miércoles, 17 de agosto de 2011

EL PACTO CON DIOS

Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Galatas 3:15.

¿Sabes lo que es hacer un pacto? Un pacto es un acuerdo entre dos o más personas, en el cual cada una de ellas se compromete a cumplir con lo acordado. El caso de Ana, la esposa de Elcana, es un fiel reflejo de lo que es hacer un pacto con Dios.
Repasemos la historia. Ana no podía tener hijos, y esa situación la estaba martirizando. Como humanamente no encontraba una solución a su problema, decidió hacer un pacto con Dios. Elevó una hermosa oración e hizo un pacto con el Señor del siguiente modo: "Jehová de los ejércitos, si te dignar.es mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida" (1 Sam. 1:11).
En este caso, el acuerdo era sencillo: si Dios le daba un hijo a esta mujer, ella respondería dedicándoselo de por vida. Ana nunca hubiera podido dedicarle un hijo al Señor sin haberlo tenido; por eso, en un pacto, la persona no da para recibir (eso sería dar por conveniencia), sino que da porque recibió. En este caso, el Dios de los cielos se apiadó de esta mujer estéril y le permitió ser la madre de Samuel. Ana, en cumplimiento de lo pactado, después que dejó de amamantarlo, llevó a Samuel al santuario a vivir con el sacerdote Eli.
Actualmente, en muchas iglesias adventistas se continúa la costumbre de pactar con el Señor. Todavía recuerdo el pacto grupal que elevamos los miembros de una congregación para tener los fondos necesarios para edificar el templo. El pacto era: si Dios nos daba salud y trabajo, dedicaríamos un porcentaje de nuestras finanzas personales para la construcción del templo.
Es necesario recordar que este tipo de pacto es algo muy serio, pues aunque no haya un acuerdo escrito con las firmas respectivas de ambas partes, este acuerdo tiene la misma validez, porque es con Dios. Si él cumple, nosotros debemos cumplir.
También tú puedes pactar con el Señor y tomar medidas serias para cumplir tu parte. En este aspecto no hay límites, todo puede entrar dentro del acuerdo realizado: salud, trabajo, paz familiar, dinero, tiempo dedicado al servicio de Dios o de tus semejantes, etc. Pero una vez que Dios cumpla y te dé lo que buscabas, no dejes de realizar tu parte.
Ana recibió lo que tanto añoraba a través de una oración y un pacto, y tú también puedes recibirlo si recurres a Dios con humildad.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

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