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jueves, 19 de enero de 2017

UN DÍA REGRESARE A MI HOGAR

“Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras” (Sal. 139:13,14).

Una vieja canción me daba vueltas en la cabeza. Era un tema de música góspel, esa que se originó durante los tiempos de la esclavitud en los Estados Unidos. La frase que más se repetía decía: “A veces me siento como un niño sin madre, muy lejos de mi hogar”. En realidad, era un lamento, pero me sonaba como un canto fúnebre. Sus tonos bajos y su letra solemne me transportaban a un lugar de tristeza, pérdida y desesperación. Creo que viajé interiormente a ese lugar llamado desesperación, en alas de ese canto.
Pero recientemente me he dado cuenta de que no era la canción la que me transportaba a ese lugar. De hecho, más bien, fue la canción la que me llevó a darme cuenta de que yo estaba a punto de hundirme en lo más hondo. La canción fue una advertencia para mí, que me sirvió de corrección. Me mostró que estaba a punto de permitir que la vida me aplastara y que olvidara a quién pertenezco. En realidad, esa canción fue el sermón que necesitaba en aquel momento.
La música góspel, lejos de hundir en la tristeza, tiene como objetivo infundir esperanza y aliento. Aunque tal vez no sea tan evidente en un primer instante, ese es, en realidad, el objetivo de la música góspel. Esas canciones son como “parábolas” musicales. Aunque, paradójicamente, parecen un canto de desesperación, en realidad esconden un mensaje de esperanza, fortaleza y fe en el Señor.
La frase “a veces me siento como un niño sin madre, muy lejos de mi hogar”, realmente me está diciendo: “Aunque parezca que no tengo hogar ni raíces, en realidad vengo de Dios, y tengo un hogar maravilloso lejos de aquí, lejos física y mentalmente, de este mundo de sufrimiento”.
La música góspel me dice que mi esperanza está en confiar en que algún día regresaré a mi Patria, el Hogar celestial.
Todas tenemos un hogar lejos de aquí; y la esperanza de cada hija de Dios es ir allá pronto. Si somos fieles, llegaremos algún día.  Ella Louise Smith Simmons

Tomado de lecturas devocionales para Damas 2017
VIVIR EN SU AMOR    
Por: Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
#VivirEnSuAmor #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 16 de mayo de 2013

UN MOTIVO DE AMARGURA

Esaú tenía cuarenta años cuando se casó con Judit hija de Beerí, el hitita. También se casó con Basemat, hija de un hitita llamado Elón. Estas dos mujeres les causaron mucha amargura a Isaac y Rebeca (Éxodo 14:20).

Isaac había puesto grandes esperanzas en Esaú. Aprendió a admirarlo desde que era un niño hábil y talentoso. El padre disfrutaba viendo crecer a su hijo mientras dominaba la lanza, el arco y la soga. Desde pequeño aprendió a observar la conducta de los animales, así como a desarrollar la paciencia que se requiere para capturarlos. ¡Cómo gozaba Isaac cada vez que su hijo llegaba al hogar con una presa! Esaú era su orgullo: alto, apuesto, fornido. Sus blancos dientes destacaban entre el bosque velloso que cubría su cuerpo. Cada vez que entraba a casa, parecía que el aroma del campo se trasladaba al hogar. Sin duda, sería un buen líder para la familia de Isaac.
No obstante, el muchacho no tenía ningún interés en los asuntos espirituales. Más bien, «se crio deleitándose en la complacencia propia y concentrando todo su interés en lo presente» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, cap. 16, p. 157). Así que cuando se presentó una situación adversa, despreció la primogenitura (el liderazgo espiritual de la familia) y la cambió por un plato de lentejas. Luego, cuando su padre se disponía a darle su bendición antes de morir, su hermano Jacob lo suplantó y recibió la consagración que le correspondía. Esaú dejó ver su odio y juró vengarse de su hermano. Y cuando llegó el momento de buscar esposa, no se conformó con una, ¡tomó a dos jóvenes cananeas! La Biblia dice que estas muchachas provocaron una constante amargura a los padres de Esaú, debido a que sus costumbres, actitudes y desprecio a la fe hebrea lastimaban el corazón de los ancianos.
Aunque no lo creas, el momento de elegir a tu pareja representa más de lo que te imaginas. Es una decisión que llega a afectar a más personas, especialmente a tus padres y tus seres queridos. Como en el caso de Isaac y Rebeca, muchos padres cristianos tienen grandes expectativas para sus hijos. Por eso, tus decisiones sentimentales los afectarán profundamente, no solo ahora, sino también en el futuro.
Esta mañana, si todavía los tienes, te invito a integrar a tus padres en tu vida sentimental. Consúltales y coméntales tus experiencias. Y cuando llegue el momento de elegir, no olvides tenerlos en cuenta. Recuerda que ellos también serán parte de la nueva familia.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

jueves, 28 de marzo de 2013

HOGAR PERFECTO


Lugar: Australia 
Palabra de Dios: Juan 14:2,3.

Si estás en Australia y ves un ave con plumas brillantes negro azuladas que pasa volando a tu lado, con una ramita en su pico, probablemente hayas avistado un ave del paraíso trabajando. Cada año, este pájaro trata de crear el hogar perfecto usando los mejores materiales de construcción que pueda encontrar. Con cuidado, entrelaza palitos y ramitas para formar dos paredes paralelas de unos treinta centímetros de alto por unos cinco centímetros de espesor.
Una vez que termina la parte exterior, el macho decora el interior del nido. Usando un pedazo de corteza como pincel, pinta las paredes con una mezcla de carbón y saliva. Luego, busca objetos coloridos, como flores, plumas y papel aluminio, para poner dentro del nido.
El ave del paraíso macho se esmera por crear un hogar hermoso. Y, cuando está completo, el pájaro no se sienta adentro a disfrutar de su hogar en soledad: el macho invita a la hembra a unirse a él. Esa es la razón por la cual esta criatura trabajó tanto para construir su hogar, en primer lugar.
¿Puedes imaginarte lo que será tener un hogar perfecto construido para ti? Eso es lo que Jesús promete en Juan 14. Él dice: "En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté".
Jesús está preparando un lugar para ti y para mí, no con ramitas y palitos, sino con los mejores materiales de construcción que puede encontrar. ¿Por qué está haciendo esto? Porque nos ama, y quiere vivir para siempre con nosotros.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 9 de febrero de 2013

LAS MADRES CRISTIANAS NO CRÍAN SIMPLEMENTE


Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida. Espinas y trampas hay en la senda de los impíos, pero el que cuida su vida se aleja de ellas. Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Proverbios 22:4-6.

La crianza de los hijos es uno de los desafíos más grandes de toda madre. Creo que no hay una que no esté preocupada por inculcar en sus «retoños» valores y principios éticos que los hagan hombres y mujeres de bien. Todas las madres nos esforzamos por hacer de nuestros hijos personas respetuosas de los derechos ajenos, y responsables en el cumplimiento de sus deberes como ciudadanos de la nación que les dio cobijo al nacer. Creo que estos son anhelos legítimos y loables, y por supuesto deben ser asuntos prioritarios en la educación de un niño desde las primeras etapas de su vida.
Sin embargo, muchas madres no somos tan celosas en la enseñanza de los valores religiosos. Nos parece que es mejor dejar a los niños en paz y la religión como asunto aparte en sus vidas. Lo hacemos, muchas veces, porque creemos que la religión y Dios son bloqueadores del desarrollo personal, inhibidores de la libertad, pues consideramos que los mandamientos de Dios coartan la capacidad de decisión y de autodeterminación. Nada más lejos de la realidad.
Dios no coarta; por el contrario, libera. El niño que crece confiando en Dios tendrá una parte de su vida resuelta; solamente habrá de seguir las instrucciones del Señor y sujetar su vida a la voluntad divina para ser una persona exitosa y triunfadora, aunque se le presenten situaciones complejas que son inevitables en la vida.
Nosotras, las madres cristianas, tenemos que actuar convencidas de la Palabra de Dios, que dice: «Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará». Así conduciremos a nuestros hijos para que no solamente sean exitosos en los caminos terrenales, sino también para que, con abnegación y paciencia, caminen por la senda que los llevará al reino de los cielos. Esta es una tarea que comienza desde antes de que el hijo arribe a este mundo.
El renombrado teólogo Horace Bushnell decía: «"Hogar" y "religión" son palabras afines; hogar porque es el asiento de la religión; religión porque es el elemento sagrado del hogar».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado