viernes, 2 de enero de 1976

EL PERRO JEFE

Entonces él se sentó y llamó a los doce, y le dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Mar. 9:35 

Entre los perros que arrastran los trineos de los esquimales existe una muy notable serie de reglas sociales. En realidad, estas reglas son muy parecidas a las de los lobos con quienes estos perros están íntimamente emparentados. Cada jauría es solidaria con su jefe y con los demás miembros de ella. Su territorio lo determina el domicilio del esquimal que los alimenta. Puede ser que no sea más grande que el patio del esquimal, pero la jauría lo defiende vigorosamente de todo intruso y de todo miembro de otras jaurías.

Algo interesante ocurre cuando el perro jefe y uno de sus subalternos son sorprendidos en el territorio de otra jauría.  Esto, naturalmente, puede ocurrir por accidente. Pero si un perro jefe y uno de sus subalternos son sorprendidos mientras cruzan el territorio de otra jauría, los miembros de ésta los persiguen fieramente para expulsarlos. En ese caso, los dos intrusos corren a toda velocidad en dirección de su territorio, mientras los dueños ·de casa van en su persecuci6n. Tan pronto como los perros que huyen cruzan el límite que separa los territorios de las jaurías, suceden dos· cosas: Primero, la jauría perseguidora se detiene y ladra furiosamente como si dijera:

"Que esto les sirva de lección. Que no los volvamos a ver por aquí, porque si los vemos, les va a ir muy mal". Segundo, el perro jefe de. los dos que escapaban, se vuelve hacia su compañero y lo castiga severamente como si él tuviera toda la culpa. Los pelos y la piel del pobre perro subalterno saltan por todos lados mientras el jefe descarga su fastidio sobre su compañero de menor jerarquía.

Es tan fácil que nosotros también actuemos como estos perros cuando se nos sorprende haciendo algo que no debiéramos hacer. En lugar de aceptar los hechos y limitarnos a pedir disculpas para olvidar el asunto en seguida, le echamos la culpa a la hermanita, el perro o el amigo. La próxima vez que nos sintamos molestos por algo que estamos haciendo, recordemos los perros esquimales y tratemos de no imitarlos.


Devoción matutina 

Por: Santiago A. Tucker. 

«Maravillas de La Creación»

jueves, 1 de enero de 1976

EL SAPO DE LA SANTA CRUZ

Los sapos se encuentran en todas partes del mundo y, debido a que consumen enormes cantidades de insectos dañinos, son amigos del hombre.

Tal vez el sapo más útil que se conozca es el que vive en las regiones semiáridas del centro de Australia. Se lo conoce con el nombre de Sapo de la Santa Cruz, debido a las manchas de su lomo, que asumen esa forma.

Este sapo es una cantimplora viviente. En las pocas ocasiones en que llueve, bebe el precioso fluido vital hasta hincharse. Durante las sequías que siguen a las lluvias, el batracio se esconde por meses en el barro, y sobrevive gracias al agua que ha bebido.

Cuando los aborígenes de Australia se encuentran perdidos en medio del desierto durante la época de sequía, todo lo que necesitan hacer es buscar al sapo de la santa cruz para sobrevivir. Al extraer el agua de estas insólitas cantimploras, han logrado evitar las consecuencias fatales de la sequía, que hubieran sido catastróficas para todos los que desconocieran los hábitos de este sapo.

Tal como los aborígenes de Australia emplean el sapo de la santa cruz cuando necesitan del agua que da vida, las personas perdidas en el desierto de este mundo pueden ser liberadas milagrosamente de la muerte al beber del agua de la vida que brota del manantial de la cruz.


Devoción matutina 

Por: Santiago A. Tucker. 

«Maravillas de La Creación»