jueves, 5 de mayo de 2011

IMÁGENES ADICTIVAS

Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, mas yo no me dejare dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12.

Fernando era uno de los alumnos más inteligentes de su clase. Respondió a una invitación para estudiar la Biblia y comenzó a hacer uno de los cursos ofrecidos. Me sorprendió la capacidad de aprendizaje que poseía. Durante más de un año estuvo aprendiendo verdades importantes de las Escrituras, hasta que llegamos al tema del bautismo. Como había ido aceptando y practicando lo que aprendía, supuse que aceptaría tomar el bautismo bíblico, pero me dijo que esperaría un tiempo. No quiso darme explicaciones, pero dio a entender que no estaba preparado para dar ese gran paso.
Me quede intrigado. Yo lo percibía como un cristiano sincere y cabal, que estudiaba la Biblia por voluntad propia y de igual manera asistía a la iglesia, ya que su familia no era adventista. A la semana siguiente, después de orar, retome el tema de su decisión postergada y le pregunte: "¿Fernando, hay algo que pueda hacer, además de orar, para que esta decisión no se postergue en tu vida?" Después de pensar la respuesta me dijo: "Capellán, yo hago casi todo lo que hacen los adventistas, pero no puedo guardar el sábado en su totalidad. En mi hogar ven televisión todos los días, y el sábado no es la excepción. Yo he intentado no hacerlo, pero se me hace imposible. Admito que el deseo es más fuerte que yo y siempre me gana".
Una de las características de la televisión actual es su alto poder adictivo. La velocidad en que sus imágenes son transmitidas, la gran cantidad de colores, formas y contenido que presenta, cautivan los sentidos a tal grado que logran dominar la voluntad del espectador. Lo que Fernando vivía no era extraño, ya que miles de personas ignoran voluntariamente a sus familiares, los deberes domésticos, el ejercicio o cualquier otra actividad, con tal de satisfacer su adicción a las imágenes. No tienen libertad. Aunque tienen "el control remoto" en sus manos, el verdadero control lo posee el televisor.
No todos están adictos a la televisión, pero todos debemos tener cuidado de no dejarnos dominar por su atracción. El apóstol Pablo, sabiendo el peligro que hay detrás de cualquier tipo de adicción expreso: "Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, mas yo no me dejare dominar de ninguna". ¿Por qué no querría el dejarse "dominar" por ninguna de esas cosas licitas? Porque sabía que su vida espiritual coma peligro.
Permite que Jesús sea el centre de tu vida.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

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