jueves, 11 de agosto de 2011

AYUDA AL POBRE

A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar. Proverbios 19:17.

Una costumbre que aprendí en mi hogar fue la de compartir algo de lo que tenía con los pobres y necesitados. Recuerdo a mi padre mientras fui pequeño, sacando una moneda o un billete y enviándome para que lo depositara en las manos de algún mendigo.
Esa costumbre se vio a prueba después que crecí y tuve que tomar la decisión de compartir algo de mis ingresos con los que no tenían nada. Todavía recuerdo cuando recorrí la peatonal de una populosa ciudad, y en el momento de sacar dinero para darle a un niño que necesitaba, mi amigo me advirtió: "David, a lo largo de esta peatonal te vas a cruzar con varias decenas de hombres, mujeres, niños y lisiados que te pedirán una moneda. ¿Les vas a dar a todos?"
Luego, para calmar mi conciencia, me adueñé de frases como: "Si es un niño, debe tener un padre alcohólico que lo envía a pedir"; "si es un lisiado, seguramente tiene una pensión por invalidez"... y así, para cada uno de los que pedía, un pretexto imaginario que me impedía compartir una pequeña porción de lo que Dios me había dado.
Estoy seguro de que tú también has escuchado alguno de esos pretextos para no compartir, y piensas que todo aquel que pide está recurriendo al engaño y no merece recibir nada. Pero, ¿qué seguridad hay en esas conjeturas? ¿Conocemos realmente la vida de esas personas que piden limosna?
La Palabra de Dios me ayudó a cambiar de opinión y a darme cuenta que en el momento de colaborar nunca debo pesar en balanzas humanas los motivos ajenos. A los ojos de Dios no pasa desapercibido ese acto solidario, ya que "a Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar".
Si tienes la oportunidad de compartir dinero, alimentos, ropa o algún bien con un necesitado, no rehuses hacerlo. Ser cristiano es mucho más que guardar el sábado, leer la Biblia, dar diezmos y ofrendas o esperar la segunda venida de Cristo. Ser cristiano es vivir como Jesús, ayudar como Jesús, compartir como él lo hizo. Hoy, seguramente, tendrás la oportunidad de ayudar a alguien. Anímate a ser como nuestro Señor.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

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