sábado, 7 de noviembre de 2009

LLAMADOS A FINALIZAR

Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Hechos 20:24

Eran las siete de la tarde del 20 de octubre de 1968. Solamente unos pocos espectadores permanecían en el estadio olímpico de la ciudad de México. Ya casi oscurecía cuando el que parecía el último de los corredores rezagados del maratón, dando traspiés, atravesó la línea que marcaba la meta. De pronto, los espectadores escucharon sorprendidos el ulular de las sirenas de los autos de la policía. Atraídos por el inesperado ruido, sus ojos giraron hacia la entrada al estadio y contemplaron un solo corredor que avanzaba lentamente, tambaleándose, vestido de los colores de Tanzania. El joven, llamado John Stephen Akhwari, era el último de los setenta y cuatro competidores que llego a la meta, con una profunda herida en la rodilla que le hacía cojear. La herida se la causo una ciada al principio de la carrera. Poco después, alguien le pregunto por qué había seguido corriendo. Su respuesta, que se hizo muy famosa, fue: «Mi país no me envió a siete mil millas de distancia para iniciar la carrera, sino para finalizarla». La palabra de Dios a menudo compara la vida cristiana con una carrera. El apóstol Pablo así lo consideraba cuando afirmó: «He acabado la carrera». No siempre es fácil terminar la carrera, pero un buen corredor no dirá que la única manera de lograrlo es correr un kilometro cada vez, nada más. Lo hora de pensar en el kilometro siguiente es cuando se acaba el anterior. Si se piensa en la distancia total de la carrera, se despertaran sentimientos de desanimo. Tú fuiste llamado por el Señor Jesucristo para entrar en la carrera de la vida cristiana. Has sido llamado no solo para comenzar la carrera, sino para finalizarla, para llegar a la meta. No se trata únicamente de comenzar amando a Cristo, sino de ser fieles a él hasta el final. Fuiste llamado para comenzar a guardar el sábado, y también para terminar observándolo, para comenzar a devolver el diezmo con fidelidad y para terminar de la misma manera. Fue llamado para creer en la segunda venida de Cristo y terminar tus últimos días en esta tierra creyendo en esa bienaventurada promesa. Fuiste llamado para comenzar y terminar con gozo. Toma hoy la decisión firme de correr hasta el final, de terminar la carrera que iniciaste. Pide al Señor que te de ánimo y fortaleza y que te mantenga fiel hasta el último día.

Tomado de la Matutina Siempre gozosos

No hay comentarios:

Publicar un comentario