¡Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tu que debilitabas a las naciones. Isaías 14:12.¿Te gusta escuchar música? ¿Qué tipo de música prefieres? Prácticamente no existe un joven que no considere la música como algo importante en su vida.La música tiene la virtud de llegar a partes de nuestra mente a las que no pueden llegar las palabras. Todo director de cine sabe que para conmover a los videntes de una escena, hace falta matizarla con la música adecuada. Y hay música para todos los momentos y situaciones: música para una persecución, para enfatizar una decisión, para señalar un gran enojo, música romántica, música de suspenso o de miedo, para mostrar una gran alegría, música de fiesta y música que inspira un gran dolor.Mucha de esa música ni siquiera necesita letra. Basta con que algunos instrumentos den los acordes adecuados, y eso es suficiente para producir el sentimiento esperado en el oyente. El gran peligro que reside en la música actual es que puede ser manipulada y dirigida por alguien que sabe mucho de música: el diablo. El gran apostata no aprendió música después de la caída, ya que el Creador lo había dotado de sabiduría musical para alabar a Dios. Fíjate: "Satanás había dirigido el coro celestial. Había dado la nota; luego toda la hueste angélica se había unido a él, y entonces en todo el cielo habían resonado acordes gloriosos en honor de Dios y su amado Hijo" (La historia de la redención, p. 25).Pero lamentablemente, ese "Lucero, hijo de la mañana" se rebelo contra la ley divina y toda su sabiduría fue empleada para la injusticia y el mal. Quien fuera el director del coro celestial ahora utiliza la música para seducir y apartar a las personas de la fe. "Satanás no pone objeción a la música si puede hacer de ella el medio para tener acceso a la mente de los jóvenes. Cualquier cosa que aparte la mente de Dios y ocupe el tiempo que debiera ser dedicado a su servicio, convendrá a su propósito" (Mensajes para los jóvenes, p. 293).Al igual que todo lo creado, la elección de la música nos puede acercar a Dios o nos puede acercar a su enemigo. En términos espirituales, Dios te invita, su enemigo te seduce, Dios te ofrece, su enemigo te presiona, Dios quiere tu salvación, su enemigo desea tu perdición. En este día también tienes la posibilidad de elegir cual música escucharas: la que te recree o la que te divierta. Tú eliges.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 2 Corintios 7:1.¿A qué promesas se refiere el apóstol Pablo? Él dice que esas promesas deberían motivarnos a vivir una vida limpia, y a crecer en la experiencia de la santidad. Pero, ¿de qué promesas habla? Para saberlo, es necesario leer el capítulo anterior. Allí, entre otras cosas, Pablo habla del amor maravilloso de Dios hacia sus hijos; después, en el capítulo 7, empieza diciendo que estas promesas deberían motivarnos a crecer en la santidad.El resumen del discurso de Pablo es el amor. Sin amor, no existe vida cristiana. El cumplimiento de los mandamientos, sin amor, es apenas una vida de moralismo vacío y sin sentido. Para Pablo, el amor es la motivación para la santidad. Crecemos en santidad porque amamos al Señor; y lo amamos porque él nos amó primero.La palabra "santo", en griego, significa, "separado para un propósito especial". Somos santos cuando entendemos que vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo; cuando entendemos que somos humanos, como cualquier persona, pero tenemos un propósito especial en la vida. Al entender esto, nos damos cuenta de cuanto nos ama el Señor, y de que el único camino es retribuir ese amor. ¿Cómo lo hacemos? Creciendo cada día en el camino de la santidad; es decir, entendiendo y viviendo cada día de acuerdo con el elevado propósito que Dios tiene para nosotros.Jamás pierdas de vista ese propósito. Es verdad que vives en medio de seres humanos que corren solo detrás de sus intereses humanos, sin prestar importancia a los valores del espíritu. Pero tú no eres un ser humano más, tu eres el sueño de Dios.Puede ser que las cosas, a tu alrededor, no anden como te gustaría que anduvieran. De repente, nada te sale bien, por más que te esfuerzas; pero no te desanimes. Si colocas tu vida en las manos de Dios, todo es cuestión de tiempo; ten paciencia. El maravilloso plan de Dios, respecto de ti, se cumplirá mas tarde o más temprano.El Señor Jesús está a tu lado, dispuesto a conducirte a tu glorioso destino. Y te ha prometido su poder y su amor a lo largo del camino. Entonces: "Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Como aquel que consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros. (Isaías 66:13).Si miras al pasado recordaras momentos en los que el consuelo fue un bálsamo para tus heridas. Es cierto que lo que algunos amigos entienden por palabras «consoladoras» se parece a lo que hicieron los «amigos» de Job, y que en tales casos lo único que han logrado es profundizar tus heridas. Sin embargo, Dios promete llegar a tu vida con un consuelo real.Cuando somos pequeños, dependemos totalmente de nuestros padres para subsistir. Si sufrimos una calda, lloramos no tanto por el dolor físico que nos haya causado, sino más bien porque anhelamos el consuelo de nuestra madre. Mi pequeño viene a mí cada vez que le sucede algo, para que yo lo bese y lo cargue. Su problema termina cuando siente mi consuelo. Dios nos ve como bebes que, indefensos en medio de un mundo cruel, buscamos desesperadamente a alguien que escuche nuestro dolor, que comprenda nuestras lágrimas sin críticas ni censuras. Por eso nos dejó la magnífica promesa de su consuelo. Si, su consuelo estará presente en cada caída, en cada hora difícil, en cada instante de duda y temor. No temas si a tu alrededor la tempestad es devastadora.En los lugares donde se producen tornados con frecuencia, la gente hace provisión para esconderse y preservar sus vidas. Ese sótano que se convierte en el refugio de salvación es la única vía de escape. Jesús es ese sótano que te cobija y te consuela cuando lodo a tu alrededor es destruido por el devastador tornado del pecado.Frente a la tempestad que lucha por destruir tu vida y la de tu familia, refúgiate en sus brazos consoladores. No confíes en tu propia capacidad. Solo puedes tener vida si te refugias en él. Su consuelo te ensenara a consolar a los demás. Entonces podrás estar segura de que Dios está al mando de tu vida, así como de la de los tuyos, y de que no hay nada que se escape, a su poder. Camina completamente segura en sus brazos porque, en el peor de los momentos, él te cargará.Los brazos de Dios están siempre dispuestos a cargarnos.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. Estad siempre gozosos. 1 Tesalonicenses 5:15, 16.Si había un día y un momento que me encantaba de niño y de joven, eran los sábados de noche. Desde que nací, mis padres habían participado de los sociales que se hacían en la iglesia cada sábado, y aprendí a disfrutar esos momentos junto a aquellos de la misma edad que yo.El predio de la iglesia estaba compuesto por el templo, numerosas aulas que en la semana operaban como escuela, y en la parte de atrás había una cancha de bochas, una cancha de voleibol y un patio amplio en el que los menores jugábamos al futbol.En el salón que estaba al lado de la iglesia había dos mesas de ping pong, una mesa de billar, mesas con juegos de ingenio y una cocina donde se pre-paraban fabulosas pizzas y otros comestibles que ayudaban a que la velada fuera aún más agradable.Esa iglesia sabía lo que era disfrutar de reuniones sociales; algunos participaban de los deportes o juegos, otros conversaban, y otros simplemente colaboraban en la cocina. Claro, no todo era color de rosa, porque a veces había enojos y discusiones; nunca faltaban los que hacían trampa para ganar algún partido. Pero más allá de estos pequeños conflictos, disfrutábamos aquellos plenamente, y dolía ver que el reloj avanzaba, y llegada la medianoche había que terminar. De paso, fue en uno de esos sábados de noche cuando sentí por primera vez que estaba enamorado de quien ahora es mi esposa.,;Disfrutas de esos momentos con la gente de tu iglesia? Yo creo que si los primeros cristianos hubieran conocido la iglesia a la que yo fui, habrían participado de las actividades sociales de sábado de noche, porque "la multitud de los que habían creído era de un corazón y de un alma" (Hech. 4:32). Algunos piensan que seguir a Jesús es carecer de afecto, de simpatía o de alegría. Se cree que todo sentimiento de felicidad y de esparcimiento es evidencia de mundanalidad, y que la religión de Cristo prohíbe sonreír. Pero no es Dios quien motiva esos corazones. "Satanás siempre procura presentar la vida religiosa como una vida de tinieblas. Desea hacerla aparecer penosa y difícil; y cuando el cristiano, por su incredulidad, presenta en su vida la religión bajo este aspecto, secunda la falsedad de Satanás" (El camino a Cristo, p. 117).En este día que comienzas, dale gracias al Señor por el amor que siente por ti, y permite que su felicidad inunde totalmente tu ser.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Clama aun, diciendo: así dice Jehová de los ejércitos: Aun rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aun consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén. Zacarías 1:17.Nada está perdido para los que se vuelven a Dios. Aunque las cosas no anden bien en tu vida, como consecuencia de tus errores, si te entregas a Dios con sinceridad de corazón, sus promesas continúan válidas.Era eso lo que sucedía con el pueblo de Israel, en los tiempos de Zacarías. Habían abandonado al Señor. Habían tornado el control de su vida en las propias manos; creyeron que no necesitaban de Dios, que el les restringía la libertad. Y decidieron vivir solos, como si Dios no existiese.Lo que me impresiona del amor divino es que los dejo ir. El precio del amor es la libertad. Es lamentable que, para entender esto, muchas veces es necesario llegar a la tierra de la esclavitud. Ahora, Israel sufría las consecuencias de sus decisiones equivocadas. Había permanecido mucho tiempo en el exilio babilónico; Jerusalén estaba destruida, sus campos, otrora floridos y productivos, estaban abandonados y sin vida.Pero, en medio de la humillación y el sufrimiento, los hijos de Israel se acordaron de Dios, se arrepintieron, y clamaron al Dios eterno que los había sacado de la tierra de Egipto y los había conducido, milagrosamente, hacia la tierra de la libertad. Y Dios escucho su clamor. Un remanente volvió del exilio, y el Señor levanto al profeta Zacarías para decirles que, a pesar de todo lo que habían hecho y a despecho de como ellos habían pretendido arruinar el plan de Dios, sus promesas continuaban válidas.Jerusalén todavía seria la gran capital de la fe, y en sus tierras correrían los hijos de Israel, conforme al plan original de Dios. Imagine como debió haberse sentido el enemigo, al comprobar que, pese a todo lo que hiciera con el objetivo de que las promesas divinas jamás se cumplieran, el plan de Dios continuaba en pie.Pero, lo bueno es que esas promesas son también para ti. Si, por algún motivo, desaprovechaste el pasado o lo usaste para causarte dolor y destrucción, vuelve los ojos a Dios, en arrepentimiento, y escucha la voz del Señor: "Claman, diciendo: así dice Jehová de los ejércitos: Aun rebosaran mis ciudades con la abundancia del bien, y aun consolara Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado. (Salmo 1:11).En una ocasión escuche por la radio la interesante experiencia de un profesor que, con el consentimiento de sus alumnos, realizo un experimento en el aula. Prepare una réplica de una silla eléctrica que hizo reflexionar a los que se sentaron en ella.Pensé entonces en cuantas personas viven sin darse cuenta de que tendrán que elegir la silla en la que querrán sentarse al final de sus días. Por una parte tienen la silla del placer, cómoda, atractiva, fácil, repleta de deseos satisfechos y vicios acariciados, pero que al final se convierte en un arma de muerte. Por otra parte pueden elegir la silla del servicio, la abnegación y el dominio propio. El fin de esta silla aparentemente tan incómoda es muy distinto al de la anterior. Esta silla será colocada al lado del trono más majestuoso que pueda existir, el trono de Dios en el cielo.Esta experiencia tuvo tal impacto sobre mi mente, que noches después tuve una pesadilla en la que veía como ejecutaban a mi hijo mayor en una silla eléctrica. Me desperté aterrorizada y me costó mucho trabajo volver a la realidad. Antes tuve que ir a abrazar a mi hijo para confirmar que estaba vivo. Entonces le conté lo ocurrido y le mostré la importancia que tiene el hecho de sentarnos en la silla correcta.Es cierto que cada persona tiene derecho a elegir su final. Este es un hecho que Dios mismo ha permitido al colocar en cada ser humano el libre albedrio. Pero no debemos dejar pasar la oportunidad que nos da la experiencia para transmitir de generación en generación el deseo que tiene nuestro Padre Celestial de vernos sentados en la silla que el mismo ha preparado con tanto amor, y que estará vacía hasta el día en que los redimidos ocupen su lugar. No dejes de orar y velar porque tu vida pueda terminar en esa silla y, como madre, muéstrasela a tus hijos.¡Oh, Señor, que mis hijos puedan sentarse muy pronto junto a ti!Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas. Hechos 2:44.En mi tercer año de Teología tuve la oportunidad de participar en una campaña evangelizadora. La misma se llevó a cabo en un pequeño pueblo de unos cinco mil habitantes, y junto a dos compañeros de estudio colaboramos dando estudios bíblicos a las personas interesadas. Al final de los tres meses de campana, veinticuatro personas se entregaron al Señor a través del bautismo y llegaron a ser parte de la Iglesia Adventista.Para el día siguiente, el pastor distrital había organizado un picnic con la iglesia. De niño mis padres me habían llevado a algunos picnics con los hermanos de iglesia, pero este era distinto, porque estaban los "antiguos" miembros de iglesia y también los que se habían agregado recientemente.Al llegar al predio vimos que habían algunas canchas de futbol, un rio con aguas frescas, cancha de voleibol, una hermosa arboleda, y mucho terreno para disfrutar de un día al aire libre. Poco a poco se formaron grupos familiares y de amigos que participaban de juegos, mientras otros nadaban y jugaban en el rio. La hora de almorzar fue una verdadera fiesta: la variedad de alimentos, al ánimo reinante en todas las mesas y la disposición de compartir entre todos, hizo de ese momento un día inolvidable.Sin exagerar, podría afirmar que esa fue una verdadera recreación. Realmente recibimos fuerzas para continuar con nuestras labores al participar de un momento de camaradería entre hermanos de la misma fe. Los nuevos miembros de iglesia, que habían comprendido que hay diversiones que los cristianos no debemos participar, aprendieron que hay otras que podemos disfrutar y que las mismas cuentan con la bendición del cielo.Los primeros cristianos disfrutaron de esos momentos de compañerismo con el Creador y sus hermanos en la fe, y "partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón" (Hech. 2:46). Aunque para muchos mundanos e incrédulos esta hubiera sido una reunión desabrida o aburrida, la seguridad de saberse perdonados y salvos, brindaba una alegría que ninguna fiesta mundana podría brindar.¡Que privilegio será participar de ese gran picnic que se hará en el cielo, después de que Jesús venga a buscar a su pueblo! También habrá una abundancia de alimentos, millones y millones de hermanos en la fe, una naturaleza sin mancha de pecado y lo novedoso: la presencia visible del Salvador. Si no lo has hecho, participa con tu iglesia local de un picnic en la naturaleza, y podrás anticiparte a los regalos que Jesús nos dará después que regrese.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Y cambiare su lloro en gozo, y los consolare, y los alegrare de su dolor. Jeremías 31:13.La noche dura solo doce horas. En la peor de las hipótesis, catorce; o veinte, en las tierras polares. Pero, no importa su extensión, el día viene. Es una ley de la vida. No existe noche sin día. En esta vida, todo acaba: acaban las cosas buenas, los momentos felices desaparecen, la juventud se va, la primavera se hace invierno... en fin. Pero, si es verdad que las cosas buenas acaban, también acaban las cosas malas.La promesa que Dios presenta en el versículo de hoy es, justamente, acerca del fin de las cosas malas. El dolor, la tristeza y las lágrimas llegaran a su término. En esta tierra, parcialmente; pero, cuando Jesús vuelva, colocara un punto final a la historia del pecado. Y, consecuentemente, las lágrimas y el dolor desaparecerán para siempre.Pero, mientras vivas en este mundo, no estarás ajeno al dolor y al sufrimiento. Cuando menos lo esperes; cuando piensas que tu sol brilla esplendoroso y tu cielo está más azul que nunca, puede aparecer la tormenta. No te asustes. El dolor es la ley de este mundo de pecado.A pesar de eso, no te concentres en el dolor, sino en la promesa que Dios te hace. El enemigo puede traer dolor a tu vida hoy y mañana, pero vendrá el tercer día, en que el enemigo tendrá que batirse en retirada.Así fue con Jesús. Aquel viernes de tarde, cuando el Salvador expire en la cruz del Calvario, el enemigo pensó que había vencido. Todo el plan de salvación parecía haberse desmoronado. El sábado, mientras Jesús reposaba en la tumba, el enemigo continúe celebrando su aparente victoria; pero, al tercer día, la muerte tuvo que dar lugar a la vida. Las entrañas de la tierra se abrieron, y el Señor Jesús resucito victorioso. Y, con su resurrección, nos enseñó la lección más extraordinaria para enfrentar el dolor: siempre hay un tercer tiempo, en que la noche tendrá que dar lugar al día; en que el invierno se esconderá de la primavera.¿Estás viviendo el invierno crudo de tu vida? ¿Sientes que no tienes más fuerzas para resistir? No te desesperes: Dios nunca permitirá que llegue a tu vida una prueba que no puedas soportar. Cuando la noche parezca más oscura es cuando, de un momento a otro, el sol del nuevo día despuntara en el horizonte.Por eso, hoy, a pesar de las nubes negras que puedan oscurecer tu día, parte para enfrentar los desafíos de la vida seguro de la promesa divina: "Y cambiará su lloro en gozo, y los consolare, y los alegrare de su dolor".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón