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domingo, 16 de febrero de 2020

¿DIOSES DE ORO?

El Señor le contestó: Solo borraré de mi libro al que peque contra mí. Éxodo 32:33

—Ahora veamos cómo se comportó el pueblo en ausencia de Moisés —comenzó el tema la mamá esa mañana—. Realmente, Moisés estuvo cuarenta y seis días en el monte: seis días esperando a que Dios le hablara y cuarenta días cuando entró en la nube con él. Mientras tanto, al pueblo le pareció que era demasiado tiempo y le pidieron a Aarón que les hiciera un dios como los que habían visto en Egipto. ¿Se imaginan? Habían sido testigos del poder de Dios desde que estaban en Egipto, y apenas unos días antes la manifestación divina había sido gloriosa; y ahora preferían tener como dios a un objeto creado por ellos. Aarón era débil de carácter y por eso accedió.
—Tal vez tuvo miedo del pueblo —añadió Susana.
—Sí, seguramente, pues él había visto cómo se estaban quejando siempre ante Moisés —afirmó Mateo.
—Aarón no se atrevió a decirles que no; ordenó que le trajeran joyas de oro y les hizo un becerro. Construyeron un altar y en nombre de Dios declararon que al día siguiente harían fiesta para adorarlo —continuó la mamá—. Desde muy temprano realizaron sacrificios, comieron y bebieron. Solamente unos pocos se mantuvieron fieles al Señor, pero la mayoría cayó en la idolatría. Me imagino a aquellos fieles contemplando con tristeza lo que hacían los demás; quizás algunos eran sus propios familiares y amigos. Fue entonces cuando Dios le dijo a Moisés que debía bajar, pues el pueblo había apostatado y se habían hecho un becerro de oro. Lo más pronto que pudo, Moisés descendió. Cuando vio lo que Israel estaba haciendo, arrojó las tablas de piedra de la ley de Dios y estas se quebraron. El pueblo había roto el pacto con Dios, y él lo había roto con ellos.
¿Sabias que….. la multitud mixta que había salido con los israelitas fue la primera en ocasionar problemas?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020.
“DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO”
Por: Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para Menores 2020.

miércoles, 12 de febrero de 2020

MAS QUE APENAS PROPORCIONAL

«Celebrarán la fiesta de las Semanas en honor del Señor y presentarán sus ofrendas voluntarias según los bienes con que el Señor su Dios los haya bendecido» (Deut 16: 10).

Algunas personas encarnan en su vida no solo la letra de la ley, sino el espíritu. Tal vez no saben de teología, pero con gestos sencillos nos muestran en qué consiste la verdadera religión. Pude ver a una mujer de este tipo cuando tenía yo apenas siete años. Ella nos había invitado mí mamá y a mí a comer a su casa. Era una madre sola, pues su esposo la había abandonado; tenía tres hijos y era sumamente pobre. Pero, a pesar de su pobreza, nos ofreció lo mejor que tenía y más; un auténtico banquete: verduras cocidas con amor y salteadas con mantequilla, arroz con frijoles y guineo, un delicioso postre. ¿De dónde había sacado todo aquello? No lo sabíamos. Evidentemente, no era proporcional a su economía; era muy superior. Aquel día nos dimos un manjar de generosidad, agradecimiento con la vida y altruismo. un aspecto de la religión llevado a la práctica.
Esta experiencia me conecta con el pasaje de la Biblia referente a la Fiesta de las Semanas, también conocida como Fiesta de la Siega, Día de las Primicias o Pentecostés. En esa fiesta se celebraba la cosecha de los primeros frutos anuales de la tierra, que se segaban en primavera. Como parte de la celebración de esa fiesta, Dios había ordenado que, de una manera solemne, cada israelita debía presentar voluntariamente una ofrenda al Señor en agradecimiento por las primicias. Esa ofrenda debía ser proporcional a «los bienes con que el Señor su Dios los haya bendecido» (Deut. 16: 10). Esa era la letra de la ley: poner en práctica el agradecimiento a Dios devolviéndole voluntariamente una parte proporcional de aquello que él le había dado como bendición.
Seguro hubo gente que cumplía ese encargo al pie de la letra, pero estoy convencida de que también había quien iba mucho más allá y se olvidaba de la proporción para dar de todo corazón. Gente como la mujer del relato de hoy, que no se basaba en su situación económica para medir cuánto dar y retener, sino que de la abundancia de su amor daba sin pensar en cuánto le quedaría. Eso fue lo que dio Cristo por ti: todo, sin escatimar, hasta su propia vida. Aprendamos a dar sin pensar en proporciones.
«Celebrarán la fiesta de las Semanas en honor del Señor y presentarán sus ofrendas voluntarias según los bienes con que el Señor su Dios los haya bendecido» (Deut 16: 10).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020.

lunes, 16 de enero de 2017

SI TIENES PROBLEMAS PARA ADORAR A DIOS

“El Señor le dijo a Moisés: ‘Ve a ver al faraón, y dile: “Así dice el Señor: Deja ir a mi pueblo, para que me adore”‘” (Éxodo 8:1).

Creo que es posible tener “demasiada libertad”. A los 17 años, no tenía hora de llegada a casa, tenía mi propio auto y una tarjeta para cargarle combustible. Formaba parte de la asociación de estudiantes de la escuela, así que a veces me quedaba hasta tarde trabajando en programas especiales o planificación de eventos. Mis padres estaban cansados de preguntarme qué noche estaba en qué reunión, por lo que decidieron dejarme hacer lo que yo quisiera. Esa decisión me dio más libertad. Recuerdo que, una noche, estuve afuera con mis amigos hasta tan tarde que cuando regresé ya estaba amaneciendo, y solo pude bañarme, cambiarme y volver a salir.
Cuanto más tiempo pasaba fuera en las noches, más agotada me sentía. Comencé a dormirme en las clases y, luego, a faltar a algunas materias para ir a descansar. A medida que pasaban los meses, mi nivel de asistencia bajó y, entonces, me di cuenta de que no estaba haciendo lo correcto con mi libertad. En lugar de sentirme independiente, me sentía completamente exhausta. En lugar de estar disfrutando de mi libertad, estaba atrapada en un círculo de escasez de sueño.
Cuando Dios envió a Moisés a exigirle al faraón que dejara al pueblo de Israel en libertad, Dios tenía un propósito con esa libertad: que pudieran adorarlo a él. Cuando uno es esclavo, no puede adorar como desea, porque no es libre para hacerlo. Dios sabía que, hasta que el pueblo no viviera en libertad, no podría adorarlo con toda su mente, su corazón y su cuerpo. La esencia de la libertad es adorar a Dios. No podemos adorar a Dios cuando no somos plenamente libres. Y aunque ninguno de nosotros se encuentra en esclavitud literal, la mayoría luchamos con la esclavitud a uno u otro pecado, ¿verdad? Si te resulta difícil adorar completamente a Dios, puede que sea porque no eres del todo libre. Puede ser que seas esclavo de cierto pecado. Pídele al Señor que te libere de ese pecado y verás cómo, entonces, mejora tu capacidad para adorarlo. MH

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
#Fusión # UnPuntoDeEncuentroEntreTúyDios #MeditacionesMatutina #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 1 de enero de 2017

VAMOS Y ADOREMOS A DIOS

“Dios es Espíritu; y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).

La adoración a dios va más allá de un lugar de culto, una ofrenda, un sacrificio o una oración. Adorar al Creador de nuestra vida es derramar todo nuestro ser entero delante de él. La adoración en espíritu y en verdad está centrada en Cristo, no en el formalismo. Así pues, Jesús le explicó a la mujer samaritana que ya no se necesitaban más los sacrificios de animales en los templos, para adorar a Dios. Lo que Dios requiere del ser humano es su mente y corazón (Mat. 22:37, 38). La adoración en espíritu y en verdad es trinitaria: adoramos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. El apóstol Pablo menciona: “Nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne” (Fil. 3:3).
En la adoración en espíritu y en verdad, se experimenta la presencia de Dios. Él viene para estar con nosotros. Sofonías afirma: “Jehová está en medio de ti; ¡él es poderoso y te salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará por ti con cánticos!” (3:17). Sobre todo, la verdadera adoración incluye una vida de entrega y obediencia a Dios. Cuando Pablo dice que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, está hablando de un acto espiritual de adoración. Es llegar a Dios con humildad y reconocimiento. Dios busca adoradores que sean conscientes de su pecado y su culpabilidad, como el publicano que llegó al Templo y, con humildad, dijo: “Dios, sé propicio a mí, pecador”, y regresó a su casa justificado por la sangre de Jesús (Luc. 18:13).
William Temple cierta vez expresó que la “adoración es la sumisión de toda nuestra naturaleza a Dios. Es la agudeza de conciencia por su santidad; el sustento de la mente con su verdad; la purificación de la imaginación por su belleza; la apertura del corazón a su amor; y la rendición de la voluntad a su propósito”.
Hoy, adoremos a Dios en espíritu y en verdad, y entreguemos todo nuestro corazón a Cristo.

Tomado de lecturas devocionales para Adultos 2017
FUENTES DE VIDA
Por: David Javier Pérez
#FuentesdeVida #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 22 de mayo de 2016

¿ADORAREMOS A STEVE JOBS?

“Mis queridos hermanos, huyan de la idolatría” (1 Corintios 10:14).

¿Quién no ha oído hablar de Steve Jobs? Su nombre ha quedado grabado en la mente de todos, y si por alguna razón no sabemos quién fue, sí sabemos qué hizo: iPod, iPhone, iPad… Su talento y creatividad marcaron una nueva etapa en la informática, la música, la telefonía, el cine animado, las tabletas y la edición digital. Tan grande ha sido el impacto de Jobs en la tecnología, que hasta se debate en distintos círculos si el hombre fue un santo. Incluso pululan en Internet caricaturas en las que Jobs aparece enseñando a San Pedro a usar el iPad.
Tratando de encontrar la respuesta a ese fenómeno “religioso”, CNN entrevistó a cuatro especialistas en religión y en tecnología, para que dieran su parecer en cuanto a si el genio de Sillicon Valley estaba cerca de ser entronizado en un altar.
Uno de los entrevistados fue Gary M. Laderman, director del Departamento de Religión de Emory University. Según este teólogo, la veneración de la cual estaba siendo objeto Jobs a pocos días de su muerte era “religiosa hasta la médula”, y que aquello era resultado de “una cultura religiosa que crecerá en importancia e influencia en los próximos años: la adoración a los famosos”.
¿Será posible que nosotros hayamos cambiado las estatuas y los cuadros para adorar a dioses de carne y hueso, a gente como Steve Jobs? Aunque para la mente moderna la palabra “idolatría” es vetusta y anacrónica, lo que David Clarkson, un predicador inglés del siglo XVII, dijo respecto a ella sigue teniendo vigencia en el siglo XXI: “Aunque pocos lo acepten así, no hay nada que sea más corriente” que la idolatría. Quizás tú y yo no hemos llegado al punto de creer que debemos adorar al señor Jobs; pero ten en cuenta que todo aquello que sea más importante que Jesús en nuestra vida es un ídolo para nosotros.
Si has caído en la adoración de las cosas terrenales, fíjate en estas palabras del apóstol Pablo: “Busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra” (Colosenses 3:1, 2). No caigas en los lazos de la idolatría contemporánea. No dejes de fijar tus ojos en Cristo.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #FijatusOjosenCristo #BuscalasCosasdelCielo

miércoles, 9 de marzo de 2016

AVANZANDO DE RODILLAS

“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor”. Salmo 95:6

Antes de que salgas aprisa de tu lugar de oración para enfrentarte con el nuevo día, hay una postura más que es vital. Sí, tú y Jesús, a través del Espíritu, han mantenido una “conversación” los últimos minutos. Cuando has abierto su Palabra, te ha hablado a través de la historia sagrada. Y, al meditar en su historia, tu propio corazón le ha contestado. Cada uno de esos minutos juntos es oración, ¿no? Por supuesto. Y, a su término, podrías salir de tu oratorio sabiendo que has mantenido un diálogo con Dios.
Sin embargo, ¿me permites que sugiera que finalices ese tiempo con Dios sobre tus rodillas? Es la conocida postura de la adoración. Y a esa postura nos invita el Salmista de nuestro texto: “Arrodillémonos delante de […] nuestro Hacedor”. Después de todo, es lo que la gente hacía a menudo cuando se aproximaba a Jesús. Te acordarás, cuando descendió del monte de la transfiguración, del padre desesperado que corrió hasta el Salvador y se arrodilló ante él (Mat. 17:14). Es la postura que adoptó la madre de Santiago y Juan cuando acudió a Jesús con una petición en nombre de sus dos hijos (Mat. 20:20). Bueno, ¡si hasta un leproso desesperado por curarse cayó de rodillas ante Jesús (Mar. 1:40)!
¿Por qué arrodillarse? Porque es un refuerzo físico y mental de que he estado adorando al Dios del universo. Sí, es mi Amigo eterno. Y, sí, Jesús sigue siendo el mismo compañero abordable que era hace dos mil años. Pero te recuerdo que, si tú y yo pudiéramos ver a Cristo como es hoy, nuestra respuesta no sería diferente en absoluto de la que tuvo su amigo terrenal más cercano. “Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto” (Apoc. 1:17). Cuando Jesús descendió al oratorio de su anciano amigo allí en aquel promontorio rocoso de Patmos en el mar Egeo -mientras Juan realizaba su culto personal ante Dios-, ¡ni siquiera su íntima amistad pudo atemperar la respuesta instantánea de Juan ante el Cristo glorificado! Cayó sobre su rostro ante él.
Es el mismo Jesús con el que te encuentras en tu propio oratorio. Así que finaliza de rodillas ante él tu tiempo de oración, aunque no se te conceda ver físicamente al Salvador glorificado… todavía. En esa postura tu mente y tu espíritu se sentirán desencadenados para adorar al Señor tu Dios “con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mar. 12:30).
¿Qué mejor modo de andar con Dios que avanzar arrodillados?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 13 de febrero de 2016

ADORA SOLO A JESÚS

«Yo soy el Señor tu Dios». Éxodo 20: 5

Antes de comer algo, ¿qué debes hacer? ¡Muy bien! Lavarte las manitas. Es una regla que debes seguir para estar sano y feliz. Así también, los Diez Mandamientos son reglas dadas por Dios para nuestra felicidad.
Hoy hablaremos del segundo mandamiento. Este dice que no debes adorar imágenes, ni arrodillarte delante de ellas.
La Biblia dice que solo debemos arrodillarnos ante Dios. Así como este niño de la lámina, de rodillas junto a su cama orando a Jesús.
¿Puedes orarle a una piedra? ¡No! ¿Puedes arrodillarte a orar ante una imagen de Jesús? ¡No! Porque eso no le gusta a Jesús.
Junto a tus papis, haz una lista de las formas en que puedes adorar a Jesús. Te puedo enumerar algunas y tú piensa en otras.

Puedes cantarle una canción

Orar de rodillas

Ir a la iglesia

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Oremos: Querido Jesús, ayúdame adorarte solo a ti.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 30 de agosto de 2013

BODA REAL

Lugar: Japón
Palabra de Dios: Mateo 4:10, RVR

La fiesta de casamiento se llevó a cabo en abril de 2003. Todo era perfecto, hasta el más mínimo detalle: la comida, las bebidas, la decoración, la música… Todos estaban de acuerdo en que la fiesta era digna de la realeza. Y no era de asombrarse; ya que el novio no era otro sino el príncipe Satohito, del clan Arisugawa; o así pretendía él, por lo menos.
Ciento cincuenta y tres invitados asistieron a la fiesta, y cada uno llevó un gran regalo en dinero. Querían felicitar al príncipe y desearle bien. Los regalos sumaron 6,9 millones de yenes (cerca de 67.000 Mares).
Pero, algo no estaba bien. «¿Alguna vez oíste hablar de este príncipe?» La gente hacía esta pregunta una y otra vez, hasta que alguien decidió investigar su linaje real. Para sorpresa de ellos, descubrieron que el clan Arisugawa había desaparecido en 1924. No tenía descendientes vivos, lo que significaba que el «Príncipe Satohito» era falso, un estafador que quería quedarse con dinero ajeno. Afortunadamente, lo atraparon a tiempo, antes de que él y sus cómplices huyeran.
¿Alguien pretendiendo ser un príncipe? Eso es lo que Satanás ha estado haciendo desde la caída de Adán y de Eva en el Jardín del Edén. El se llama a sí mismo príncipe de este mundo, gobernante sobre todos los que viven en la tierra. Hasta llevó a Jesús a una montana alta, mostrándole toda la riqueza y el esplendor del mundo; y le dijo que le daría todo si se arrodillaba y lo adoraba.
¿Cómo respondía Jesús? «Vete, Satanás, porque escrito esta: Al Señor tu Dios adoraras, y a él sólo servirás». Dios es el verdadero gobernante de este mundo. Satanás es un falsificador, un estafador que quiere atraparte. No cedas a sus engaños, sino «al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás».

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 20 de mayo de 2013

¿MÁS IMPORTANTE QUE DIOS?

¡Cuidado! No se dejen seducir. No se descarríen ni adoren a otros dioses, ni se inclinen ante ellos. Deuteronomio 11:16.

Hace algunas décadas John Lennon, líder de la reconocida banda de música pop Los Beatles, aseguró durante una conferencia de prensa que era más famoso que Jesucristo. Tal declaración surgió, seguramente, de la influencia que ejerció sobre su mente el hecho de ver cómo miles y miles de jóvenes estaban dispuestos casi a morir por él. Sus canciones las tarareaban millones de chicos y chicas en todo el mundo; el estilo de vestir y peinarse de Lennon y sus compañeros llegaron a ser ley para los adolescentes que vivieron en aquella época, y su desfachatez para vivir en medio de adicciones pasó a ser parte del estilo de vida de muchos, especialmente los más jóvenes.
Es posible que esto nos parezca descabellado e irreverente, y lo es; pero lo que me parece más insólito aún es el hecho de que hoy todavía miles de seres humanos continúan colocando a sus dioses sobre el único Dios verdadero, Cristo Jesús.
Esto revela a todas luces la superficialidad que los seres humanos hemos dado a nuestra relación con lo supremo, lo divino y lo sagrado, todos ellos atributos de Dios. Con cuánta facilidad deponemos nuestra adoración a Dios para caer rendidos a los pies de dioses ajenos. El dinero, la moda, la música, la comida, el esposo o la esposa, el trabajo, las diversiones, los negocios turbios, son algunas cosas que solemos poner antes que a Dios. Para casos como esos, la Biblia dice: «Si llegas a olvidar al Señor tu Dios, y sigues a otros dioses para adorarlos e inclinarte ante ellos, testifico hoy en contra tuya que ciertamente serás destruido» (Deut. 8:19).
Una buena pregunta para comenzar este día sería: «¿Es Dios supremo y soberano en mi vida?». También conviene preguntarse: «¿A cuánto estoy dispuesta a renunciar por ir en pos de mi Señor? ¿Mis pensamientos y mis palabras honran a Dios? ¿Me deleito en su compañía cada vez que me inclino ante su majestad en oración? ¿Estoy agradecida por el sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario, garantía de mi salvación?».
Amiga, si hay otros dioses en tu vida, sácalos, deséchalos, elimínalos, destrúyelos y entroniza a Cristo. No hay placer más grande que ser su súbdito. ¡Compruébalo!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 4 de mayo de 2013

EL MANDAMIENTO FUNDAMENTAL

Así quedaron terminados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. Al llegar el séptimo día. Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora (Génesis 2:1-3).

¿Has tenido problemas para guardar el sábado? ¿Alguna vez has escuchado a uno de tus amigos referirse al sábado como una carga? ¿Consideras que el sábado es el mejor día de la semana?
Para muchos jóvenes el sábado consiste en una lista de actividades prohibidas: no pueden comprar o vender, ni ver programas de televisión. Tampoco pueden salir a jugar con sus amigos. En fin, la lista es larga. En el pasado, los líderes de la religión judía impusieron treinta y nueve reglas al día del Señor. ¿Te imaginas? Con eso, lograron desvirtuar el sentido del mandamiento. Para cuando Jesús vino a este mundo, mucha gente había perdido el significado original del precepto, de modo que el Señor intentó devolvérselo. Fue así como el Señor llevó a cabo la mayoría de sus milagros justamente en día sábado, para así recordar al pueblo que ese día evocaba la libertad del pecado y la sanidad divina. No obstante, fue considerado por varios líderes judíos como un transgresor del sábado.
¿Te das cuenta? Las confusiones en torno a la observancia del cuarto mandamiento no son nuevas; en realidad, han existido desde hace mucho tiempo.
La verdad es que Dios está interesado no tanto en lo que no haces, sino en lo que haces en sábado. Para muchos jóvenes, guardar el sábado es no participar de ciertas actividades, como trabajar, comprar o ver la televisión. Sin embargo, eso no es lo fundamental. Lo importante del mandamiento es lo que tú haces. ¿Y qué es lo que Dios nos ha pedido? La Biblia dice en Éxodo 20:8 que el sábado es para adorar. En realidad, eso es lo que Dios nos está pidiendo. Por lo tanto, hemos de concentrarnos en la adoración.
Eso significa que ese día nada debe distraernos de la adoración al Padre celestial: ni el trabajo ni las actividades escolares ni nuestros asuntos personales. Sin embargo, si no te concentras en la adoración y únicamente te preocupas por las normas que se han establecido en torno al mandamiento, pronto perderás el significado del sábado, como le sucedió al pueblo de Israel. Entonces posiblemente se convierta en una carga para tu experiencia espiritual.
Cada sábado que asistas a la iglesia, asegúrate de que adoras al Señor con todas tus fuerzas. No regreses a tu hogar sin la seguridad de haberlo adorado en la hermosura de la santidad.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

jueves, 2 de mayo de 2013

TÚ PONES LA MEDIDA

Eliseo le ordenó: «Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas. Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte». 2 Reyes 4:3-4.

Esta es la parte central del encuentro de Eliseo con la viuda pobre. Constituyó una gran prueba de fe para ella. El profeta de Dios le pidió que hiciera algo que parecía no tener sentido. ¿Cómo pretender llenar vasijas con aceite cuando el problema en sí radicaba en que apenas tenía un poco de aceite, y por esa razón no era capaz de asumir su deuda? ¿Cómo convertir la pobreza en abundancia? ¿Por qué el profeta le pedía que actuara a puertas cerradas acompañada únicamente de sus hijos? ¿Sería posible que el profeta dudara un poco de la instrucción que había dado y prefiriera que todo se hiciera en secreto, por temor a la vergüenza y el ridículo? Si quería buscar excusas para la duda, la mesa estaba servida.
En medio de todas esas posibles reflexiones, la mujer decidió esperar que el poder de Dios se manifestara a través de la palabra de Eliseo y dejando a un lado sus conjeturas, siguió por fe las indicaciones que había recibido. Al hacerlo, el milagro se hizo posible frente a sus ojos; un milagro en forma de una fina hebra dorada de aceite que parecía no tener fin. La medida de su fe hizo posible que el aceite fluyera continuamente, y también que dejara de fluir cuando las vasijas se agotaron. Me pregunto qué hubiera sucedido si la viuda no hubiera dejado de conseguir vasijas. ¿Se hubiera cansado la mano de Dios para bendecirla?
Si necesitas un milagro, pídelo y actúa con confianza en Dios. No permitas que tu falta de fe detenga y demore la obra salvadora que Dios desea hacer contigo y con los tuyos. Por medio del Libro Santo, la oración y las voces de las personas que te aman, el Señor te mostrará su voluntad. Su promesa es: «Tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo» (Prov. 3:10).
Querida amiga, la fidelidad de Dios es inconmovible. Ni un proceder erróneo, ni la mayor miseria, ni aun un corazón bloqueado por el pecado, pueden hacer que Dios cambie su actitud amante y bondadosa. Por eso, confía en él y, con toda certeza, recibirás las bendiciones que tiene listas hoy para ti y para tu familia.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 21 de octubre de 2012

LA ORACIÓN CAMBIA LAS COSAS


«En él vivimos, nos movemos y somos» (Hechos 17:28).

La oración jamás estuvo destinada a ser un fin en sí misma o un acontecimiento más en la vida diaria. La oración es un medio para un fin; nos ayuda a vivir en santidad.
Nicolás Hermán de Lorena nació en la Francia del siglo XVII. En su juventud fue soldado, pero más tarde ingresó en un monasterio. Se lo recuerda como el hermano Laurent y su contribución a nuestra vida es que nos inspiró a «practicar la presencia de Dios». Para el hermano Laurent, las horas de oración no eran distintas de las demás. Comía a una hora determinada, trabajaba a una hora precisa, se bañaba a una hora concreta y oraba a una hora exacta. Para él la oración se convirtió en un estilo de vida, un hecho inamovible de su día a día.
Mi esposa y yo llevamos casados ya cincuenta años. Además de nuestra relación, el compromiso mutuo que Betty y yo tenemos también afecta a todo lo que hacemos. Aunque es evidente que los matrimonios en los que hay poca o ninguna comunicación están en peligro, tampoco es necesario que mi esposa y yo hablemos continuamente. Nuestra comunión es más que solo palabras, es un estilo de vida. Y lo mismo ocurre con nuestro compromiso con Jesús. Nuestra vida tiene que ir más allá de las oraciones y pasar a los actos. No basta con hablar con él, es preciso vivir para él.
Se han realizado encuestas preguntando a la gente por qué ora. Los resultados son a la vez alentadores y decepcionantes. Si bien la mayoría de las personas entrevistadas dijeron que oran —la mayoría de ellos cada día— la oración parece tener poco efecto en la dirección que toma su vida.
Muchas personas han dividido su vida en dos compartimentos. Por un lado tienen lo que ven como vida espiritual y por otro, una vida secular. La vida espiritual está centrada en Dios y la vida secular gira en tomo al mundo. El equilibrio es imposible. Somos una cosa o la otra, pero no las dos a la vez.
Una vida verdaderamente espiritual será aquella que, además de empezar el día con Dios, incluye andar con él todo el día. La verdadera vida religiosa del cristiano es una demostración práctica del texto que dice que «en él vivimos, nos movemos y somos» (Hech. 17:28).  Lleve a Dios consigo en todo lo que haga.  Basado en Lucas 18:1-8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

sábado, 6 de octubre de 2012

LAS PALABRAS ADECUADAS


«No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí tu oído; apresúrate a responderme el día que te invoque» (Salmo 102:2).

¿Acaso Dios, para respondernos, espera que recitemos una determinada oración de un modo específico?
Cuando iba a la escuela, solía jugar a un juego que se llama «Mamá, ¿puedo?». Lo primero que hacíamos los niños era elegir a una «madre» y, luego, el resto se alineaba junto a la salida. El objetivo era ver quién podía llegar el primero a la «madre». La «madre», por turnos, le decía a cada uno cuántos pasos y de qué tipo podía dar en su dirección; por ejemplo: «Puedes dar cinco pasos de mariposa» o «tres pasitos de bebé» o «dos pasos de gigante». Pero el requisito para dar cualquier paso era que el jugador tenía que hacer la pregunta: «Mamá, ¿puedo?». Si un jugador se olvidaba de esa pregunta, era enviado de vuelta al punto de partida.
Al orar, ¿se ha preguntado alguna vez si existe un equivalente a la frase: «Mamá, ¿puedo?», o cualquier otra expresión infantil por el estilo que tengamos que decir para que Dios nos responda? Últimamente, se ha tendido a convertir la oración en una técnica. Si uno quiere obtener los mejores resultados, tiene que pronunciar ciertas palabras, de un modo determinado y en un lugar preciso.
Muchas veces, durante nuestro ministerio en el sur de Asia, vimos que, desde lo alto de las colinas, ondeaban banderas de oración. Las oraciones estaban escritas en pedazos de tela que, como si de banderas se tratase, habían enarbolado en un palo o
atado a una cuerda. Los lugareños creen que, cuando el viento sopla y hace ondear las banderas, lleva las oraciones al cielo. Otro método de oración empleado en aquella zona es escribirlas en una tira de papel que se enrolla en un cilindro que se hace girar una y otra vez, siendo cada vuelta una repetición de la oración.
Hace unos años se publicó un libro sobre oración del que se vendieron millones de ejemplares. En el libro el autor incluía una oración poco conocida de la Biblia que, según él, era preciso repetir palabra por palabra. Afirmaba que hacerlo había revolucionado su vida y su ministerio.
Una oración «modelo» no es lo mismo que una oración «representativa». Jesús nos dio una oración modelo. Dijo: «Sean sus oraciones parecidas a esta». No dijo: «Reciten esta oración». Dios quiere escuchar nuestras oraciones, no las oraciones de otras personas memorizadas. Basado en Lucas 18:1-8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

viernes, 17 de agosto de 2012

SOLO UN POCO DE AIRE CALIENTE


«Por eso serán como la niebla de la mañana, como el rocío de madrugada, que temprano desaparece, como la paja que se lleva el viento, como el humo que sale por la chimenea» (Oseas 13:3).

Hoy vamos de expedición al desierto. Mira más allá de esa enorme cantidad de arena. ¿Puedes ver cómo suben las olas de calor? ¿Alguna vez has visto el humo de una fogata? ¿Has notado cómo sube al cielo? Cualquier aire que sea más caliente que el aire que lo rodea, sube. Por eso es que los globos de aire caliente se elevan. El aire caliente está tratando de escapar pero no puede, por eso el globo sube.
¿Qué ocurre con el aire caliente que sube hasta el cielo? Simplemente desaparece. El versículo de hoy habla de individuos que adoran ídolos y no al verdadero Dios. Dios dice que ellos se elevarán como el calor y el humo, desapareciendo para siempre. Su vida se acabará porque solo Jesús puede dar vida eterna.
Jesús quiere que lo adoremos. Él no quiere que sigamos a Satanás. Él sabe que la vida de Satanás terminará como el humo, y no quiere que nosotros terminemos así. ¡Si sigues a Jesús, tú también te elevarás, pero para encontrarte con él en el aire cuando regrese de nuevo!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush