domingo, 5 de enero de 2020

LA RECOMPENSA DE LA HUMILDAD

«El Señor recompensa a los que le temen con riquezas, honra y vida, si son humildes» (Proverbios 22:4)

Durante mi primer año como pastor me tocó ministrar a ocho congregaciones en la zona central de México. Había llegado como un promisorio graduando de dos licenciaturas de la universidad adventista a una zona donde el evangelio apenas echaba raíces. Ahí conocí a don Francisco Ávila y su amable familia. Y como aún estaba soltero, pernoctaba en su hogar cuando visitaba Tejupilco, el pueblo donde vivían.
Don Francisco era un hombre sencillo y con escasa preparación académica. Sin embargo, tenía una fe verdaderamente admirable. Cada mañana, antes de salir el sol, se levantaba a orar y comunicarse con el Padre celestial. Sus palabras, su semblante y sus actitudes revelaban que había estado con Jesús al amanecer. Él me profesaba un enorme respeto, ya que yo era el pastor de la iglesia, pero no por eso dejaba de expresar con gran convicción sus ideas. Asimismo, cada semana, junto con su esposa, salía a impartir estudios bíblicos a vecinos y amigos. Su pequeña tienda de comestibles era un verdadero centro misionero en el vecindario.
Junto a don Francisco, yo me sentía un hombre de poca fe. Seguramente, en mi cabeza había más información que en la suya. No obstante, su experiencia espiritual era mucho más sólida. A su lado, yo parecía un ratoncillo que temblaba ante la menor adversidad. En cambio, él permanecía firme como un roble frente a cualquier tempestad eclesiástica. Así que en varias ocasiones le supliqué al Señor que me ayudara a depender de su Palabra.
¿Te has preguntado si eres una persona de poca fe? ¿Acaso no dependes de Dios como te gustaría? Es cierto que los ambientes seculares de esta época debilitan el desarrollo de la fe. Sí, a veces pareciera que hoy Dios no es tan necesario para resolver los problemas de la vida. Por eso, es muy importante seguir la fórmula bíblica para fortalecer la fe: «Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo» (Romanos 10: 17, CST).
No te dejes someter por filosofías e ideas sin sentido. Que nadie te convenza de que el devenir de este mundo únicamente depende de los seres humanos. ¡Qué frustrante es pensar de ese modo! Mejor acércate a Dios hoy mismo. Pídele que te ayude a vencer tu incredulidad y a depositar tu vida en sus manos. Hazle formar parte de cada una de tus actividades y confía en su dirección. Te aseguro que eso te permitirá disfrutar los espacios de felicidad que el cielo tiene para ti en este día.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

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