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martes, 24 de marzo de 2020

CHISMES Y HABLADURÍAS

 «El que anda con chismes descubre los secretos: no te entremetas, pues, con el suelto de lengua» Proverbios 20:19

Kent Crockett, teólogo y autor de libros devocionales, cuenta de una aldeana que difundió una historia de carácter difamatorio sobre su jefe. Pronto las habladurías corrieron de boca en boca y la calumnia estaba dispersa por toda la localidad. Al ver el alcance de su acción, la mujer sintió remordimiento y se presentó ante su jefe para confesar que había sido ella quien había iniciado la difamación y le rogaba que la perdonase.

El supervisor le dijo:

-Estoy dispuesto a perdonarte con una condición: ¿Ves este saco [bolsa] de plumas? Llévalo a la torre del pueblo, sube a su parte más alta y arroja todas las plumas al vacío. Regresa con el saco y te perdonaré por lo que has hecho.

Procedió la mujer a hacer su parte y regresó con el saco vació para recibir el perdón.

-Ahora, solo tienes que ir y recoger todas las plumas esparcidas -indicó el jefe.

-¡Pero eso es imposible! -protestó la mujer.

A lo que el ofendido replicó:

—Te perdono, sí, pero quiero que sepas que esa falsa información que has divulgado, es tan difícil de recoger como las plumas que arrojaste desde la torre.

Chismes, calumnias, difamaciones, comadreos… tienen componentes comunes: inventar, exagerar, mentir o tergiversar la verdad objetiva. Se trata de una actividad deleitosa para muchos, pero muy pocos son conscientes del daño que hacen. ¿Por qué es una práctica tan común? Chismear con las faltas de otros puede proporcionar un sentimiento de superioridad, una satisfacción intima por hacer a otros culpables, mientras que el chismoso piensa que es inocente. También se utiliza como arma para vengarse o como una consecuencia de la envidia, emoción muy común de la que algunos pretenden escapar hablando mal del envidiado. Finalmente, algunos intentan aliviar sus frustraciones lanzando habladurías.

Las consecuencias pueden ser muy graves arruinando el honor y la dignidad de las víctimas. Lo triste es que muchas veces se utiliza el chisme contra amigos, parientes y allegados, actuando con hipocresía y perfidia.

Pero lo peor de todo es que tales actividades están repletas de inmoralidad. Varios textos bíblicos condenan firmemente la calumnia. Por ejemplo: «Al que solapadamente difama a su prójimo, yo lo destruiré» (Salmo 101:5). El versículo de hoy nos ofrece un consejo adicional. No solo desaconseja el chisme, sino también advierte contra la relación con el «suelto de lengua» («chismoso» y «murmurador», según otras versiones).

Proponte no propagar los cuentos y evita intimar con quienes tienen por práctica iniciar habladurías. Es el consejo de la palabra inspirada.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020.
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020.

domingo, 8 de marzo de 2020

¿QUIÉN ES GRANDE DE ENTENDIMIENTO?

“El que tarda en airarse es grande de entendimiento; el impaciente de espíritu pone de manifiesto su necedad” (Proverbios 14:29).

Ira y enojo son sinónimos de relaciones heridas. Uno puede enojarse con las circunstancias, con algún recuerdo del pasado o con uno mismo, pero lo más frecuente y peligroso es cuando alguien se enoja con su prójimo: cónyuge, amigo, familiar, compañero, vecino... Y a continuación sobreviene el dolor, no solo en el agredido sino también en el enojado.
En primer lugar, la persona airada sufre daño fisiológico. Con la aparición de la ira, el sistema límbico (zona muy profunda del cerebro) provoca una serie de reacciones: aceleración cardíaca, elevación de la presión arterial, tensión muscular, aumento de la frecuencia respiratoria, sudoración, palidez, manos frías y enrojecimiento de la cara.
En segundo lugar, se deteriora la función cognitiva: el pensamiento se vuelve irracional y distorsionado; la persona tiende a centrarse en lo negativo y a obsesionarse con el tema que ha causado el enojo, aunque se trate de un asunto minúsculo.
Finalmente, tiene lugar la consecuencia más temible de la ira: la vertiente conductual. De la conmoción interna se pasa a la acción. La persona afectada dice cosas lamentables, muestra un rostro desencajado, tiembla, eleva el volumen de la voz y puede llegar a manifestar intimidación: insultos, golpes a objetos, portazos, maltrato de mascotas y, en última instancia, violencia física contra la otra persona o personas.
Las manifestaciones de enojo deterioran la relación interpersonal y, además, conllevan consecuencias morales. Jesús dijo: “Yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” (Mat. 5:22). Y si la ira se hace habitual, sobreviene el riesgo de enfermedades, como las dolencias cardíacas, la diabetes, el insomnio y el debilitamiento del sistema inmunitario. También la ira puede bloquear la capacidad para disfrutar de la vida, y dar paso a la depresión y otros trastornos mentales. Finalmente, y más importante aún, envenena la relación con los seres cercanos y también la relación con Dios.
Con todos estos riesgos, no es extraño que el versículo de hoy llame “grandes de entendimiento” a quienes tienen dominio sobre la ira y el enojo. Si tienes tendencia a la ira, huye de esta emoción. Si te resulta difícil por haber adquirido el hábito, sométete al Espíritu Santo, ora, pide ayuda a algún allegado o busca apoyo profesional, si está disponible. El Señor te comunicará paciencia y dominio propio para que, en vez de enojo, manifiestes amor, aprecio y admiración hacia otras personas y así prosperen tus relaciones con los demás.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020.
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020.

viernes, 10 de enero de 2020

DOMINARSE O SER DOMINADA

«Los hijos de Israel les decían: «Ojalá hubiéramos muerto a manos de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos ante las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos»» (Éxo. 16: 3, RV95)

 ¿Conoces la fábula del gato glotón? Cuenta esa fábula que un gato muy glotón, que se pasaba el día comiendo, se hallaba merodeando por el mercado cuando vio a un pescador que llegaba a su puesto con un cesto lleno de sardinas. Solo de verlas, al gato se le hizo la boca agua. ¡Menuda fiesta me voy a dar!», pensó. Y, en un descuido del mercader, el gato dio un salto, robó una sardina y se la llevó entre los dientes. El hombre lo persiguió por todo el mercado, pero el gato glotón, velozmente, logró escapar. Corriendo, fue a parar a un río. De pronto, vio allí a otro gato con una sardina entre los dientes. «Esa sardina se ve más grande y más rica que la mía», pensó. Así que soltó su sardina y se abalanzó sobre el gato, cayéndose a las profundidades del río.
Existía ya una fábula con la misma moraleja que esta, escrita por el genial Félix María de Samaniego, que decía así: «A un panal de rica miel, dos mil moscas acudieron, que por golosas murieron, presas de patas en él; otra dentro de un pastel enterró su golosina. Así, si bien se examina, los humanos corazones perecen en las prisiones del vicio que las domina». ¡Qué verdad tan grande! La glotonería, el vicio, la incapacidad de tener dominio sobre nuestros deseos incontrolados (de lo que ni siquiera nos hace bien) se convierten antes o después en prisiones para nosotras.
Precisamente para que no caigamos en el error de la glotonería, la Biblia nos ofrece palabras sabias. «Si eres dado a la glotonería, domina tu apetito» (Prov. 23: 2, NVI), leemos en Proverbios. ¿Por qué? Porque «los borrachos y los glotones acaban en la ruina» (u 21). ¿Quién querría acabar en la ruina? Ruina económica, ruina moral, ruina espiritual… Aprendemos esta lección tomando como referencia al pueblo de Israel en su peregrinar por el desierto. ¿Cómo es posible que prefirieran las ollas de carne que comían en esclavitud que la dirección de Dios hacia la libertad?
La libertad de los apetitos, las pasiones, la glotonería, la avaricia y la codicia se encuentra en Cristo. Él, a través de su Espíritu, nos concede el fruto del dominio propio. ¿Qué te parece si le pedimos hoy que nos lo conceda?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020.

martes, 17 de enero de 2017

A VECES ES MEJOR RETIRARSE

“Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz” (2 Tim. 2:22, NVI).

Todo el mundo dice que retirarse es cosa de perdedores; pero hay veces en que es conveniente retirarse a tiempo. Por ejemplo, ¿no crees que es mejor retirar pronto la mano del fuego que quemarse? Yo creo que sí. Sin embargo, ¿sería conveniente retirarse de la escuela solo porque un amigo te lo diga? ¿O dejar la iglesia porque hay gente que se burla de ti? Creo que, en esos casos, retirarse es una mala decisión.
Ha habido, a lo largo de la historia, varias retiradas célebres. Hoy te hablaré de dos. La primera se conoce como “La retirada de los diez mil”; y la segunda como “La retirada de Dunkerque”. Entre las dos, hay más de dos mil años de distancia.
La primera debe su nombre a diez mil soldados griegos que fueron a la guerra a apoyar al ejército de Ciro el Joven, contra su hermano Artajerjes. Ciro fue derrotado y murió, y los griegos se encontraron solos en un país extraño. Decidieron que la única forma de salvar la vida era huyendo. Era arriesgado, pero decidieron hacerlo de todos modos. Atravesaron ríos y montañas, enfrentaron varias veces al enemigo; también al viento y el hambre. Pero continuaron. Después de muchos días, llegaron por fin a su país. De los diez mil que intentaron regresar, sobrevivieron seis mil. Toda una hazaña.
La otra retirada ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. En Dunkerque estaban detenidas las tropas aliadas, que habían sido derrotadas por los alemanes. El ejército inglés y el ejército francés podían haberse rendido allí mismo, y perdido así la guerra. Pero, en vez de rendirse, los aliados decidieron retirarse. Se embarcaron en canoas, yates, lanchas y cualquier otra cosa que flotara. Escaparon de una muerte segura más de trescientos mil soldados. Tiempo después, los aliados derrotaron a los alemanes y ganaron la guerra.
La retirada más importante que tú debes hacer es cuando llega la tentación. ¡No te detengas a conversar con ella! ¡¡¡Corre!!! ¡¡¡Huye!!! Si te detienes a pensar sobre si retirarte o no, tu vida espiritual correrá peligro. Si te retiras a tiempo de la tentación, ¡¡¡serás un ganador, no un perdedor!!!

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 4 de enero de 2017

ATACADA POR UN GUANTE

“Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él” (Génesis 4:7).

Un puñetazo me alcanzó cuando menos lo esperaba. Doblé una esquina dentro de mi casa, entré en la sala y… ¡¡poffffl!, una mano con un guante salió de no sé dónde y me golpeó con fuerza en el estómago. Traté de tomar aire, pero no pude. Caí al suelo, retorciéndome de dolor, esperando que el aire llegara a mí. En esa fracción de segundo en que no podía respirar, pude ver la cara del culpable. Era mi hermano pequeño, vestido con uniforme de karate y guantes de boxeo. La historia que él contó a mis padres más tarde (después de recibir un buen castigo, supongo) era que estaba tratando de probar su nuevo equipo de combate antes de la clase de karate del día siguiente. Así que se preparó y esperó, diciéndose a sí mismo que el primero que se asomara iba a recibir su primer golpe. Bien, el primero fui yo. Precisamente yo. Todavía recuerdo cuánto me dolió el golpe. Y hasta el día de hoy, mi hermano se muere de risa cada vez que cuenta esa historia.
Cuando Caín trató de engañar a Dios entregándole una ofrenda que Dios no quería, el Señor le dio una lección inmediata. Lo mismo te puede suceder a ti. Si no decides hacer las cosas correctas, el pecado estará esperando su momento para atacarte. Cuando pienso en eso, pienso en mi hermano, esperándome con su equipo de combate. La Biblia dice que el pecado desea tomar posesión de nosotros y no ve la hora de propinarnos un puñetazo para causar un impacto en nuestra vida. ¿Qué nos aconseja Dios? Que no pensemos que podemos jugar con el pecado y no salir heridos. El pecado no es inofensivo. Es un depredador al acecho, esperando el momento de atacar. ¡Tienes que mantenerte lejos de él!
Hoy, cuando tu tentación favorita venga a emboscarte, recuerda que no vale la pena jugar con ella porque, al final, el perdedor vas a ser tú. Proponte dominar el pecado con la seguridad de que Dios te dará las fuerzas para lograrlo.

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
#Fusión # UnPuntoDeEncuentroEntreTúyDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 10 de mayo de 2016

PERDIÓ LA CABEZA

“Dios no nos ha dado un espíritu de timidez sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7, NVI).

Los entendidos en materia futbolística saben que Zinedine Zidane ha sido uno de los mejores jugadores de la historia. Pelé lo incluyó en su lista de los más grandes jugadores vivos. Ganó el título de mejor jugador del mundo en 1998, 2000 y 2002. En 1998 su equipo ganó la Copa Mundial. En 2004 fue elegido como el mejor futbolista europeo de los últimos cincuenta años. En 2006, siendo el capitán de la selección francesa, anunció que, tras el mundial de Alemania, se retiraría como jugador. No hay duda de que Zidane tuvo una carrera sumamente exitosa.
Pero hagamos un viaje al pasado y detengámonos en el Estadio Olímpico de Berlín, donde se han dado cita casi setenta mil espectadores. Francia e Italia disputan la final de la Copa Mundial. A los siete minutos, Zidane marca un gol que le da la delantera a su equipo 1-0. Doce minutos más tarde Italia empata el encuentro; y así concluyen los primeros noventa minutos. Los fanáticos saben que la presencia de Zidane es vital para los galos. Llegamos al segundo tiempo suplementario. El partido sigue empatado. Estamos ante uno de esos momentos cuando cada jugador tiene que demostrar que su temple es de hierro. Mira, Marco Materazzi está intercambiando palabras con Zidane. ¿Qué se estarán diciendo? No lo sabemos; pero el francés no ha podido controlar su ira y le avienta un cabezazo en el pecho al jugador italiano. Tras observar dicha acción, el árbitro argentino, Horacio Elizondo, levanta la tarjeta roja y Zidane es expulsado del partido.
¡Inaudito! En el partido más importante de su vida Zidane se mostró incapaz de dominarse a sí mismo, y ese “cabezazo” llenó de tinieblas lo que pudo haber sido un glorioso retiro. Aprendamos la lección: un momento de ira puede arruinar nuestras más acariciadas metas y tirar por la borda años de esfuerzo. Sigamos el consejo de Salomón: “Más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades” (Proverbios 16:32). Tan importante es el dominio propio, que Pablo dice en el texto que encabeza la reflexión de hoy que Dios es el que lo otorga. Si lo necesitas, él está listo para dártelo.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #DominioPropio

sábado, 2 de abril de 2016

LA BEBIDA DEL PERDIDO Y DEL AMARGADO

“Deja el vino y las bebidas fuertes 1 para los decaídos y deprimidos” (Proverbios 31:6).

Hay quienes dicen que no tiene nada malo ingerir alcohol si se hace con moderación. Uno de los pasajes bíblicos que se usan para justificar esa posición es Proverbios 31:6 y 7, donde se le prescribe al rey dar alcohol a los decaídos y deprimidos: “¡Que beban y no vuelvan a acordarse de su pobreza y sufrimientos!” ¿Qué quiso decir el proverbista en ese pasaje?
Proverbios 31 es un poema escrito por el rey Lemuel. Según Lemuel, hay dos cosas que pueden destruir la capacidad de un rey de actuar rectamente: las mujeres y el vino. Como sus responsabilidades son muy significativas, y no puede exponerse a dar un veredicto a favor de la impiedad, el vino no es para gente como él, sino para aquel que no tiene ninguna responsabilidad en la vida. La Biblia de Jerusalén traduce el versículo 6 de la siguiente manera: “Dad licor al perdido y el vino al amargado”. ¿Eres tú un perdido? ¿Eres un amargado? El alcohol es para los derrotados, para los deprimidos, para los que no tienen nada por lo cual luchar. Pero si eres hijo, estudiante, empleado, médico, ingeniero, constructor, profesor, si todavía tienes que tomar decisiones que definirán tu futuro, entonces huye del alcohol. Quizá digas: “Es que, como dice el texto, bebo para olvidar mi pobreza y mis sufrimientos”. Sí, pero cuando se pasan los efectos del alcohol serás más pobre, y tu sufrimiento habrá aumentado. El alcohol no es la solución a tus problemas.
La bebida te llevará a la insolencia y al desorden (Proverbios 20:1). Proverbios 23:31 al 35 dice que el vino se desliza suavemente (la primera copita), pero al final muerde como una serpiente (te lleva al alcoholismo); provoca que veas o te imagines cosas absurdas y, finalmente, hará que tu vida sea como un objeto que yace en alta mar. ¿Y sabes cómo comenzó la debacle? Con una simple “copita social”.
Los que “se emborrachan se olvidan de la ley” (Proverbios 31:5, TLA); pero el deseo de Dios es que meditemos siempre en ella (Salmo 1). Tú no eres un perdido, no eres un amargado. Eres un príncipe, una princesa; un hijo o una hija del rey del universo. ¡El alcohol no es para ti!

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #NoalAlcohol #temperancia #DominioPropio

miércoles, 9 de marzo de 2016

LAS FIERAS QUE LLEVAMOS DENTRO

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. Salomón

“Manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud (Gál. 5:1).

Un ermitaño se quejaba de que tenía demasiado que hacer. La gente le preguntaba cómo era que, viviendo solo, estaba tan ocupado. El contestaba: “Tengo que domar dos halcones, dos águilas, dos conejos, una serpiente, un asno y un león”. “¿Y dónde están esos animales?”, le preguntaban. Él respondía: “Los dos halcones que se lanzan sobre todo, bueno o malo, son mis ojos. Tengo que domarlos para que miren lo bueno. Las dos águilas que con sus garras destrozan son mis manos; debo domarlas para que ayuden sin herir. Los conejos que van adonde les gusta y huyen de las dificultades son mis pies; he de enseñarles a permanecer firmes. La serpiente, aunque encerrada en una jaula, siempre está lista para morder si no la vigilo: es mi lengua. El burro obstinado que no quiere cumplir su deber es mi cuerpo. Y el orgulloso león que quiere ser el rey es mi corazón”.
Mis instintos no convertidos son fieras que no puedo domar por mí mismo porque “soy meramente humano, estoy vendido como esclavo al pecado” (Rom. 7:14, NVI). “En mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo.
De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí” (Rom. 7:18-20, NVI). Lo mismo te sucede a ti. Pero afortunadamente, en algún momento de nuestra vida, el gran Domador hizo acto de presencia, “Cristo nos dio libertad para que seamos libres. Por lo tanto, manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud” (Gál. 5:1).
Dios nos llama a someter nuestra naturaleza al Espíritu Santo: “Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque esta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. Pero si los guía el Espíritu” son libres (Gál. 5:16-18, NVI).
“El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. […] Andemos guiados por el Espíritu” (Gál. 5:22, 25, NVI).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 15 de febrero de 2016

EL FORTACHÓN MÁS DÉBIL

“Ten cuidado de ti mismo” (1 Timoteo 4:16).

Probablemente hayas escuchado la historia de Sansón y hasta hayas soñado con poseer sus “superpoderes”, pues sobre él recae el mérito de haber sido el hombre más fuerte del planeta. No obstante, muchos ignoran que ese fornido muchacho se encaminó hacia la desgracia porque su imprudencia a la hora de buscar pareja era tan grande como su fortaleza física. Puedes leer su historia en los capítulos 13 al 16 del libro de Jueces.
Siendo muy joven, Sansón decidió casarse con una muchacha que tenía creencias religiosas muy distintas a las de él. Cuando sus padres le reclamaron por esa decisión y lo instaron a buscar compañera dentro de su propia nación, que tuviera sus mismas creencias religiosas, él se limitó a decir: “Esa muchacha es la que me gusta” (Jueces 14:3).
Según Sansón, a la hora de elegir pareja lo único que importa es que te guste. La verdad es que no estaba del todo equivocado: la persona con la que piensas entablar una relación tiene que gustarte y atraerte físicamente; pero, ojo, ¡eso no lo es todo! Hay otras cosas que también debes considerar. ¿Qué le pasó a Sansón por llevarse solamente del físico? Fracasó rotundamente. La mujer lo traicionó; pero como aquella era “la muchacha que le había gustado” (Jueces 14:7), él regresó por ella; ¿y qué crees? Ya se había casado con otro (vers. 20).
Pasó el tiempo y Sansón “se enamoró de una mujer llamada Dalila” (Jueces 16:4). Esta, como la otra, no amaba ni respetaba al Dios de Sansón, y también lo traicionó. Su atracción por ella lo llevó a la ruina moral y espiritual y, finalmente, a la muerte. Sansón amaba, pero amó a las mujeres equivocadas y tuvo que pagar el precio de sus desaciertos amorosos. En su vida vemos ejemplos contundentes de que hay amores que, de verdad, ¡matan! ¿En qué radicó su problema? En que sus deseos acabaron siendo su principal enemigo.
“Ten cuidado de ti mismo”, es el consejo de Pablo para ti. ¿Por qué? Porque tu propio corazón te puede jugar una mala pasada y, como dice la etiqueta de hoy: “No todo lo que brilla es oro”. Así que pídele a Dios la fortaleza necesaria para vencerte a ti mismo o a ti misma.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #NoTodoloqueBrillaesOro

domingo, 7 de julio de 2013

EL QUE SE ENOJA… PIERDE

No te dejes llevar por el enojo que solo abriga el corazón del necio (Eclesiastés 7:9).

A pesar de su ira, Napoleón no hizo arrestar a Talleyrand. Simplemente lo relevo de su cargo y lo desterró de la corte, creyendo que la humillación sería el peor de los castigos.
No se dio cuenta de que la noticia de su estallido de ira había corrido como un reguero de pólvora. Todos comentaban cómo el emperador había perdido por completo el control y cómo Talleyrand lo había humillado al mantener la compostura y la dignidad.
Por primera vez la gente había visto al gran emperador perdiendo la calma. Como dijo Talleyrand después del incidente: “Este es el principio del fin”. Aunque transcurrieron todavía seis años hasta su caída en Waterloo, Napoleón ya había iniciado su descenso hacia la derrota final. Talleyrand fue el primero en ver las señales de la decadencia. En algún momento de 1808, el ministro decidió que para que la paz regresara a Europa, Napoleón debía desaparecer de la escena. El estallido de furia, que pronto se hizo famoso, surtió un efecto profundamente negativo sobre la imagen pública de Napoleón.
Es el problema con las reacciones furiosas. El que pierde el control y es dominado por la ira, constantemente hace acusaciones injustas y exageradas. Napoleón tenía razón al ponerse furioso por la conspiración de sus dos ministros más importantes, pero al responder con tanta violencia, demostró que había perdido el control de la situación. Eran como los berrinches de un niño porque no puede obtener lo que desea. Una persona madura nunca revela ese tipo de debilidad.
El cristiano no puede dejarse dominar por la ira porque es pecado. Como dijo el apóstol: ” ‘Si se enojan, no pequen’. […]. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia” (Efe. 4:26,31). El consejo es prudente. El enojadizo y el iracundo gritan y maldicen. Un cristiano no se puede permitir una conducta tal. La madurez, la paciencia, la calma, la paz, el dominio propio, constituyen las características más visibles del cristiano.
Ni siquiera frente a la mayor provocación puede el cristiano permitirse un estallido de ira. Es exponerse a todos los errores que una persona puede cometer en ese estado. Napoleón comenzó a caer el día que se permitió el lujo de perder el control y gritar como un niño frustrado. En cuestiones espirituales la caída puede ser más grave. Piénsalo bien antes de permitir que la ira te domine, y lamentes sus nefastas consecuencias.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

domingo, 19 de mayo de 2013

VER ROJO

Lugar: España 
Palabra de Dios: Proverbios 29:11

Cada año, millares de personas acuden a las plazas de toros de España a contemplar uno de los deportes más populares en el país. La multitud aclama al matador, vestido con un traje ajustado y brillante, cuando entra en la plaza a enfrentar al toro. Con su mano sacude, desafiante, una capa de color rojo brillante frente a la criatura que está frente a él.
El toro ve rojo y ataca. ¡Ole! grita la multitud.
Mientras el torero mueve su capa roja de diferentes maneras, el toro continúa arremetiendo. Una y otra vez va hacia la tela roja, jadeando, resoplando en el aire, rascando el suelo, enojándose más con cada pasada.
La expresión "ver rojo" se ha convertido en sinónimo de estar enojado. ¿Qué tiene ese color que hace que el toro arremeta? La verdad es que los toros no distinguen los colores; podrías sacudir una tela blanca frente al toro, o verde o azul, y obtendrías la misma reacción.
¿Conoces a alguien así, que "ve rojo" todo el tiempo? No es una imagen agradable, ¿verdad? La Biblia dice: "El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla".
Al final, el torero mata al toro, razón por la cual las corridas de toros crean controversia. Pero ¿qué ocurre si el animal se niega a enojarse? Entonces, alguien levanta una bandera, y algunos encargados sacan a ese animal y lo remplazan con otro.
Esa es una manera de evitar una pelea mortal: negarse a enojarse. Suena como un buen consejo. Entonces, no permitas que tu enojo te domine, sino pide a Dios que te ayude a mantener tu carácter controlado.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

martes, 23 de abril de 2013

CUANDO SE DISPARAN LAS ALARMAS

Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera. [...] Más vale habitar en el desierto que con mujer pendenciera y de mal genio. Proverbios 21:9,19.

La ira es una de las emociones negativas que más daño puede causar. Algunos pretenden justificar sus arranques de ira diciendo que lo que la hizo detonar estaba justificado. Tal resulta el caso de una mujer que en la fila del supermercado siente atropellados sus derechos cuando otra clienta toma un lugar antes que ella, aunque haya llegado después. Este mero hecho es suficiente para que una persona aparentemente tranquila se levante en cólera y, sin importar la presencia de otros, insulte y agreda sin pensar en las consecuencias.
Cuando alguna circunstancia tan frecuente como la que acabo de describir nos hace perder la tranquilidad y la cordura y altera nuestro ánimo, estamos en peligro. La ira incontrolada puede causar daños severos a nuestra salud y no solamente eso, la tranquilidad y el ánimo de los que nos rodean también se verán afectados. Por si fuera poco, perderemos la admiración y el respeto de nuestros seres queridos y quizás nuestra propia autoestima quede seriamente dañada.
Las demandas y presiones del hogar, que son muchas, pueden hacer que la madre y esposa llegue a manifestar estados de ánimo cargados de ira explosiva. La madre que se siente impotente ante el llanto de un bebé y en consecuencia lo trata con agresividad y le grita, puede estar al borde de cometer un delito mayor sin darse cuenta.
Cuando nuestra ira se desborda, corremos el riesgo de volvernos violentos, por eso es tan vital que desarrollemos estrategias para deshacernos de ella lo más pronto posible. El apóstol Pablo advirtió: «Si se enojan, no pequen» (Efe. 4:26). Lo que significa que, como toda emoción, no estamos exentas de experimentarla. Pero se convierte en un pecado cuando nos acostumbramos a ella y es el único recurso que usamos para expresar los desacuerdos.
Amiga, si tus relaciones con los demás se deterioran por tu propensión al enojo y a la furia, clama al Señor para que dulcifique tu carácter y lucha con fuerza denodada para no sucumbir ante ella. ¡Dios responderá tu oración!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 10 de febrero de 2013

SI SOLO CAMINAS LOS DÍAS DE SOL, NUNCA LLEGARÁS A TU DESTINO



Te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.  Así que no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor.  2 Timoteo 1:6-8. 

Algunos aseguran que el temple de una persona se da a conocer cuando se encuentra en circunstancias adversas. Es en medio de las dificultades cuando usamos los recursos emocionales de que disponemos para enfrentarnos a nuestros problemas.
Generalmente, frente a una emergencia, sea de la índole que sea, no tenemos tiempo de escoger nuestras propias emociones. Estas simplemente afloran por sí solas de acuerdo a nuestro temperamento, y también a la forma en que nos hemos habituado a reaccionar.
La Palabra de Dios es clara y contundente cuando dice: «¡Sé fuerte y valiente!» (Jos. 1:9). Estoy segura de que entendemos que este imperativo de Dios debe aplicarse en tiempos difíciles, especialmente en los momentos en que nos sentimos débiles y acobardadas por situaciones que nos causan gran tensión y temor. Es una consigna que debemos usar cuando los vientos nos sean contrarios, cuando la realidad nos diga que nuestras mejores expectativas nunca se cumplirán. En tales momentos hemos de recordar lo que Dios nos dijo por medio de su Palabra: «En este mundo afrontarán aflicciones, pero, ¡anímense! Yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).
Las mujeres de Dios debemos aprender a revestirnos del manto de fortaleza con que nos cubre la gracia divina, que nos permite avanzar en medio de los problemas y las dificultades que enfrentamos cotidianamente como hijas, hermanas, madres y esposas. Si detenemos el paso, si nos quedarnos atrapadas en profundos estados de ánimo, todos los que dependen de nosotras seguirán nuestro ejemplo. Recordemos que la mujer que alaba a Dios es aquella que «se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir. Cuando habla, lo hace con sabiduría; cuando instruye, lo hace con amor. Está atenta a la marcha de su hogar, y el pan que come no es fruto del ocio» (Prov. 31:25-27).
Amiga, vive las horas de este día con la actitud de la mujer que sabe que Dios tiene el mando de su vida, y que no te «ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Tim. 1:7).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 18 de octubre de 2012

CONTROLAR O CONSENTIR


Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida. Proverbios 4:23

Troya. ¿Qué evoca en tu mente la mención de esta ciudad de la antigüedad?  Es muy probable que hayas pensado en el caballo de Troya. Cuenta la leyenda que durante diez largos años, los troyanos resistieron con heroísmo los ataques del ejército griego. Cuando la paciencia de los soldados griegos estaba por sucumbir, Odiseo (llamado también Ulises) propuso crear un gigantesco caballo, introducir a los soldados más valientes en su interior y obsequiarlo a los troyanos como supuesto premio a su valentía. El ardid consistía en que, una vez que el caballo estuviera en el interior de Troya, en el momento oportuno los soldados griegos abrirían las puertas de la ciudad para que entraran los refuerzos.
¡Qué cosa más curiosa! Sucedió que los mismos troyanos abrieron las puertas de la ciudad para que entrara el enemigo que durante diez largos años no había podido quebrantar su resistencia. La caída de Troya ilustra muy bien esta gran verdad: Nada puede contaminar nuestra mente a menos que nosotros mismos lo permitamos. Ni siquiera Satanás, con todo su poder, puede obtener el acceso a tu mente a menos que le abras la puerta desde adentro. Así lo expresa muy acertadamente el siguiente pensamiento del libro El hogar cristiano: «En ningún caso Satanás puede dominar los pensamientos, palabras y actos, a menos que voluntariamente le abramos la puerta y le invitemos a pasar» (p. 365, el destacado es nuestro).
¿Quién en su sano juicio le abriría «la puerta de su mente» a Satanás para que entre? Pues esto es exactamente lo que hacemos cada vez que descuidamos el control de las así llamadas «avenidas del alma», nuestros sentidos.
¿Qué clase de libros y revistas estás leyendo? ¿Son edificantes las películas que estás viendo? ¿Qué tipo de música escuchas? ¿Se sentirá cómodo tu ángel guardián con la clase de material que llega a tu mente a través de las avenidas de tu alma, los sentidos?
«Sobre toda cosa que guardes —dice la Escritura— guarda tu corazón, porque de él mana la vida» (Prov. 4: 23, RV95).

A TU MENTE LLEGARÁ SOLAMENTE LO QUE TU PERMITAS QUE LLEGUE.

Es decir tú tienes «la llave de esa puerta».  O controlas o consientes. Ese es el dilema.

Padre amado, ayúdame para que hoy y siempre solo entre a mi mente todo lo que es verdadero, lo recto, lo puro, lo que es de buen nombre.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

domingo, 23 de septiembre de 2012

ANTE TODO LA CALMA


Vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. (Mateo 26:7).

Un día, mientras viajaba en avión, me tocó experimentar una situación que algunos tildarían de graciosa o chistosa. A mitad de trayecto, como es costumbre en muchas aerolíneas, empezaron a servir una merienda de cortesía. El pasajero que viajaba a mi lado pidió agua mineral con gas. La botella con la que empezaron a servirle se vació antes de que su vaso se llenara, por esa razón la aeromoza tomó otra y la abrió de manera apresurada. Debido a la presión del gas, el contenido de la botella se salió de manera violenta, bañando a algunos pasajeros y salpicando a otros. Claro, era agua, y con varias servilletas se solucionó el problema.
Después de ese incidente me quedé pensando, y llegué a la conclusión de que algunas veces nos toca ser la botella, y otras veces, las personas salpicadas por su contenido. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que es común que vayamos acumulando presiones causadas por los problemas cotidianos. Pueden ser problemas de índole laboral, alimentados por compañeros indiscretos o clientes insatisfechos, o por alumnos irresponsables e irrespetuosos. Por otro lado, a veces las presiones emocionales se van generando en el hogar, en nuestra relación de pareja, por causa de unos hijos desobedientes, o por los problemas económicos y la dificultad de sacar adelante a la familia. Es así como, dentro de nosotras, se va acumulando tal presión de sentimientos negativos que llega el momento en que explotamos, sin importar a quien salpiquemos o afectemos. En ocasiones, por supuesto, somos nosotras las que recibimos las explosiones ajenas.
En un momento, por causa de una palabra dura o hi-riente que pronunciamos cuando nuestra olla a presión revienta, podemos echar por tierra la estabilidad de nuestro entorno. Ninguna de nosotras estamos libres de caer en un error como este. Por eso, es mi deseo que Dios nos ayude a mantener la calma en los momentos de tensión y angustia de nuestras vidas. Pero especialmente que nos dejemos enseñar por él día a día, de modo que sepamos dejar nuestras cargas en él y vivir una vida de confianza plena, sin frustraciones.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Lupita Susunaga Navarro

lunes, 28 de mayo de 2012

LA ABNEGACIÓN NO ES DOLOROSA


«Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame"» (Mateo 16:24).

La abnegación no es dolorosa. Nuestra reticencia a practicarla sí es dolorosa. La abnegación trae gozo a la vida y nada es un sacrificio si se hace por amor de Jesús.
Hubo tiempos en los que los hombres pensaron que para negarse a sí mismos tenían que ir al desierto o recluirse en un monasterio. Sin embargo, la vida de Jesús nos muestra que el mejor lugar y momento para practicar la abnegación es cotidianidad de cada uno. El apóstol Pablo lo dijo de este modo: «Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación, porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo [...]. Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios» (Rom. 15:1-7).
Como seguidores de Cristo tendríamos que marcarnos el objetivo de complacer a los demás y ayudar a los débiles. La abnegación genuina se produce cuando, en la vida cotidiana, ponemos a los demás en el primer lugar y no a nosotros mismos.
«Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme» (Luc.9:23, NVI). En estas palabras de Jesús, además de la voluntad de negarnos a nosotros mismos, encontramos la fuerza para hacerlo. La persona abnegada no es así porque, sencillamente, quiere ir al cielo; vive una vida de abnegación por amor a Jesús. En su corazón él ocupa el lugar que antaño ocupó el yo. Cuando se vive una vida de abnegación, Jesús se convierte en el único centro y objetivo de la vida cotidiana.
La entrega absoluta a seguirlo va acompañada de extraordinarias bendiciones. Sobre nosotros se vierte el espíritu de amor abnegado de Cristo, por lo que la negación del yo es el mayor gozo del corazón y el medio por el que llegamos a una comunión más profunda con Dios. La abnegación deja de ser algo que queramos practicar en beneficio propio. No es algo que hagamos para mantener el control sobre nosotros mismos.
Cuando el yo sea crucificado, Cristo ocupará su lugar y de nosotros fluirán su amor, su ternura y su amabilidad. Cuando entendamos qué es negarnos a nosotros mismos, comprenderemos mejor qué hizo Jesús por nosotros. Oremos para que hoy Jesús nos utilice para mostrar su amor a los demás. Basado en Mateo 16:24.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

sábado, 12 de mayo de 2012

¡ESOS «ANIMALES»!


Que [...] el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno, para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23

Las palabras de nuestro texto de hoy me recuerdan una anécdota que escuché en un culto matutino en las oficinas de nuestra casa publicadora (APIA). El relato tiene como protagonista a un ermitaño, un hombre que se había alejado del contacto con la gente para dedicarse a la oración y a la meditación. En cierta ocasión, varios curiosos lo visitaron.
—¿Qué hace usted con tanto tiempo libre? —le preguntaron.
—Me mantengo muy ocupado —respondió—. Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, cuidar de muchos pajarillos, vigilar una serpiente, entrenar un asno y someter a un león.
—Pero nada de eso vemos aquí —replicaron los visitantes—. ¿Dónde están esos animales?
—Es muy sencillo —contestó el hombre—. Estos animales están dentro de mí. Los dos halcones que tengo que domar son mis ojos, para que solo vean cosas buenas. Las dos águilas que tengo que entrenar son mis manos, para que en lugar de destrozar, sirvan sin herir. Los pajarillos inquietos que necesito controlar son mis pensamientos. Los dos conejos que tengo que mantener quietos son mis pies, para que se encaminen por el sendero del bien. La serpiente que tengo que vigilar es mi lengua. El asno es mi desgastado cuerpo, para que no se canse de hacer el bien. Finalmente, el león que tengo someter es mi corazón, porque es orgulloso y, para colmo de males, tiene complejo de rey.
¿No te parece una simpática manera de ilustrar la necesidad que tú y yo tenemos de consagrar a Dios todo nuestro ser?
¿Cuál de esos «animales» tienes que controlar? ¿Qué están viendo «los dos halcones»? ¿Qué clase de «pajarillos» están revoloteando en tu mente? ¿Qué lugares están visitando esos «dos conejos»? ¿Y cuan activa está esa «serpiente»... ?
El mensaje está claro: La vida cristiana no admite entregas a medias. O somos de Dios por completo, o no somos en absoluto de él. Quiera Dios que la oración del apóstol se cumpla cabalmente en ti y en mí, de modo que el Dios de paz santifique todo nuestro ser hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Padre amado, te consagro mi ser entero. Que mis pensamientos, palabras y acciones glorifiquen siempre tu nombre.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 25 de abril de 2012

¿SABES LO QUE POR AHÍ SE DICE DE TI…?


No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence con el bien el mal. Romanos 12:21.

¿Cómo reaccionas cuando alguien habla mal de ti o cuando te crítica? Todavía ¿no conozco a nadie que celebre cuando la gente habla mal de su persona. ¿Pero qué podemos hacer para no molestarnos?
En su artículo «La dura verdad», james Wallace cuenta que en cierta ocasión, un hombre, muy molesto, visitó la oficina de un abogado. Su malestar se debía a que había leído en el periódico local una nota en la cual alguien lo criticaba duramente.
—¿Piensa usted que tengo que demandar al autor de ese escrito? —preguntó el hombre.
Con mucha calma, el abogado le respondió:
—Yo no le daría tanta importancia al asunto. La mitad de la gente que leyó el periódico, no leyó el artículo. La mitad de los que lo leyeron, no lo entendieron. La mitad de los que lo entendieron, no lo creyeron. Y la mitad de los que lo creyeron, no le dieron importancia (Signs of the Times [Señales de los tiempos], marzo de 2005, p. 29).
Lo primero, entonces, es no darle al asunto tanta importancia. Recuerda que quien habla mal de ti, lo que quiere es que tú caigas en su terreno y te defiendas del ataque. ¿Caerás en la trampa? La situación es muy diferente cuando lo que se dice de ti es verdad. En ese caso, si se trata de una falta, tienes que admitirla y, mejor aún, corregirla. Pero si no es verdad, ¿para qué preocuparse? A fin de cuentas, la gente que mejor te conoce no lo creerá.
Lo segundo que podemos hacer lo ilustra bien algo que le sucedió al dramaturgo irlandés George Bernard Shaw. Se dice que en cierta ocasión, Shaw recibió una carta con una sola palabra: «¡Imbécil!». Después de leerla, Shaw comentó: «En mi vida he recibido muchas cartas sin firma, pero esta es la primera vez que recibo una firma sin carta» (Carlos Pisas, Historias de la historia, 26a ed., p. 219). El ejemplo de Shaw enseña que, en lugar de molestarnos, ¡tenemos que buscar el lado humorístico del asunto!
Por último (y esto es lo más difícil), si alguien está hablando mal de nosotros, ¿te imaginas qué podría ocurrir si hablamos bien de esa persona? La mejor manera de derrotar a un enemigo es ganándolo como amigo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 18 de febrero de 2012

¿TIENES UNA PIEL RESISTENTE?

«Luego recogerán los utensilios usados en el servicio del santuario y los pondrán en una tela morada, los envolverán en una cubierta de pieles [...] y los llevarán también sobre unos palos» (Números 4: 12).

¿Alguna vez has oído hablar de las vacas marinas? Si crees que es una criatura de cuatro patas que come hierba, da leche y vive en el mar estás equivocado. De hecho, se trata de un animal que parece una mezcla entre una foca y una ballena, y vive en aguas poco profundas. Su gruesa piel protege estas criaturas del ambiente en el que viven. Con la piel de estos animales Dios les pidió a los israelitas que cubrieran partes del santuario. Esa fue una gran idea, pues la piel de las vacas marinas es muy resistente.
A veces necesitamos tener una «piel resisten como la de las vacas marinas. No estoy refiriéndome a nuestra piel física. Lo que quiero decir es que cada vez que otros digan o hagan algo que nos haga daño, debemos pedirle a Dios que nos ayude a tener valor y orar por esa persona, en vez de pensar en lo que nos hizo.
Seamos «vacas marinas» y comencemos a orar para que el amor de Dios alcance a todos aquellos que no tratan muy bien.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

LA TENTACIÓN Y LOS GATOS CALLEJEROS: ¿EN QUÉ SE PARECEN?

Todos los que invocan el nombre del Señor han de apartarse de la maldad. 2 Timoteo 2:19.

¿En qué se parece la tentación a los gatos callejeros? Muy sencillo: dale comida a uno y al día siguiente aparecerá con todos sus amigos.
Durante el tiempo en que trabajé en el Instituto Universitario Adventista de Venezuela, pude comprobar cuan cierto es esto. Cierto día se nos ocurrió darle comida a un gato, y eso es exactamente lo que sucedió. El gatito «corrió la voz», como lo hace Don Gato en las tiras cómicas, y al poco tiempo toda su pandilla se mudó al patio trasero de la casa.
Sucede exactamente lo mismo con la tentación. Si alimentas el deseo, aunque solo sea una vez, te resultará más difícil resistir. Como bien lo expresó Martín Lutero, no podemos evitar que las aves vuelen sobre nuestra cabeza, pero sí que hagan allí su nido.
¿Cómo aplicar este sabio consejo en nuestra vida diaria?
No puedes evitar ver algunas imágenes sexualmente atractivas cuando caminas por la calle, porque están en todas partes (por ejemplo, en los kioscos de revistas), pero no tienes por qué detenerte a contemplarlas.
No puedes evitar el deseo de contacto físico con tu novia o con tu novio, pero sí puedes evitar estar a solas con esa persona en lugares que inviten la tentación.
No puedes vivir sin tener amigos, pero nadie te obliga a estar en compañía de quienes decidan involucrarse en conductas obscenas.
La lista es interminable, pero el punto está claro: evita el primer contacto con el mal. No alimentes a ese «gato callejero», porque regresará con refuerzos, y entonces será muy difícil quitártelos de encima.
Puede que preguntes: «¿Cómo hago si la tentación aparece sin que yo la busque?». Muy bien, ¿recuerdas el relato del rey David cuando vio desde la azotea del palacio a una bella mujer mientras se bañaba? Ya conoces la historia (ver 2 Sam. 11:1-4). ¿Subió David a la azotea para verla desnuda? No. ¿Por qué entonces terminó cometiendo adulterio con esa mujer, y asesinando a su esposo Urías? Porque, en lugar de apartarse de allí, coqueteó con el mal («alimentó al gato callejero»). Cuando finalmente despertó a la realidad, ya era demasiado tarde.

Señor, ayúdame a el primer contacto con el mal. Y cuando la tentación me sorprenda, dame valor para alejarme completamente de ella.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala