viernes, 27 de enero de 2017

EL HOMBRE BALA

“Si toda la comunidad israelita hace algo malo sin quererlo, y ninguno de ellos se da cuenta de que su acción está en contra de los mandamientos del Señor […] se han hecho culpables” (Levítico 4:13).

Créeme cuando te digo que no lo hice a propósito. Era una de esas mañanas en que te levantas antes que tus padres y no tienes absolutamente nada para hacer. De repente, una fascinante idea llegó a mi mente. ¡El hombre bala! Me acosté boca arriba con las piernas levantadas y le dije a mi hermano que se sentara en mis pies como si fueran una silla. Entonces, lo lancé sin previo aviso. ¡A él le encantó! Después de varios lanzamientos, el aterrizaje comenzó a estar cada vez más lejos; una vez, casi golpeó el ventilador de techo. A la décima vez, algo pasó. Cuando lo lancé, no sé de qué manera su cuerpo giró hacia atrás en el aire y aterrizó de una forma horrible sobre el brazo. Nos quedamos mirándonos en estado de shock. Ahí fue cuando mamá se despertó y confirmó que el brazo de mi hermano estaba roto. Él comenzó a llorar, pero no había sido a propósito. Yo no había empezado el juego con la intención de romperle el brazo a mi hermano. Simplemente, sucedió.
El pecado ¿sigue siendo pecado, incluso si no tenías la intención de cometerlo? ¿Qué pasa con los accidentes y los errores? Estoy seguro de que mi hermano me responsabilizó de su brazo roto, aunque no fue mi intención rompérselo. Por extraño que parezca, en Levítico Dios dice lo mismo. ¿Es esto justo?
Hemos leído que los israelitas tenían que entregar ofrendas aun cuando hubieran pecado sin querer. Eso parece un poco duro, hasta que nos damos cuenta de que todo pecado es abominación ante los ojos de Dios y nos separa de él. Se interpone en nuestra relación con él. Incluso el pecado que no cometemos a propósito transgrede su santa Ley y nos pone en necesidad de un Salvador. Me hace sentir muy agradecido el hecho de tener un Salvador, porque creo que peco “por accidente” bastante a menudo. Si fuera tú, yo no perdería el tiempo pensando en mis pecados accidentales; en lugar de eso, hoy aprovecharía mi tiempo dando gracias a Dios porque ha hecho provisión, a través de Jesús, para cualquier pecado que comentas, accidental o no.

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
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