domingo, 16 de agosto de 2009

FE DE GIGANTE

Entonces dijo David al filisteo: «Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado».1Samuel 17: 45

Los niños se apasionan con el relato del enfrentamiento entre el joven David y el gigante Goliat. También los adultos nos maravillamos con el extraordinario relato y somos proclives a extraer de la historia lecciones edificantes para nuestra vida espiritual. David se enfrentó a un temible enemigo prácticamente desarmado, sin espada ni armadura y sin experiencia de combate. Decidió pelear de manera ordinaria para ganar una victoria extraordinaria. Se cree que Goliat medía entre tres y cuatro metros de altura y que pesaba varios cientos de kilos. Tenía armas pesadas y su aterrador aspecto llenaba de terror los corazones de todo el ejército de Saúl. Según la lógica humana, David no estaba a la altura de semejante reto. El propio David comprendió de inmediato que, más allá de la evidencia física, aquella batalla era de naturaleza espiritual. Era una batalla entre Dios y Satanás, el enemigo de nuestras almas. Era una de las batallas del conflicto de los siglos, i En nuestra vida se presentan constantemente problemas y desafíos que, cual poderosos gigantes, parecen invencibles. Quizá el Goliat en tu vida venga en forma de un endeudamiento, la muerte de un ser querido, la salida del hogar de un hijo adolescente, la noticia de alguna enfermedad grave, una relación rota o la traición de un amigo. Saber cómo responder a estos problemas gigantescos es de importancia crítica para nuestro crecimiento espiritual. Dios no quiere que nos hundamos en la duda y la preocupación. El Señor tiene un plan para desarrollar nuestra fe. Por eso a menudo nos permite afrontar la adversidad y desafíos de todo tipo. Dios "estira" nuestra fe y profundiza nuestra dependencia de él. Satanás, en cambio, procura hacernos sentir derrotados y desalentados. Trabaja en nuestras emociones tratando de hacernos creer que no somos dignos del amor y el afecto de Dios. Sin embargo, Satanás no puede derrotar el amor de Dios. El Señor no nos ama por lo que hacemos, sino por lo que su Hijo hizo por nosotros en la cruz del Calvario. No hay nada que podamos hacer para ser dignos del amor incondicional de Dios. Simplemente está ahí para que lo tomemos. ¿Enfrentas un inmenso problema hoy? Cualquiera que sea, haz lo que hizo David: Echa mano de la gran verdad de que Dios te ama con amor constante, te salgan las cosas bien o menos bien. Él no permitirá que experimentes la derrota. Pueda ser que pases momentos de fracaso y que la vida no siempre sea como la planeaste, pero al final Dios será glorificado y tú serás bendecido.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

sábado, 15 de agosto de 2009

ESCUCHA SU VOZ

Ese soy yo, el que habla contigo —le dijo Jesús (S. Juan 4:26).

Cada mañana mi rutina era terrible. Mi camino hasta el centro de la ciudad me hacía llegar fatigada al trabajo, en la tarde recorría una larga distancia para ir a la escuela; así que con los compromisos laborales y educativos tenía poco tiempo para Dios. Debido a esto, mi familia no me tomaba mucho en cuenta para los eventos sociales, ya que se hablan acostumbrado a mis ausencias; además tenía pocos amigos. Uno de esos días que iba de regreso a casa, bastante tarde por cierto, Dios me hizo reflexionar en lo vacía que era una vida como la mía. Aunque trataba de no escuchar, empecé a llorar y le dije: «Tienes razón, mi vida es materialmente vacía, no soy feliz, ayúdame». No fue una oración muy larga, pero sentí que me había quitado Dios un costal de problemas que ya no podía cargar más. Dios me transformó después de una oración sencilla y sincera. Es increíble. Escuchar a Dios es lo más hermoso que ha pasado en mi vida. Si no fuera por él, sé que ahora no sería tan feliz al lado de mi amado esposo y mis dos pequeños hijos. No renuncié a mi carrera ni a mis deseos profesionales, únicamente escuché a Dios por un momento y acepté que él rigiera mi vida. Todas tenemos las mismas oportunidades, Dios nos hace el llamado y la decisión es nuestra. Jesús habló con la mujer Samaritana. Él sabía el momento y el lugar adecuados. Ella se limitó a aceptar su llamado y habló a los samaritanos del Mesías. Muchos de ellos creyeron primero por el testimonio de la mujer, y después porque lograron escuchar la voz de Jesús de manera personal.

Gabriela Carreña Calva
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su amor.

SI NO TIENES ÉXITO A LA PRIMERA

Para el perezoso, el camino está lleno de espinas; para el hombre recto, el camino es amplia calzada. Proverbios 15: 19

La mayoría de la gente no esperaba mucho de Roger Crawford. Había nacido sin manos. En el extremo del brazo derecho salía un dedo de la muñeca. Tenía la pierna izquierda inútil y fue preciso amputarla. Por eso llevaba una pierna ortopédica. Para escribir, Roger tenía que usar ambos brazos para sostener el bolígrafo. Necesitaba mucho tiempo para escribir los deberes. Pero no pedía que hicieran concesiones especiales. Trabajaba el doble de duro que los demás. A Roger le encantaban los deportes. A la edad de doce años entró al equipo de fútbol. Uno de sus recuerdos favoritos era el día en que atrapó la pelota y corrió para hacer un touchdown. A diez yardas de la línea de meta, Roger sintió que un oponente lo agarraba por el pie. Roger siguió corriendo y dejó atrás la pierna. Cruzó la línea a la pata coja y anotó el tanto mientras el jugador del otro equipo estaba sentado en el césped con la pierna ortopédica de Roger. Aunque le gustaban distintos deportes, el tenis fue su gran amor. Roger jugaba al tenis en la universidad, y ganaba dos de cada tres partidos. Fue el primer jugador de tenis discapacitado que obtuvo el título de instructor de tenis. Roger aprendió que había pocas cosas que no podía hacer. Pero eso no le impedía dar lo mejor de sí mismo en lo que sí podía hacer. Lo que conseguimos en la vida está determinado por nuestra actitud, no por nuestras capacidades. Las capacidades de Roger eran limitadas, pero su visión positiva y emprendedora de la vida lo ayudó a vencer sus discapacidades. Cuando algo es difícil, ¿abandonas? ¿O acaso sigues intentándolo hasta que lo consigues?

Tomado de la Matutina El viaje Increíble.

PARA ANDAR EN EL TEMOR DEL SEÑOR

El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: «Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos». Deuteronomio 4:10

Cómo podemos andar en el temor del Señor, como decíamos ayer, si nuestra cultura perdió el sentido de su santidad? Esa idea se ha infiltrado también, por desgracia, en algunas iglesias.

Nadie puede temer a Dios sí no tiene un claro concepto de la seriedad del pecado. La tolerancia y el respeto por la libertad de los demás, que es uno de los valores morales de nuestro tiempo, se ha convertido en una debilidad, porque es tolerancia con el mal, no con las personas, y lo mismo puede llegar a ocurrir en muchas de nuestras iglesias. Muchas personas simplemente ignoran la seriedad del pecado. Se ríen de él, como si se tratara de un simple pasatiempo. Otros parecen usar el argumento de que todos lo hacen y que eso es, simplemente, parte de la vida en el mundo del siglo XXI. Otros se justifican diciendo que su pecado no es tan malo comparado con lo que otros hacen.
Para Adán, su pecado era responsabilidad de Dios. Para Eva su pecado no era su problema, sino de la serpiente. Para Abraham su pecado fue una estrategia para resolver un problema. Para Caín su pecado de asesinar a su hermano Abel era un asunto sin importancia. Dios dice que destruirá al hombre por causa de su pecado y que espera con mucha misericordia y paciencia que los hombres se arrepientan. Si no hay arrepentimiento, Dios destruirá al pecador junto con el pecado. Dios se toma muy en serio su trato con el pecado. Tan en serio que envió a su Hijo a morir en una cruz romana. Satanás está trabajando para destruirnos. Cuando no vivimos en el temor de Dios, vamos derechos a caer en las garras de Satanás.
¿Dónde recuperamos el concepto de andar en el temor del Señor? En la Palabra de Dios, escuchándola con reverencia y dándole una alta prioridad en nuestra vida. El temor de Dios será grabado en nosotros solo si la Palabra es plantada en nuestros corazones. Caminar en el temor del Señor es una elección: «Por cuanto aborrecieron la sabiduría y no escogieron el temor de Jehová» (Prov. 1: 29). Debemos adoptar la decisión de temerlo a él. La Palabra de Dios siempre nos llevará a una crisis de decisión entre lo bueno y lo malo, entre la verdad y la mentira.
¿Cuál será tu decisión este día? Hoy tendrás que decidir entre muchas cosas. Decídete por el temor de Dios.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

viernes, 14 de agosto de 2009

DIOS CONTESTÓ NUESTRA ORACIÓN

Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo (Salmo 27:4).

Iniciamos nuestras reuniones cristianas en el patio de la casa de una feligrés, pues habíamos decidido adorar los sábados en nuestro pueblo y no viajar a otros lugares cercanos donde había templo adventista. El pequeño grupo creció y un caballero nos prestó su casa, la cual acondicionamos para reunimos cada sábado. Así estuvimos por algún tiempo. Mientras unos pedíamos a Dios un templo, otros se tuvieron que ir del pueblo en busca de trabajo; otros se desanimaron, su fe se debilitó y dejaron de congregarse. El resto del grupo continuamos orando al Señor para que obrara un milagro: tener nuestro propio templo. Después de algún tiempo reunimos un poco de dinero con la ayuda de fieles hermanos y de un donativo de la entonces Asociación Central, así que pudimos comprar un terreno para construir nuestro templo. Teníamos el terreno y eso era una respuesta a nuestras incesantes oraciones. No había duda de que Dios nos permitiría construirle una casa de oración. El 4 de junio del 2006 un grupo de hermanos de la Iglesia del Valle de McAllen, EE. UU., llegó al pueblo para iniciar la construcción del templo. La alegría que nos embargó trajo lágrimas de gozo y felicidad, y juntamente con mi hermana en Cristo y gran amiga, que se mantuvo fiel y nos prestó su patio para formar una nueva congregación, pudimos ver la respuesta a nuestras oraciones. La generosidad de nuestros hermanos y la misericordia de Dios permitieron que hoy tengamos nuestro templo. Todavía no está totalmente terminado, no lo hemos dedicado pero ya nos reunimos para adorar a nuestro Dios. Quiero pedirte que nos incluyas en tus oraciones para que Dios, por medio de su Espíritu Santo, impresione los corazones de los ex adventistas y regresen al redil. Seguramente el Señor nos dará el privilegio de pronto ver llena su iglesia. Hoy tenemos que trabajar por las almas perdidas, nos ponemos en sus manos para llevar a cabo esta labor.

Graciela Aguirre Tamayo
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su amor.

TEN EN CUENTA LA FUENTE

Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese. Filipenses 1: 6

Ayer, durante la clase de biblia tuvimos una gran discusión sobre algunos temores que tienen los adolescentes cuando piensan en la salvación. Tiffany admitió que está preocupada por ser fiel a Jesús. —A veces me preocupo por que, después de ser cristiana toda la vida, lo eche todo a perder al final y acabe perdiéndome. —¿Y —añadí— tu siguiente pensamiento probablemente es algo como «También puedo abandonar mis creencias y salir en busca de la diversión que me ofrece el mundo»? Le pregunté a Tiffany quién quería desanimarla. Ella sonrió. —Satanás, supongo. Tiene razón. ¿Te imaginas a Jesús diciéndole a alguien que no tiene esperanza? ¿Sugeriría él a un seguidor que abandonase el increíble viaje y buscase la felicidad en las tentaciones de Satanás? El versículo de hoy nos recuerda que mientras nos pongamos en manos de Dios no tendremos que preocuparnos por si estamos o no salvados. Jesús es el Único que empieza el proceso de hacernos más parecidos a él. Y él es el Único que hará que llegue a buen fin. Cuando las dudas y los temores hacen que te preguntes si serás salvo cuando Jesús venga, recuerda quién es la fuente de los pensamientos desalentadores. Luego ve a la Biblia y llena tu mente con aliento y verdad.

Tomado de la Matutina El Viaje Increible.

RECUERDA QUE TU DIOS ES SANTO

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre Eclasiastés 12:13

Una de las mayores tragedias de nuestra civilización es la mentalidad de vivir sin temor de Dios, Como si se tratase de un tatuaje indeleble, encontramos por doquier el lema: «Temor no». Se procura eliminar toda norma, todo límite, todo lo que restrinja la "libertad" de hacer lo que se desea. En otras palabras, lo que se promueve es pecar sin temor. ¿Cuál es la causa de esa mentalidad? ¿Por qué se procura eliminar el temor de Dios?

La respuesta a las anteriores preguntas es bien sencilla. Es esta: Porque tenemos ideas erróneas acerca de la naturaleza de Dios. Hemos perdido el sentido de su santidad. La grandeza del Todopoderoso y su carácter santo, que inspira reverencia, han sido sustituidos por la imagen de un "buen amigo", con quien podemos bromear y a quien podemos chocar la mano. Hoy se menciona muy poco la santidad de Dios, que es uno de los principales atributos de su carácter. Muchos consideran a Dios como un amigo contemporáneo, a quien podemos dar y de quien podemos recibir palmaditas en la espalda.
El patriarca Job no consideraba a Dios de esta manera. Él dijo: «Por tanto, me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza» (Job 42: 6). Y el vidente de Patmos, el apóstol Juan, al recibir una visión del Hijo de Dios, exclamó: «Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último» (Ápoc. 1: 17).
Los cristianos, y lía iglesia en general, perciben cada vez menos la santidad de Dios. Por lo tanto, se está perdiendo el conocimiento de lo que significa caminar en el temor del Señor. Se necesita temor de Dios para estar presente puntualmente en los cultos de la casa del Señor. Se requiere temor de Jehová para no retener los diezmos y entregarle ofrendas de gratitud. Es necesario temer a Jehová para no profanar el santo sábado. Solo quien teme a Dios puede ser fiel a la mujer de su juventud. Únicamente quienes temen a Dios pueden cumplir la gran comisión de predicar el evangelio de la salvación. Hace falta temor de Jehová para dejar la mentira en todas sus formas. Solo quienes temen a Jehová obedecen fielmente lo que el Señor ordena en su Palabra.
¿Hace falta temor de Jehová en tu vida? ¿En tu lugar de trabajo? ¿En tus momentos de soledad? ¿En tus pensamientos? Teme a Dios, porque la hora de su juicio ha llegado.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

jueves, 13 de agosto de 2009

NADA ES INSIGNIFICANTE PARA DIOS

Y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza (S. Mateo 10: 30).

Años atrás nos tocó vivir en Durango y por diversas razones nos cambiamos a una casa más pequeña. Mientras mi esposo salía a su trabajo, mis hijos y yo nos quedábamos para acomodar las cosas y desocupar las cajas, una tras otra. Un día mientras buscaba los zapatitos de mi bebé, encontré solamente uno. Después de buscar en cajas, bolsas y demás le dije a mi hijo mayor: «Dios sabe dónde están todas las cosas, vamos a pedirle en oración que nos ayude». Así que oramos y luego seguí buscando. Al abrir una maleta apareció el zapatito perdido. En ese momento nos arrodillamos de nuevo dándole gracias a Dios por haber contestado nuestra oración. No sé a cuántas de ustedes les haya acontecido algo similar, pero en lo personal me alegra saber que Dios está atento a todo lo que me sucede, ya se trate de situaciones complejas en mi vida o detalles aparentemente insignificantes. Sí, Dios nos ama y mantiene su mirada sobre cada una de nosotras y está dispuesto a ayudarnos cuando se lo pedimos. A veces pareciera que estamos solas en nuestras tareas cotidianas y que en los detalles insignificantes nosotras mismas nos privamos de la bendición de Dios. Queremos solucionar solas nuestros problemas, pero te invito a que pruebes a Dios y cuando enfrentes cualquier detalle, por muy pequeño que éste sea, llévaselo a Dios, confía en él y verás la manera tan maravillosa que él tiene para solucionarlo. Recuerda que ningún pajarillo cae a tierra sin que Dios lo permita, y más valemos nosotras que muchos pajarillos, pues aun nuestros cabellos están todos contados.

Irene Juárez de Roblero
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su amor.