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miércoles, 23 de marzo de 2016

LA GRAN PREGUNTA Y EL DÉBIL PRETEXTO

Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Éxodo 32:21.

Moisés apareció de la neblina, llevando la Ley tallada en piedra. Abriéndose paso por el sendero, se aproximó a Josué. Descendieron juntos. Pronto pudieron ver el campamento, los sonidos de música extraña y voces excitadas subieron hasta ellos.
Dios le había advertido a Moisés que los israelitas se habían vuelto a la idolatría mientras él estaba ausente, pero no esperaba ver un espectáculo como ese. El pueblo estaba bailando alrededor del becerro de oro y actuaban como animales, gritando salvajemente su alabanza a esa criatura hecha por el hombre como si eso hubiera sido lo que los sacó de la tierra de Egipto.
Moisés se enojó tanto por este terrible insulto a Dios que arrojó las tablas de piedra justo enfrente de todos, ilustrando cómo habían quebrantado la Ley de Dios. Habían hecho una promesa solemne antes de que él subiera a la montaña: “Todo lo que Jehová ha dicho, haremos” (Exodo 19:8). Su compromiso de ser fieles a Dios se había hecho añicos.
Pasando a través de la multitud de gente que bailaba, Moisés tomó el ídolo y lo arrojó al fuego. Más tarde, molió el oro hasta convertirlo en polvo y lo vertió en el arroyo que descendía de la montaña. Luego .ordenó al pueblo que bebiera el agua, para mostrarles lo inútil que era su dios de oro.
Lo siguiente fue llamar a Aarón. Quería una explicación completa de por qué había permitido esto.
Aarón hizo lo que todos los hombres débiles hacen bajo presión: esquivó su responsabilidad culpando a alguien más. Después, para colmo, quiso que Moisés pensara que había habido un milagro cuando pidió las joyas al pueblo. “Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro’ (Exodo 32:21).
Aarón quería caerle bien a la multitud y eso se convirtió en la cosa más importante para él. Dejó de centrarse en la grandeza de Dios y su cuidado milagroso, y cometió uno de los peores tipos de pecados: conducir a otros a apartarse de la verdadera Fuente de vida. Dios estaba comprensiblemente enojado con lo que Aarón había hecho.
Moisés no había “nacido ayer” y no creyó en la mentira de Aarón ni un minuto. No iba a creer en un pretexto tan endeble, e inmediatamente se dispuso a arreglar las cosas.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 20 de junio de 2013

EL SEÑOR ES MI PASTOR, RECONFORTA MI ALMA

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar. Salmo 46:1-2.

Cuando el alma se abate por alguna circunstancia externa, todas las defensas de nuestro organismo se inhiben. Cualquier caída emocional nos hace vulnerables y propensas a sufrir enfermedades de toda índole. Los sentimientos y las emociones como la tristeza, la desgana, la ansiedad y el miedo, son los signos predominantes en alguien que se siente abatido.
La pérdida de esperanza y de fe constituye el síntoma más grave de una persona que es presa del abatimiento de corazón. Siente que Dios está lejano y ausente, lo cual hace que las jornadas diarias le resulten pesadas y difíciles de enfrentar. Entonces, la voluntad se quebranta y la persona queda a la deriva, incapacitada para tomar decisiones importantes. La impotencia que se siente es tal, que faltan las fuerzas para tomar cualquier decisión.
Jesús, nuestro cariñoso pastor, está dispuesto a confortarnos cuando nuestras fuerzas naturales se agotan por causa de las vicisitudes de la vida. Él únicamente puede decir: «El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros» (Isa. 61: 1). Sanidad del corazón herido y liberación de nuestras prisiones mentales y reales, esa es la promesa.
Cuando el alma es confortada por el divino Pastor, se recobran las fuerzas perdidas, renace la esperanza y el ánimo apocado desaparece para dar paso a un nuevo espíritu de lucha que nos hace fuertes frente a los desafíos.
Que tu oración en este día sea: «Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro» (Sal. 57: 1).
Amiga, si hoy al despertar creíste haber perdido la voluntad para continuar en la lucha, déjate apacentar por el buen Pastor, quien te «guía por sendas de justicia por amor a su nombre» (Sal. 23: 3). Si caminas por esas sendas de justicia, irás en la dirección correcta. Asegurarás tu bienestar personal y tendrás paz interior. Solamente busca conocer la voluntad de Dios y, en actitud de sumisión, disponte a cumplirla.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 16 de junio de 2013

MEDIO LITRO DE SANGRE

Lugar: Dakota del Norte, EE.UU.
Palabra de Dios: Apocalipsis 1:5

El señor Morales miró por el espejo retrovisor, y vio luces azules que brillaban detrás de él. Con un gemido, salió del camino y se tuvo. Miró cómo el policía estacionaba detrás de él, salía de su auto y se acercaba a la ventana de su lado.
— Licencia de conducir y registro del auto, por favor —ordenó el policía—. Usted no se detuvo en la señal de Pare, unos ochocientos metros más atrás.
El señor Morales no tenía nada que decir en defensa propia; sabía que había pasado por alto la señal. Sin decir una palabra, le entregó los documentos al policía y esperó, mientras el oficial fue hasta su auto y completó el formulario de la multa.
Un par de minutos más tarde, el policía estaba de vuelta.
— Esto le costará 25 pesos o medio litro de sangre. ¿Qué prefiere? Un poco sorprendido, el señor Morales preguntó: —¿Medio litro de sangre? ¿Usted quiere sangre, por haberme pasado una señal de pare?
Sí, era una opción poco común. Pero, eso fue lo que el juez de la corte municipal decidió hacer en el año 1974, para atender la falta de sangre en ese pueblo. Los que eran culpables de violaciones de tránsito menores podían optar por dar sangre al banco local de sangre.
Dar sangre para pagar por un error no era un concepto nuevo ni siquiera en ese entonces; de hecho, ha existido durante miles de años. En el Antiguo Testamento, cuando el pueblo de Dios pecaba debía sacrificar animales, como una ofrenda por el pecado. La sangre de los animales representaba la sangre que Jesús derramaría sobre la cruz muchos años más tarde. Él pagó la condena por nuestra maldad. En lugar de nuestra sangre, fue su sangre.
El libro de Apocalipsis dice que demos toda la alabanza “al que nos ama [Jesucristo] y que por su sangre nos ha librado de nuestros pecados”.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson