lunes, 4 de enero de 2010

CONFIANZA QUE DA ESPERANZA

Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor, que les devuelve la salud». Éxodo 15:26.

Escuchar su voz, hacer lo que es justo y seguir sus indicaciones. Creer y confiar en la promesa de la cita bíblica. Parece ser un marco de referencia de la forma como Dios opera. Sin embargo, una idea que suelo compartir con mis estudiantes en los cultos de despedida de sábado es que uno nunca sabe el momento en que se desatará una crisis. Entonces agrego: «Una llamada telefónica, un correo electrónico, los resultados de un análisis clínico. La primera desobediencia de un adolescente. Un desacuerdo matrimonial. Solo una de esas situaciones bastará para que exista una crisis». Dios no ha prometido librarnos de las crisis, pero sí ha prometido liberarnos del temor.
Jazmín Raquel Sánchez, cumple apenas veinte años el día de hoy, refiere una experiencia por la cual este pasaje (Éxodo 15: 26) ha sido atesorado en su corazón. Se trataba de su única hermana, quien tuvo que suspender los estudios para enfrentar una enfermedad incurable. Este es un cuadro que se repite muchas veces. Estamos inmersos en una guerra cósmica, y las bombas del conflicto caen en el centro de nuestra familia, amistades e iglesia.
No vale la pena que le demos vuelta a los porqués, la respuesta es clara e inequívoca: ¡Estamos en guerra! Lo que sí hemos de preguntarnos es qué vamos a hacer. En el hogar de Jazmín hicieron lo apropiado. Oraron para poner el caso en las manos de Dios. Ella dice que oraron mucho y fervientemente. La oración establece una comunicación directa con Dios y nos prepara para conocer su voluntad. En este caso, Dios le brindó a la hermana de Jazmín una segunda oportunidad. Por eso la familia, que sabe muy bien de quién proceden estas bendiciones, ha atesorado la frase prometedora: «Yo soy el Señor, que les devuelve la salud».

«[Satanás] trata de hacer la senda tan triste corno sea posible; pero si miran hacia arriba, no hacia abajo a sus dificultades, no desmayarán en el camino, verán pronto a Jesús extendiendo su mano para ayudarlos, y solo tendrán que tenderle la de ustedes con confianza sencilla, y dejar que los guíe. A medida que cobren confianza, cobrarán esperanza». MJ 61

Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

NOVEDAD DE VIDA

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4: 13).
Lo que hace especial a cada año que se empieza es la novedad. El tiempo que se nos ofrece es nuevo, porque no lo hemos vivido. Es allí donde está el meollo del asunto. Si lo hubiéramos vivido, sería viejo. En algunos países y culturas se simboliza al año que pasó con un muñeco en forma de un anciano: Representa al año que se fue. Asimismo se representa al año que amanece como un bebé recién nacido. En algunas culturas la gente acostumbra a vestirse con ropas nuevas durante las celebraciones del Año Nuevo. Nada como lo nuevo. Un nuevo vestido, un nuevo traje, un nuevo auto, una nueva casa. Tenemos una fascinación por lo nuevo. Hoy tenemos un año nuevo. Dios nos permita tener la oportunidad de ser personas nuevas. Es emocionante pensar que tenemos por delante 361 días, que llenaremos con nuestras vivencias. Cada año nuevo es como un libro de 365 páginas en blanco, en las que escribiremos lo que haremos y experimentaremos. Pero aun es más emocionante saber que nosotros decidiremos qué vamos a escribir allí. ¿Qué hemos empezado a escribir en las páginas de este nuevo año? ¿Con qué llenaremos las restantes? El ideal de Dios para nuestra existencia atribulada por el mal que nos rodea es que vivamos una vida nueva. Dios es amante de lo nuevo. Él quiere que lleguemos a ser nuevas criaturas (2 Cor. 5: 17); que vivamos una vida nueva (Rom. 6: 4); que tengamos un nuevo nombre (Apoc. 2: 17); y que vivamos en una ciudad y un mundo nuevos (Apoc. 21: 1, 2). Un día, Dios hará que el sufrimiento y la miseria del mundo y de nuestras vidas sean totalmente transformados en un nuevo orden de cosas, donde ya no habrá hambre ni enfermedad ni dolor ni separación ni muerte.

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C.

domingo, 3 de enero de 2010

GRACIAS, DIOS, POR NUESTRA CASA

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que asfalta (Filipenses 4: 19).

Desde que Wayne y yo nos casamos, uno de nuestros planes fue comprar nuestra casa propia. Cuando quedé embarazada de nuestro primer hijo, se hizo evidente que el departamento que alquilábamos no tendría suficiente espacio. Nos pusimos en contacto con varias inmobiliarias, pero fue en vano. Pregunté a Dios si terminaríamos el año 2003 sin una casa propia.
Cuando comenzaba el año 2004, el Señor me inspiró para que comenzara a agradecer por nuestra casa. Obedecí su orden, y una semana más tarde él comenzó a abrir puertas para que pudiéramos alcanzar nuestra meta. Tuvimos la posibilidad de entregar el primer pago de una casa que se publicitaba en la televisión. ¡Antes de que terminara ese año, el 13 de diciembre para ser exactos, nos mudamos a nuestra casa propia!
¡El Dios al cual servimos es un Dios maravilloso! Sin ninguna duda, él se preocupa por nuestras necesidades diarias, y está dispuesto y es capaz de suplirlas todas. La canción dice: "Dios cuida de las aves, él cuidará de ti". Sin embargo, él no solo provee para nosotros en esta tierra enferma de pecado, sino también tiene algo mejor reservado para el futuro.
Juan 14:1 al 3 nos cuenta de un hogar celestial que el Señor fue a preparar para nosotros. Nos alienta, diciendo que no debemos preocuparnos, sino confiar en él. ¿Por qué? Porque él fue a preparar un lugar, y cuando todo esté listo vendrá y nos llevará, a fin de que estemos con él por siempre. Si aceptamos su promesa, heredaremos todo lo que él fue a preparar.
Apocalipsis 21 nos ofrece una descripción vivida de lo que será el cielo. ¡Imagínate qué hermoso será vivir allá! Tengo el privilegio de admirar la belleza de algunas mansiones aquí, en la tierra, por televisión, y no hay palabras para describirlas. ¡Solo imagínate lo que Jesús tiene preparado para nosotros!

La Palabra de Dios declara que "edificarán casas y morarán en ellas", en la tierra hecha nueva (Isa. 65:21, 22). ¡Qué provisión maravillosa hizo Dios para nosotros! Y un día, si permanecemos fieles, obtendremos nuestra herencia Gracias, Señor, por nuestra casa, en la que vivimos ahora, y la que prometiste para cada una de nosotras.

Thamer Cassandra Smikle
Tomado de Meditaciones Matinales para la mujer
Mi Refugio
Autora: Ardis Dick Stenbkken

CONSECUENCIAS DE UNA DECISIÓN

Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda. Génesis 4:4.

Si Abel hubiese querido preservar su vida, ¿no habría sido mejor unirse a las prácticas de su hermano Caín? ¿Quién no quiere preservar su vida? ¿Se habría imaginado Abel en dónde iba a desembocar su obediencia? Ojalá pudiéramos ver el resultado de nuestras acciones. Supongamos que Abel y Caín se hubieran sentado frente a la televisión para ver por anticipado el resultado de sus acciones. Su comprensión de la adoración, su decisión de seleccionar la ofrenda, la respuesta de Dios, la decisión de Caín de matar a su hermano, la invitación al campo, el asesinato, la conversación de Dios con el asesino y su posterior huida. ¿En qué punto habrían resuelto los dos hermanos cambiar la historia?
¿Habría convencido Caín a Abel de llevar la misma ofrenda y así seguir en paz? ¿Hubiera continuado Caín con sus ofrendas, y respetado la de su hermano para evitar los problemas? ¿Habría decidido Abel no salir al campo con su hermano Caín? Uno de los principios fundamentales de la calidad en el desempeño es hacer las cosas bien desde el principio. Por un momento imagina que Caín se hubiera levantado de ver la televisión y hubiera dicho: «Mejor voy a hacer como tú haces, querido hermano, y juntos vamos a agradar a Dios». Jesús hizo referencia a Abel como «el justo» (Mateo 23: 35). Juan evocó el pasaje en el marco de un gran conflicto entre el bien y el mal, la bondad y la iniquidad, lo justo y lo injusto (1 Juan 3: 12). No podemos sentarnos frente a una televisión y ver los resultados inmediatos de nuestras decisiones, pero sí sabemos cómo terminará toda la historia, el bien triunfará. Haz bien las cosas desde el principio. Toma las decisiones que agradan a Dios.

«Estamos a la vista del mundo eterno, y cuan diligentemente debiéramos computar el costo de nuestra influencia. No deberíamos excluir la eternidad de nuestra consideración, sino acostumbrarnos a preguntar continuamente: ¿Agradará esta conducta a Dios?». MJ 28

Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

LA FATIGA DE LA VIDA

Pocos son los días, y muchos los problemas, que vive el hombre nacido de mujer (Job 14: 1).

La vida del ser humano no es solo breve. Otro concepto que aparece con frecuencia en la Palabra de Dios es que la vida de los seres humanos está llena de dificultades y problemas. Jacob lo entendió de este modo: «Mis años de andar peregrinando de un lado a otro han sido pocos y difíciles» (Gen. 47: 9). Por doquiera vemos vestigios del sufrimiento humano. El hambre que prevalece en el mundo nos golpea duro. La enfermedad también nos trae mucho sufrimiento. Las crisis familiares y los divorcios provocan mucho dolor, especialmente emocional. Este tipo de sufrimiento deja a veces más secuelas que el dolor físico. Se pensaba que las crisis familiares y los divorcios eran un fenómeno de sociedades desarrolladas, como Estados Unidos, Canadá y los países de la Unión Europea. Pero hoy lo vemos por todas partes: familias desintegradas y niños que viven en la calle, donde son abusados y explotados. Se ha calculado que alrededor de cien millones de niños viven en las calles del mundo, muchos de los cuales pertenecen a familias disfuncionales. El sufrimiento es el resultado del mal que prevalece por todas partes. Es evidente en la Palabra de Dios que el ser humano no fue creado para sufrir, como no lo fue para morir. También está claro que el plan de Dios es restable¬cer el ideal original del Creador para la humanidad. Pero aunque nuestra vida pueda tener sinsabores, amarguras y sufrimientos, podemos gozarla aun en medio de la crisis. El apóstol Pablo fue un ejemplo de esto: imbuido por el Espíritu de Dios, aprendió el secreto de ser feliz a pesar de las adversidades. Cuando abrazó el cristianismo, sus familiares lo aborrecieron; y aun fueron los primeros en perseguirlo. Contrajo una enfermedad que fue una molestia constante, por lo que oró al Señor para que lo sanara, pero sin éxito. En el capítulo doce de la segunda Epístola a los Corintios, Pablo hace una lista de tribulaciones que podrían haber amargado a cualquier persona. Finalmente, en Roma, lo decapitaron por su fe y fervor en esparcir el evangelio. Pero él se regocijaba en Cristo. Escribió: «Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo». Que Dios nos ayude a ser felices durante este año a pesar del sufrimiento que podamos tener o contemplar.

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C.

sábado, 2 de enero de 2010

RESOLUCIONES NUEVAS CADA MAÑANA

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. (Lamentaciones 3:22, 23).

En la cuarta pagina del primer periódico del año, había fotos de siete individuos a los que se les había preguntado: "¿Cuál es tu resolución para este nuevo año?" Mientras las leía, me preguntaba cuál habría sido la base real para cada declaración. Un joven decía: "Quiero encontrar una carrera exitosa en el área de Educación". (¿Era esta como la oración de Salomón pidiendo sabiduría, o para ganar prestigio personal y/o profesional?) Un padre joven dijo: "Deseo pasar más tiempo con mi familia". (¿Sabe él que tendrá que responder a la pregunta: "¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu preciosa grey?" [Jer. 13:20]). Tres damas tomaron resoluciones relacionadas con la salud: dos dijeron que deseaban perder algunos kilos; la otra expresó que quería dejar de fumar. (¿Sabrían que nuestros cuerpos son templo de Dios, y los querían purificar para él? [1 Cor. 3:16]). Otra participante prometió no ir más a ferias americanas. Dijo que no necesitaba más basura en su casa. No comentó lo que haría con el dinero que ahorraría por estas compras compulsivas; tal vez estaba considerando la idea de colaborar con alguna obra de caridad o un proyecto misionero. Entonces apareció el hombre que dijo: "¡Yo no hago resoluciones de año nuevo para no terminar rompiéndolas!" Me pregunto cómo habría respondido yo a la pregunta: "¿ Cuál es tu resolución para este nuevo año?" ¿Qué me gustaría que los lectores del periódico sepan acerca de mis resoluciones? ¿Qué es lo que realmente importa? ¿Qué áreas de mi vida necesito cambiar, y cuáles producirían un impacto en mí así como en los lectores? Me di cuenta de que las resoluciones hechas por las personas en el periódico reflejaban los aspectos físicos, sociales e intelectuales de sus vidas; pero ninguno sobre sus vidas espirituales. Nadie prometió caminar más cerca de Jesús o aliviar las cargas de sus prójimos. ¿Por qué esperar al nuevo año para hacer resoluciones para una vida mejor, para dejar algún mal hábito o para alegrar el día de algún alma menos afortunada? Hagamos resoluciones cada mañana a nuestro Dios, que nos provee de todo lo que necesitamos.

Edith Fitch
Tomado de Meditaciones Matinales para la mujer
Mi Refugio
Autora: Ardis Dick Stenbkken

LA IMPORTANCIA DE TUS DECISIONES

Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría, salmos 90:12.

¿Crees que los años pueden ser contados? Claro que sí, los días, semanas, meses y años, cuentan. Calendarios, agendas, fechas, fiestas. Con la edad se acumulan las experiencias que nos encaminan a nuestro destino. Todas esas experiencias se descartan, ¿y qué vas a tener al final? En este Salmo Moisés expresa el deseo de que todas esas experiencias se transformen en sabiduría. De esta manera, la vida sí es una buena inversión. Te invito a que comiences desde ahora, en el amanecer de este año, porque los días y la vida «pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros» (Salmos 90: 10). Ahora es un buen momento para darle nueva consideración a tu proyecto de vida. Yésica García, cumpleaños hoy, dice que ha atesorado este texto en su corazón para los momentos en los cuales, la toma de decisiones requiera la sabiduría que solamente puede proceder de la instrucción divina. Para tu proyecto de vida, debes recordar la importancia de tus decisiones. Cada una de ellas, grande o pequeña, representa un ladrillo en la construcción de tu carácter. Enfrentas ahora el desafío de este nuevo año con muchas opciones. Es como si, al transitar por una carretera, llegaras de repente a un cruce de caminos. ¿Y ahora qué? Esta es precisamente la bendita época de la juventud. Es en estas circunstancias, que la sabiduría se engrandece, gracias a tus experiencias, de recibir la instrucción de Dios, constituye la gracia divina para tomar las decisiones que te encaminarán al cumplimiento de tu misión y tu realización en la vida. El Salmo 90 termina con la expresión de un deseo de prosperidad, que bien puede ser el tuyo para este nuevo año, participa activamente en todo tipo de acciones que se desprenden de la voluntad de Dios: «Sí, confirma la obra de nuestras manos» (Salmos 90: 17).

«Tengo profundo interés en la juventud y deseo grandemente ver a los jóvenes esforzándose por adquirir un carácter cristiano perfecto, tratando de lograr, mediante el estudio diligente y la oración fervorosa, la preparación esencial para prestar un servicio aceptable en la causa de Dios». MJ 15


Tomado de Meditaciones Matinales para Jóvenes
¡Libérate! Dale una oportunidad al Espíritu Santo
Autor: Ismael Castillo Osuna

NUESTRA FRAGILIDAD

Arrasas a los mortales. Son como un sueño. Nacen por la mañana, como la hierba que al amanecer brota lozana y por la noche ya está marchita y seca (Salmo 90:5, 6).

Como partes de las reflexiones del año que comienza, tal vez sea prudente pensar, como lo hacía el salmista, en la brevedad y transitoriedad de la vida humana. Creemos que vale la pena meditar en esto al comenzar un año nuevo. Nos da la perspectiva correcta de la vida y nos enseña a apreciar el tiempo que tenemos disponible para vivir.
De acuerdo al salmista, las personas en sus días vivían en promedio entre setenta y ochenta años (vers. 10). Si el autor del salmo fue Moisés, entonces, hace 2,500 años, la gente no vivía mucho más de lo que vive hoy. Sin embargo, las primeras diez generaciones antediluvianas vivieron un promedio de novecientos años; y las diez siguientes generaciones, después del diluvio, solo unos trescientos años. Aun así, comparados con los del salmista, eran muchos años.
Ante el faraón, Jacob dijo: «Ya tengo ciento treinta años [...]. Mis años de andar peregrinando de un lado a otro han sido pocos y difíciles, pero no se comparan con los años de peregrinaje de mis antepasados» (Gen. 47: 9). En tiempos modernos, hay personas que han vivido entre 115 y 120 años como máximo. Se cree que una de las personas que más ha vivido en nuestro tiempo, fue Jeanne-Louise Calment, una mujer francesa que vivió 122 años y 164 días.
Pero las tortugas galápagos viven 190 años; y ciertas ballenas han vivido 211 años. Entre los árboles se encuentra "secuoya gigante" llamado General Sherman, tiene dos mil años; el pino Matusalén se calcula que tiene 4,838 años; y el pino Prometeo tenía 4,844 cuando lo cortaron en 1964.
En contraste, el ser humano vive hoy como máximo de 65 a 82 años. Andorra es el lugar donde más tiempo vive la gente de 52 a 83 años; y Suazilandia, en el sur de África, donde menos tiempo vive de 23 a 32 años. Job decía esto del hombre: «Es como las flores, que brotan y se marchitan; es como efímera sombra que se esfuma» (Job 14: 2).
Por eso parece increíble que haya personas que viven como si fuesen a durar para siempre. La vida humana es breve, muy breve, y tenemos la obligación moral de vivirla con sabiduría. Debemos obtener el mejor provecho de ella e impartir el mayor bien. Así, nuestra corta vida tiene sentido. Que Dios nos ayude hoy a valorarla correctamente y a vivirla para él.

Tomado de Meditaciones Matinales para Adultos
“El Manto de su Justicia”
Autor: L Eloy Wade C.