miércoles, 3 de junio de 2009

EL TESORO PERDIDO

Sométanlo todo a prueba y retengan lo bueno. 1 Tesalonicenses 5:21

Cuando Kent Birmingham oyó que la escuela de iglesia necesitaba dinero para hacer reformas, decidió donar algunos libros valiosos de su colección para que los vendieran a beneficio de la escuela. Después de escoger qué libros donaría, el Sr. Birmingham entró en Internet y averiguó el precio medio de cada Volumen. Luego los introdujo en una caja y los llevó a la escuela.
El primero de ellos se vendió por más de trescientos dólares. Pero luego algo salió mal. Los obreros de la construcción que reformaban una parte de la escuela descubrieron las cajas de libros y pensaron que había que arrojarlas a la basura. Y así lo hicieron.
Cuando se descubrió el error, la dirección de la escuela hizo una llamada urgente a la empresa que gestionaba los residuos.
Uno de sus camiones se ha llevado unos libros valiosos que no tenían que ser arrojados a la basura. Díganle al conductor que no vacíe la carga en el vertedero.
El empleado hizo todo cuanto pudo para identificar qué camión basurero se había llevado los libros. Pero los- libros nunca se encontraron. Hacia el atardecer, en algún vertedero de Ohio se enterraron 37,000 dólares en libros valiosos, nadie volvería a verlos jamás.
Los obreros de la construcción pensaron que los libros eran para tirar. Solo se dieron cuenta de lo que habían hecho cuando el tesoro se había perdido. Cada día, los adolescentes desperdician tesoros. Se alejan de Dios. Se arruinan la salud con las drogas y otros malos hábitos. Pierden la libertad transgrediendo las leyes. Mueven barullo en la escuela y desperdician importantes oportunidades de aprender y conseguir una buena educación. Los tesoros se pueden perder. Aprende a apreciarlos y protégelos bien.

Tomado de la Matutina El viaje Increíble.

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