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domingo, 22 de mayo de 2016

¿ADORAREMOS A STEVE JOBS?

“Mis queridos hermanos, huyan de la idolatría” (1 Corintios 10:14).

¿Quién no ha oído hablar de Steve Jobs? Su nombre ha quedado grabado en la mente de todos, y si por alguna razón no sabemos quién fue, sí sabemos qué hizo: iPod, iPhone, iPad… Su talento y creatividad marcaron una nueva etapa en la informática, la música, la telefonía, el cine animado, las tabletas y la edición digital. Tan grande ha sido el impacto de Jobs en la tecnología, que hasta se debate en distintos círculos si el hombre fue un santo. Incluso pululan en Internet caricaturas en las que Jobs aparece enseñando a San Pedro a usar el iPad.
Tratando de encontrar la respuesta a ese fenómeno “religioso”, CNN entrevistó a cuatro especialistas en religión y en tecnología, para que dieran su parecer en cuanto a si el genio de Sillicon Valley estaba cerca de ser entronizado en un altar.
Uno de los entrevistados fue Gary M. Laderman, director del Departamento de Religión de Emory University. Según este teólogo, la veneración de la cual estaba siendo objeto Jobs a pocos días de su muerte era “religiosa hasta la médula”, y que aquello era resultado de “una cultura religiosa que crecerá en importancia e influencia en los próximos años: la adoración a los famosos”.
¿Será posible que nosotros hayamos cambiado las estatuas y los cuadros para adorar a dioses de carne y hueso, a gente como Steve Jobs? Aunque para la mente moderna la palabra “idolatría” es vetusta y anacrónica, lo que David Clarkson, un predicador inglés del siglo XVII, dijo respecto a ella sigue teniendo vigencia en el siglo XXI: “Aunque pocos lo acepten así, no hay nada que sea más corriente” que la idolatría. Quizás tú y yo no hemos llegado al punto de creer que debemos adorar al señor Jobs; pero ten en cuenta que todo aquello que sea más importante que Jesús en nuestra vida es un ídolo para nosotros.
Si has caído en la adoración de las cosas terrenales, fíjate en estas palabras del apóstol Pablo: “Busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra” (Colosenses 3:1, 2). No caigas en los lazos de la idolatría contemporánea. No dejes de fijar tus ojos en Cristo.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #FijatusOjosenCristo #BuscalasCosasdelCielo

domingo, 13 de marzo de 2016

EL CENTRO DE TODO

“Fijemos nuestra mirada en Jesús” (Hebreos 12:2).

Leonardo da Vinci (1452-1519) es, sin duda alguna, uno de los grandes genios que ha tenido la humanidad. Sus habilidades le permitieron incursionar exitosamente en distintas áreas del conocimiento. Fue músico, escultor, matemático, astrónomo, ingeniero, arquitecto, pintor… Como pintor nos legó varias obras de arte que han sido consideradas por los especialistas como de las mejores del mundo. Una de estas pinturas es La Última Cena, un mural que pintó entre 1495 y 1497.
Durante esos tres años, da Vinci dedicó toda su concentración, algo muy raro en él, a la realización de una sola obra. No escatimó esfuerzo alguno para asegurar la perfección de cada detalle: los rostros de los personajes, la vestimenta, la posición del cuerpo, etcétera. Se cuenta que cuando ya había dado por terminado el fresco, se lo mostró a un amigo para que este le diera su opinión. Cuando el amigo lo vio no pudo esconder su asombro ante la belleza del cuadro, y con mucha emoción le comentó: “¡Leonardo, el cáliz es muy hermoso! Al verlo, la gente no podrá quitar los ojos de él”. Tras escuchar ese comentario, da Vinci tomó un pincel y desfiguró el cáliz. Cuando su compañero le reclamó por semejante acto, el artista se limitó a decir: “Nada debe llamar más la atención de la gente que Cristo”.
Y tenía razón. Cristo debe ocupar el centro de nuestra atención. A veces nos dejamos distraer por muchas cosas buenas, incluso para muchos jóvenes el núcleo de su vida cristiana gira en torno a las actividades de la iglesia. Otros, un poco más “religiosos”, suponen que hacer obra misionera, dar diezmos, o llegar temprano al culto, son los aspectos más vitales de su fe. Aunque todo eso tiene su lugar, no olvides que Cristo es lo más importante, o mejor dicho, lo verdaderamente importante.
El autor de Hebreos, después de resaltar las acciones de decenas de personajes maravillosos, nos exhorta a fijar “nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe” (Hebreos 12:2). Quizá te preguntes: ¿Cómo puedo lograr que mi vida diaria está centrada en Jesús? Lo harás si le das “a Cristo, en todo, el primero, el último y el mejor lugar” (Mente, carácter y personalidad, t. 1, p. 218). ¿Te gustaría hacerlo a partir de este momento?

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #JesúseselCentro #FijalaVistaenJesús

sábado, 4 de mayo de 2013

SEIS COSAS QUE DIOS ABORRECE - PRIMERA PARTE

Los ojos que se enaltecen. Proverbios 6:17.

Los ojos son dos maravillas de la creación de Dios. Muchos poetas y artistas han encontrado en ellos la fuente de su inspiración. Muchos científicos se han quedado asombrados ante estos órganos que hacen poner en duda la teoría de la evolución. ¿Será posible que tanta complejidad y precisión sean el fruto del azar?
Ubicados estratégicamente en el rostro, los ojos poseen una estructura sumamente compleja, a pesar de ser dos de los órganos más pequeños de nuestro cuerpo. Por medio de ellos y en colaboración con el cerebro, en un instante nos ponemos en conexión con el mundo exterior. Los ojos nos permiten tener una dimensión exacta de los objetos, su forma, su color y tamaño, y nos envían mensajes que nos permiten conocer nuestro entorno e interactuar con él.
Los ojos también tienen la capacidad de sacar a la luz lo que hay en el interior de una persona. Una mirada puede decirnos con bastante exactitud lo que el otro tiene dentro de sí, lo que está pensando, lo que siente o lo que está a punto de hacer. Algunos han llamado a los ojos las ventanas del alma, pues muchas emociones y sentimientos íntimos parecen quedar al descubierto a través de una mirada.
La Biblia dice que Dios detesta los ojos altivos. ¿En qué consiste esa altivez? En realidad, no se puede percibir en la forma ni en el tamaño de los ojos, tampoco en su color; pero sí a través de la expresión. Un corazón endurecido por la soberbia y el orgullo se verá reflejado en una mirada fría, distante, profunda. Esos ojos carecen de la dulce expresión de la ternura y la compasión. Son implacables, descalifican, critican, censuran y desprecian. Por su parte, una mirada cálida esconde tras sí una personalidad cálida.
Amiga, aprendamos a mirar no solamente con los ojos, sino también con el corazón. Al hacerlo brindaremos compañía al que se siente solo, compasión al que sufre, respeto al que se siente indigno y amor al que se cree lejos del amor de Dios.
Intentemos hoy mirar así como miró Jesucristo cuando, al contemplar una Jerusalén perdida, lloró, tal como relatan las Escrituras: «Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella» (Luc. 19:41). El llanto es otro de los milagros asombrosos que se producen a través de los ojos. Que los demás puedan ver en tu mirada la profundidad de una persona que vive en comunión con Dios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 23 de marzo de 2013

TESORO ESCONDIDO


El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. Juan 5:24.

Los dichos de Cristo han de ser valorados no meramente según la medida de nuestro entendimiento; han de ser considerados teniendo en cuenta la importancia que Cristo mismo les otorgó. Él tomó las antiguas verdades, que él mismo originó, y las colocó ante sus oyentes bajo la propia luz del cielo. ¡Y cuan diferente fue su representación! ¡Qué derrame de significado y luz y espiritualidad trajo su explicación!...
Los ricos tesoros de la verdad, abiertos ante el pueblo, los atrajo y encantó. Guardaban un marcado contraste con la exposición sin espíritu y sin vida de las Escrituras del Antiguo Testamento por los rabinos. Y los milagros que Jesús obró mantenían constantemente ante sus oyentes el honor y la gloria de Dios. Él les parecía un mensajero directo del cielo, porque no hablaba únicamente a sus oídos, sino a su corazón. Al presentarse con humildad, a la vez que con dignidad y majestad, como uno nacido para mandar, un poder lo acompañaba; los corazones se derretían de ternura. Se creaba un deseo ferviente de estar en su presencia, de escuchar la voz de Aquel que hablaba verdad con tal solemne melodía...
Cada milagro obrado por Cristo convencía a algunos de su verdadero carácter. Si alguien en las ocupaciones comunes de la vida hubiera hecho las mismas obras que hizo Cristo, todos hubieran declarado que tal persona obraba por el poder de Dios. Pero había quienes no recibieron la luz del cielo, y se afianzaron con mayor determinación contra esta evidencia...
No era la ausencia del honor, las riquezas y las glorias externas lo que causó que los judíos rechazaran a Jesús. El Sol de Justicia, que brillaba entre las tinieblas espirituales con rayos tan distintivos, reveló el contraste entre el pecado y la santidad, la pureza y la contaminación, y tal luz no era bienvenida entre ellos...
Las enseñanzas de Cristo, en precepto y ejemplo, eran la siembra de la semilla que luego sería cultivada por sus discípulos. El testimonio de estos pescadores habría de ser tenido como la autoridad superior por todas las naciones del mundo.— Review and Herald, 12 de julio de 1898.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 14 de febrero de 2013

UN VESTIDO A TU MEDIDA


Que sean siempre blancos tus vestidos, y que no falte nunca el perfume en tus cabellos. Eclesiastés 9:8.

En las Escrituras encuentro un texto que me llena de ánimo: «Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Cor. 10:13).
La atención que Dios nos brinda es individual. Conoce las inclinaciones, debilidades y fortalezas de cada persona. Tiene para cada uno de sus hijos un manto de justicia que lo cubrirá en momentos de prueba y dolor. Un vestido a tu medida que te cubrirá y te ayudará a enfrentar las batallas de la vida sin salir lastimada, ¿no es maravilloso?
Las mujeres, en las diferentes etapas de nuestro ciclo de vida, enfrentamos numerosos retos, pruebas y tentaciones. Para todas estas vivencias Dios tiene preparado un vestido de protección según tu talla. El Señor ha diseñado tu vestido tomando cuidado de que siempre realce la belleza natural de una hija de Dios.
El vestido que lucirán las mujeres solteras ha sido confeccionado por Dios para que siempre puedan preservar la pureza. Ellas pueden pedir este vestido en la boutique de Dios con el nombre de «sensatez» (Tito 2:5). Las madres jóvenes, que tienen el reto de criar hijos pequeños, tarea agotadora y que pone a prueba toda la fortaleza física y emocional de la mujer, pueden vestir el diseño llamado «perseverancia» (Heb. 12:1). Puede ser que una madre con hijos jóvenes desee usar un vestido que la haga fuerte para hacer frente a la voluntad obstinada propia de los adolescentes. Es en esta etapa de la vida cuando las madres necesitamos más fuerza emocional que física. Las peleas ahora son con los seres que más amamos, nuestros hijos. Anhelamos no lastimarlos ni romper la relación de amor con ellos. Es por eso que Dios creó el vestido propio para estas mujeres: la «tolerancia» (Efe. 4:2).
El vestido más regio lo ha diseñado el Señor para las mujeres mayores, pues su belleza ha sido probada en el tiempo. Aquellas que han dejado la niñez, la juventud y han alcanzado la madurez, son llamadas a transmitir a las que vienen detrás las lecciones de vida que les han dado éxito a ellas. Su vestido lleva por nombre «maestra del bien», y tiene como accesorio una corona que el mismo Dios pondrá sobre sus sienes.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 31 de diciembre de 2012

LA CLAVE


No digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante. Filipenses 3:13.

¿Qué podría pasar con una persona que intenta caminar hacia adelante mientras mira hada atrás?. Pues, seguramente no avanzará mucho y, muy probablemente, también tropezará. Resulta curioso que esto es lo que muchos hacen en la vida: quieren avanzar, pero con la mirada puesta en el pasado.
Nuestro texto de hoy nos invita a dejar atrás lo que ya pasó y a fijar nuestra atención en lo que está adelante. Sin embargo, ¿cómo podemos lograr esto? Tomados de la mano de Dios, tal como lo señala Minnie Louise Hoskins en el libro God Knows (Dios lo sabe): «Y dije al hombre que estaba a la puerta del año: "Dame una luz, para internarme en lo desconocido". Y él respondió: "Pon tu mano en la mano de Dios. Eso será para ti mejor luz que un camino conocido"».
«Pon tu mano en la mano de Dios». Aquí está la clave. Aférrate a la diestra del Todopoderoso, y recorre los 365 días del nuevo año confiando en que su dirección será para ti «mejor luz que un camino conocido».
Deja atrás los fracasos del año que terminó, tus desalientos y tus pesares. Si un amigo te dio la espalda, hay otros que estarán a tu lado para apoyarte en los momentos difíciles. Si experimentaste un fracaso sentimental, Dios proveerá una pareja idónea para ti. Si tuviste problemas académicos, en el nuevo año las cosas irán mejor. Si no has tenido buena salud, con la bendición de Dios vas a mejorar. Si un proyecto que iniciaste no prosperó, ya habrá oportunidad de reiniciarlo o de emprender otro, para la gloria de Dios.
Coloca, no solo tu mano, sino también tu vida en las manos de Dios. Él sabe cuidar lo que confías a su fiel cuidado. Hasta aquí te ha ayudado y siempre te sustentará con su diestra poderosa.
Por mi parte, oro a Dios para que estas lecturas devocionales hayan sido de utilidad en tu vida. Lo han sido para mí. La ocasión también es propicia para desearte un año nuevo rico en bendiciones; y para pedir...
«Que el Señor te bendiga y te proteja; que el Señor te mire con agrado y te muestre su bondad; que el Señor te mire con amor y que conceda la paz» (Núm. 6:24-26)

Señor, toma mi mano y guíame cada día a lo largo del nuevo año que pronto comenzará

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 25 de julio de 2012

FIJA TUS OJOS EN JESÚS


«Con los ojos cansados, pero atentos, en vano esperamos ayuda. Pendientes estamos de la llegada de un pueblo que no puede salvar» (Lamentaciones 4:17).

¿Tú usas anteojos? ¿Conoces a alguien que use anteojos o lentes de contacto? El pecado ha hecho que las cosas se deterioren, incluyendo los ojos de las personas. Algunos tienen que usar anteojos para corregir el problema que tienen en su vista. Al momento de escribir esto tengo 43 años, y hasta hace poco no tenía que usar anteojos. Ahora cuando leo letras pequeñas se ven borrosas y se me hace difícil leerlas. Tengo que usar anteojos para leer.
El versículo de hoy habla de otra clase de problema de la vista. Esta gente tenía problemas de la vista porque estaban buscando ayuda en el lugar equivocado. Estaban buscando que los salvara una nación. La verdad es que el único que puede salvarnos es Dios. Al único que debemos buscar para eso es a él. En las buenas y en las malas él siempre puede guiar nuestras botas por el camino correcto. No dejes que tus ojos te fallen fijándote en personas, en el dinero o cualquier otra cosa que creas que puede salvarte. Pon tus ojos solo en Jesús, el único que puede sanar tu problema de visión y mantenerte en el camino correcto al cielo.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush