jueves, 24 de diciembre de 2009

FIEL HASTA LA MUERTE

Y todos vosotros pasáis armados el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado a sus enemigos delante de sí, y sea el país sojuzgado delante de Jehová; luego volveréis, y seréis libres de culpa para con Jehová, y para con Israel; y esta tierra será vuestra en heredad delante de Jehová. Números 32: 21, 22.

Qué es lo que pide Dios antes de otorgar un premio? A semejanza de las tribus de Israel, a las que se les prometió que heredarían la tierra anhelada por Abraham, Isaac y Jacob, a nosotros también se nos ha prometido 'que heredaremos el cielo. Pero, así como las tribus de Israel tenían asuntos que atender antes de heredar la tierra prometida, nosotros también tenemos obligaciones que cumplir antes de heredar la Canaán celestial. Nuestra obligación la encontramos expresada de forma meridiana en Apocalipsis 2: 10, donde el Testigo fiel recuerda a la iglesia de Esmirna: «Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida».
En este sencillo mandato de Jesús, lo de ser fiel parece simple, pero la parte que habla de la muerte no lo es tanto. Pero ser fiel y cumplir siempre lo que hemos prometido es muy importante para Dios. Por eso, después de nuestra conversión, él anhela que seamos fieles a las cosas respecto de las cuales hemos prometido fidelidad. Dios quiere que seamos fieles hasta la muerte con el sábado, que lo seamos con el voto matrimonial que hicimos, ser fieles hasta la muerte con los diezmos aunque no tengamos para comer en el mes. Estas son algunas de las promesas de fidelidad que Dios quiere que cumplamos. Por eso Jesús nos recuerda: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Aunque ser fieles puede parecer sencillo, no hay duda de que, humanamente hablando, es algo difícil. Por eso la Biblia nos pregunta: «Cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?» Jesús quiere saber si cuando él regrese encontrará a aquellos que dicen llamarse cristianos cumpliendo su voluntad.
La fidelidad no fingida exige que nos comportemos de la misma manera cuando estamos delante de los demás y cuando estamos a solas. ¿Somos fieles a nuestro compromiso con las cosas de Dios aunque ningún ser humano nos esté mirando? Jamás olvidemos que los ojos de Jehová están sobre toda la tierra. Aunque seamos salvos por gracia, tal como enseña la Biblia, es bueno cumplir las promesas que hicimos ante él por respeto a ese Dios que nunca ha fallado en ninguna de sus promesas.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

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