Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Jonás 1:2.Hace muchos años, en una comedia televisiva aparecía un personaje al que llamaban "el contra". Este personaje, representado por un hombre de unos cuarenta años de edad, hacía y decía todo lo contrario sobre la estrella invitada en cada programa. Si se invitaba al mejor futbolista, él lo confundía con su rival, si estaba presente una modelo famosa, él la trataba como a una principiante, así hacía con todos los que pasaban por su programa. Su propósito era contrariar, confundir y trastocar al invitado famoso, haciéndole sentir que no se lo reconocía como tal.En la vida espiritual, muchas veces nos vemos tentados a actuar así con Dios. Sabemos cuál es su voluntad, conocemos su camino porque está claramente expresado en la Palabra, pero decidimos seguir nuestra propia voluntad, aun cuando eso nos traiga consecuencias lamentables.Ese fue el caso de Jonás, el profeta a quien se dio el mandato: "Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí". Lo lógico hubiera sido que Jonás hubiera obedecido a la voz divina, pero creyendo que su Dios solo estaba confinado a las tierra de Israel, decidió embarcarse y "huir de la presencia de Jehová" (Jon. 1:3).Este proceder natural y humano también se repite en nuestros días, de diferentes maneras pero siempre bajo el mismo principio: evitar hacer la voluntad divina. Por ejemplo, cuando alguien dice: "Aunque él no sea adventista, ¿por qué no puedo casarme con este muchacho, si es tan bueno y tan cariñoso conmigo?" "¿Estará mal, si trabajo un sábado, ya que si no lo hago puedo perder mi empleo?" "No creo que el Señor desapruebe mis relaciones sexuales con mi pareja, él sabe que nos amamos mucho".Para cada uno de estos razonamientos, hay un claro "escrito está" (Mat. 4:4) en la Palabra de Dios. El Señor no quiere que sus hijos se casen con incrédulos, anhela que respeten todos sus mandamientos, incluso el cuarto, y no le gusta que se practiquen relaciones sexuales fuera del matrimonio. Tal es su voluntad y su propósito, y no va a cambiar.Si en verdad deseas alcanzar el éxito profesional y espiritual, no actúes como "el contra" delante de Dios. Joñas aprendió a obedecer al borde de la muerte, y su ejemplo te puede ayudar a no cometer el mismo error. Confía plenamente en la Palabra revelada, con sumisión y mansedumbre acepta el designio de Dios para tu vida.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. 2 Reyes 18:6. ¿Algún día lo lograré?, se pregunta. El éxito de sus padres la asusta. Thais es una chica llena de sueños, planes y proyectos. Acaba de diplomarse en Medicina. Los padres, ambos médicos, son famosos, con carreras sólidas y una excelente reputación en el ámbito profesional. Personas importantes acuden a la clínica de sus padres, y todo ese éxito la cohíbe y la atemoriza. ¿Cuál es el secreto de la prosperidad? ¿Cuál era el secreto de sus padres?El versículo de hoy menciona el secreto de la prosperidad y del éxito en la vida del rey Ezequías. Y enseña una lección que debe ser tomada en cuenta por todo aquel que desea ser un vencedor. Todo lo que fue escrito en la Biblia fue escrito para nuestra edificación; el plan de Dios es mostrarte el camino y enseñarte a andar.El problema de mucha gente es que desea tener éxito, pero usa los tres puntos del versículo de hoy en orden inverso. Nota el orden correcto: Seguir a Dios, no apartarse de él y, después, guardar sus mandamientos. Este último es consecuencia, y no causa.Algunos sinceros hijos de Dios piensan que pueden lograr que Dios los ame más haciendo algo. ¡Eso es imposible! ¡Nada que yo haga logrará que Dios me ame más, así como no hay algo que yo haga para que Dios me ame menos!Guardar los mandamientos solo vale si es una consecuencia de seguir a Dios y no apartarse de él. La obediencia es fruto de relacionarse correctamente con la Fuente de la obediencia, que es Jesús.Hoy comenzaste tu día haciendo una buena decisión: cultivar la comunión con Dios, seguirlo, no apartarte de él. El resultado será la obediencia natural a los mandamientos. Será una experiencia tan placentera como beber una limonada fría en una tarda caliente de verano. Ese es el secreto de la prosperidad y de la victoria.Thais, Joáo, Marcos, Luisa; no importa tu nombre ni cuáles sean tus sueños; no importan los gigantes que necesitas vencer. Lo que importa es que has descubierto el secreto de la prosperidad. Haz como Ezequías, "porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintos 6:20).Sobresalía en aquella escuela un estudiante conocido por llevar una vida piadosa. Uno de sus profesores, mostrando un interés especial en él, quiso saber el porqué de su actitud, a lo que el muchacho le respondió: «Cuando yo nací hubo complicaciones durante el parto y el doctor le dijo a mi padre que tenía que decidir entre la vida de mi madre o la mía. Mi padre pidió la vida de mi madre, pero ella gritó con las fuerzas que le quedaban: "¡Salve a mi hijo! ¡Salve a mi hijo!". ¿Entiende? Yo estoy vivo porque ella murió por mí. Por eso, mi actitud debe honrar su sacrificio».Tú y yo tenemos una historia parecida que contar. Gozamos de verdadera vida porque alguien decidió morir en nuestro lugar. Ese alguien que nos ha amado desde la fundación del mundo pagó un precio muy elevado para garantizarnos la vida eterna. La sangre que manchó las polvorientas calles de Palestina es el único antídoto contra la enfermedad del pecado. Ese sacrificio merece una reacción de nuestra parte. Merece que honremos su memoria con nuestra conducta.Pero nuestra meta no debe ser esforzarnos por comportarnos de una forma que dé gloria a Dios, porque en la medida en que lo hagamos, cosecharemos un fracaso rotundo. ¿Qué podemos hacer entonces? ¿Cómo podemos glorificar a Dios en nuestros cuerpos y en nuestro espíritu?Solo hay una fórmula, y no es mágica. Si permites que Jesús more en ti, si lo conviertes en tu más íntimo amigo, si dejas que él guíe tus pasos, si todos los días acudes a él en oración, meditación y estudio de su Palabra, entonces podrás ser más que vencedora y exclamar como el apóstol Pablo: «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí» (Gal. 2: 20).Acude a él. No temas. Aquel que fue capaz de dar su vida por la tuya, hará todo lo posible para que ocupes un lugar en las mansiones celestiales. Déjale actuar. Solo Cristo puede efectuar una obra transformadora en ti.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 1 Reyes 3:9, 10.¿Quién no soñó alguna vez con tener en su poder la lámpara de Aladino? El pensamiento de tener la posibilidad de pedir un deseo y que este se cumpla, ha alimentado la imaginación de muchos en todos los tiempos. Si tú pudieras tener la lámpara en tus manos, ¿qué pedirías?Salomón, como muy pocos, tuvo esa posibilidad, y no se trató de una ilusión o fantasía, sino que Dios mismo se le apareció en sueños y le dijo: "Pide lo que quieras que yo te dé" (1 Rey. 3:5).Este flamante rey israelita expresó en su oración algo que conviene recordar. "Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir" (vers. 7). ¡Qué humildad! Lejos de ceder al orgullo o de albergar sentimientos de arrogancia, este joven rey se humilla ante Dios y le confiesa que se siente incapaz de realizar la tarea a la que ha sido llamado. Aunque la Biblia no lo dice, podemos suponer que él se comparaba con David, su padre, quien murió en el trono y ya muy anciano, y al verse tan joven, le dice a Dios que no se siente apto para la tarea.Luego, con profunda humildad, agrega: "Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?"Teniendo tantas cosas para elegir, y seguro de que el Todopoderoso podía otorgarle lo que pidiera, Salomón solo pidió sabiduría para juzgar, y poder "discernir entre lo bueno y lo malo". ¿Cuál crees que fue la reacción de Dios ante tal pedido? "Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto".Salomón, uno de los hombres más sabios que han vivido, se preparó en su juventud al pedirle a Dios sabiduría. Y aunque no pidió fama, ni riquezas, ni glorias mundanales, ni muchos años de vida, ni la vida de sus enemigos, también recibió todo eso.¿Qué es lo que deseas para ti en los años futuros? ¿Cuál es el sueño para tu vida adulta y profesional? Piensa bien lo que vas a pedirle a Dios, porque si tu pedido le agrada, no solo obtendrás lo que pediste, también te agregará esas cosas que no pediste, pero que al corazón humano le agrada tener. Al igual que el rey Salomón, pídele a Dios sabiduría, para vivir.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Juan 15:2.El versículo de hoy muestra el lugar de las pruebas en la vida del cristiano. El ser humano no fue creado para sufrir. El dolor es una experiencia intrusa en la vida del hombre, y vino después de la entrada del pecado en el mundo. El dolor nace en la mente del enemigo; pero Dios, en su infinito amor, lo toma y lo transforma en un instrumento de crecimiento y de purificación, para el ser humano. Eso es lo que dice Juan 15:2: "y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto".El verbo "limpiar", en griego, es kathairo, e involucra la idea de purificación a través del sufrimiento. El verbo más adecuado sería "purgar". ¿Tomaste purgante alguna vez? Es horrible; pero, más horrible son los efectos colaterales, el dolor de estómago, la incomodidad, el malestar. Pero, a pesar de eso, aceptas el purgante porque sabes que te estás limpiando de las impurezas.Jesús hace lo mismo con nosotros, al permitir que el dolor llegue a nuestras vidas. Él desea que crezcamos, que seamos limpios. ¿Para qué? Para que llevemos más fruto. Es en el dolor que se aprende a depender de Dios; es a través de las lágrimas que, muchas veces, encontramos lo que habíamos perdido hace ya mucho tiempo: la maravillosa experiencia de comunión con Cristo.Conozco más de una persona en cuya vida el dolor fue redentor. Mientras las cosas iban bien, cayeron en la monotonía de la vida y dejaron a Jesús en un segundo plano. Perdieron el primer amor; se volvieron miembros de un club religioso y nada más. Pero de repente, el cielo azul de esas personas se cubrió de nubes cargadas de tormenta. De un momento a otro empezó la tempestad, y la embarcación parecía zozobrar.En ese momento, sin saber adónde ir, se acordaron de Jesús y volvieron los ojos hacia él, en busca de ayuda. A partir de ese momento, la vida cristiana de esas personas se volvió una vida exuberante y llena de frutos, para la gloria de Dios.Por eso, si hoy no hay sol en tu horizonte, recuerda que "todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Entonces el ángel dijo: «María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lucas 1:30).
Aunque no rendimos culto a la virgen María, su vida no deja de ser un ejemplo para toda mujer actual. Siguiendo su trayectoria tal como se narra en la Biblia, encontramos a una muchacha común entre tantas jóvenes israelitas que vivían bajo el poderío romano. Sin embargo, era a los ojos de Dios una mujer especial; tanto, que el cielo la escogió como madre del Hijo de Dios.Desde que recibió el mensaje del ángel, hubo muchas cosas que María no entendió a lo largo de su vida, pero la fe obró más allá de su razón. Cuando José tomó la decisión de abandonarla, María podría haberse quejado previendo cómo afectaría a su reputación, pero no lo hizo. Y los problemas no se terminaron allí. Cuando el emperador hizo público el edicto que los obligó a alejarse de su tierra, María tampoco se quejó. No sé cuál será tu experiencia, pero yo he tenido que viajar en condiciones incómodas durante varias horas y ojalá hubiera tenido la paciencia de esta notable mujer. Dios sabía a quién había elegido.Quisiera que hicieras un alto y volvieras a leer el texto de hoy, pero esta vez poniendo tu nombre en lugar del de María, personalizando así el mensaje «no temas, porque has hallado gracia delante de Dios». ¿Crees en las palabras del ángel?No sé a qué te está llamado Dios, pero sin duda es a que ocupes un lugar especial. María estaba a punto de dar a luz y no tenía siquiera un lugar digno donde hacerlo. ¿No te parece suficiente motivo para desesperarse y dudar? Seguramente habrás pasado por momentos muy difíciles en los que pensaste que Dios no estaba contigo. Pero Jesús ha recogido cada lágrima, por lo tanto, camina con paso firme y ten confianza. Ante las dificultades de la vida, repite estas palabras anónimas:«Cuando las cosas vayan mal como a veces pasa. Cuando el camino parezca cuesta arriba. Cuando tus recursos mengüen y tus deudas crezcan, y al querer sonreír, tal vez suspires. Cuando tus preocupaciones te tengan agobiada. Descansa si te urge, pero no te rindas».Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que y o quiero. Hechos 13:22.David no recibió revelaciones especiales como profeta de Dios, tampoco vio milagros poderosos como los realizados por medio de Moisés, ni gozó de una fuerza sobrenatural como la de Sansón, sin embargo, tres libros bíblicos reseñan su reinado y sus proezas en bien del pueblo de Israel.Cuando era apenas un jovencito, David derrotó a un gigante que había provocado durante cuarenta días al ejército hebreo. Con audacia y arrojo, peleó como comandante en el ejército de Saúl y, años más tarde, como rey de Israel. Jamás perdió una batalla. Peleó contra los jebuseos, contra los moabitas, contra el rey de Soba, contra los sirios de Damasco y de Betrehob, contra los amonitas, contra los edomitas, contra el ejército de Absalón y contra los filisteos en más de una ocasión, y siempre los venció.Israel se enriqueció mucho en los años de su gobierno. Los grandes botines de guerra, más la bendición divina, trajeron una gran prosperidad al reino, solo superada en tiempos de Salomón.Pero David cometió errores, algunos muy graves. Aunque tenía varias esposas y concubinas, se fijó en la mujer de un súbdito y mantuvo relaciones con ella, y al saber que estaba encinta, mandó matar al marido y la tomó como esposa.A pesar de esas infamias, la Biblia reconoce a David como el rey más importante de Israel porque, contrito y humillado, confesó su culpa, y Dios lo perdonó. David llegó a ser el referente para todos los reyes hebreos. Todos sus sucesores, hasta los últimos reyes antes de la deportación a Babilonia, fueron comparados con David.¿Por qué a pesar de sus errores, David ocupa un lugar prominente en las Escrituras? La respuesta es porque se propuso hacer la voluntad de Dios. Siglos más tarde, Dios dio testimonio por medio de Pablo, al decir que David era un "varón conforme a mi corazón". ¡Qué gloriosa descripción! Un hombre que realizó lo que deseaba el corazón de Dios.Tú también has sido llamado a vivir como un grande, si estás dispuesto a permitir que la voluntad del cielo se manifieste en tu vida. Eso no significa que nunca te equivocarás o que todo lo que emprendas será perfecto, no, pero aunque cometas errores, si tu voluntad se ha unido a la voluntad divina, también tendrás éxito y un futuro glorioso corno el de David.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Eclesiastés 5:2.La habitación estaba vacía, pero se respiraban recuerdos en cada uno de sus rincones; añoranzas con sabor de amargura; gemidos de un corazón hecho pedazos. Trozos de dolor, de incomprensión y de revuelta.Los recuerdos se esparcían aquí y allí. La imagen de un niño pequeño jugando con sus cochecitos de madera la hacía volver al pasado; un pasado que, de tanto doler, se hacía presente cada amanecer.Alba se mordió los labios, y maldijo a Dios. Lo hacía todos los días, desde la trágica mañana que contempló a su hijo sin vida. En su corazón de madre triste, ya no había lugar para la fe. Se negaba a seguir aceptando la idea de un Dios que permitía la muerte de un inocente.El sabio Salomón, en el versículo de hoy, advierte: ¡Cuidado! "No te des prisa con tu boca". No permitas que el sentimiento te lleve a decir algo de lo que más tarde te arrepentirás. Y la razón que el escritor bíblico presenta, para ser cauteloso con lo que se dice en el momento del dolor, es que "Dios está en el cielo y tú sobre la tierra": no es posible entender los infinitos misterios divinos con la finita mente humana. "Mis pensamientos no son los tuyos", afirma el Señor a través de Isaías.Yo sé que, si perdiste a un ser querido inesperadamente o si el dolor, en otra de sus muchas formas, ha tocado tu vida, la tendencia natural del ser humano es a no aceptar la realidad. Es que ni tú, ni yo ni nadie fuimos creados para sufrir. El sufrimiento es una experiencia intrusa en la vida humana. Es lógico que sientas repulsión por el dolor; pero, por otro lado, es necesario aprender a confiar en el amor divino. Dios jamás te prometió que en esta tierra no serías tocado por el dolor, pero prometió que, en el momento de las lágrimas, él estará a tu lado listo a enjugarlas y a fortalecerte, para pasar en medio del vendaval sin amilanarte.Por eso, hoy, sacude el polvo de la insatisfacción y, a pesar de las adversidades, marcha tomado de la mano de tu Padre. Y "no te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón