no vacila, porque recibe fortaleza equivalente a su necesidad. (YI, 26-06-1902)
Los que están aprendiendo a los pies de Jesús, ciertamente ejemplificarán el carácter de Cristo con su conducta y conversación… Su experiencia cristiana se destaca no por el bullicio y la excitación, sino por su gozo contenido y reverente. Su amor por Cristo es una fuerza tranquila y apacible, aun-que predominante. La luz y el amor del Salvador que mora en ellos se revelan en todas sus palabras y acciones. (RH, 30-05-1882)
Ocasiones hubo en que la bendición de Dios descendió en respuesta a la oración; de manera que cuando otras personas entraron en la habitación, apenas cruzaron el umbral, exclamaron: “¡El Señor está aquí!” Sin que se pronunciara una palabra, se había hecho sentir en forma señalada la bendita in-fluencia de la presencia de Dios. El gozo que desciende de Cristo palpitaba allí; y, en ese sentido, el Señor había estado en esa pieza tal como había andado por las calles de Jerusalén, o cuando se apareció a los discípulos que se, encontraban reunidos en el aposento alto, y les dijo: “Paz a vosotros”. (RH, 04-01-1887)

Tomado de Devocional Vespertino
“Mi Vida Hoy”
Febrero – Una vida llena del espíritu
Por: Elena G. de White
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miércoles, 20 de enero de 2016

¡A REÍR!

Gran remedio es el corazón alegre (Proverbios 17:22).

Escucha esto -dijo Renzo, llamando a su hermano Jared a la computadora- El abuelo me mandó un correo electrónico con sonido, que es muy cómico.
Jared escuchó, mientras Renzo hacia sonar el audio. Era una grabación de alguien riéndose. A medida que lo escuchaba, Jared comenzó a sonreír y, luego, a reírse. Al poco tiempo ambos, Renzo y Jared, estaban riendo tan intensamente como la persona de la grabación. Era como si la risa fuera contagiosa.
Renzo se reía tan fuerte que apenas podía respirar, y su cara se iba poniendo colorada.
-¡Ah! -Jared puso su mano sobre su estómago-. Creo que voy a estar dolorido, de tanto reír.
¿Alguna vez te has preguntado por qué Dios te ha creado con la capacidad de reírte?
Los científicos dicen que reírse es bueno para la salud.
Esto hace que tu cuerpo produzca endorfinas, que te hacen sentir bien, y hacen que se eleve el nivel de otras hormonas que sirven para relajarse y reducir el nivel de estrés.
Incluso anticipar algo gracioso es bueno para ti. Un conjunto de investigadores de la Universidad de California, Estados Unidos, descubrió que un grupo de personas a quienes se les dijo con una semana de anticipación que iban a ver una película divertida, experimentó reducción de los niveles de cortisol, una hormona del estrés. Y eso fue sólo de pensar que se iban a reír.
¿Te estás sintiendo triste, aburrido o estresado? ¡Adelante! ¡Ríete!

SPLASH:
Aparentemente, incluso la risa falsa es buena para la salud. De acuerdo con el Profesor Charles Schafer, de la Universidad Dickinson en Teaneck, Nueva jersey, sesenta segundos de risa forzada pueden ayudar a levantar el ánimo.

¿Y AHORA?
¿Tiendes a tomarte las cosas demasiado en serio o puedes reir aun cuando vayan mal? ¿Qué efecto crees que tus reacciones tienen sobre tu salud?

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
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domingo, 16 de junio de 2013

AL CONTEMPLAR A CRISTO

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17.

Mediante el poder de Cristo podemos ser "más que vencedores" (Rom. 8:37). Pero nosotros no podemos crear este poder. Podemos recibirlo solamente mediante el Espíritu de Dios. Necesitamos discernir profundamente la naturaleza de Cristo y los misterios de su amor "que excede a todo conocimiento". Debemos vivir en los cálidos y cordiales rayos del Sol de Justicia. Solo la amante compasión de Cristo, su divina gracia, su poder omnipotente pueden capacitarnos para desbaratar al implacable enemigo y someter nuestros propios corazones rebeldes. ¿Cuál es nuestra fuerza? El gozo del Señor. Que el amor de Cristo llene nuestros corazones y estaremos preparados para recibir el poder que él tiene para nosotros.
Agradezcamos a Dios cada día por las bendiciones que nos da. Si el agente humano se humillara delante de Dios... reconociendo su extremada incompetencia en hacer el trabajo que es necesario hacer para que su alma sea purificada; si echara lejos su propia justicia, Cristo moraría en su corazón. Pondría su mano en la obra de crearlo de nuevo, y seguiría la obra hasta que el hombre sea completo en él.
Cristo nunca descuidará la tarea que se le ha encomendado. Infundirá en el esforzado discípulo un sentido de la perversidad, de la pecaminosidad, de la depravación del corazón sobre el cual está obrando. El verdadero penitente se da cuenta de la nulidad de la importancia propia. Mirando a Jesús, comparando su propio carácter defectuoso con el carácter perfecto del Salvador, dice: "No poseo nada de valor; solamente me aferró a tu cruz".
Con Isaías declaran: "Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre" (Isa. 26:12, 13).— Review and Hemld, 31 de marzo de 1904; parcialmente en En lugares celestiales, p, 64.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 15 de junio de 2013

PROCURA QUE SEA LO MEJOR

La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono, y tus heraldos, el amor y la verdad. Dichosos los que saben aclamarte. Señor, y caminan a la luz de tu presencia; los que todo el día se alegran en tu nombre y se regocijan en tu justicia. Salmo 89:14-16.

Las tareas femeninas, ya sea en el hogar o fuera de él, pueden llegar a resultar realmente agotadoras. Son tantos los detalles que un ama de casa debe atender: el cuidado de la casa, la educación de los hijos, la atención del cónyuge… Además, muchas mujeres también deben cumplir con una jornada de trabajo fuera del hogar. Por supuesto, nadie puede negar que Dios reconoce y aprecia los esfuerzos de la mujer que cumple con dichas ocupaciones en forma responsable. Sin embargo, el peligro reside en que nos enfrasquemos en tantas cosas buenas y necesarias, que dejemos de hacer lo mejor. Es posible que quien viva así llegue a padecer una elevada dosis de ansiedad que conduce al agotamiento. Con las facultades agotadas se pierde la capacidad de discernimiento, la alegría por el servicio y, posiblemente, el ego herido nos lleve a sentirnos víctimas, abusadas y atropelladas en nuestros derechos fundamentales.
Si las ocupaciones consumen todo nuestro tiempo y olvidamos apartar momentos para atender y nutrir la parte espiritual de la vida, podemos llegar a ser presas del hastió y de la frustración. Quien desee realizar sus deberes con eficacia ha de beber cotidianamente de la fuente proveedora de fortaleza y sabiduría. En las Sagradas Escrituras leemos: “Con Dios están la sabiduría y el poder; suyos son el consejo y el entendimiento” (Job 12:13).
Dios es la única fuente de poder y sabiduría. Toda madre y esposa que sabe esto, buscara que nada ni nadie se interponga entre su Señor y ella. Su prioridad en la vida será desarrollar una relación cercana e íntima con Jesús. Al hacerlo, será habilitada para tener relaciones íntimas y amorosas con los que están a su cargo, experimentara el gozo de servir, y hará de su hogar una reproducción del hogar eterno. En los momentos de aflicción y angustia, sabrá a qué lugar acudir con el fin de encontrar paz.
Amiga, que tu oración en este día sea: “Impárteme conocimiento y buen juicio, pues yo creo en tus mandamientos” (Sal. 119:66). Estoy segura de que, bajo la dirección de Dios, harás lo bueno hoy sin dejar de hacer lo mejor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 9 de junio de 2013

LA LIMPIEZA DEL TEMPLO

Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Lucas 19:46.

¿Por qué se despertó la indignación de Cristo cuando entró a los atrios del templo? Su mirada recorrió la escena, y vio en ella la deshonra de Dios y la opresión del pueblo. Escuchó los mugidos de los bueyes, el balido de las ovejas y las discusiones entre los que vendían y compraban. En los atrios de Dios hasta los sacerdotes y dirigentes estaban involucrados en los negocios... Cuando la atención de estos fue dirigida hacia él, no podían quitar su vista de su rostro, porque había algo en su semblante que los asombraba y los llenaba de terror. ¿Quién era él? Un humilde galileo, el hijo de un carpintero que había trabajado con su padre en su oficio; pero al contemplarlo, sentían como si hubiesen sido llamados ante el tribunal...
Cristo vio a los pobres, los sufrientes y afligidos en problemas y desasosiego por no tener lo suficiente para comprar siquiera una paloma para una ofrenda. Los ciegos, los lisiados, los sordos, los afligidos sufrían y penaban porque anhelaban presentar una ofrenda por sus pecados, pero los precios eran tan exorbitantes que no podían pagarlos. Parecía que no había oportunidad de que sus pecados fueran perdonados...
Cuando Cristo había expulsado a los vendedores de palomas, les dijo: "Quitad de aquí esto" (Juan 2:16). No echó las palomas como había echado a los bueyes y las ovejas, ¿por qué? Porque estas eran las únicas ofrendas de los pobres. Conocía sus necesidades, y en tanto que los vendedores fueron expulsados del templo, los sufrientes y los afligidos permanecieron en los atrios...
Pero los sacerdotes y dirigentes, al recobrarse de su asombro, dijeron: "Regresaremos y lo desafiaremos, y le preguntaremos con qué autoridad ha pretendido expulsarnos del templo".
Pero cuando entraron nuevamente al atrio del templo, una tremenda escena apareció ante sus ojos. Cristo atendía a los pobres, los sufrientes y los afligidos... Les daba a los sufrientes alivio tierno. Tomaba a los pequeños en sus brazos y demandaba liberación de la enfermedad y el sufrimiento. Les dio vista a los ciegos, oído a los sordos, salud a los enfermos y alivio a los afligidos...
Hacía precisamente la obra que había sido profetizada que haría el Mesías.— Review and Herald, 27 de agosto de 1895.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 6 de junio de 2013

MUCHO LLANTO, POCA RISA

Hazme saber, Señor, el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy. Muy breve es la vida que me has dado; ante ti, mis años no son nada. Un soplo nada más es el mortal, un suspiro que se pierde entre las sombras. Salmo 39:4-6.

Hoy es un día para alegramos y alabar a Dios por el maravilloso acto de expiación que Jesucristo hizo en nuestro favor en la cruz del Calvario. Gracias a ese grandioso acontecimiento que tuvo lugar hace más de dos mil años, nosotras, así como todo creyente de todas las edades, podemos aspirar a la vida eterna. ¿Podría haber acaso mayor alegría que esta?

Muchas personas perciben la vida como un “mar de lágrimas”. Aducen que el dolor y el sufrimiento abundan en exceso, en contraste con el placer y la felicidad, que son más bien escasos. Los momentos buenos son breves y los pesares muchos. Las alegrías efímeras y las tristezas permanentes. Mucho llanto, poca risa… No nos extrañemos de que así sea. La breve estancia de Jesús en esta tierra estuvo marcada por el dolor, el sufrimiento, la ingratitud y finalmente la muerte.

Sin embargo, en el día glorioso de su resurrección, se abrió también una puerta de esperanza para cada una de nosotras. Gracias a ese milagro, podemos ver mas allá de los sufrimientos e ingratitudes de esta vida. La vida, la muerte y la resurrección de Cristo son los más ricos dones que recibimos del cielo. Jesús mismo declaro: “El Espíritu del Señor esta sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el ano del favor del Señor” (Luc. 4:18-19).

Gózate en la vida de Cristo, reflexiona en su muerte y llénate de júbilo en su resurrección. Aprende a vivir como el vivió: amando y sirviendo. Piensa que en su muerte el pecado fue vencido y alégrate, pues en su resurrección se esconde la maravillosa promesa de la vida eterna para todos sus hijos e hijas.

Si en este momento de tu vida la congoja y las lágrimas te han hecho perder la alegría de vivir, prueba a sonreír pensando que todo esto es pasajero y propio de un mundo que está atrapado en el pecado. Recuerda que la alegría natural provee salud al cuerpo y al espíritu; es la razón por la cual nuestro Dios nos pide: “Estén siempre alegres” (1. 5:16).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

viernes, 31 de mayo de 2013

¡HASTA EL LÍMITE!

Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna. Isaías 26:3-4.

Los problemas nunca se detendrán, pero su magnitud la defines tú. Un mismo problema puede ser considerado como de “tamaño gigante” por algunos y “de tamaño miniatura” por otros.

¿Por qué algunas personas llevan las cargas de la vida sin llegar al agotamiento psicológico y espiritual, y otras en cambio caen fácilmente presa del desánimo y la angustia? ¿En qué radica la diferencia?

Con frecuencia oigo decir: “Estoy al límite”. Cuando esto es así, se pierde el control de los pensamientos y de los actos; quedamos a merced de los impulsos, hacemos y decimos cosas que nunca deseamos.

Muchos aseguran que la capacidad de resistencia es una cuestión de temperamento y que, frente a esto, no hay nada que hacer. Sin embargo, la fuerza interior no solo tiene que ver con eso, sino también con los recursos generados para enfrentar las crisis de la vida. Cuando, aunada a nuestras capacidades internas, sumamos la fe en Dios y en sus promesas, podemos estar seguras de que los problemas se verán en la dimensión correcta.

La promesa de Dios se cumplirá en ti de acuerdo a la medida de tu fe. En las Sagradas Escrituras leemos: “Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará” (Sal. 37:5).

Dejar actuar a Dios en nuestros problemas significa reconocer que él tiene mil soluciones donde nosotras no encontramos ni una sola. Quiere decir también que ni tan siquiera uno de nuestros problemas le resulta ajeno; recuerda que cuando estuvo en esta tierra fue “tentado en todo de la misma manera que nosotros” (Heb. 4:15). Por último, dejar actuar a Dios es tener la seguridad de que el resultado siempre nos conducirá al cumplimiento del plan de Dios para nuestra vida.

Si hoy te sientes al límite a causa de los problemas que enfrentas, no busques soluciones, busca a Dios y él te dará la que más te convenga. Que tu petición esta mañana sea: “Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen a tu monte santo, que me lleven al lugar donde tú habitas” (Sal. 43:3).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

viernes, 24 de mayo de 2013

UN SERVICIO GOZOSO

Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin. Hebreos 6:11.

El Señor mira con aprobación las obras de sus siervos fieles... El deber del pueblo escogido de Dios siempre ha sido laborar desinteresadamente; pero algunos descuidan la obra que deben hacer, y otros se sobrecargan para compensar sus deficiencias. Si todos hicieran su parte con alegría, serían sostenidos; pero los que se quejan y murmuran a cada paso no recibirán ni ayuda ni recompensa.
Dios estaba descontento con los hijos de Israel porque murmuraban contra él y contra Moisés, a quien había enviado como su libertador. Los sacó de su cautiverio en la tierra de Egipto de una manera maravillosa, para elevarlos y ennoblecerlos y convertirlos en una alabanza en la tierra. Pero había dificultades que enfrentar, y cansancio y privaciones que soportar. Para ellos era necesario soportar estas pruebas. Dios los estaba sacando de un estado de degradación y equipándolos para ocupar un lugar honroso entre las naciones, y para recibir legados importantes y sagrados...
Olvidaron su servicio amargo en Egipto. Olvidaron la bondad y el poder de Dios manifestado por ellos en su liberación del cautiverio. Olvidaron cómo sus hijos fueron salvados cuando el ángel destructor pasó sobre Egipto. Olvidaron la gran exhibición del poder divino en el Mar Rojo, cuando Jehová proclamó: "Y ahí parará el orgullo de tus olas" (Job 38:11), y las aguas se juntaron y formaron una pared sólida. Olvidaron que, entretanto ellos habían cruzado sin percances el camino que les fue abierto, el ejército de sus enemigos, cuando intentó seguirlos, fue destruido por las aguas del mar...
Dios no ata sobre nadie cargas tan pesadas a cada paso que tenga que quejarse por su peso. Lo que gasta la maquinaria es la fricción y no el movimiento constante. Es la preocupación continua, y no la obra que hacen, lo que mata a estas personas...
Hay paz y contentamiento en el servicio de Cristo. Cuando estaba a punto de dejar a sus discípulos, les hizo esta promesa de despedida: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da" (Juan 14:27).— Signs of the Times, 12 de junio de 1884.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

lunes, 13 de mayo de 2013

UN NUEVO CANTO

Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres... porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Apocalipsis 5:9,10.

Dios ha puesto su confianza en nosotros al hacernos mayordomos de recursos y de su rica gracia; y ahora nos señala a los pobres y los sufrientes y los oprimidos, a las almas presas en cadenas de superstición y error y nos asegura que si les hacemos bien, él aceptará la obra como si se la hubiéramos hecho a él mismo. "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños", declara él, "a mí lo hicisteis" (Mat. 25:40).
Los pobres no están excluidos del privilegio de dar. Ellos, tanto como los ricos, pueden tener una parte en esta obra. La lección que Cristo dio acerca de las dos blancas de la viuda muestra que la más pequeña ofrenda voluntaria de los pobres, si proviene de un corazón de amor, es tan aceptable como las mayores donaciones de los ricos...
Cada mayordomo sabio de los bienes confiados a él, entrará en el gozo de su Señor. ¿Qué es este gozo? "Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente" (Luc. 15:10). Habrá una bendita alabanza, una santa bendición, para los fieles ganadores de almas. Se unirán a los que se regocijan en el cielo, que dan la bienvenida a la cosecha cuando esta entra al hogar. Cuán grande será el gozo cuando los redimidos del Señor se reúnan en las mansiones preparadas para ellos. ¡Oh, qué gozo para todos los que hayan sido obreros imparciales y abnegados juntamente con Dios en la tarea de promover su obra aquí en la tierra! Qué satisfacción tendrá cada segador cuando la voz clara y musical de Jesús diga: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Mat. 25:34)...
Con corazones gozosos, los que han sido colaboradores con Dios ven el trabajo de su alma en favor de los pecadores destinados a perecer y morir... La abnegación que practicaron a fin de sostener la obra ya no es más recordada. Cuando contemplan las almas que procuraron ganar para Jesús, y las ven salvadas, salvadas eternamente como monumentos a la misericordia de Dios y al amor del Redentor, hacen resonar en las bóvedas celestes exclamaciones de alabanza y agradecimiento.— Review and Herald, 10 de octubre de 1907.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 10 de noviembre de 2012

UNA VIRTUD ESPECIAL


Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe. (Gálatas 5:22)

Cada uno de los frutos del Espíritu Santo constituye para nosotros un desafío a poner en práctica tanto en nuestra vida personal como en el desempeño de nuestro ministerio. De entre todos los frutos que el Espíritu da a nuestras vidas, considero que la paciencia es una de las virtudes que más necesitamos como creyentes, y en especial como esposas de pastores.
En una ocasión leí que algunas de las cualidades que debe tener la esposa de un pastor incluyen la mansedumbre de una oveja, la melodía de una alondra, la disposición de un ángel y la paciencia de una hormiga. Lo cierto es que nos hace falta una gran dosis de paciencia a lo largo de nuestra vida, porque no son fáciles las pruebas que debemos enfrentar. Cuando las esposas de pastor somos jóvenes nos critican porque nos falta experiencia; pero por otro lado, cuando somos mayores, algunos nos consideran anticuadas. Asimismo, si ayudamos a nuestro esposo, nos etiquetan como entrometidas; si no lo hacemos, entonces no somos la ayuda idónea que todo el mundo espera que seamos.
Cada vez que somos trasladados a un nuevo distrito debemos ejercer mucha paciencia. Hemos de esperar con calma para que nuestras relaciones con los hermanos de la nueva iglesia se fortalezcan, y ellos reserven un lugar en su corazón y en sus afectos para nosotras, al igual que lo reservaron para la esposa del pastor anterior.
A menudo las actitudes impacientes pueden perjudicar las relaciones con la familia y con los hermanos y hermanas de la iglesia. Sin embargo, si dependemos del Espíritu Santo, quien es el que nos da la paciencia, no mostraremos un fruto artificial o perecedero, sino uno que podrá durar indefinidamente. Recordemos que el fruto de la paciencia, o el de cualquier otra virtud, no es algo fabricado o confeccionado, sino que es algo que brota cuando tenemos el amor de Dios en nuestros corazones.
Elena G. de White escribió: «Aquellos en quienes habita este Espíritu revelan sus frutos: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe» (La maravillosa gracia de Dios, p. 195). Que el Espíritu de Dios pueda habitar en ti, querida amiga esposa de pastor, para que recibas los frutos que necesitaras en el desarrollo de tu ministerio.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Sonia Lucía Vargas de Ribero

domingo, 1 de abril de 2012

UNA QUÍMICA MARAVILLOSA


Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13).

La esperanza, conjuntamente con la fe y el amor, es una de las llamadas virtudes teologales. La esperanza propicia un estado de ánimo en el que se nos presentan como posibles nuestros deseos, anhelos, metas, aspiraciones e ilusiones.
La esperanza está latente en la mayoría de nosotros.  Sin embargo, cada día oímos historias tristes de personas que viven «sin esperanza y sin Dios en el mundo» (ver. Efe. 2:12). Cierran las puertas de sus corazones a los llamados del Espíritu Santo para no abrirlas jamás. Sus historias casi siempre culminan en tragedia.
Casi todos hemos vivido alguna vez momentos de! aflicción, pero pensemos que las pruebas, el dolor, el sufrimiento y cualquier situación adversa y desesperante, tienen una razón de ser y un propósito.
Nuestro Dios es un Dios de esperanza. Él inspira esperanza y la imparte a sus hijos. El Señor desea que abundemos en esperanza porque nos ha dado «preciosas y grandísimas promesas» (ver 2 Ped. 1:4) para que tengamos gozo y paz y para que, aferrados a su Espíritu, las disfrutemos anticipadamente.
¡Qué hermoso! ¡Qué saludable es tener una esperanza! Una esperanza viva que no esté fundada en nada humano que pueda fallar. Algo que nos haga soñar con una vida feliz, que nos anime en los días claros en que nos sonría la vida, que nos permita disfrutar plenamente, a pesar del mal y del pecado. Una esperanza que nos impulse a crecer a ascender, a triunfar.
Sin embargo, cuando los días se oscurecen y el dolor y la pena se convierten en nuestros compañeros, se hace aún más necesaria la esperanza que nos ofrece el Señor. Amiga, tenemos un Dios viviente que nos ama y estima tanto, que incluso entregó a su precioso hijo ¡por nuestra Salvación!
Si abrigas esa esperanza que viene de lo alto, cualquier día aciago puede convertirse en soportable; el dolor y la tristeza pueden ser transformados en alivio y consuelo por la alquimia maravillosa de la gloriosa esperanza que únicamente se halla en el Dios que graciosamente la otorga.  El mundo la necesita; oremos para que todos podamos tener esa esperanza que imparte gozo y paz.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Ana Luisa Ramos

martes, 13 de marzo de 2012

AYUNAR CON ALEGRÍA

«Para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público» (Mateo 6:18).

Nuestra generación solo tiene dos grandes intereses: el sexo y la comida. Nuestra raza no puede subsistir sin ninguno de los dos, pero esos dones de Dios acaparan todas nuestras energías; por lo que vivir de manera santa se convierte en algo imposible. Aunque nos dio un cuerpo y, con él, unos instintos básicos, Dios nos pide que mantengamos nuestra parte física sometida a la espiritual. El cuerpo tiene que ser nuestro siervo, no nuestro dueño.
La Biblia no prescribe el ayuno como una práctica obligatoria para el creyente, pero sí recomienda y promueve el ayuno espiritual. En la mayoría de casos, el ayuno espiritual implica la abstención de comida para que nada distraiga nuestra atención de la oración. Esto puede consistir en no comer entre comidas, saltarse una o dos comidas al día, la abstinencia de ciertos alimentos o un ayuno total durante uno o varios días enteros. Sin embargo, la decisión de practícalo no es exclusivamente personal y no está sujeta a ninguna imposición.
Jesús no nos ordenó explícitamente que ayunáramos, pero sí corrigió algunos excesos. El ayuno espiritual no es una manera de ganarse el favor de Dios de ni una medida de presión para que haga algo que nos interese. Bien al contrario, el objetivo del ayuno espiritual es producir en nosotros una transformación para que nuestra atención se centre de manera clara en nuestra dependencia de Dios, a la vez que es signo de la sinceridad de nuestra petición.
El ayuno no tiene que ser una muestra externa de espiritualidad, es un asunto entre Dios y cada uno de nosotros. De hecho, en Mateo 6:16-18 Jesús nos instruyó específicamente para que nuestro ayuno fuese en privado y con humildad; de lo contrario, no alcanzamos sus beneficios.
En el Antiguo Testamento, el ayuno era señal de duelo; en cambio, en el Nuevo Testamento se enseña a los creyentes que el ayuno debe ser practicado con actitud gozosa. Es preciso entender que el ayuno espiritual nunca ha de tener como fin la mortificación o el castigo del cuerpo.
Aunque, en lo que a Dios se refiere, el ayuno es innecesario, puede generar un claro impacto en el centro de nuestra atención espiritual porque puede contribuir a derribar las barreras que nuestra naturaleza carnal pueda levantar en oposición a la influencia del Espíritu Santo. La idea del ayuno va mucho más allá de la simple abstinencia de alimentos y una actitud piadosa en la oración. El verdadero ayuno implica moderación y abnegación, tanto en lo que respeta a los propios apetitos como a cualquier otro aspecto de la vida. Si decide ayunar, acuérdese de los que no tienen otra opción. Basado en Mateo 6: 16-18

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

lunes, 12 de marzo de 2012

EL SECRETO DEL GOZO

Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien (Romanos 8:28).

La mayor parte de los inventores que ha habido a lo largo de la historia no tenían el objetivo de ganar dinero ni de mejorar su situación económica cuando trabajaban en sus inventos. Más bien deseaban resolver un problema, suplir una necesidad, o combatir un mal; trabajaban y se desvelaban para beneficio de la sociedad.
Nosotras también hemos sido escogidas para que seamos una bendición para aquellas personas con las que nos relacionamos; para que seamos una luz especial en nuestro hogar o en el medio social donde nos toque desempeñarnos.
Cuando estemos convencidas del llamamiento divino nos daremos cuenta de que hay algo más importante y más grande que nosotras mismas; la satisfacción del yo dejará de ser el principal objetivo de nuestras vidas. Experimentaremos una imperiosa necesidad de acudir a diario a la fuente de todo gozo para allí nutrir nuestro corazón. Entonces estaremos en posición de compartir con los demás ese extraordinario gozo que únicamente imparte el Señor. Pregúntate: «¿Dónde estoy? » «¿En qué dirección estoy avanzando?». Escucha nuevamente la voz de Dios a través de su Palabra. Confía en él y él enderezará tus pasos y te mostrará el camino correcto.
«Se necesitan mujeres de principios firmes y carácter decidido, mujeres que crean que realmente estamos viviendo en los últimos días y que tenemos un mensaje de amonestación para ser dado al mundo [...]. Cuando el amor de Dios y de su verdad sea un principio permanente, no permitirán que nada las aparte de su deber ni las desanime en su obra. Se necesitan mujeres que no se crean importantes, sino que sean de modales amables y humildes de corazón, que trabajen con la humildad de Cristo siempre que puedan encontrar algo que hacer para la salvación de las almas» (El ministerio de la bondad, pp. 156-157). Cada acto de amor y fe que podamos realizar es una nueva oportunidad para crecer, para renovar nuestra vocación de servicio.
Recuerda que este instante no volverá a repetirse jamás.
Por lo tanto, todo el bien que puedas hacer, toda la bondad que puedas demostrar a un ser humano deberías realizarlo ahora mismo. No has de diferirlo, no has de descuidarlo; porque no volverá a presentarse jamás. La felicidad no es mañana, la felicidad es tener ahora a Jesús, la fuente de todo gozo.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Elizabeth Pachecho

jueves, 8 de marzo de 2012

LA VIDA ES MARAVILLOSA

En su mano está el alma de todo viviente y el hálito de todo el género humano (Job 12:10).

Un día, mientras estaba conectada a Internet, encontré el mensaje de una amiga que hacía tiempo no saludaba. El título de su comunicación era: «La vida es aburrida».
Había conocido a mi amiga en la universidad. Para ese tiempo yo era una chica alegre y jovial. Sin embargo, me impresionó el triste concepto que ella tenía de la vida. Parecía una persona aburrida y amargada. Después de conocerla me di cuenta de que había perdido su fe y se había alejado de Dios. No estaba asistiendo a la iglesia, había dejado de tener comunión con el Señor y como resultado había perdido las ganas de vivir.
Me preguntaba qué podría hacer para ayudar a mi amiga a despojarse de aquellas ideas. Decidí establecer una buena comunicación con ella a través de mensajes de correo electrónico. Un día, mientras oraba buscando al Señor, me vino a la mente el versículo de esta mañana: «En su mano está el alma de todo viviente y el hálito de todo el género humano». No tengo la menor duda de que Dios me hizo pensar en dicho texto para que entendiera el secreto de la vida. Al saber que el Señor nos tiene en sus manos, nuestra vida adquiere un significado diferente. Elena G. de White nos dice: «Mejorar las oportunidades del presente, con corazones prontos y dispuestos, es la única manera de crecer en gracia y en el conocimiento de la verdad. Siempre debiéramos albergar la impresión de que, individualmente, estamos de pie frente al Señor de los ejércitos; no debiéramos permitir que ni una palabra, ni un acto, ni un pensamiento ofendan el ojo del Eterno [...]. Si sintiéramos que en todo lugar somos siervos del Altísimo, seríamos más circunspectos; toda nuestra vida tendría para nosotros un significado y una santidad que los honores terrenales no pueden dar» (La maravillosa grada de Dios, p. 205).
Realmente estar vivo es algo maravilloso, y lo es aún más cuando Dios es nuestro guía. Como hijas de Dios deberíamos vivir de tal forma que los demás se contagien con ese mismo gozo. Sería incoherente de nuestra parte que, siendo cristianas, fuéramos por la vida desmotivadas, quejándonos y lamentándonos, con rostros tristes. Hagamos nuestras las palabras del apóstol Pablo: «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» (Fil. 4:4).

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Emilet Poloche

jueves, 1 de marzo de 2012

¡ALÉGRATE!

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4).

Los investigadores de la conducta humana afirman que la risa y la alegría ejercen un efecto terapéutico y protector sobre la salud. Se dice que se emplean menos músculos para sonreír que para poner una cara triste.
Asimismo, se afirma que, si sonreímos con frecuencia la piel del rostro se mantendrá más lozana. Todas estas declaraciones me convencen de que vale la pena estar alegre. Creo que la mejor razón por la cual el cristiano debiera reflejar siempre una sonrisa y un espíritu alegre es porque su esperanza está en Jesús, quien nunca nos falla.
Me gusta observar las expresiones de los rostros de la gente cuando estoy en la sala de espera de un aeropuerto o de una consulta médica, o sencillamente cuando voy al supermercado. En esos escenarios son pocos los rostros que veo alegres. Quizá en los aeropuertos la gente no tiene muchos motivos para sonreír por causa del temor a lo que pueda suceder mientras viajan. Por otra parte en las salas de espera de las consultas médicas tampoco se observan rostros felices, ya que la enfermedad opaca y destruye la alegría.
La tristeza entró a este mundo hace más de seis mil años, cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios. Desde aquel fatídico día todos los seres humanos, de una forma u otra, hemos estado enfrentando el temor, el dolor y la tristeza. El apóstol Pablo tenía muchas razones para estar triste cuando escribió a los hermanos de Filipo. Aunque perseguido, encarcelado, azotado, juzgado injustamente y atropellado física y emocionalmente, se preocupó por recordar a los hermanos que en todo momento estuvieran alegres. Pero, ¿cómo se puede estar alegre cuando hay tanta miseria, dolor y problemas? Pablo nos da la respuesta: «Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo» (Fil. 3:8). Pablo había aprendido a conceder un valor relativo a todo lo terrenal y a estimar más la amistad con Cristo que ninguna otra cosa.
Cuando sientas que los músculos de tu rostro se están endureciendo por no sonreír, o cuando los desafíos del diario vivir te parezcan más grandes que tus fuerzas para enfrentarlos, te invito a recordar las palabras de Pablo y a alégrate, porque tu redención está cerca.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Evelyn Herrera de Omaña

domingo, 19 de febrero de 2012

UN LUGAR IDEAL PARA CRECER

Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová, os enseñare. (Salmo 34:11).

En cualquier hogar pueden surgir problemas y dificultades, ya que nadie está exento de cometer errores ni tiene la patente de la perfección. Por este cazón deberíamos estar preparadas para enfrentar cualquier posible conflicto. La manera en que respondamos a los mismos será una señal que nos ha de definir como una familia conflictiva, o una en la cual reina el amor.
En una familia «amorosa» se tratará de corregir cualquier problema atendiendo a las causas que lo hayan originado. Por tanto, se buscará la posible razón para el comportamiento de uno de sus miembros, al mismo tiempo que se trabajará para desarrollar los valores de cada uno de ellos. No se menospreciará al hijo sujeto a disciplina cuando corregimos con amor cualquier rasgo negativo. Más bien se evitará provocar heridas, tratando de escuchar, de comprender y de buscar soluciones adecuadas tomando en cuenta que cada etapa de la vida tiende a pasar.
Una familia amorosa se sentirá en libertad de educar a sus hijos con alegría, disfrutando cada momento al reconocer que dicha interacción no es estática, sino dinámica. Las familias en las que impera el amor se caracterizarán por la libertad de sus miembros para comunicarse o para llamarse la atención, sabiendo que con amor es posible lograr cambios concretos. En dichas familias se pondrán en práctica un contacto físico saludable, una comunicación clara y sincera, así como relaciones en las que imperen la armonía y la calidez. Sus miembros serán espontáneos y amables, y cada uno será valorado por sus actos y comportamiento.
Por otro lado, una familia conflictiva mostrará una reducida capacidad de comprensión. Se enfocará mucho más en los problemas en vez de hacerlo en las personas, e intentará solucionar dificultades en lugar de analizar y entender sentimientos y motivos. En una familia de ese tipo, habrá poca comunicación y todo se desenvolverá en un ambiente apático, frío y distante: cada persona se ocupará de sus propios asuntos.
Es posible que una familia se comporte a veces como conflictiva y otras como amante y preocupada por encontrar soluciones a sus problemas. Pero lo más importante es que nos proyectemos como una familia donde impera el amor, hasta que logremos alcanzar plenamente ese objetivo con la ayuda de Dios.
Señor, ayúdanos a tener una familia llena de amor, en la que cada uno de nosotros pueda crecer y desarrollarse plenamente para tu honra y tu gloria.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Lidia de Pastor

viernes, 16 de diciembre de 2011

MI GOZO

Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Juan 15:11.

El tránsito es intenso en el puente más agitado de Minneapolis. Es una tarde triste a pesar del verano: ayer, el huracán Dolly golpeó con fuerza el sur de Texas; a Antonio le hubiera gustado estar allí, para que el huracán acabara con él. Como no fue posible, está aquí, encima de la carretera 35, con la idea absurda de quitarse la vida.
Cualquiera que viese a este joven desesperado, jamás imaginaría que hace solo 42 días él desfilaba por el corredor de una iglesia, para recibir a su novia. ¡Cómo son las cosas! No se completaron dos meses, y Antonio cree que no vale la pena seguir viviendo.
Durante la luna de miel, pensó que era el hombre más feliz. Su esposa Eni un regalo divino. Cuando sonreía, se le formaban dos hoyuelos en el rostro; parecían dos entradas hacia un mundo de felicidad. Pero, la dicha y el gozo les duraron poco. Verdades dichas a medias habían levantado, entre ellos, una pared de dolor e incomprensión.
¿Qué hacer ahora? Antonio nunca tomó el cristianismo en serio. Aceptó casarse en una iglesia, porque su novia insistió; para él, no hacía mucha diferencia. En su opinión, la felicidad de una pareja no debe dejarse en las manos de Dios: es el resultado de la disciplina y del esfuerzo humano. Pero, él no contaba con las circunstancias absurdas que trae la vida. Toda su disciplina era incapaz de trastocar la determinación de la esposa: estaba decidida a divorciarse.
"Es injusto", pensaba él. "Dos vidas jóvenes no pueden ser destruidas solo porque se omitió la verdad". Pero, la vida es así. La verdad puede ser dolorosa, pero es limpia por ser verdad; la mentira disfraza la herida, pero cuando quitas la venda, te sorprendes con una gangrena incurable.
Antonio no sabe lo que el Señor Jesús dijo un día. El gozo, el verdadero gozo, la auténtica felicidad, la dicha plena, no es fruto del esfuerzo humano: es un regalo divino.
"Que mi gozo esté en vosotros", dijo Jesús. Solo cuando el gozo de Jesús esté en tu corazón, "tu gozo" será cumplido. La felicidad plena es el resultado natural de la presencia de Jesús en la vida: todo lo que intentes llamar felicidad, sin Cristo, es alegría hueca. Es lamentable que, para entender algo tan simple, tengamos que llegar, como Antonio, al puente más agitado de Minneapolis.
Parte hoy, para los desafíos de la vida, recordando que Jesús desea que "su gozo esté en ti, para que tu gozo sea cumplido".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

martes, 8 de noviembre de 2011

CIELO

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Apocalipsis 21:1.

Buscando en Internet lo que las personas piensan acerca del cielo, encontré lo siguiente: "Dicen que los benditos que alcancen la gloria y el cielo, pasarán la eternidad contemplado el rostro de Dios, en perpetua adoración. ¿Te seduce esa idea? ¿No será un poco aburrido? ¿No preferirías algo más humano, tal como cuidar el huerto y tus lechugas? ¿No te apetecerían más las setenta vírgenes del paraíso islámico? ¿O una reencarnación en lagartija, o algo así, que esté vivo?"
Las respuestas a esta pregunta son interesantes. "No me gustaría pasarme la eternidad sobre una nube, tocando el arpa y mirando a la cara al viejo iracundo inexistente. Prefiero reencarnarme en lagartija"; "Si contemplar el rostro de diosito, por toda la eternidad, es el premio, prefiero vivir lo que me quede de vida, y se acabó".
Pero, entre las muchas respuestas socarronas que encontré, había una diferente. Creo que la chica se llamaba Patricia: "Es lo único que quiero en la vida. Contemplar a Jesús a sus ojos eternamente. Mirarlo y admirarlo; adorarlo. Descansar sobre su pecho, y sentir los divinos latidos de su amoroso corazón. Escuchar su voz, todo el tiempo, que me llame por el nombre que él me puso. Decirle todo el tiempo "Te amo" con mis ojos, con mi voz, con mis manos, con mi corazón".
Lo único que la Biblia registra, al respecto, es que lo que te espera en el cielo es cosa que ojo no vio ni oído oyó, ni ha subido en el pensamiento del hombre. Y que allá no habrá dolor, ni muerte, ni llanto ni nada de lo que te causa tristeza, porque las primeras cosas habrán pasado. ¿Para qué preocuparme con el hecho de que allá solo comeré hojas de árboles, o qué forma tendrá la casa en la que viviré?
Dios entregó el trabajo, a Adán y a Eva, como una bendición, antes de la caída; quiere decir que el trabajo es parte de una vida gloriosa, en la que el pecado no existe. Y, si el trabajo es la bendición de los redimidos, entonces la vida será un permanente estar ocupado. La diferencia es que el trabajo no tendrá el aspecto cansador, agobiante e injusto de este mundo de pecado.
Haz de este un día de expectativas. No te dejes influenciar por la manera incrédula de encarar las cosas divinas, porque "vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón