miércoles, 16 de septiembre de 2009

CAUTIVOS DISPUESTOS

¿Cómo, pues, escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? Hebreos 2: 3

Gary Richmond, un cuidador del zoológico, se ocupó una vez de unos halcones de cola roja que habían sido llevados al zoológico para protegerlos. Meses antes un hombre había sido arrestado por tenerlos de forma ilegal. Las aves tendrían que permanecer en el zoológico hasta que se celebrara el inicio del hombre, en el cual serían usados como prueba. Pero, por culpa de la burocracia gubernamental, las aves quedaron en el olvido. Todo el personal del zoológico se sentía mal al ver enjauladas unas aves silvestres. Por eso Gary decidió hacerse cargo del asunto. Quería poner fin a su confinamiento y liberarlas. Así, una noche dejó abierta, "por accidente", la puerta de la jaula. A la mañana siguiente, cuando regresó al trabajo, los halcones seguían dentro de la jaula. Luego Gary probó a asustarlos. Después de dar unas vueltas alrededor, los halcones regresaban al interior de la jaula. Habían pasado tanto tiempo en cautividad que no deseaban la libertad. ¿Alguna vez te encontraste con personas que saben que Jesús va a regresar pero que no quieren dejar el mundo? Tienen los ojos puestos en acontecimientos mundanos y esperan ser cristianos inmediatamente antes del fin del tiempo de grada. A esas personas les ofrezco la lección de los halcones de cola roja. Las aves habían pasado tanto tiempo en la jaula que cuando se les ofreció la libertad escogieron la cautividad. Habían perdido el deseo de ser libres. Lo mismo podría ocurrir ion las personas que se acomodan demasiado en el pecado. ¿Es posible que los que esperan hasta el final para ir a Jesús se hayan acostumbrado tanto a una vida sin Dios? ¿Puede ser que cuando se apruebe la ley dominical y sepan que e fin está cerca, no sientan deseos de ser salvados? Si no le has pedido a Jesús que entre en tu corazón, hazlo hoy mismo. No estés en el grupo de los que se van a perder la vida eterna porque esperaron demasiado.

Tomado de la matutina El Viaje Increíble.

No hay comentarios:

Publicar un comentario