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jueves, 12 de enero de 2017

SUSTENTO PARO EL ALMA

«Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado». Salmo 119: 50, BA

La vida de cristo, que da vida al mundo, está en su palabra. Fue por su palabra como Jesús sanó la enfermedad y expulsó demonios; por su palabra calmó la tempestad y resucitó los muertos; y la gente dio testimonio de que su palabra tenía autoridad. Él hablaba la palabra de Dios, como había hablado por medio de todos los profetas y los maestros del Antiguo Testamento. Toda la Biblia es una manifestación de Cristo, y el Salvador deseaba fijar la fe de sus seguidores en la Palabra. Cuando su presencia visible se hubiese retirado, la Palabra sería fuente de poder para ellos. Como su Maestro, habían de vivir «con toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mat. 4:4).
Así como nuestra vida física se sostiene por el alimento que ingerimos, nuestra vida espiritual se sostiene por la palabra de Dios. Y cada alma ha de recibir vida de la Palabra de Dios para sí. Como debemos comer por nosotros mismos a fin de recibir alimento, así hemos de recibir la Palabra por nosotros mismos. No hemos de obtenerla simplemente por medio de otras personas. Debemos estudiar cuidadosamente la Biblia, pidiendo a Dios la ayuda del Espíritu Santo a fin de comprender su Palabra. […] A medida que la fe recibe y se asimila así los principios de la verdad, vienen a ser parte del ser y la fuerza de la vida. La Palabra de Dios, recibida en el alma, moldea los pensamientos y entra en el desarrollo del carácter.
Mirando constantemente a Jesús con el ojo de la fe, recibimos fortaleza. Dios concederá las revelaciones más preciosas a sus hijos hambrientos y sedientos. Descubriremos que Cristo es un Salvador personal. A medida que nos alimentemos de su Palabra, hallaremos que es espíritu y vida. La Palabra destruye la naturaleza carnal e imparte nueva vida en Cristo Jesús. El Espíritu Santo viene al alma como Consolador. Por el poder transformador de su gracia, la imagen de Dios se reproduce en nosotros; llegamos a ser nuevas criaturas. El amor reemplaza al odio y el corazón recibe la semejanza divina. Esto es lo que quiere decir vivir de «toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mat. 4: 4). Esto es comer «el Pan que descendió del cielo» (Juan 6: 41).
Cristo presentó una verdad sagrada y eterna acerca de la relación entre él y sus seguidores. Él conocía el carácter de los que aseveraban ser sus discípulos, y sus palabras probaron su fe. Declaró que habían de creer y obrar según su enseñanza. Todos los que le recibían debían participar de su naturaleza y ser conformados según su carácter. Esto entrañaba renunciar a sus ambiciones más caras. Requería la completa entrega de sí mismos a Jesús. Eran llamados a ser abnegados, mansos y humildes de corazón. Debían andar en la senda estrecha recorrida por el Hombre del Calvario, si querían participar en el don de la vida y la gloria del cielo.— El Deseado de todas las gentes, cap. 41, pp. 360-361.

Tomado de lecturas devocionales para Adultos 2017
DE VUELTA AL HOGAR
Por: Elena G. de White
#DeVueltaAlHogar #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 17 de enero de 2012

DIOS TE SOSTIENE

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6: 26).

Eran aproximadamente las diez de la noche y estaba lloviendo a mares. Nosotros vivíamos en Texcoco, un lugar relativamente cerca de la Ciudad de México, pero el tráfico a veces lo hace parecer mucho más lejos. Así que aquella noche mi esposo y yo decidimos utilizar la autopista de peaje debido a las inclemencias del tiempo.
Al tomar la avenida que llevaba hacia la autopista nuestro auto pilló un enorme bache. Eso hizo que se dañara uno de los neumáticos. Cuando preguntamos si en las cercanías había algún taller de reparación de neumáticos, nos dijeron que a la vuelta de la esquina había uno, pero que con seguridad estaría cerrado. De todos modos decidimos ir a buscarlo. ¡Qué sorpresa! El taller estaba abierto.
Mientras el joven reparaba el neumático, mi esposo le preguntó a qué hora cerraba el negocio. El muchacho le contestó normalmente lo cerraba a las ocho, pero que esa noche se había quedado dos horas más esperando a su jefe para que este le pagara y para entregarle las llaves. En aquel momento entendimos que aquello no era una casualidad, sino que Dios velaba por nosotros.
Pero teníamos otro problema: el poco dinero que llevábamos para la caseta de peaje lo habíamos invertido en la reparación de la llanta, y además se nos estaba acabando la gasolina. Se nos ocurrió que quizá podíamos dejar mi reloj como garantía en el peaje para luego traer el dinero y recuperarlo.
Cuando faltaba unos cincuenta metros para llegar a la caseta de cobro, mi esposo detuvo el auto y elevamos una oración para que Dios tocara el corazón del cobrador. Después de orar, mi esposo me dijo que buscara bien en la cartera para ver si había algo de dinero, mientras él buscaba en su maletín. Finalmente encontramos una bolsita donde guardábamos las monedas que nos sobraban al ir de compras. De ahí sacamos lo necesario para pagar el peaje.
Querida hermana, en la vida se nos presentan momentos de crisis y de prueba. En muchas ocasiones quizá se nos nuble la mente y no sepamos qué hacer; buscamos respuestas y no hallamos. Pero no olvides que el Señor Jesús está siempre contigo, dispuesto a ayudarte.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Vanessa Méndez, licenciada en Ciencias Sociales.

miércoles, 10 de agosto de 2011

CADA DÍA

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Mateo 6:11.

Hay dos expresiones que están colocadas no sin motivo, en la Oración Maestra de Jesucristo. Las expresiones son "Cada día" y "Hoy". Tienen que ver con el tiempo; con vivir el tiempo; saber vivir el tiempo.
Jesús sabía que uno de los males del ser humano, a través de todos los tiempos, sería el mal de la ansiedad. La ansiedad es la extraña y obsesiva preocupación por problemas que, en la mayoría de los casos, todavía no existen. Los inventamos, los imaginamos, y morimos a los pocos intentos porque no podemos solucionarlos.
En la famosa oración del Padrenuestro, Jesús nos enseñó a pedir, para hoy, el pan de cada día. Deja para mañana el problema de mañana: basta a cada día su afán. ¿Por qué deberíamos confiar en el pan de hoy? Porque ya es nuestro. "Danos nuestro pan", dice la oración.
A lo largo de los tiempos, esta fue una dura lección para ser aprendida por los hijos de Dios. En el desierto, mientras el pueblo de Dios peregrinaba, tuvo lugar un incidente que demuestra la exagerada preocupación del pueblo por los problemas del mañana. Sucedió cuando Dios les envió maná del cielo, para alimentarlos. El Señor les había dado la orden de recoger solo para el día; pero, los israelitas quisieron cuidar, también, del pan del día siguiente, y recogieron el doble.
La historia narra que, a la mañana siguiente, el maná del día anterior se había malogrado, y solo encontraron gusanos. ¡Lección fuerte la de Dios, en aquella ocasión! Pero, también, lección mal entendida; porque mucha gente cree que el pueblo simplemente estaba siendo previsor, y no desobediente.
¿Cuál es la diferencia entre previsión y ansiedad? Previsión es guardar algo que vas a necesitar mañana; ansiedad es preocupación por lo que no necesitas todavía. Deja que llegue el momento; confía en Dios y en sus promesas.
Un nuevo día nace para ti. Como todos los días, está lleno de desafíos. No los subestimes, no te escondas de ellos; no huyas de tu responsabilidad: enfréntalos en el nombre de Jesús. Sal con tu confianza depositada en alguien que jamás sufre derrotas. Pero, concentra todas tus fuerzas en la solución de los desafíos de hoy; deja los de mañana para mañana. '
¡Ah! Y ora, diciendo: "El pan de cada día, dánoslo hoy".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

viernes, 29 de julio de 2011

¿PARA QUÉ MÁS?

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 1 Timoteo 6:8.

El sol tropical se oculta en la playa. Un banquero contempla el muelle de un pueblecito costero, y ve llegar a un pescador que trae, en su pequeño bote, varios peces de buen tamaño. El banquero pregunta:
—¿Cuánto tiempo te llevó pescar esos peces?
-Un par de horas, señor -responde el hombre.
-¿Por qué no permaneciste más tiempo en el mar? Hubieras pescado más.
El pescador asegura que tiene lo suficiente para satisfacer las necesidades de su familia.
-¿Y qué haces con el resto del tiempo? -pregunta el banquero.
-Bueno, duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago la siesta y voy todas las noches al pueblo, a tocar guitarra con mis amigos. Tengo una vida ocupada y amena.
El banquero le aconseja:
-Soy consultor financiero, y creo que deberías invertir más tiempo en la pesca: con los ingresos, comprarías un bote más grande; con los ingresos de ese bote, podrías comprar varios botes; entonces tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario, lo podrías hacer directamente a un procesador; después, podrías abrir tu propio procesador, controlar la producción, el procesamiento y la distribución; salir de este pueblecito e irte a una ciudad grande, en fin...
-¿Y cuánto tiempo tardaría eso? -pregunta el pescador.
-Entre quince y veinte años.
-¿Y luego qué?
-Podrías vender las acciones de tu empresa. ¡Te volverías rico; tendrías millones! -sonríe el banquero.
-Millones... ¿Y luego qué?
-Luego te podrías retirar; irte a un pueblecito en la costa, donde podrías dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer la siesta, ir todas las noches al pueblo, tocar guitarra con tus amigos, libre de preocupaciones...
-¿Acaso no es eso lo que tengo ahora?
Esta no es una invitación al conformismo ni a la mediocridad, sino a la evaluación del ritmo de tu vida: ¿Trabajas por necesidad o por obsesión? ¿Tienes tiempo para Dios y para tu familia, o vives solo en función de hacer una fortuna?
No salgas hoy sin recordar: "Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón